Hola a todos! He aquí un nuevo fic de la época, espero que les guste porque yo disfrute escribiéndolo mucho. Así pues sin más qué decir además de que espero todos estén bien y deseemos a todos los de Miraculous una gran Navidad y que todos disfruten de su día a día… COMENZAMOS!

….

Cacería de regalos.

Capítulo único.

El colegio Françoise Dupont tenía una tradición antes de las vacaciones de invierno y esa era un intercambio de regalos de todos los grupos. Hacían una lista para los que quisieran participar, no era obligatorio pero quienes quedaran fuera no podrían participar en el evento. Cada uno de los estudiantes, y hasta profesores, compraba un regalo, o lo hacía, para que los directivos lo pusieran debajo del árbol el día señalado para que así nadie supiera cómo era el regalo de los otros, y después pasaban en grupos seleccionando un regalo al azar, podía ser cualquier cosa y a veces algunos regalos eran ocurrencias que hacían reír a la gente o si a alguien no le gustaba podía cambiarlo con algún otro que ya tenía regalo. Y ese año, Marinette había tejido unos guantes con una gorra a juego, ideal para cualquier chico o chica, y ese año era especial.

-¿Nerviosa?- le preguntó Alya entre el grupo.

-Un poco.

-Tienes escrito en la cara que quieres el regalo que Adrien dejó bajo el árbol.

-No digas eso.- le regañó.- Aunque nadie sabe cómo es. Puede ser cualquiera y este año hay más gente.

-No te preocupes. Sea cual sea el regalo estoy segura que nos divertiremos.- Marinette sonrió mirando a unos metros de distancia a Adrien hablando con Nino. Mentiría si no dijese que le encantaría tener su regalo, pero todo podía pasar.

-¡Adrichoo!- exclamó Chloe lanzándose a los brazos de Adrien.

-Oh quizás no…- suspiró Marinette con ceño fruncido.

-Adrichoo, ¿verdad que me vas a decir cuál es tu regalo?

-Lo siento Chloe.- dijo quitándosela de encima con delicadeza.- Pero las reglas dicen que no debo decir ni una palabra.

-Pero me lo tienes que decir, entré en esta bobada sólo para tener tu regalo.

-¡Chloe!- exclamó Adrien indignado, entonces una risita se hizo presente.

-Oh, Chloe. Basta ya. Adrien seguro que no quiere decir cuál regalo es suyo a cualquiera.- dijo dándole una mirada de reojo a Marinette que deseaba borrar esa sonrisa de su cara.- En cambio yo, vi claramente el regalo de Adrien.

-¿Tú? ¡Imposible!- exclamó Chloe furiosa.

-Por supuesto que sí, así que yo me quedaré con el regalo de Adrien que es la caja más bonita de todas.

-Sobre mi cadáver.

-Parece que la tienes difícil.- dijo Alya.- Ya habrá otro año, Marinette.- la joven de colas fulminó a su amiga con la mirada, era como si ya estipulara que Lila se quedaría con el regalo.

-Muy bien todo mundo. Pasen los que tengan el número 1.- comenzó a anunciar la señorita Mendeleiev. Marinette miró la boleta que tenía el número 7 y gruñó molesta.

Todos comenzaron a pasar de acuerdo al número que anunciaban. Pudiendo ver a Nathaniel y Marc sonreír ante sus regalos que eran chocolates y pastel de fruta, a Kim ponerse unos lentes locos de ojos saltones, a Sabrina saltar de alegría al tener una bonita y nueva billetera, y a Rose y Mylene les tocó moco fosforescente y un suéter extraño. Al llegar al 5, Chloe y Lila pasaron mirando los regalos buscando la caja mejor adornada y más grande. La mirada de Chloe pasaba de uno a otro regalo despreciando las envolturas más simplonas y Lila examinaba con detenimiento cada uno de los regalos. Y una caja de papel de cobre con líneas ornamentadas doradas se alzó a su vista. Lila se adelantó confiada en que ese sería el regalo de Adrien, pero Chloe corrió por este al ver sus intenciones. Las dos se engarzaron en una lucha por el regalo que volaba de un lado a otro entre sus manos. La señorita Mendeleiev las separó harta.

-¡Suficiente! Tomen un regalo distinto.

-Pero es que…

-Ese regalo…

Otra chica de cabellos rizados tomó el regalo para enojo de estas, y al abrirlo sacó un gorro y unos guantes a juego. Marinette sonrió intentando no reírse de ellas, ya que ese era su regalo. Vio a la chica ir a con su novio, que estaba fuera del evento, para darle el gorro y ella quedarse con los guantes en un complemento perfecto. Le pareció adorable y se sintió feliz que su regalo gustara no a una sino a dos personas.

Chloe y Lila buscaron alrededor hasta dar con otras cajas hermosamente decoradas y tomaron con codicia la caja que les pareció la más bonita, para abrirlas y encontrarse con un libro y un balón de soccer. Ante la mirada de la señorita Mendeleiev salieron del círculo para dejar a otros abrir sus regalos.

-Vaya, creo que al final sí tienes suerte, Marinette.- dijo Alya y Marinette alzó los hombros.

-Tal vez alguien más lo escogió.- aceptó resignada a que el regalo de Adrien no sería suyo.

-Número 7.- anunció la profesora y Marinette pasó entre otros. Revisó algunas cajas, grandes, pequeñas, pero entre ese grupo hubo una caja casi escondida de entre las otras que le llamó la atención, una caja verde con gatitos negros. Rio a lo bajo pensando que ese papel sería lo que su compañero usaría. Tomó la caja y la abrió, encontrando unas orejeras con orejas de gato.

-Vaya, al parecer alguien es admirador de Chat Noir.- se quitó sus orejeras y se puso las nuevas, eran cálidas y regresó con Alya que alzó sus pulgares.

-Me alegra que te haya gustado mi regalo.

Marinette se detuvo al escuchar a Adrien. Girándose con dificultad hacia él.

-¿T-Tu regalo?

-Sí, Nino me ayudó a escogerlo. Pensé que se vería lindo y veo que estuve en lo cierto, te quedan muy bien Marinette.- ella sonrió con las mejillas ardiendo. ¡Tenía el regalo de Adrien! No podía creer su suerte. Chloe al escuchar eso lanzó una pataleta, pero Lila ocultó su descontento y se acercó con una sonrisa maliciosa.

-Oh, Marinette, qué bonitas orejeras. ¿Me las puedes prestar? Es que siento las orejas frías y tú trajiste tus propias orejeras.

-Eh…

-Claro, Lila.- respondió Nino por ella.- Seguro que a Marinette no le es ningún inconveniente, ¿verdad chica?

A Marinette se le retorció el estómago al escucharlo. No quería darle sus orejeras, temía que, o les hiciera algo, o que nunca volvería a verlas. Pero ante las miradas de todos tuvo que ceder de mala gana.

-Vale. No hay problema.

-Oh, gracias. Eres tan amable. Mira Adrien, ¿acaso no se me ven bien? Creo que luzco más como una gatita que Marinette.

La franco-china apretó los dientes y se fue a sentar a una banca con la bilis subiendo por su garganta. No podía creer su descaro. Nada más tuvo el gusto de tener el regalo de Adrien por 30 segundos.

-No te enojes Marinette.- le rogó Tikki desde su bolso.

-Lo siento Tikki, pero me parece un descaro…

-Lila nada más tiene el regalo, pero tú lo tomaste primero y también Adrien te elogió por ello, no dijo nada cuando Lila le preguntó cómo se veía.- Marinette se sintió un poco mejor, aunque no tanto. Ya se daba una idea que nunca recuperaría esas orejeras ya que seguro Lila le diría cada vez que le preguntase por ellas que su mala memoria se lo impidió, o se pondría a llorar haciéndola pasar como una malvada si insistía demasiado.

-Marinette.- Adrien se acercó a ella con una bolsa de regalo.- Quería darte esto en persona.

-¿Eh? Pero si ya dejaste tu regalo en el pino.

-Esto no es parte de la cacería de regalos, esto es para ti.

-¿Para mí?

-Haz hecho mucho por todos, y también por mí. Casi nunca tengo oportunidad de agradecerte por ello así que pensé que podría darte un regalo de mi parte, puesto que siempre haces regalos para todos siempre.

Marinette tomó la bolsa aun con la sorpresa en su rostro y sacó unas cintas con borlas blancas para el cabello. Se veían tan lindas.

-¿Te gustan?

-Son tan bonitas, parecen bolas de nieve. Son perfectas para la temporada.- Adrien dejó salir el aire con alivio, lo había contenido sin saber si le gustaría algo así de sencillo o no. Marinette se quitó sus ligas y comenzó a ponerse las cintas. Combinaban perfecto con su atuendo.- ¿Me quedan bien?- Adrien asintió.

-Mejor que a nadie.- ella sonrió con un leve sonrojo. Lila podría haberle quitado el regalo de la cacería pero no iba a quitarle este. Estos serían su tesoro.- Feliz Navidad, Marinette.

-Feliz Navidad Adrien.

La tarde pasó y todo mundo se fue con sus regalos, y a pesar que Marinette fue la única que salió sin su regalo del evento. Esas cintas y la sonrisa que Adrien fueron los mejores regalos que pudo haber pedido para esa navidad.

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Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer. Dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!