Jane no ha dormido mucho. Además de su propio insomnio, estuvo toda la noche nervioso, es que este día tiene que ser perfecto. Estuvo casi un mes preparando la fiesta sorpresa para el cumpleaños de Lisbon y no podía fallar. Lo más complicado fue convencer a Bertram de hacer la fiesta en las oficinas del CBI, pero lo había logrado, y con el resto del equipo se encargaron de preparar todo a tiempo. Cho buscó un buen DJ, Grace se encargó de la decoración y Wayne de la comida y bebida. Todo está listo para la noche.

Tiene que salir bien, todo perfecto, es el cumpleaños de Lisbon, de su Lisbon. Tiene que lograr que esto quede en su mente, como un muy buen recuerdo, deseando que se repita. No se trata de un regalo loco como un pony o un collar de esmeraldas o lo que sea, se trata de toda una noche para ella. Y tiene que ser perfecto, porque se lo merece.

Lisbon se despierta refunduñando, como siempre. Necesita un café, urgente. Se levanta y comienza con su rutina matutina. Una hora después ya está lista para otro día de trabajo y solo espera que Jane no se le aparezca con otro pony, ya fue bastante aquella vez, hace unos años, dar explicaciones sobre cómo y por qué había un pony en las oficinas del CBI. Sonríe por inercia mientras enciende el auto. Recordar ese gesto todavía mueve todo dentro. No, no, no, controlate. Teresa se amonesta a sí misma por sentir esas malditas cosas en el estómago cada vez que piensa en Jane. Sacude su cabeza y decide concentrarse en el tráfico.

Ya en el CBI, la mañana transcurre normal y sin casos, lo cual Lisbon agradece. Mucho papeleo, eso sí. El equipo la saludó por su cumpleaños y le ha dado algunos regalos, como unos pendientes por parte de Grace, flores por parte de Rigsby y un buen vino por parte de Cho. Agradece que Jane no esté haciendo alguna estupidez o molestándola. Molestándome. Es raro que no haya venido todavía. Ni siquiera lo he visto en la mañana. Mira su reloj, casi mediodía. Frunce el ceño. ¿Dónde está? Bueno, no es que quiera que esté aquí pero...

La puerta se abre lentamente y ve aparecer al hombre de sus pensamientos. Sonríe sin poder evitarlo. Claro que vendría, nunca pierde la oportunidad de molestarme y hacerme enojar.

-¿Qué quieres?

-Buen día para tí también, Lisbon.- Dice Jane, notando esa sonrisa escondida en su rostro.

Ella pone los ojos en blanco y desvía su mirada hacia la computadora. Jane cierra la puerta y se sienta frente a ella. La mira y sonríe.

-Feliz cumpleaños. -Dice en voz baja.

Ella sonríe, sin poder evitarlo. Le han dicho "feliz cumpleaños" toda la mañana, desde que entró al CBI, pero escucharlo de él...

-Gracias. ¿Dónde haz estado?

-Haciendo algunas compras. -Sonríe burlonamente. Oh no, Dios, dime que no me ha comprado otro pony. -Es hora del almuerzo, ¿vamos?

El almuerzo. Es casi como una costumbre, almorzar juntos, tomar helado juntos, hasta cenar juntos. Juntos. Esa palabra que la mata y le da vida por igual.

-Sí, necesito salir de tanto papeleo.

-Jane, esto ya es demasiado, ya no me cabe nada.

-Oh, tonterías. Es chocolate, vamos, no te puedes negar a un pastel de chocolate.

-Dios, Jane, me harás explotar con tanta comida.

Y es verdad, hace varias horas que están en la cafetería. Lisbon no entiende por qué a Jane se le ocurrió ir a ese lugar alejado, en las afueras de Sacramento, para almorzar. No es que se queje, la comida estaba deliciosa y el helado, mucho mejor, y está segura que el pastel estará igual de rico, pero es extraño y... Oh Dios.

-Mmm, Jane, maldición, esto... está delicioso.

Jane sonríe ampliamente. El plan está saliendo a la perfección. Mantener a Lisbon fuera de la oficina para que los demás puedan ocuparse de preparar la fiesta, no fue tan malo como pensó. Imaginaba tener que lidiar con su mal humor y sus regaños, pero se equivocó. Para ser sincero, se sorprendió un poco por su actitud despreocupada y relajada. La charla fluyó con naturalidad, las risas y el sarcasmo estaban a la orden del día. Su risa. El sonido de la risa de Lisbon es musica para sus oídos.

Ahora se encaminan al auto de Lisbon para volver a las oficinas. Claro, si fuera por Teresa, se iría a casa directamente, ya que no hubo reportes de casos en todo el día, Cho, Rigsby y Van Pelt deben tener todo bajo control allí, su equipo es el mejor, sin duda ella hizo y hace un buen trabajo liderando, es algo de lo que está orgullosa. Lo cierto es que dejó su bolso en su oficina. Por supuesto, Jane se encargó de sacarla rápidamente para que se olvide de sus cosas y tenga la excusa para llevarla al CBI.

El viaje transcurre normal, no pierden la charla, las bromas, la risa... Lisbon se siente tan bien con su compañía, no puede negar que le hace bien estar con él, compartir con él... claro, como amigos. Sí, amigos, se repite una y otra vez. Jane no deja de burlarse de ella, hacerla reír, su corazón se agranda con cada risa y mirada fugaz. La quiere y no lo niega, pero tampoco puede negar su realidad, en la que también se encuentra Red John. No, no, hoy no pienses en él.

Casi llegando a las oficinas, Jane le manda un mensaje de texto a Grace para que estén alertas y listos. Él comienza a estar ansioso, nervioso, emocionado, le sudan las manos. Sonríe mirando en el celular la foto que Grace le mandó, donde se encuentran todos los invitados esperando a Teresa. Llegan al estacionamiento y se bajan. Lisbon comienza a inquietarse, algo no está bien, lo presiente, su instinto se lo dice. Cuando bajan del ascensor, todo está oscuro. Automáticamente desenfunda su arma y se prepara para un enfrentamiento.

-¿Qué rayos está pasando? -Pregunta Jane, susurrando.

-No lo sé, quédate aquí.

Jane se coloca atrás de ella, trata de mantener su papel de chico asustado pero por dentro está tan emocionado y tan feliz, que quisiera abrazarla. Lisbon da unos cuantos pasos, adentrándose a las oficinas de Crímenes Serios. Apenas puede ver en la oscuridad, su arma preparada para disparar, hasta que se da cuenta de algo. El peso del arma. No está cargada. Frunce el ceño. Ella nunca jamás deja su arma descargada. Entonces un nombre cruza por su mente. Jane. Baja su arma y cuando está a punto de gritarle...

-¡SORPRESA!

Un estruendo de aplausos, risas emocionadas y luces prendidas sorprenden a Lisbon, la dejan atónita y sin moverse. Mira a Jane, quien le sonríe grandemente, luego a Grace que camina hacia ella y la abraza. Reacciona. Devuelve el abrazo y comienza a caer en cuenta de todo, en cuestión de segundos. Jane, el almuerzo, la cafetería alejada en las afueras de Sacramento, horas y horas allí. Todo fue parte del plan. Sonríe ampliamente mirando a Jane, mientras saluda a los demás invitados y agentes de otras divisiones. Él le sonríe de igual manera y le guiña un ojo. Y Lisbon se derrite por dentro.

Todos se encuentra animados, disfrutando de la música. A Lisbon no le gusta mucho ser el centro de atención, pero el gesto de Jane y de todo su equipo al preparar esta fiesta, le gusta, y se siente feliz, entonces se permite disfrutar. Admira la decoración: luces de neón intermitentes, telas violetas decoran el techo y algún que otro globo de color dando vueltas por el salón. El DJ se instaló en el escritorio de Jane para hacer su magia con la música y lograron acomodar los escritorios de tal manera que quede espacio para una pista de baile. Al fondo, justo detrás del DJ, se puede ver unos globos de helio en forma de letra que dicen:

FELIZ CUMPLEAÑOS

TERESA LISBON

-¿Así que tú tienes la culpa de esto?

-Sí, y no me arrepiento porque sé que lo estás disfrutando. -Jane tiene que hablar muy cerca de su oído para que la escuche, debido a la música, y aprovecha para hacer cosas de las que tiene que reprimirse en un día normal, como colocar una mano en su cintura o rozar sus labios en su oído al hablar.

-Cállate. -Le dice sonriendo y pone los ojos en blanco. El contacto cercano con su consultor la está poniendo cada vez más nerviosa. Ya es bastante malo para su corazón es saber que se tomó la molestia de organizar todo esto por su cumpleaños, como para soportar sus roces y su cercanía al hablar. -Al menos no trajiste ningún animal.

Ambos ríen. -No, mi regalo esta vez es diferente.

-Sí, lo veo. -Dice Lisbon, asumiendo que se refiere a la fiesta.

Pero Jane se muerde la lengua para no revelar su otro regalo, algo que, está seguro, la hará emocionar.

CONTINUARÁ.