Sara: Me alegro :)

beatenclaw: jajajajja xD, pos que bueno!

No! No mueras! Al menos no hasta el final :p

¿Te sentirás en conflicto si confieso que imagino a Tim como Tom Holland?

"Salvaje" es un buen término para Morgan, al menos comparada con Timmy, porque vas a ver que junto a Daphne se queda corta xD Pero sip, la zanahoria necesita a alguien más movido.

Espero que te haya ido bien en tu examen! Estoy segura de que pateaste traseros!

Buenas noches, espero que disfrutes la charlita...es la última, por cierto, porque hay dos.

Nat-Marie: No sabía lo que "yaoi" significaba hasta que alguien en Potterfics me explicó xD. Ya me estoy quedando atrás. Oh, estaba consciente. Es algo que planeo mencionar más tarde, y es precisamente eso, que estar consciente a la hora de estar con alguien siempre es importante (al menos en mi opinión, y basada en mis experiencias). Sirius no haría nada de no estar completamente despierto, y tampoco haría algo si la otra persona no está al 100% de capacidad de consentir. Tiene sus cosas, pero Sirius entiende la importancia de tener la suficiente coherencia para decir "sí" o "no".

A Sirius le gusta todo mientras sea completamente humano ;)


Capítulo 19: Roles Inversos

14 de Agosto, 1995

Cerca de la mansión de los Zabini había una pradera; y la pradera estaba en la cima de una pequeña colina, a la cual Theo los había desafiado a subirla corriendo.

Daphne, siendo Daphne, dijo que era una terrible idea.

-Vamos a sudar. Ew.

Pero entonces Theo le dijo que no podía hacerlo, y una chispa se encendió en sus ojos azules.

Daphne le dijo a Blaise que no podía alcanzarla, y eso hizo que el chico aceptara el desafío.

Blaise le dijo a Draco que no se sintiera mal cuando perdiera, y este se mostró ofendido mientras se aflojaba la corbata.

Morgan y Tracey compitieron obligadas, pero la primera se encontró a sí misma disfrutándolo, a pesar de que iba última.

Daphne y Blaise iban a la cabeza, con Theo cerca detrás y Draco unos pasos cerca, intentando distraer a los otros tres y ganar ventaja.

A su lado, Tracey se sostenía el costado y jadeaba con el rostro rojo como un tomate.

El sol brillaba sobre las cabezas de los seis, como si sus rayos los estuvieran resguardando; mariposas de diferentes colores volaban a su alrededor, los dientes de león flotaban y se alejaban a su paso, y los pájaros cantaban, uniéndose a los adolescentes en su alegría.

Para Morgan, ese momento era perfecto. Nadie estaba peleando, ni siendo sarcástico ni hablando de la pureza de sangre. Era ella y otros cinco, simples adolescentes, corriendo entre la hierba, distorsionando la paz y siendo niños normales.

Parecía que su pecho iba a explotar; de haberlo hecho, no le habría importado.

-¡AH! ¡Maldición, Malfoy!-gritó Daphne, su vestido y parte de su brazo cubierto en lodo-¡Mi cabello!

Esa mañana había llovido, y a pesar del calor abrasador, algunos charcos persistían, todavía frescos.

Morgan y el resto se detuvieron para observar, esperando que una guerra explotara con sonrisas en los rostros.

Blaise rió, y la rubia tomó un puñado de lodo con expresión disgustada para luego lanzarlo en dirección del chico, quien lo vio venir y se agachó justo a tiempo. El lodo golpeó a Theo en su lugar.

-¡Oye!

Draco lo señalaba y reía, pero luego se detuvo en seco cuando un proyectil le dio en el rostro. Sus amigos rieron y aplaudieron a Tracey, quien se observaba la mano embarrada con cierto nivel de asco, pero parecía satisfecha con su acto.

-Ya vas a ver, Davis-masculló Draco limpiándose el rostro de un manotazo, agachándose para recoger otro puñado de lodo.

Morgan se hizo a un lado y vio como Tracey apenas esquivó el proyectil. De repente vio una sombra sobre la suya, y casi de inmediato la pelirroja sintió algo frío golpeando su espalda; se encogió, incómoda ante el contraste entre el frío lodo contra su piel cálida y volteó de inmediato, encontrándose con la sonrisa petulante de Daphne, quien tenía las manos sobre las caderas y el mentón en alto.

-Estabas muy limpia-dijo simplemente.

Morgan intentó devolverle el golpe, pero se movió despacio y solo acabó ensuciando a Blaise, quien se quejó en nombre de su traje.

Pronto, los únicos sonidos viajando por el espacio de la pradera fueron los de las risas y chillidos de un grupo de adolescentes acompañados por los pájaros, mientras se perseguían unos a otros sin preocupaciones.

Por unos minutos, todo pensamiento de la guerra desarrollándose fuera de los terrenos de los Zabini fue olvidada.

Por unos minutos, volvieron a ser inocentes.


21 de Julio, 1976

Con la expresión pasiva, Morgan se sentó al borde de su cama. En esos momentos deseaba no haberle prohibido a Dixie que limpiara su cuarto, pues todavía tenía que cambiar las sábanas. Afortunadamente, las ventanas estaban abiertas, y la habitación bien ventilada.

Sentada a su lado, su abuela tomó su mano y comenzó a hablar con tono estoico. Con los ojos clavados en un punto sobre la cabeza canosa de la mujer, asintió de tanto en tanto sin escuchar, ahogando la voz de la mujer con la imagen de un televisor con estática. Casi podía escuchar el sonido a la perfección.

Notó que sentarse no le molestó tanto como imaginó (Daphne la había asustado con esa parte), y casi podía ver una versión en miniatura de sí misma dentro de su cabeza, esperando impaciente a que la leve molestia desapareciera o volviera a ver a Timothy. Cualquiera de las dos opciones le servía.

De repente recordó a Black con el otro chico y apenas contuvo la sonrisa. El bastardo se lo tenía escondido. ¿Era por eso que el Sirius del futuro no la quería? No, Black no era del tipo que esconde quién es, y lo había visto liándose con chicas incontables veces. La cruda realidad era que el Sirius del futuro solo la veía como la hija de su mejor amigo; aunque supuso que también significaba que Sirius no tenía tendencias pedófilas, lo que era bueno.

Se preguntó qué diría Ginny sobre su virtud perdida, y decidió que probablemente le llevaría el chisme a Harry, y Hermione y Ron acabarían enterándose. Hermione le diría, con desaprobación, que era muy joven y había cierta edad para esas cosas, que definitivamente le faltaban años; pero a Ron no le importaría, él y Morgan nunca se llevaron bien. ¿Daphne? Daphne le echaría una fiesta, extasiada,y se lo echaría en cara a Draco, a quien le perdió cariño luego del quinto año.

Continuó asintiendo hasta que su abuela terminó de hablar, y sonriendo inocentemente dijo:

-Entiendo abue, pero no tienes de qué preocuparte. No ha sucedido nada, y nada sucederá hasta el día de mi boda.

Era un discursito que todas las brujas pura sangre daban a sus padres; había visto a Tracey ensayándolo, y a Daphne recitándolo a su madre de una manera mucho más cruda.

"-Mira vieja frustrada, nadie me va a clavar nada en mi juju hasta el día que se me acabe la libertad y me obligen a casar con algún gordo asqueroso de cincuenta años que apenas podrá realizar el misionero y decepcionará en menos de cuatro minutos, Y - hizo énfasis con ambas manos-que morirá de manera trágica, pero obviamente no será mi culpa. Así que, a calmarnos, todavía no he gozado de la vida.

La señora Greengrass alzó el brazo, dispuesta a abofetear a su hija, pero Daphne permaneció imperturbable, con una sonrisa ladeada y una ceja en alto. La mujer bajó el brazo y la miró con descontento, pero asintió una vez, indicando que aceptada la respuesta.

La mujer se retiró de la habitación casi de inmediato, y la rubia se dejó caer sobre el sofá con pereza y tomó su taza de té.

-Aah, ¿se imaginan el grito que pegaría si supiera que ninguno de mis aguje…

-¡DAPHNE!-chilló Tracey, escandalizada, mientras Morgan se ahogaba con su té.

Daphne rió de manera estruendosa.

-Ya vendrán a pedir consejo cuando quieran probar."

Su abuela pareció creerle, y sonrió aliviada. No había razón para darle un ataque al corazón.

-Muy bien. Ahora, ¿has hablado con tu amiga? Lily, ¿verdad?

-Sí, dice que no vas a poder usar los flú porque no tienen estufa a leña.

Le quitó importancia con un ademán.

-No importa. Me puedo aparecer.

En ese momento, James asomó la cabeza por la puerta, asemejando una de las caricaturas que Dudley solía mirar.

-¿Qué? ¿Alguien mencionó a mi florecita?

Morgan rodó los ojos.

-Yo, chismoso. Lily va a venir, y no quiero que la molestes.

Se apresuró a defenderse.

-¡Yo no la…

-¡James!-Euphemia lo miró seria y lo señaló con un dedo. El chico perdió color-Esa chica va a venir y no quiero escuchar que la estuviste molestando. Tu padre y yo no criamos a un acosador.

-Yo no…

-¡Ve a limpiar tu desastre!


26 de Julio, 1976

Era probablemente el día más caluroso del año, y James y Black parecían estar sufriendo bajo los crueles rayos del sol mientras limpiaban la piscina.

Ya habían pasado días desde su fiesta, pero los muchachos continuaban limpiando el desastre. Morgan no entendía como les estaba llevando tanto tiempo; ella y Harry lo habrían terminado en una tarde.

En ese momento estaban limpiando la piscina, siendo observados por un par de malévolas pelirrojas.

Lily dio un sorbo ruidoso a su limonada, y James la miró mal al escucharla suspirar satisfecha, respaldada debajo de la sombrilla.

-¿Pueden apurarse?- preguntó Morgan en voz alta desde la silla, observando con diversión a través de sus nuevos lentes de sol-Hace calor y me quiero meter.

Black le mostró el reverso de los dedos índice y medio, pero Morgan lanzó una risita.

-¿Por qué no se broncean un poco?- preguntó James, y fingió pensarlo por un momento para luego proceder con tono malicioso- Ah, sí. Acabarían como pan quemado.

-Pudrete, Potter- condenó Morgan, cruzándose de brazos.

-Tu primero, zanahoria.

Euphemia salió en ese instante, y enseguida se puso las manos en las caderas.

-Imagino que no están holgazaneando.

Cabizbajos, el par continuó con la labor pero la mujer volvió su atención a las chicas.

-Tengo que ir al Ministerio. ¿Les importaría ir al Mercado Mágico por mi? Las puedo dejar de pasada y Dixie las puede recoger en un par de horas.

Lily sonrió dulcemente.

- No hay problema, señora.


Lily estaba fascinada por el Mercado Mágico. Frutas y verduras tanto muggle como mágicas, volaban de un lado a otro; elfos domésticos corrían detrás de los pequeños mientras los adultos realizaban sus compras. Otros estaban sentados frente a un pequeño escenario de cartón, donde un mago de mediana edad conducía una obra de marionetas, que se disparaban pequeños encantamientos desfigurantes.

También había puestos de ropa, tanto prendas mágicas tradicionales como ropa muggle. Lily alzó las cejas al escuchar los malos consejos que la vendedora ofrecía a una mujer. Morgan se la llevó de arrastro antes de que interrumpiera y comenzara un pleito.

-¿Qué es eso?- preguntó Lily, señalando un fruto púrpura.

La otra chica la llevó al puesto y compró dos.

-Deyja- le dijo, dándole un fruto y mostrándole cómo abrirlo. Era similar a un coco en tamaño, pero su superficie era lisa como la de un huevo, y el tono púrpura era más oscuro cerca del centro-Una bruja la descubrió hace un milenio cerca de Dinamarca, mientras espiaba un grupo de vikingos.

-¿Por qué los espiaba?

-Ni idea.

Le dieron una mordida, y los ojos de Lily se ensancharon.

-Es delicioso.

-También es venenoso para los muggles, sabes, por si algún día hay… algún accidente.

-¡No digas esas cosas!-reprendió, ante lo que la otra rió suavemente.

Recorrieron el mercado de punta a punta; Morgan señalaba los productos y le explicaba para qué servían mientras Lily dejaba escapar pequeños sonidos, claramente fascinada por cada uno de ellos.

Le gustó la sartén que daba vuelta sola "¡No más panqueques quemados!" les dijo el vendedor, intentando convencerlas de comprar una por un precio excesivo.

Morgan sintió la gran tentación de comprar el remedio antipulgas para Black y esparcirlo por su armario, pero Dixie hizo acto de presencia en ese momento para llevarlas de regreso, y las chicas desaparecieron con las compras para Euphemia.


28 de Julio, 1976

Morgan y Lily estaban el la biblioteca, la primera tenía problemas con la tarea de Defensa Contra Las Artes Oscuras y la segunda se había ofrecido a ayudarla. Morgan intentó convencerla de que no era necesario, y que no debían desaprovechar su tiempo juntas de tal manera, ante lo que Lily la tomó de la oreja y la llevó al tercer piso para comenzar.

Morgan miró por la ventana con añoranza. Hacía un día precioso, y lo estaba desperdiciando dentro. Inicialmente creyó que la presencia de Lily le daría una excusa para salir de la biblioteca y disfrutar del verano; pensaba continuar con su tarea y su investigación una vez la otra chica regresara a su hogar. Lo que menos quería hacer en esos momentos era estudiar.

Lily se alejó para buscar un libro y la puerta se abrió, pero ninguna lo notó.

Morgan escribió otro párrafo y sintió a alguien recostandose contra el escritorio. Al levantar la mirada, se encontró con Black, quien se observaba las manos.

-¿Qué se te ofrece?-preguntó la pelirroja, girando y viendo como James y Remus, que espiaban detrás de la puerta, se escondían detrás de esta un segundo muy tarde.

Black se aclaró la garganta, y con gran dificultad, la miró a los ojos.

-¿Cómo has estado?-preguntó.

-Bien, gracias. ¿Cómo estás tú?

-¿Yo? Yo estoy bien, bien-asintió para sí, pensativo-De hecho, no estoy bien. Quería hablar contigo.

-¿Querías? ¿No te están obligando James Bond y su chica?-preguntó, señalando la puerta con un dedo.

Escuchó un sonido indignado escapando de Remus, y Black sonrió levemente para luego ponerse serio de nuevo.

-No, no, hace tiempo quiero hacerlo-tragó saliva y continuó:-Escucha, lamento haberte ignorado estos últimos días,...semanas. Entiendo que quieras defender a Snape, bueno no, no lo entiendo, pero lamento haberte hecho enojar.

-¿Eso es todo?-le preguntó, ladeando la cabeza.

-No. Mira, lo lamento de verdad, pero Snape se lo merecía, y lo haría de nuevo. No tenía derecho a acusarlo de ser un mortífago pero no significa que el tipo no sea malo. Además, tú no tenías derecho a decir esas cosas sobre mí.

-Tú no tenías derecho a molestar a Snape.

-Pero él es…

-Malo. Bien, supongamos que lo es. Snape no estaba haciendo nada; estaba leyendo y tú te metiste con él.

Black se cruzó de brazos.

-Pero él…

-No me importa-le dijo, levantándose- Ambos sabemos la verdadera razón por la que no me hablas. Sabes que tengo razón-apartó la mirada, siendo esa la confirmación que necesitaba-, con respecto a tu familia. Tengo razón y te duele, pero no es mi culpa. Deberías crecer un poco y dejar de lado las bravuconadas, entonces podrás fanfarronear de lo diferente que eres.

Rezaba por que no hubiera notado que ella, de manera más sutil, le hacía lo mismo a Pettigrew. Lo molestaba cuando los otros no miraban, presionando sus botones, queriendo exponerlo por el traidor que sería.

-¿Te gustaría más si no hiciera bromas? ¿Si fuera aburrido?

La pregunta la tomó desprevenida ¿Le gustaría más? ¿Acaso se refería a lo que ella pensaba?

El corazón se le aceleró y volvió a alzar la vista. Su rostro permanecía inexpresivo, pero sus ojos grises delataban inseguridad y algo más, algo que nunca logró sacar del Sirius adulto.

-No son las bromas. De hecho, la mayoría me parecen buenas-dijo suavemente, viendo como eso lo animaba un poco-, sino el molestar a estudiantes solo porque estás aburrido o te bloquean el paso en un pasillo.

Sirius asintió lentamente.

-Eso es algo cruel, ¿no es así?

-Lo es.

-¿Pero estamos bien?

-Tú te alejaste, no yo-se encogió de hombros.

Sirius se enderezó y la envolvió en un sofocante abrazo.

-¡Qué bien! ¡He extrañado tus comentarios mordaces!

Morgan le devolvió el abrazo, disfrutando el calor que emanaba a través de su camiseta de Alice Cooper.

Alguien se aclaró la garganta.

-¿Morgan?

Vieron a Lily a un par de metros, con una pila de libros en brazos observando con sospecha. Morgan soltó a Sirius, pero este la mantuvo en su abrazo con aires casuales.

-Evans, ¿que hay?

-¿Qué hay? Pues tarea. Imagino que la tuya está terminada.

-Por supuesto-sonrió con burla y soltó a Morgan-Grita si necesitas un rescate.

-¡No eres gracioso!-chilló Lily mientras el chico se retiraba.

La pequeña sonrisa se le borró del rostro al ver como la miraba la Gryffindor.

-¿Qué fue eso?

-¿Qué cosa?

-Nada. Somos amigos de nuevo, aparentemente.

-Mjm-Lily se acercó y depositó el libro sobre el escritorio con ,...ten cuidado, ¿de acuerdo? Y no olvides a Tim.

-¿De qué hablas?

Lily no respondió, en su lugar le dijo que volviera a revisar la introducción del reporte.


31 de Julio, 1976

Ese día, Morgan despertó con pesadez.

Se dio vuelta, intentando huír de la luz, y gruñó.

-Maldito seas, Ra-masculló, pasándose una mano por los ojos.

Resignada, se levantó con movimientos bruscos y se dirigió hacia la puerta.

-¡SORPRESA!

Pegó un salto, alarmada, al escuchar los gritos de James y Sirius, uno a cada lado de la puerta, y vio las tiras de serpentina volando a su alrededor.

Los adolescentes comenzaron a correr en dirección de las escaleras, y suspirando, Morgan los siguió. Mejor acabarlo rápido.

A cada paso, dos pequeños cañones de serpentina explotaban en el techo a cada lado, y las voces de los chicos resonaban desde estos, felicitandola una y otra vez.

-¡Feliz Cumpleaños!-gritaban las voces luego de cada explosión.

Bajó las escaleras sola, habiendo perdido rastro de los responsables del desastre arcoíris que yacía en el pasillo, y siguió las débiles voces, que la guiaron hasta la gran cocina.

Sus abuelos, James, Sirius, Lily y Remus esperaban delante de la mesada.

Sobre sus cabezas flotaba un cartel de felicitaciones, con letras rosas y doradas.

Lily, en el medio del grupo, sostenía un pastel redondo cubierto de merengue italiana y un gran 16 verde en el medio, rodeado de velas rojas encendidas.

-¡Feliz Cumpleaños!-exclamaron todos, sonrientes.

Morgan no tuvo que forzarse a sonreír después de todo. Ver a sus abuelos, junto a James y Lily, con Sirius y Remus a los lados, era todo lo que siempre quiso para su cumpleaños.

Solo deseaba que Harry estuviera ahí para verlo.

Se acercó, ojeando el pastel con interés.

-Espero que el relleno sea de chocolate.

Sus abuelos no desperdiciaron tiempo, y la envolvieron en fuertes abrazos, acaparándola. Remus fue más gentil, pero James le revolvió el cabello y le dio vueltas y Lily le jaló las orejas con más fuerza de la necesaria, diciendo algo sobre amor duro. Finalmente, Sirius amagó como si quisiera abrazarla, pero luego le dio un torpe puñetazo en el brazo.

Le cantaron y tuvo que quedarse quieta, sintiéndose incómoda mientras los otros fallaban al entonar la canción. ¿Debía aplaudir? ¿O acaso hacerlo se vería mal? Esa era la única parte que no le gustaba. ¿Acaso no podían saltarse eso y comer?

Dixie cortó el pastel y le dio la rebanada más grande. Fleamont miró alrededor.

-Acabo de notar que el pequeño Peter no está aquí-comentó como si nada, con una mano sobre el hinchado vientre.

-Dijo que iba a visitar a su abuela-dijo Remus con delicadeza, cubriéndose la boca al hablar.

Lily salió de la cocina junto a Euphemia, en busca de los regalos.

-¿Peter? Pero el odia ir a verla; cualquier excusa le sirve para evitarlo- dijo Sirius, careciendo los mismos modales que su amigo.

Morgan y Remus intercambiaron una mirada. James y Sirius no parecían notar que Pettigrew no estaba feliz con la presencia de la serpiente, probablemente tenía que ver con el hecho de que ella tomaba cualquier oportunidad para molestarlo y estos lo veían como un chiste, o no lo veían en absoluto. Por supuesto, Remus era más perspicaz, pero no decía nada.

A ella le alegraba que la rata no estuviera ahí para arruinarle el día.

-No hables con la boca llena-regañó Morgan, esperando que el resto se olvidara del invitado ausente.


7 de Agosto, 1976

Era una noche particularmente fría, al menos considerando que era verano, y en lugar de unirse al desmadre que James y Sirius estaban causando en la primera planta, Morgan eligió quedarse en su cálida cama con un libro sobre serpientes.

Pasó otra página, encontrandola tan inútil como las anteriores, y bostezó.

La puerta se abrió de golpe, y Sirius tropezó dentro de la habitación, con una botella de whiskey de fuego en mano y los ojos ligeramente desenfocados.

La vio y se le iluminó el rostro.

-¡Ana! ¡Mi serhup, serpiente fabborita! Te eshtaba vuscando.

Morgan alzó una ceja, lejos de estar impresionada, y observó silenciosa como Sirius se tambaleaba en su dirección, hasta detenerse junto a su cama. Observó el edredón verde con el ceño y los labios fruncidos, para luego dejarse caer con poca gracia.

-¿Qué estás haciendo?

Masculló algo mientras se quitaba los zapatos a patadas, y Morgan tardó varios segundos en entender lo que decía.

-Cumpliendo mi sueño.

-¿Tu sueño?

Se deshizo de su calzado y alzó un puño en el aire a modo celebratorio, para luego meterse debajo de las sábanas con dificultad.

Le dio una sonrisa risueña y se movió hasta que su cuerpo quedó pegado al costado de la pelirroja.

-Ship. Sha estoy en tu cama; mmm hip, puedo morir feli'.

Morgan rodó los ojos, pero cuando Sirius enterró su rostro en el hueco de su cuello, no lo movió. Si era honesta consigo misma (algo que últimamente no sucedía a menudo), no quería que se moviera; de hecho, lo quería aún más cerca, si es que tal cosa era posible.

Finalmente parecía tener a Sirius donde siempre lo quiso, pero era ella la que tenía que rechazarlo. ¿Cuantas veces había fantaseado, en el futuro, que Sirius iría a su habitación buscando su compañía? ¿Cuantas veces quiso que la idea de otro chico lo pusiera verde?

Ahora lo tenía, pero no era lo mismo. Estaba Timothy, pero aún más importante, estaba su misión, en la que le era difícil concentrarse con uno de sus muchos dilemas acurrucado a su lado.

Continuó pasando las páginas del libro, buscando hasta la mínima mención de basiliscos, ignorando el cálido aliento de Sirius sobre su cuello. Su respiración era acompasada, y por varios minutos creyó que estaba dormido.

-¿Ana?

Bajó la mirada como pudo, y Sirius se movió hasta estar mirándola de frente, y las puntas de sus narices se rozaban.

-¿Mm?

-¿Por qué Alberts?-inquirió, y su expresión le dejó saber que la pregunta debió de haber rondado en su cabeza por un buen par de días.

-¿A qué te refieres?-preguntó de regreso, demasiado rápido.

-Sabes a lo que me refiero. Ese chico te adora, ¿siquiera te gusta?

Morgan lo pensó por unos momentos. Sabía que podía confiar en Sirius; el idiota podía ser muchas cosas, pero no un traidor, y algo le decía que no la juzgaría de la manera que Lily haría de enterarse.

También sería agradable ser honesta, aunque fuera por un instante.

-Le tengo cariño.

-Ouch- Sirius se llevó una mano al pecho, sobre el corazó me dolió a mi.

Por un momento apartó la mirada, clavándola justo donde el dosel de su cama se juntaba. Al volver a bajarla, se encontró con los penetrantes ojos de Sirius de nuevo, y antes de que hablara supo lo que iba a decir.

- No.

Sirius se acercó a ella, de repente sobrio, sin romper contacto visual. Sus manos se deslizaron hasta enterrarse en su cabello, y con dedos expertos, comenzó a masajear su cuero cabelludo. Morgan cerró los ojos por un momento y se mordió el labio inferior, aguantándose un gemido.

-Déjalo ir-le pidió, bajando la mirada a sus labios carnosos-, sabes que es lo mejor.

- Lo mejor para ti-espetó, todavía trabajando su magia.

A veces era despistada e ingenua, pero de vez en cuando notaba las miradas que Sirius le daba desde el otro lado del salón. Era idénticas a las que ella solía darle a Draco, allá en sexto año, cuando él muy bastardo decidió ignorar su existencia y restregarle a Pansy Parkinson en el rostro.

La mirada en el rostro de Sirius era la misma, y se sintió mal por ser la responsable, pero aunque Timothy no estuviera de por medio, no se atrevería a borrarla.

Sirius sonrió de lado.

-No voy a negar mi beneficio- admitió, sus cálidas manos cesando el masaje y deslizándose alrededor de su cintura y pegandola contra su cuerpo.

Morgan le quitó un mechón negro del rostro, Sirius se relajó ante el contacto y cerró los ojos, acercando su rostro al suyo. Movió una pierna hasta que estuvo entre las de Morgan, y sus brazos acabaron de encerrarse a su alrededor.

Ella también cerró los ojos, sintiendo su aliento en su rostro, y sus narices tocándose. Sirius movió aún más cerca, hasta que sus labios se rozaron.

-No-susurró Morgan, pero sin moverse.

Cada parte de su cuerpo que no estaba en contacto con Sirius cosquilleaba en protesta, pero no se atrevía a escuchar.

-Pero lo quieres-masculló de manera casi ininteligible.

Se inclinó hacia él de forma casi imperceptible, y el aliento a alcohol le golpeó el rostro; con gran fuerza de voluntad se apartó. Se relamió los labios, casi podía sentir los de Sirius sobre los suyos, todo lo que tenía que hacer era moverse.

-Estás ebrio.

-Estoy consciente.

-Duerme o vete.

Sirius no dijo nada, pero su nariz rozó la sien de la pelirroja y suspiró, depositando un suave beso que quedó estampado a fuego.

-¿Te molestaría apagar la luz?-le preguntó.

No era nada malo. Sirius era su amigo, y no era la primera vez que compartía la cama con un amigo. Lo había hecho con Lily un par de veces, y con Daphne incontables; incluso con Theo en una ocasión, y varias veces con Draco en segundo año, cuando el miedo de ser petrificada como los otros estudiantes la mantenía despierta toda la noche.

Se estiró y apagó la lámpara, confiando en que la oscuridad le guardaría el secreto.


N/A:

¿Saben? La primer escena es el recuerdo que Morgan utiliza para invocar su patronus...que va a necesitar pronto, jijijiji.

¿Qué piensan de la última escena? Es la que me tenía preocupada. ¡Sean honestos!

¿Y del resto del capítulo? ¿Qué piensan de eso?

En mi defensa, quise actualizar antes del viernes, pero entre una cosa y otra se me fueron los días y volví a casa el domingo de noche. Terminé el capítulo en mi pc porque escribir en mi celular es tortura. La tecnología me odia. El maldito aparato me corrige palabras QUE NO DEBE CORREGIR, y no arregla las QUE SI TIENE QUE ARREGLAR!

...No me llevo con lo tecnológico.

Voy a intentar volver actualizar antes del viernes porque tampoco voy a estar el fin de semana, y el lunes y martes van a ser un poco ajetreados, así que por favor tenganme paciencia *inserta cara de ángel*

Me pregunto qué estará haciendo Bertúpido...ya se enterarán, jejejejeje.

Por cierto, ¿alguien aquí quisiera ver un poco desde el punto de vista de Sirius? Planeo mostrar una..este...pequeña táctica de intimidación, pero solo si ustedes, queridos lectores, quieren :)

Gracias por leer :)