La noche sigue avanzando. Jane se encuentra sentado, mirando a los demás disfrutar. Grace y Wayne bailan sin preocupaciones, el alcohol les hizo olvidar que se supone que no están juntos, por la política, pero ¿quién les está prestando atención?. Unos metros más atrás, Cho bailando con la agente Hazel, de la división de narcotráfico. Arquea una ceja y sonríe. Harían una buena pareja. Sigue mirando a los demás agentes bailando, disfrutando y bebiendo, hasta que... su mirada cae en ella. En la pista de baile, Teresa Lisbon, su jefa, está bailando sin inhibiciones.

Una cosa del destino o simple coincidencia, pero el DJ reproduce una canción muy sensual, todas las luces se apagan y solo queda encendida una pequeña luz violeta que pasea por la pista de baile, por los invitados, por... ella.

Y todo se vuelve más intenso. Teresa cierra los ojos y se entrega a la música. Tal vez es el alcohol o el ambiente en sí, no lo sabe, pero ella solo quiere dejarse llevar, y lo hace.

Jane la ve de espaldas, moviendo sus caderas, balanceando su cuerpo al ritmo de la canción. No puede dejar de mirarla, está hipnotizado por su sensualidad, y el reflejo de la luz que salpica su cuerpo. Entonces Teresa da un giro y cruzan sus miradas. Patrick no deja de verla, su mirada es intensa, pero al contrario de lo que piensa, ella tampoco deja de mirarlo. No, Teresa le sonríe y sin despegar sus ojos de los de él, sigue bailando. El mundo desaparece para los dos. Ya no hay cumpleaños ni invitados, solo hay un show y un espectador. El corazón de Jane salta, su cuerpo reacciona, su deseo se intensifica. Desea tanto llevarla a otro lugar y hacerle tantas cosas prohibidas. Lisbon muerde su labio, la forma en que su consultor la está mirando bailar, le hace subir la temperatura de su cuerpo, y aunque siente que se va a arrepentir de esto por la mañana, lo está disfrutando. Se miran a los ojos y la canción se mueve en sus labios.

A million dolars, a thousand coloursA billion faces, a hundred death casesIs it there? Or is it here?Where you hiding?I just want you to come in

Teresa se mueve sensualmente, hacia abajo, hacia arriba, su baile y seducción dirigido hacia él, y con su mirada intensa en él, canta la última estrofa.

I just want you to come in

La canción termina. Teresa se queda parada en medio de la pista, mirando a su consultor. Pupilas dilatadas. Sonríe de lado, sonrojada, pero dispuesta a dar el siguiente paso, si Patrick se lo propone. Todo es tan complicado entre ellos, pero ahora mismo quiere que él la tome de la mano y la lleve a otro lugar, y hacer tantas cosas contra la pared...

Patrick parpadea dos veces y me hace un gesto, casi imperceptible pero Teresa lo entiende bien. Él se levanta y camina hacia las escaleras. El ático. Un escalofrío le recorre de pies a cabeza. Se dirige a la cocina por otra bebida y espera unos minutos. ¿Qué estás a punto de hacer, Teresa? Sonríe ante la locura de la situación. Debería escapar de esto pero, Dios, lo desea, lo necesita.

El consultor está sentado, esperando a su jefa. No debería estar haciendo esto, es un riesgo muy grande, si Red John se enterara... No, maldición, deja de pensar en él, por esta noche. La puerta se abre lentamente y ve como Teresa entra rápidamente y cierra la puerta. Luego, se queda parada, mirándolo.

No dicen nada, pero el sonido de la música distante, el alcohol en su sangre y la situación tan intensa hace que sus respiraciones se aceleren. El pecho de Teresa sube y baja, todo su cuerpo reacciona ante la mirada intensa de su consultor. Patrick se acerca, lentamente, lo suficiente para quedar a centímetros de sus labios.

-¿Disfrutas la fiesta? -Su voz baja, casi susurrando, su aliento caliente contra ella, envía escalofríos por su columna.

-Uhum. -Apenas puede producir ese sonido afirmativo, mientras siente como la mano de su amigo cae en una caricia por su brazo.

-Me gustó verte bailar, Teresa.

Teresa. Su nombre en sus labios logra nublarle los sentidos, ya no puede pensar con claridad, no hay lugar para otro pensamiento más que tocarlo y besarlo. Su mano se mueve hacia su pecho.

-Me gustó que me vieras bailar. -Susurra, jugando con los botones de su camisa.

Su cerebro le dice que esto está muy mal, es un riesgo y la cara hecha de sangre aparece en su mente, pero su corazón late mucho más fuerte y grita que la bese. Y por esta vez, solo esta vez, le hace caso a su corazón.

Un suave roce, sus labios presionando los de ella, sus manos en su cintura, su corazón explotando en su interior. Lisbon se encuentra volando, los labios de Jane son tan suaves, tan ricos. Sus manos se enredan en los rizos, acercándolo más a su boca. Pronto el beso se intensifica, comienzan una guerra lenta de lenguas. Su sabor, té mezclado con alcohol. Sonríe en sus labios. Siempre imaginó que sabría a té. Patrick está extasiado por el sabor dulce de sus labios. Cereza y champagne, exquisita. Sus manos bajan hacia su cadera y suben por debajo de su blusa y ella gime, entonces es cuando empuja contra la pared más cercana y comienzan a besarse frenéticamente. Las manos de Teresa se apresuran a desabrochar la camisa, torpemente, apurada, mientras él besa su cuello, quitando pequeños gemidos de su boca.

-Patrick. -Dice en un gemido, ahogado por los besos. Sus manos se apresuran a quitarle el cinturón, liberando su creciente excitación. Se tocan, se sienten, se besan, se muerden, los jadeos y gemidos llenan el ático.

De repente tocan la puerta y se alejan, asustados. Intentan recomponerse, respirando con dificultad. Miran la puerta y vuelven a tocar. Jane suspira y se acomoda la camisa lo mejor que puede, abre la puerta, apenas para sacar la cabeza, cubriendo su cuerpo desaliñado y creciente erección.

-Sí, Ron, ¿qué sucede?

-Me pediste que te avisara si llegaba algún sobre para tí. -Ron le entrega un sobre.

-Oh... sí, gracias Ron.

Cierra la puerta. Su mente corre. ¿Justo hoy? No puedo hacer esto ahora.

-¿Jane? -Susurra. -¿Qué sucede?

-Oh... esto... no, no es nada, pero debo... debo leer esto. -Lisbon lo mira, confundida. -Es...

-Jane.

La magia se terminó.

-Es sobre Red John.

Sí, todo terminó.

-Entiendo. -Su corazón se oprime en el pecho y la ira se enciende. -Sí, ni siquiera hoy te puedes olvidar de él. -Lisbon se encamina hacia la puerta y Jane la detiene.

-Teresa, espera, por favor. -La sujeta del brazo y ella intenta salir de su agarre.

-Jane, suéltame.

-No, espera. -Suspira frustrado. Otra vez ese maldito hombre está arruinando su vida. -Escucha, yo bajaré en un momento, leeré esto e iré a la fiesta ¿de acuerdo?

-Haz lo que quieras. -Contiene las lágrimas y sale de ahí. Su mente se llena de pensamientos. Otra vez, Red John, siempre Red John. Sabes que el motor de su vida es su venganza, no hay nadie más. ¿Qué pensabas? Esto fue apenas por el alcohol. ¡Todavía usa ese anillo de bodas! Todavía ama a su mujer, todavía está con su mujer, y su único propósito en la vida es vengar su muerte, no hay lugar para tí en esa ecuación.

Con el corazón hecho pedazos y fijándose que nadie la vea, vuelve a la fiesta.

CONTINUARÁ.