Distrito 12
Hace mucho frío. Falta una semana para el fin de año y una vez más se ha ido la electricidad. No obstante, si Malcolm no puede dormir no es por la temperatura, sino por la espectación. Es la noche del veinticuatro de diciembre y todos los niños del distrito doce saben lo que eso significa: esa madrugada vendrá la bruja.
La bruja vive en el bosque. Nadie sabe nada de ella, solo que una vez al año cruza la alambrada y deja un pequeño regalo en la almohada de cada niño del distrito.
Los regalos dependen de lo que cada niño necesite. Los más ricos pueden recibir juguetes o cintas para el pelo, mientras que los más pobres a menudo reciben cosas más prácticas como carbón para calentarse o hilo y aguja para remendar sus ropas.
A Malcolm le encantaría recibir un cuaderno de esos de tapa dura que venden en la papelería y que algunos comerciantes utilizan para llevar las cuentas de sus negocios. Podría poner su nombre en la primera página y llenar el resto con esos poemas que a veces se le ocurren y que escribe en cualquier parte. Así no lo regañarían en la escuela por traer las libretas llenas de cosas que nada tienen que ver con la lección. De todos modos no se hace ilusiones. Sabe que la bruja le traerá carbón, como todos los años.
Cierra los ojos y se hace el dormido. Si no parece dormido, la bruja no vendrá. Escucha pasos y entreabre los ojos con mucho cuidado. Hay una silueta inclinada sobre la cama dejando tres paquetitos debajo de la almohada, uno para cada uno de los niños que allí duermen. No ha encendido la luz, pero Malcolm conoce demasiado bien esa figura. Se trata de su madre.
De repente todo tiene sentido. Por eso a los niños ricos la bruja siempre les da mejores regalos, porque sus padres tienen dinero para comprárselos. Al principio se siente decepcionado. Luego alarga la mano hasta coger su paquete y la decepción da paso a una gratitud inconmensurable porque ahora sabe que no hay ninguna bruja y que por tanto sus padres se han gastado su propio dinero para comprarle a él el cuaderno que tanto ha deseado.
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Me apetece inventarme tradiciones navideñas para los distritos de Panem, así que he decidido escribir esta colección de drabbles con algunos de mis vencedores como protagonistas. A Malcolm lo escribo poquísimo, pero aquí está muchos años antes de que ganara.
El tema de la bruja y el carbón viene inspirado en una tradición italiana. Gracias, Alpha, por hablarme de ella.
