Armaggedon Dimensional


Primero que nada, Feliz Año Nuevo, no estuve presente estos primeros meses y no pude desearles feliz año; si cumplieron años en los primeros meses del año pues Feliz Cumpleaños, y si cumplen en este mes pues Feliz Cumpleaños adelantado, espero que todos se encuentren bien; no miento cuando digo que espero y logren todo lo que se propongan, tienen mi apoyo (Siempre y cuando sea legal y no afecté a terceros).

Sean Bienvenidos, soy ZarBalor reportándose después de un tiempo desconectado, la justificación no es suficiente, algunos problemas de inspiración, problemas con los mundos que usaré en el capitulo de hoy además de problemas técnicos con mi PC, sin mencionar la Universidad me mantuvieron bastante alejado de escribir, pero ¡Hey!, mejor tarde que nunca ¿No?, bueno, no muchos lo saben pero Palutena es mi Main Principal en Smash Bros. Ultimate (Seguida por King K. Rool, Joker, Ridley y Mario) y en mi opinión personal, es la mas hermosa Smash Girl del juego, y aún así no conozco mucho su mundo (Doy asco), bueno, puse mucho esfuerzo en este capitulo, espero y sea de su agrado, el diseño de Alan ya esta en Twitter e Instagram, aun falta el diseño de Alex pero por suerte ya lo hablé con la dueña de la OC al respecto, nuevamente espero que el capitulo de hoy les guste y empecemos con esto.

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Última Actualización: 23 de Diciembre.

Tiempo Transcurrido: 2 meses, 2 semanas y 6 días (82 días).


Capitulo 5

La Diosa y la Cazarrecompensas.


Localización Desconocida

La raza humana era muy interesante en tantos sentidos, a lo largo de la historia se las han ingeniado para sobrevivir en el mundo salvaje, mientras los demás seres vivos evolucionaban sus cuerpos para sobrevivir, la raza humana evolucionó su cerebro, abriéndose paso entre los demás animales para seguir existiendo en el salvaje mundo.

No todo podía ser perfecto, a medida que los humanos desarrollaban más y más sus capacidades cerebrales, de igual manera evolucionaba su maldad y codicia. Con el pasar de los siglos y las civilizaciones, los crímenes más atroces y despiadados que los humanos cometían contra los suyos causó que para los seres superiores, estos solo fueran vistos como insectos. No todos esos seres superiores veían a los humanos de tal manera, aún cuando la maldad solía estar presente en todo momento con los humanos, la bondad también destacaba para hacerle frente a tal oscuridad. La adoración de los humanos a dichos seres superiores eran una de las pocas razones por la cual los humanos seguían existiendo.

Entre esos seres superiores que administraban a la humanidad, había una figura muy importante, que era conocida por su infinito amor hacia los humanos, se decía que ella era la única que podía ver en los humanos, lo que los demás seres superiores no veían o ignoraban. Aquella figura tenia la apariencia de una hermosa joven adulta de largo pelo verde claro con una corona dorada y en su frente había una pequeña gema roja, sus ojos eran igualmente verdes como esmeraldas que a simple vista se notaban que transmitían paz y amor, una tez blanca y una figura espectacular, la vestimenta de dicha joven constaba de un vestido blanco sin tirantes con un corte lateral dejando al descubierto su pierna izquierda la cual tenia una media blanca a la mitad de su muslo, encima de este vestido la joven portaba una capa mas de tela blanca, había también joyas doradas colgando de dos cinturones que pasaban debajo de un broche rojo con borde dorado grande, en el cuello de la joven había un collar pequeño de oro y un colgando igualmente dorado mas grande, los brazos de la joven eran cubiertos por adornos dorados, en su brazo izquierdo portaba un escudo azul con borde dorado grande y en su brazo derecho sostenía un gran báculo azul con detalles dorados y una esfera de cristal azul flotando levemente encima de este; esta hermosa mujer era conocida como la Diosa de la Luz, Palutena, una bondadosa y justa Diosa encargada de velar por la humanidad.

Con su fiel ejercito de ángeles, han defendido a la humanidad y su reino de las fuerzas oscuras del Inframundo, entre ellos la peligrosa Medusa, este ser maligno aborrecía a la humanidad que Palutena tanto protegía, siempre buscando la manera de destruirlos a ellos y de paso a la Diosa de la Luz, de no ser por ese estúpido ángel de la Diosa habría logrado su cometido, creyeron que se habían deshecho de ella, pero no podían estar más equivocados, decidió esperar en las sombras, necesitaba recuperar fuerzas e idear un mejor plan, para destruir a la humanidad, primero tenía que destruir a Palutena con todo su ejercito.

Templo de Palutena

La joven Diosa parecía estar buscando algo en su templo, y así era, buscaba un libro de cocina, había invitado a su mejor ángel guerrero y fiel amigo Pit a comer algo, pero aun siendo los ojos que todo lo ven y el cerebro que todo lo sabe, la Diosa NO VEÍA el susodicho libro y TAMPOCO SABÍA qué cocinar; se suponía que le haría una comida a Pit como agradecimiento de su muy buen trabajo, tanto protegiendo Angel Land como por haber derrotado a Medusa, tenía que encontrar ese libro y rápido.

- Juro que lo había dejado por aquí - se decía a si misma la hermosa Diosa.

- Su Divinidad - un sirviente entra a la sala.

- ¿Hum? - la Diosa voltea a verlo - ¿Qué ocurre? -

- El joven Pit ya ha llegado - contesta el sirviente.

- ¡¿Q-Qué?!, Creí haberle dicho que llegara a las 2 - la Diosa peliverde empezó a entrar en pánico.

- S-su Divinidad, ya son las 2 - responde el sirviente - Ha estado buscando ese libro por 6 horas -

- No puede ser, le prometí que comeríamos algo hoy, ¿Qué clase de jefa soy? - cayendo de rodillas con lagrimas de cocodrilo.

En el salón principal

Un joven ángel esperaba con una sonrisa en su rostro, tenia cabello castaño y alborotado, tez pálida y ojos café claro, portaba un atuendo azul marino ajustado sin mangas y que llegaba a la mitad de sus piernas, encima de esto tenía una túnica blanca con bordes rojos y detalles dorados en el, cinturón marrón, unas sandalias grandes color café claro y e sus manos tenia guantes sin dedos azul marino y en sus antebrazos tenía un protector marrón con borde dorado, en su cabeza tenía una corona de laurel dorada y dos hermosas alas de ángel blancas, ese era Pit, general del ejercito angelical al servicio de Palutena, y, dicho sea, un gran amigo personal de la Diosa de la Luz.

El joven ángel se sentía emocionado que su Diosa lo haya invitado a comer, ¿Qué prepararía?, ¿Pollo asado?, ¿Mariscos?, ¡¿Filete?!, cualquier cosa sonaba deliciosa para el joven ángel, pero para su desgracia, empezó a sentir un mal presentimiento, la luz que se filtraba por los enormes ventanales del Palacio eran tapadas por una sombra fugaz, el ángel iba a ignorarlo pero un gran estruendo se escuchó cerca, el ángel se asomó por el ventanal para ver una gran cortina de humo en una parte del jardín de Palutena.

- Pit - se escuchó la voz de la Diosa detrás de el - ¿Qué fue ese estruendo? - pregunta.

- No lo sé Lady Palutena, sucedió tan de repente -

- Investiguemos - responde la peliverde.

Ambos salen a los jardines dispuestos a descubrir que había causado un estruendo tan grande, ¿Medusa habrá regresado?, no, imposible, Pit la derrotó, ambos seres celestiales se acercaron con cuidado preparando sus armas, Pit preparó su arco con filo doble y Palutena preparaba su cetro, dos hermosas alas blancas salieron detrás de la Diosa y con un fuerte batido de estas disipó la cortina de humo, lo que vieron los dejó sin palabras, delante de ellos yacía una especie de carruaje anaranjado, humo negro salía de unos propulsores en la parte trasera, ni la Diosa, ni el ángel tenían idea de que rayos era esa cosa. Cuando se acercaron un poco más la escotilla se abrió, salía vapor de este y se escuchaban como pasos apresurados, una figura sale de entre el vapor de la nave, era una criatura con apariencia humana, al parecer traía puesta una armadura completa, de color naranja con dos hombreras circulares grandes, u casco rojo con un visor verde, el torso de la armadura era igualmente rojo y amarillo en la parte inferior, lo más curioso de todo era que su brazo derecho fue casi reemplazado en su totalidad por una especie de cañón verde y en el otro brazo sostenía algo; Palutena miraba seria analizando al ser que apareció con ellos, al ser una Diosa, sabía que ese ser no pertenecía a su mundo. El guerrero les apuntó con su cañón protegiendo lo que tenia en su brazo izquierdo.

- ¡Lady Palutena! - Pit se interpone preparando su escudo celestial para proteger a su Diosa.

- Aguarda Pit - Palutena detiene a su amigo - Déjame esto a mi - La Diosa suelta su cetro el cual empieza a levitar por si solo acercándose al viajero - Tranquilo, no vamos a dañarte, Pit, baja tu arma - ordena la ojiverde, el ángel obedece de inmediato soltando su arco en señal de que no eran hostiles - Debes estar cansado, baja esa arma, puedo ayudarte - Palutena hablaba con calma y dulzura en su voz, causando que el viajero bajara su arma.

Palutena era una Diosa, su hermosa apariencia no es realmente su verdadera forma, simplemente era una apariencia la cual los humanos podían comprender, podrá ser una Diosa, pero su estatura era la de una mujer común, ya que el viajero resulto ser mas alto que ella y por mucho. El viajero empezó a sentirse cansado y fue sostenido por la Diosa para no caer.

- Te tengo - dice Palutena evitando la caída del viajero - Pit, necesitamos llevarlo al Palacio - finaliza.

- A sus ordenes Lady Palutena - justo cuando Pit se iba se escuchó como que algo se movía, al voltear, Palutena vio como el carruaje del viajero se movía, no era tan tonta como para no saber que un carruaje de ese estilo no debería moverse de esa manera, arrastrándose, era como si algo estuviera moviendo una roc para salir de algún pozo, y era así, solo que en vez de una roca, era un carruaje extraño, y ese Algo que intentaba salir lo estaba logrando.

RRRRIAAAAAAJJJ

La Diosa logró ver dos patas moradas con filosas garras, y una cola con una punta igualmente filosa, vio también como el carruaje empezaba a ser levantado un poco y después era arrojado hacia ella, Palutena tomó al viajero y lo que protegía y se teletransportó unos metros alejándose de la zona de impacto, la Diosa logró ver mejor a su agresor, era una especie de dragón o reptil morado, con un hocico largo lleno de dientes y una cresta larga, su cuello tenía doble articulación y se encontraba algo encorvado, tenía dos alas con membranas rosadas, dos brazos con garras y las patas y cola que divisó al principio, los ojos de esa bestia eran de un color amarillo brillante y a simplemente se veía que era una criatura hostil.

El enorme reptil miró la nave que arrojó y luego miro a la peliverde que había escapado de su ataque, el reptil bufó y con un potente rugido vuela a gran velocidad hacia la Diosa, Palutena estaba dispuesta a contra-atacar pero llega Pit golpeando al dragón con una especie de puño circular rojo alejando a la bestia de su Diosa.

- Pit - responde Palutena sorprendida.

- Yo me encargo de el Lady Palutena, los Centurions ya vienen en camino para tratar con nuestro invitado - Pit toma su arco preparándose para la pelea. Palutena comienza a levantar al viajero y a la criatura que sostenía para llevarlos al Palacio, los Centurions aparecieron para ayudar a su Diosa.

El Dragón se recupero fácilmente del golpe proporcionado por el ángel, miró a su rival y bufó fastidiado, voló hacia el para atacarlo pero el ángel esquivo con facilidad la embestida, Pit preparó una flecha de luz y la disparó contra el dragón quien la esquivo con facilidad, Pit nuevamente empezó a disparar varias flechas de luz que el reptil esquivaba y buscaba alguna abertura, una de las flechas le dio haciendo que sintiera un ardor y lograra retroceder, molesto, el reptil ruge con fuerza y una luz roja empieza a acumularse en su boca, de esta salen disparados rápidamente 6 bolas de fuego que se dirigían al ángel en espiral, Pit usó su escudo de cristal para reflejar las esferas de fuego, pero eran una distracción, cuando Pit guardó su escudo se encontró frente a frente con el dragón quien tomó a Pit del rostro y aprovechando la altura azotó al ángel contra el suelo, no contento con eso volaba y arrastraba al ángel en el suelo por unos cuantos metros hasta lanzarlo contra una de las estatuas de Palutena que habían en las fuentes cercanas; Pit debía admitir que no se esperaba eso, el ángel se levantó, tomo su arco del mango y dividió este en dos formando un par de espadas gemelas, el ángel corre hacia la bestia atacando con sus espadas, pero nuevamente se vio sorprendido de que la criatura, a presar de su tamaño se moviera con tal velocidad para evitar sus ataques, cuando Pit dio un tajo con su espada izquierda, el dragón uso las garras de sus patas para chocar con el filo de estas para desequilibrar a Pit y rápidamente dio una estocada con su cola tratando de atravesar al ángel, no funcionó, Pit logró saltar girando sobre si para esquivar la peligrosa cola de su rival, aprovechó esa estocada y trató de cortar la cola de su rival, pero fue como chocar con una espada sumamente flexible, Pit logró escuchar a la criatura mofarse de el, como si se estuviera riendo de su intento por cortar su cola, Pit no vio venir que la propia cola lo derribara al barrer sus pies, el dragón lo tomó de uno de estos y lo azotó contra el suelo con fuerza, lo volvió a azotar contra la estatua de Palutena destruyéndola por completo y finalmente lo arrojó hacia la nave naranja de su objetivo original, sin embargo no era suficiente, nuevamente energía roja se acumulaba en su boca, solo que en vez de disparar esferas de fuego, ahora lanzó un rayo rojo hacia la nave haciendo que estalle con el ángel recargado en esta; a pesar de que su rostro estaba muy limitado en cuanto a expresar emociones se refiere, se veía que la criatura disfrutó cada segundo de esa explosión.

Minutos antes en el Palacio de Palutena

La Diosa guió a los Centurions que tenían en una camilla a los dos viajeros, ambos fueron tratados pero antes de eso, debían remover la armadura del viajero más alto, al hacerlo se llevaron grata sorpresa, no era un él, era un ella, una mujer, rubia, de piel pálida y vistiendo un traje de cuerpo entero ajustado a su esplendida figura en color azul y unas especies de zapatos extraños de tacón, con cuidado removieron la armadura, a pesar de que no entendían como funcionaba la acomodaron de tal manera que la propietaria de esta pueda ponérsela cuando despierte; Palutena observaba a sus dos invitados cuando escuchó la batalla que se libraba en su jardín.

- Centurions, cuiden a nuestros invitados, debo ir ahí afuera y ayudar a Pit - dice Palutena.

- A sus ordenes Lady Palutena - contestaron los guerreros. Cuando la Diosa llegó a la sala principal la puerta explotó y una onda de energía derribó a algunos soldados. Palutena apretó su cetro seria preparándose para la batalla, pero lo que vio la dejo sin aliento.

- Necesitas mejores soldados - una voz rasposa, algo aguda pero intimidante se escuchó entre el humo, el mismo reptil que la ataco salió de la cortina de humo, pero lo más llamativo fue que sostenía a un inconsciente y sumamente herido Pit, el pobre ángel estaba siendo sostenido del rostro por las enormes garras del dragón morado.

- ¡Pit! - grita preocupada la Diosa al ver a su general y gran amigo en tan deplorable estado.

- Dame a mi presa y lo dejaré vivo, bueno, casi vivo - la bestia presiona levemente la cabeza del ángel.

- ¿Tu. . . Presa? - pregunta confundida.

- La cazarecompensas estúpida humana - el dragón azota a Pit contra el suelo preocupando más a la Diosa.

- Esta bien, solo ya no lo lastimes - la Diosa miraba a su amigo tan golpeado.

- Tráelos - exigió el dragón.

- ¡NO! - grito Pit en el suelo, sosteniendo la pata del dragón en un inútil intento de detenerlo - No lo escuche, Lady Palutena, no cumplirá su promesa, y lo sabe - el ángel trataba con las pocas fuerzas que le quedaban para levantarse pero el dragón lo pisa.

- Creo que no debí dejarte tan vivo - el dragón preparó nuevamente su rayo rojizo dispuesto a acabar con la vida del ángel.

- ¡Pit No! - grita Palutena dispuesta a salvarlo.

¡PIKA!

- ¡Chuuuuuuuuuuuuuu! - un potente rayo amarillo pasó por un lado de la Diosa y golpeo directamente al dragón al cual no solo electrocutó, sino que también lo alejó del abatido ángel.

Cuando la Diosa volteó vio una especie de ratón grande amarillo, con orejas puntiagudas y las puntas de estas eran negras, su cola tenía forma de rayo, la base de esta era marrón y el resto era amarilla, debajo de sus ojos negros tenía dos mejillas rojas grandes y su nariz y hocico de roedor, le expresión de la criatura era de enojo y seriedad, listo para la batalla, esa criatura estaba en los brazos de la viajera, la cual por cierto, solo tenía su cañón puesto y caminaba cojeando y sosteniéndose de la pared.

- Ustedes - Palutena los mira sorprendida.

- Esto. . . Aún. . . No acaba - la rubia se acercó al roedor apuntando hacia donde salió disparado el dragón.

- Sus heridas no están totalmente curadas, no puedo dejar que peleen así, yo me aré cargo - dice la Diosa.

- Gracias. . . Por preocuparte - comienza a decir la rubia que tenía ojos azules - Pero el. . . Malnacido de Ridley, es todo mío - la rubia sonríe de lado lista para luchar.

- Pika pika - dice el roedor asintiendo como dándole la razón a la rubia.

- Aún así, no los dejaré solos, atacó a mi amigo y mi hogar, no saldrá impune de esto - Palutena toma su cetro al escuchar el potente rugido del dragón ahora conocido como Ridley.

Ridley voló con velocidad hacia sus presas, arrastrando las garras de sus manos soltando chispas, la rubia empezó a disparar ráfagas de energía desde su cañón mientras esquivaba los zarpazos del dragón, el roedor amarillo saltó hacia la rubia la cual estiro sus brazos para que este pudiera maniobrar con facilidad, el roedor saltó y con un fuerte "Pika" convocó una nube negra de la cual salió un potente rayo que aturdió a Ridley en el aire, cosa que aprovechó Palutena quien con un gran salto pateo a Ridley e el torso, la fuerza divina de la peliverde fue suficiente para mandar a Ridley contra el muro, este se levantó y sacudió sus alas, tomó una de las puertas que destruyó y las arrojó contra el trió, Palutena hizo que la esfera de su cetro brillara y al elevar su cetro salió del suelo un enorme pilar de luz azul que partió en dos la puerta así evitando que esta los impactara, pero Ridley aprovechó esa luz para acercarse a la Diosa y golpearla con su cola alejándola varios metros, la rubia corrió hacia su viejo enemigo y disparó nuevamente con su cañón, pero Ridley alzó vuelo en la sala principal aprovechando el amplio espacio de este, la viajera seguía disparando hacia el dragón pero sería difícil atinarle su estaba en un elemento que el controlaba tan bien como las alturas. Ridley disparó su rayo de plasma contra los pilares del Palacio, y los usó para tratar de aplastar a sus rivales, Palutena tuvo que disparar varios proyectiles de su cetro para que los pilares sean reducidos, pero el dragón se movía demasiado rápido, sin embargo, ninguno contó con una cosa, el roedor se movía con total facilidad, brincaba sobre los escombros y pilares que caían y sin que Ridley se diera cuenta, este saltó de un pilar a otro para aterrizar en su lomo.

- ¡Pika. . . Chuuuuuuuuuuuuu! - el roedor libero una poderosa descarga eléctrica que dañó gravemente al dragón haciendo que vaya perdiendo altitud, cuando la rubia viajera lo tuvo a una distancia cercana disparó una especie de cadena de energía con la cual atrajo al dragón.

- ¡Por aquí! - dice Palutena preparando un hechizo, la viajera lanza con su cañón a Ridley hacia la Diosa - ¡Llama Explosiva! - una pequeña pero poderosa explosión le dio de lleno al dragón causándole un tremendo daño, sus alas se quemaron por lo que ya no podía volar, pero se negaba a perder, se levantaba como podía mirando con odio a su enemiga y ese estúpido ratón, y ahora en su lista negra estaba esa humana peliverde.

- Hasta aquí llegaste malnacido hijo de perra - la rubia disparo un ataque cargado hacia el dragón que lo alejo unos metros pero seguía de pie, todos estaban agotados por la pelea, Palutena aún podía luchar pero vio como las energías de la rubia desaparecían, así que decidió ayudarla.

Ridley no era estúpido, sabía que subestimó a sus rivales y lo superaban en numero, pero si lograba acertar su Rayo de Plasma podría dañarlos e incluso matar a los que ya estaban débiles, estaba furioso, no solo su peor enemigo arruinó sus planes y le robo su fuente de energía (El roedor), sino que ahora estaba siendo apaleado por 2 idiotas que ya estaban cansados y una humana 3 veces mas pequeña que el, enojado decidió cargar su Rayo de Plasma pero se escuchó un relinchido, Ridley fue arrollado por dos unicornios lanzándolo hacia un muro atravesándolo, era el carruaje conocido como el Lightning Chariot, quien lo conducía era Pit, aun golpeado logró usar el legendario Chariot para dañar severamente al dragón.

- ¡Pit! - Palutena corre a socorrer a su amigo - Eso fue tonto y peligroso - regañó la Diosa.

- Pero. . . Funcionó - dice el ángel sonriendo.

- Si, funcionó, ahora, encarcelemos a esta. . . Bestia - Palutena miró el muro destrozado, pero Ridley no estaba en ningún lugar.

- Maldición - escucha decir a la rubia - Escapó - dice siendo ayudada por el roedor amarillo. Palutena se acerca a ellos.

- Mi más sincera gratitud por ayudarnos con este enemigo humana - la Diosa agradece con sinceridad a la joven rubia.

- No es nada, ese desgraciado y yo tenemos historia, en todo caso, yo debo agradecerles por salvarnos, no habríamos tenido ninguna oportunidad de escapar, quén sabe que habría pasado - la rubia sonríe aliviada - Mi nombre es Samus, Samus Aran, un placer - la ahora conocida Samus extiende su mano en señal de saludo a la peliverde.

- Mi nombre es Palutena, Diosa de la Luz - se presenta Palutena.

- ¿Diosa? - pregunta confundida Samus.

- Pika Pika - salta al hombro de la rubia.

- Oh, ¿Esta extraña criatura te acompaña? - pregunta la Diosa.

- Así es, desconozco qué tipo de criatura sea, solo sé que genera enormes cantidades de energía eléctrica, y ya que solo dice "Pikachu", decidí llamarlo de esa manera - explica Samus.

- Hmmm, ya veo - Palutena mira a Pikachu analizándolo, le resultaba extrañamente familiar.

- Lady Palutena - interrumpe Pit su pensamiento - Esa criatura - observaba a Pikachu - Recuerdo haberla visto antes, en las clases que me dio - miró fijamente al roedor que ya se empezaba a sentir incomodo.

- ¡Pero claro! - la respuesta apareció ante la Diosa - Ejem, señorita Samus, y Pikachu, por favor siganme - la Diosa empezó a caminar dentro de su Palacio.

- Emmm, ¿Qué hará con la destrucción que causó Ridley? - pregunta Samus.

- No te preocupes joven Samus - responde la Diosa con su característica sonrisa radiante, Samus incrédula solo observó como los destrozados pilares empezaron a levitar de la nada, como si fueran nubes y se volvían a acomodar en el lugar en el que debían estar, eso la sorprendió.

- Necesito descansar - suspira Samus, ha visto muchas cosas en su vida pero lo que le sucedió las pasadas horas eran de lejos, lo más extraño de su vida.

Palutena entró a su biblioteca, era inmensa, Samus quedó impresionada por la cantidad de libros que había en el área, la Diosa miraba los estantes hasta que sacó un enorme libro grueso que de solo verlo daban ganas de dormir, Palutena lo abrió y empezó a hojearlo.

- Veamos veamos, Pika, Pika , Pika, ¡Aquí! - la Diosa encontró lo que buscaba - El Pokémon eléctrico, Pikachu - Samus observa el dibujo del roedor eléctrico - Pikachu almacena una gran cantidad de electricidad en sus mejillas. Estas parecen cargarse eléctricamente durante la noche mientras duerme. Las mejillas de Pikachu también pueden ser recargadas mediante una descarga eléctrica. A veces suelta unas pequeñas descargas cuando se acaba de despertar - Palutena lee la información de Pikachu - Sabía que te había visto en alguna parte antes, eres una de las creaciones de Arceus - finaliza la Diosa.

- ¿Arceus? - pregunta Samus.

- El Legendario Dios Pokémon, es conocido por lo peculiares que son sus creaciones, son únicas y no existen en ningún otra dimensión - Palutena acaricia a Pikachu.

- Si es de otra dimensión, ¿Cómo es que acabó con los Piratas Espaciales? - pregunta la rubia.

- Este problema ya lo viví antes, el tiempo varía entre dimensiones, han pasado 4 años desde la Gran Guerra Dimensional - explica Palutena.

- ¿Gran qué? - Samus se encuentra sorprendida y confundida.

- Hace 4 años hubo un peligro latente, su humano logró crear una maquina que alteraba la realidad de las dimensiones, causando que portales a otros mundos se abrieran, pero el Caos que se desató fue tanto que por poco las dimensiones son destruidas, aunque como diosa puedo ir a distintos mundos sin alterar el Orden natural de las cosas, nunca es buena idea meterse en los asuntos de otro mundo -

- Entonces, este pequeño debió caer en algún vórtice o portal y para su desgracia cayó con los Piratas Espaciales, y ahora Ridley esta ahí afuera planeando alguna estupidez, debo detenerlo - Samus baja a Pikachu.

- Y lo harás, pero por el momento debes descansar, tus heridas aún no sanan, y tu, armadura es demasiado extraña para mi entendimiento - explica la Diosa.

- Tienes razón, será mejor guardar reposo - Palutena sonríe y aplaude.

- Perfecto, iré a preparar comida, Pit, por favor ve por Angel Land y asegúrate de que ese dragón no este en las cercanías, ten cuidado por favor -

- A sus ordenes Lady Palutena - el ángel corrió y alzó vuelo empezando su vigilancia, Samus se quedó en una habitación observando a Pikachu.

- Así que vienes de otra Dimensión ¿eh? - Pikachu observa a la humana - Ya decía yo que tanta ternura no podía pertenecer a mi mundo - la rubia sonríe y empieza a mimar al Pokémon.

- Pikachu - el roedor solo se dejó mimar, estar tantos días encerrado siendo lastimado realmente le hacía disfrutar los mimos que la hermosa rubia le daba.


Con Palutena

La Diosa sabía que tener a dos viajeros dimensionales no era buena idea, pero necesitaban ayuda y no sabía cómo fue que los portales volvieron a abrirse, tomando su cetro abrió un portal azul y lo cruzó.

La Diosa caminaba en la oscuridad, un pasillo estrecho y al final de este se veía una luz, al pasar por un arco de roca llegó a una enorme fuente de agua cristalina, la Diosa solo esperó pacientemente hasta que los demás seres que llamó aparecieran, poco a poco fueron llegando. El primero era un Dios bastante conocido entre los Dioses, no solo por su pasado de Guerrero y que asesinaba sin piedad a quien osase atacar su tierra, sino por tener un tremendo parecido con un héroe legendario de otra Dimensión; respetado por unos cuantos y temido por todos, Oni, la Fiera Deidad, era un Dios con el que no te querías meter, pocos Dioses rivalizaban con la fuerza de aquel protector de la Tierra de Termina; uno de ellos fue el siguiente en llegar, un Dios con apariencia humana, de piel blanca con una marca roja que abarcaba desde su cabeza, pasando por su ojo y brazo izquierdo al igual que por su torso, ese era Kratos, Dios de la Guerra, era conocido por su crueldad a la hora de matar y por ser un humano que asesinó a un Dios con sus propias manos, ambos Dioses miraban a la Diosa, serios por haberlos llamado de la nada.

- ¿Qué es lo que ocurre Palutena? - pregunta Kratos serio.

- Paciencia Dios de la Guerra, falta un invitado más - la Diosa guarda la compostura, finalmente el último ser llamado llegó, era una especie de bestia cuadrupeda blanca con pezuñas doradas, su rostro era negro sus ojos eran rojos con la esclerótica verde, lo más destacable de la bestia era el enorme arco dorado en su torso, todos conocían a ese Dios.

- Arceus - Habla Oni reconociendo al Dios Pokémon - ¿Porqué nos citaste Diosa de la Luz? - pregunta el Dios albino.

- Hace unas horas, una nave extraña se estrelló en mi jardín, había un guerrero con armadura que escapaba de un misterioso y poderoso Dragón morado, logramos repeler al dragón pero el viajero estaba herido - explica la Diosa.

- ¿Y eso qué nos importa? - dice el Dios Pokémon por medio de telepatía.

- Debería importarle Dios Pokémon, ese guerrero, o mejor dicho, guerrera, era de otra dimensión y salvó a una de tus creaciones, un Pikachu para ser exactos - las palabras tomaron por sorpresa a los Dioses pero no mostraban expresiones.

- ¿Insinúas que hay otro imbécil jugando a ser Dios? - pregunta Oni.

- No estoy segura, pero todos aquí sabemos lo grave que puede ser un problema de esta magnitud, desde la pasada Guerra Dimensional no han habido más conflictos entre Dimensiones, la ciudad de Los Ángeles del Mundo 0 se convirtió en un sitio completamente aislado, nadie puede ir a ese mundo nunca mas, es el equivalente a la tierra de Termina - Finaliza Palutena.

Esas palabras resonaron en la cabeza de todos los Dioses, estaban acostumbrados a la Guerra, sobre todo cuando invadían sus tierras, pero la última tuvo lugar en un mundo donde ellos no eran más que representaciones ficticias, era inevitable que sus mundos conectaran con otros, era una de las leyes universales, pero eso no quitaba el hecho de que sea peligroso.

- De cualquier manera - Vuelve a hablar Palutena - Esos dos viajeros estarán a mi cuidado hasta saber qué es lo que ocurre, solo quería informarles que algo más allá de nosotros esta ocurriendo nuevamente, estén atentos a cualquier anomalía que perciban - Palutena observa al Dios de la Guerra - Kratos, ¿Hay novedades respecto a Lucero? - pregunta.

- Por el momento nada, la perdida de sus memorias hace que los supuestos Dioses de su mundo cesen su cacería, su entrenamiento sigue con normalidad, se ha llevado bastante bien con Atreus - Explica el espartano.

- Bien, confío en que harás un buen trabajo con ella -

- Se lo debo - Responde Kratos.

- Bueno, caballeros, la reunión ha acabado, por favor, les suplico que estén al pendiente de cualquier anomalía en sus tierras, si esto es lo que temo, nos estaremos enfrentando a algo más allá de nuestro poder - la Diosa de la Luz hace una leve reverencia y desaparece de la sala dejando solo a los 3 Dioses.

- No hemos sabido nada de Link y compañía - Dice Oni serio.

- Creo que ellos se quieren mantener lo más alejados posible de esto - Responde Arceus.

- Si, es probable, pero todos sabemos que una Guerra siempre arrastra a gente que no quiere ser parte de esta, en especial si llega a ser una Guerra Dimensional como la anterior - Kratos comenta.

- En efecto - Añade Arceus - Tendré que avisar a mis hijos sobre la situación, Palkia, Dialaga y Giratina me informaran de anomalías Dimensionales, con su permiso, Dios de la Guerra y Dios Feroz - Arceus se despide y desaparece.

- Estas saldando una cuenta Kratos - Dice de la nada Oni.

- Casi asesino a una niña inocente, Palutena me dio una oportunidad de enmendar mi error - Responde Kratos.

- Siento tu pesar, pasamos tragedias similares - Agrega Oni.

- No, yo perdí una familia, tu perdiste a toda tu gente, tu dolor es mucho más grande que el mío - Contesta el espartano - A costa de eso ya casi no recuerdas lo que es amar -

- Es posible, pero los humanos siempre nos sorprenden de maneras que ni los Dioses podemos imaginar, un ejemplo es ese Héroe Legendario, salva una Tierra que no es la suya a pesar de la constante tortura de Majora, no me molestan los humanos, solo los tolero, son como. . . - Oni buscaba la palabra correcta.

- Pequeños animales - Completa Kratos - Siempre te sorprenderán cuando menos te lo esperes - Kratos sonríe con burla - Tengo trabajo que hacer, suerte con tu Tierra - Kratos se da la vuelta caminando de regreso por el pasillo en el que entró.


Zona alejada de Angel Land

Jamás en su vida pensó que conseguiría a una criatura tan única y que a diferencia de los despreciables humanos, respete tanto la naturaleza, Viridi, Diosa de la Naturaleza paseaba por los ENORMES jardines de su reino cuando encontró a una criatura similar a un perro bípedo de color azul con un pelaje claro, cuando la criatura despertó esta se presentó como Lucario, lo que llamaba la atención de este ser era la extraña energía azul que fluía por todo su ser, la cual se conocía como aura. Viridi decidió conservarlo y volverlo general de su ejercito, finalmente tenía a un ser poderoso con un respeto hacia la naturaleza casi tan grande como el de ella. Aún así, no conocía a ninguna criatura como esta, y fácilmente sabía que no pertenecía a este mundo, por desgracia, Lucario tampoco podía explicarle de donde venía ya que no recordaba nada, solo que perdió a alguien muy importante que terminó por traicionarlo; Viridi observaba a su general sonriendo ampliamente.

- No puedo esperar a ver la cara de la estirada de Palutena cuando te vea, sencillamente una criatura tan magnifica como tu será imparable, la Naturaleza al fin estará a salvo - Exclama la Diosa con apariencia de niña.

- Me honra con sus palabras Lady Viridi - Se comunica Lucario, parecía ser telepatía pero no estaba muy segura.

- Ni que lo digas, los humanos han destruido la naturaleza de forma tan horrible que me sorprende que la Diosa de la Luz siga defendiéndolos - Exclama molesta la niña rubia.

- Los humanos son criaturas extrañas - dice Lucario - Son dos caras de la misma moneda, así como hay bondad en unos, hay maldad en otros, es natural, un equilibrio que existe en el mundo - las palabras de Lucario desconcertaron a Viridi.

- ¿Defiendes a los humanos? - pregunta Viridi.

- No, solo digo que como muchas cosas, siempre hay una parte contraria, Humanos y Pokémon no son tan diferentes - finaliza Lucario.

- ¿Pokémon? - pregunta Viridi abriendo los ojos.

- ¿Qué? - Lucario se da cuenta de lo que dijo y empieza a sentir dolor en su cabeza - Agh, ¿Qué sucede? - el dolor siguió un poco más hasta que se detuvo - ¿Qué fue lo que ocurrió? - pregunta confundido.

- Parece que recuperaste un poco tus memorias, ahora sé lo que eres, un Pokémon - comenta Viridi - Sígueme, creo que tengo algo que te ayudará - la Diosa empieza a caminar siendo seguida por Lucario.

Las sospechas de Palutena la tienen alerta, ¿Será que habrá ora Guerra Dimensional tan pronto?, y de ser así ¿Qui'en o qué es el causante?, las guerras solo traen destrucción, ¿Porqué alguien se atrevería a desatar otra batalla de tal magnitud.


Reino de Hyrule

Rex sabía que su alianza con los dos hermanos demonios era solo temporal, la actitud de ambos lo hacía dudar varias veces si fue buena idea, ¿En que rayos pensaban Master y Crazy al pedirles unirse a la Guerra?, los constantes y nada discretos coqueteos de Lu eran incómodos, ya que no solo le coqueteaba a el sino también a Lana, Cia y hasta a Zelda, y su hermano era todavía peor, inmaduro, psicópata, y con un narcisismo preocupante, aún así, a la hora de pelear se complementaban de manera extraordinaria; eran poderosos, demasiado poderosos, no podía dejarlos solos o peor aún, que se unieran a Tabuu, aunque las probabilidades de que eso sucediera eran MUY bajas, no eran 0, no podía arriesgarse, sin embargo, lejos de todo pensamiento lógico, el par de hermanos eran fáciles de controlar con el objeto correcto; Lu, por ejemplo, era fanática de la cocina, darle algo de comer la ponía tan dócil y serena como una niña pequeña a la que le sirven su platillo favorito; Shiro, por otro lado, solo tenías que darle una paradoja que resolver, su orgullo era tanto que no descansaría hasta encontrar una respuesta, lo más aterrador de todo es que CONSEGUÍA una respuesta para dichas paradojas, por lo que encontrar más para que el albino estuviera quieto se empezaba a volver difícil.

- Listo, dime la siguiente idiota - dice Shiro con una sonrisa burlona.

- ¿Qué? - pregunta Rex.

- Respondí tu paradoja, "Si mi misión es no aceptar la misión, ¿La aceptó?", la respuesta es sí, pero fracasaré, y puedo vivir con eso - contesta el ojiazul riendo.

- Bien - Rex mide una pared donde esta la posición de Shiro - Ok Shiro, la distancia entre tu y el muro es de 5 metros, quiero que llegues ahí recorriendo la mita del camino, es decir, primero deberás caminar hasta 2.5 metros, luego 1.25 metros, y siempre caminando la mitad que te falta - Rex terminó con la paradoja y fue con los demás - Son como niños - responde sentándose.

- Si, Luciela esta esperando su tercer plato de pasta como una niñita, lo peor de todo es que los necesitamos - comenta Zelda.

- Rex, ¿Cuál es nuestro siguiente movimiento? - pregunta Link.

- Master me dijo que debía reunir a unos guerreros específicos, se refirió a ellos como "Smashers", el primero de ellos, Mario - contesta Rex - Saldremos a su dimensión mañana con el sol - todos asintieron mientras Lu seguía golpeando la mesa exigiendo su comida y Shiro seguía como idiota recorriendo cada vez menos terreno.

Con aliados bastante cuestionables pero poderosos, se enfrentarían a cualquier adversidad que el Multi-verso les ponga enfrente, Rex espera que esta sea su última guerra de esta magnitud, ¿Era mucho pedir un poco de paz?


Hasta aquí el capitulo, lo siento, fue mucho tiempo el que estuve desaparecido de aquí, lo lamento, la inspiración no me ayudaba además de que tuve varios problemas con mi PC, pero, ya esta arreglada, aún trabajo en el diseño de Alex, el de Alan ya esta en Twitter e Instagram, agradezco a quienes sigan leyendo mi historia, espero que el capitulo sea de su agrado, creo que me jugó en contra usar dos mundos que no conozco mucho como el de Metroid y Kid Icarus, pero, espero que el capitulo los haya entretenido, esa es mi razón de hacer el fic.

Por cierto, nuestro mundo, el mundo real es conocido aquí como "Mundo 0" y llegaré a usarlo más adelante en el fic.

nos vemos en la próxima actualización, ZarBalor, fuera.


Próximo Capitulo: La Invasión del Pasado

Próximo OC Debuts: Shadow y Amy (shadowmario5)