La reina de mis caprichos

El alarido de Candy, lejos de saciarme me impelió a continuar, aunque con más calma, tras haber logrado mi cometido. Aquel grito había sido pura gloria para mis oídos y un bálsamo para mis remanentes dudas sobre Terry que, pese a las continuas demostraciones de Candy hacía mi, volvían a asaltarme, como una mala y pegadiza tonadilla de taberna... Era la tercera vez que lograba hacer que se corriera, la segunda que la hacía gritar de placer pero la primera pronunciando mi nombre.

Cuando remitieron sus espasmos más evidentes, memoricé el camino de vuelta hacia su otra boca, impregnándome del aroma y aterciopelado tacto, de cada recodo de aquel templo hecho mujer ¿Cómo podía ser tan afortunado? ¿Y cómo había llegado a ser tan estúpido de negarme lo que sentía por ella? No podía negar que estaba muy cachondo, pero lo que sentía en aquel momento era mucho más que eso... había llegado un momento que me había olvidado completamente de mi mismo y lo que me exigiera mi cuerpo. Solo deseaba su placer, lo había necesitado más que el mío— Te amo, Candy —confesé sin dudas antes de apresar sus labios y ser recompensado con sus caricias.

—Yo también te amo, Albert —Me buscó con su frente, besándome como una esquimal, sorprendiéndome a continuación—, pero, ¿Y tú? Solo te has preocupado de procurarme placer a mí, ¿Qué hay del tuyo?

—Eso no importa, he disfrutado mucho viéndote gozar —Era cierto, aunque, inicialmente, había tenido otras razones para que así fuera...

—No me parece justo —protestó, "Mi ángel, si tú supieras...". Candy me estaba poniendo en un compromiso. Si me negaba, podría interpretarlo como un rechazo... Nada más lejos de la realidad... Si accedía, corría el peligro de perder el control...

—¿Confías en mí? —Volví a preguntar... quizás volviera a funcionar...

—Sí —contestó con toda la certeza que a mí me faltaba.

—Bien, túmbate de lado. Dame tu espalda —La guie para cobijarla frente a mí. Candy aún no me había tocado allí abajo. No iba a dejarla con el recuerdo de una manola. A veces, se daban auténticos desastres... "Especialmente, aquella vez que te dio en el ojo... ", pensé. No, no iba a arriesgarme a dejar aquella impresión en Candy antes de irme... Además, deseaba algo más íntimo y que no pudiera hacer yo mismo. Estaba seguro, que si dejaba que me la hiciera, cuando no me quedara más remedio que hacerlo yo, el contraste me resultaría aún más frustrante... Las manos de Candy poco tenían que ver con las mías...

Con su espalda hacia a mí, levanté una de sus piernas para colocar mi polla entre ellas, sin penetrarla, solo rozándola, abrigándome entre sus cálidos y húmedos pliegues, atrayéndola, aún más, contra mí. Acaricié su cara, girándola con suavidad, para poder besarla y verla entretanto... ¿Cómo era posible que cada vez fuera más bella?

Candy se giró más, para corresponderme, apartándose ligeramente. Instintivamente, bajé mi mano acariciando aquellas partes que siempre me tentaban, burlonas, cuando estaba vestida, hasta volver a su cadera y amarrarla, de nuevo, con determinación. Candy se contorsionó para no romper nuestros besos, mientras empezábamos a mecernos acompasados. Notaba su coño rozando y empapando mi sufrido nabo, que no dejaba de agitarse hacia arriba, reclamándome cambiar de dirección, de una buena vez, ante la continua tentación.

De pronto, como un acto reflejo a la llamada de mi verga, Candy contrajo los muslos, sorprendiéndome por la engañosa sensación de penetrar su estrechez— Vuélvelo hacer, por favor —rogué desesperado. No era como lo recordaba, pero se parecía tanto que me evadí, mentalmente, en cuando ella me complació. Apretaba con intermitencia, recordándome el orgasmo de aquella bendita noche. Dejé de pensar y me abandoné por completo a las sensaciones que me provocaba. Ya solo deseaba eyacular, empaparla y marcarla como mía—. ¡Por Dios, Candy! ¡Vas a volverme loco! —exclamé antes de la última embestida, precursora de mi propia corrida y la pérdida total de mis fuerzas... "Te voy a echar mucho de menos, pequeña... ¡Maldita sea, Stear! ¡No podías haberte contentado con ser ingeniero!"

Continuará...