Pues ya acabé de editar este capítulo n-n y aquí os los dejo, esperando que os guste (;


Capitulo 2.

El azabache se encontraba sentado en uno de los bancos esperando a que su primo llegara y en ello sus pensamientos solo se centraban en aquel encuentro que había tenido con el chico rubio. Fue poco después que el otro moreno llegó y la sonrisa en sus labios le dio escalofríos al menor quien le miró con una ceja alzada, entre curioso y asqueado.

-¿En qué piensas bastardo? - preguntó este al llegar y no dejando pasar la oportunidad de curiosear.

-Nada que te importe, copia barata. Además tu pareces muy contento ¿qué pasó? - inquirió este intentando desviar el tema puesto que todavía no quería compartir aquel encuentro con el lindo ojiazul.

-Poruna vez seré totalmente sincero y confesaré que estoy de buen humor por que conocí a un adorable pelirrojo. Por cierto, como te conozco y porque nunca pierdo la oportunidad de meterme contigo, también añadiré que esa cara de idiota solo la puedes tener si te ocurrió algo parecido a lo mío. - dijo con sorna bañando su tono de voz. No había nada que le divirtiera más que meterse con un primito.

-Hmp. Vamos o llegaremos tarde. - respondió el de cabellos azabache, ignorando olímpicamente las últimas palabras del contrario.

Durante todo el camino el moreno no dejaba de intentar sonsacarle información al frío de su primo, pero al ver que no llegaría a nada, al menos no en aquel momento, decidió dejarlo para centrarse en relatarle sobre su encuentro con el de ojos esmeralda, a ver si así se animaba a hablar, cosa que no funcionó e irritó un poco al moreno.

~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~/~

En otra parte de la estación de trenes, concretamente en la salida de esta, cierto rubio se encontraba esperando a su pelirrojo hermano cuando lo vio llegar un poco sonrojado y claramente molesto, cosa que le pareció curioso y preocupante a partes iguales.

-¿Qué pasó Gaara-nii? - preguntó al tenerlo ya más cerca.

-Un idiota me besó. - medio gruñó, con obvio enfado plagando cada sílaba, haciendo sonrojar al menor.

-¿T-t-te be-besó? ¿Por qué-ttebayo? - cuestionó bastante sorprendido por lo oído.

-Según él por que no despertaba, pero el muy pervertido dijo que aprovechando que ya estaba despierto que si quería volver a hacerlo. ¡Será idiota! - gritó enojado al tiempo en que caminaba con los puños apretados, conteniendo las ganas de golpear a algo u alguien.

-Ya... veo...- murmuró incrédulo el más bajo. "¿Quién en su sano juicio besaría a un desconocido en el tren?" se preguntó a si mismo el rubio. "Aunque... si hay gente que acosa a otra..." pensó para luego suspirar.

-Por cierto... ¿A ti te pasó algo verdad Naru-chan? - inquirió el mayor al fijarse bien en su rubio hermano el cual se encontraba un poco agitado y sonrojado hasta las orejas.

-A- a mí... no me pasó nada-tteba. - negó un poco nervioso al recordar a ese azabache."Sasuke... no creo que lo vuela a ver." pensó un poco triste para luego sorprenderse y ruborizarse ante sus propios pensamientos.

-Naru-chan... a mí no me engañas. ¿Qué pasó? - exigió saber al tiempo en que encarnaba una de sus cejas puesto que no había pasado por alto ninguna de las expresiones de su hermanito sabía muy bien que este le estaba ocultando información.

-Un viejo me acosó y pues... un chico de mi edad me ayudó...- respondió un poco cohibido.

-¿Solo eso? - presionó al ver que este seguía sin haberlo contado todo.

-Bueno... estábamos muy cerca ya que había mucha gente en el tren y me sentía nervioso y avergonzado por todo lo ocurrido, además que sabes lo que me cuesta estar cerca de gente atractiva y bueno... cuando este me preguntó como me llamaba yo... pues... - agachó la cabeza un poco avergonzado.

-¿Se lo dijiste? - preguntó un poco intrigado y guardándose ese pequeño detalle en donde el menor había admitido que el joven era atractivo para más tarde, ya hablarían de aquello en otra ocasión.

-No... él me dijo el suyo, pero estaba tan nervioso que en cuanto se abrieron las puertas salí huyendo dattebayo. - terminó de decir un poco apenado por su comportamiento ante la persona que se había molestado en ayudarle.

-Ya veo... bueno no te culpo por eso. - comentó sonriendo ligeramente, con la intención de tranquilizarle un poco. Luego dirigió su vista al reloj de pulsera que portaba en su muñeca izquierda.- Anda vamos o llegaremos tarde. - indicór para a continuación coger de la mano al menor y comenzar a correr en direción a su nuevo instituto.

Aunque de camino hacía allí cada uno estaba pensando en los dos chicos que recién habían conocido, uno de ellos seguía molesto por las acciones de aquel pervertido y el segundo triste por no haberle agradecido apropiadamente al mayor por su ayuda.

~/~/~/~/~/~/~/~ Volviendo con los Uchihas. ~/~/~/~/~/~/~/~

El par de Uchihas ya habían llegado a su instituto, el azabache ignorando el berrinche del moreno el cual se encontraba irritado por no haber logrado sonsacarle nada a su primo, y cuando se disponía a separase para dirigirse hacia el aula que les tocaba un montón de chicas les rodearon y empezaron a coquetear con ellos. Ambos las miraros con absoluto desinterés, puesto que se encontraban acostumbrados a semejante actuar por parte del grupo de féminas.

-Sasuke-kun ¿qué tal las vacaciones? - quien habló primero fue una pelirosa de ojos esmeralda la cual le acosaba desde la primaria. El mencionado siguió su camino sin siquiera dignarse a darle una mirada, había aprendido que era peor si le dirigía un simple gesto como aquel, puesto que ella lo interpretaba como una señal para seguir molestándole.

-Moo~~ Hacia tanto que no os veía que todavía me parecéis más guapos. - comentó ahora una rubia intentando tocar al azabache el cual se apartó bruscamente, fulminándola con la mirada por ello, pero esta solo se rió encantada por la atención que su gesto causó.

-Nee, nee... ¿por qué no quedamos esta tarde Sai-kun? - invitó otra de las jóvenes intentando acercarse al moreno quien se apartó, solo que algo más sutil que su primo.

-Si... no nos habéis dejado veros en todas las vacaciones. - se quejaron algunas intentando hacer un puchero que les pareciera lindo a los chicos, los cuales fruncieron el ceño ante los berrinches del grupo de pesadas.

-Lo siento, pero tenemos clase. - se excusó Sai lo más cordialmente que pudo, cuando en realidad lo que quería era apartarlas a todas de golpe e irse de allí.

-Adiós. - fue la simple palabra que salió de los labios del de cabellos azabache quien deseaba más que nunca llegar a su aula para escapar de ellas.

Soltando un gran suspiro llegaron por fin a la clase del moreno, ya que era un año mayor que el otro no iban a la misma clase.

-Después me lo vas a contar todo ¿entendido? - advirtió este para luego entrar y sentarse al final de la clase, junto a la ventana y empezar a revisar el dibujo del lindo pelirrojo que había hecho en el tren. Luego comenzó a dibujarlo de otras maneras ignorando completamente a la gente de su alrededor.

El azabache por su parte solo suspiró después de dejar a su primo en clase y se dirigió a la suya, que no estaba tan lejos, y una vez llegó también se sentó al final, pero al lado de la puerta que da al pasillo era el sitio más oportuno para cuando necesitaba salir corriendo al terminar las clases para poder escapar del grupo de pesadas que siempre intentaban convencerle de salir por ahí con ellas.

En esas se puso a pensar en el chico rubio que había ayudado antes y no pudo evitar sonreír de lado. Era una pena que no supiera su nombre, pero aún así no se rendiría en encontrarlo. Al menos le debe un agradecimiento de verdad. Con esos pensamientos no se dio cuenta de que el profesor ya había llegado y que estaba anunciando la llegada de un nuevo alumno hasta que vio al chico entrar por la puerta.

Al principio no se fijó bien en el chico hasta que oyó a todas las chicas suspirar y gritar y a los chicos silbar. Así que levantó la vista y se sorprendió al ver quien era.

~/~/~/~/~/~/~/~ En la entrada del edificio ~/~/~/~/~/~/~/~

Los hermanos ya habían llegado y en la entrada del lugar les esperaba sus respectivos profesores, ya que el recinto era bastante grande y no querían que se perdieran el primer día.

-Buenos días. ¿Sois los hermanos Namikaze?- preguntó un moreno con una cicatriz en la cara, pero sonrisa y ojos amables.

-Hai dattebayo. - dijo bastante más alegre el rubio.

-Bien. Yo soy Umino Iruka y seré vuestro profesor de Historia y Literatura. - se presentó este con una sonrisa que el rubio correspondió al instante.

-Yo soy Hatake Kakashi, vuestro profesor de Ciencias y Biología. - habló el otro hombre cuyo cabello era de una tonalidad plateada y por alguna razón la mitad de su rostro se encontraba tapado por una máscara. Además uno de sus ojos también lo mantenía tapado dejando solo uno abierto con el cual les observaba fijamente.

-Namikaze Gaara. - se presentó el pelirrojo haciendo una leve reverencia. Para él la cortesía y los modales iban primero, así le había educado.

-Namikaze Naruto. Encantado-ttebayo. - el ojiazul por su parte se presentó de forma más animada, sonriéndoles de oreja a oreja.

-Encantado chicos. Bueno Naruto-kun tu vienes conmigo ya que me toca clase contigo. - indicó el moreno divertido porel actuar del de ojos zafiro.

-Hai, Iruka-sensei. - respondió este con gran alegría.- Hasta luego Gaara-nii y alégrate ¿si? - se giró para darle un beso en la mejilla y acompañar a su nuevo sensei a clase.

-Hasta luego Naru-chan. - dijo este con una leve sonrisa en el rostro.

-Bien, tu vienes conmigo Gaara. - comentó el otro sensei a la vez en que comenzaba a caminar.

-Claro Kakashi-sensei. - respondió secamente el de ojos aguamarina cosa que hizo reir levemente al mayor, pues la dulzura en la voz y rostro del pelirrojo había desaparecido en cuanto su hermano se había alejado.

El rubio y el moreno estaban de camino a su clase mientras el mayor le iba explicando algunas cosas al menor.

-Bien, Naruto-kun. Mis clases no son muy complicadas y si tienes alguna duda no te preocupes y ven a preguntarme. - le aseguró sin borrar su sonrisa.

-Hai. Etto... ¿como son las demás personas-ttebayo? - cuestionó un poco sonrojado y nervioso. Nunca le gustaba trasladarse, los demás le miraban como si fuese un bicho raro por llegar a mitad del semestre.

-Tranquilo, no te pongas muy nervioso. Son unos buenos chicos solo que algunos son un poco... atrevidos. - respondió mientras le resbalaba una gotita por la sien al recordad el comportamiento de algunos de sus alumnos.- En cuanto a las chicas... con ellas si que tendrás un poco más de problemas ya que como eres lindo de seguro te irán detrás. - comentó un poco cansado de solo pensar en lo hormonales que se encontraban todas aquellas jóvenes. Tratar con adolescentes hacía que en ocasiones ser profesor resultara demasiado agotador y frustrante.

-¿En serio? - preguntó este un poco preocupado. No es que no le gustara ser popular, pero... vale no le gustaba. El era demasiado ingenuo y no le gustaba ser grosero con los demás así que no sabría como rechazarlas si se ponían muy pesadas.

-Tranquilo, de seguro no te pasará nada. - lo tranquilizó con una sonrisa la cual el rubio le devolvió.

Fue poco después que por fin llegaron al salón y con un gran suspiro el moreno abrió la puerta y se adentró en el, indicándole que esperara a fuera un momento.

-Bien chicos sentaos en vuestros sitios. - ordenó y cuando todos ya se habían tranquilizado y sentado se dispuso a presentar al nuevo integrante de la clase. - Bueno hoy tenemos un nuevo alumno y espero que lo tratéis bien ¿entendido? - avisó con una sonrisa amable, pero el brillo de sus ojos indicaba que era una orden y una advertencia, era mejor que no se enterara que al rubio le hacían algo que no debían por que sino... dejémoslo en que lo lamentarían y ya.

-Haaiii~. - respondieron todos al unisono sintiendo un ligero escalofrío recoresles el cuerpo ante la pesada mirada color chocolate del mayor.

-Bien, puedes entrar. - indicó al joven tras la puerta, cosa que hizo que todos, o casi todos, dirijieran su atención hacia allí. En esas el rubio entró bajo la atenta mirada de todos, bueno excepto de un azabache desinteresado que miraba hacia la ventana.

-¡Kyyaaaaahhhh~! - gritaron todas las chicas, asustando un poco al chico quien saltó ligeramente en su sitio en frente de la pizarra.

-Calma, calma. - ordenó el profesor quien negaba con la cabeza ante la reacción para nada sorpresiva que las chicas tuvieron al ver al rubio. - Bien, el es Namikaze Naruto y espero que le ayudéis en lo que necesite. - dijo de igual forma que antes y todos asintieron al tiempo en que tragaban algo nerviosos.

-Encantado de conoceros dattebayo. - habló por primera vez el ojiazul con un pequeño y lindo rubor en sus mejillas ocasionando más gritos y comentarios de sus compañeros.

-¡Guapoo~! - gritaron los chicos.

-¡Precioso~! - siguieron gritando mucho más adjetivos sinónimos a los otros dos.

Ante el incesante ruido el azabache levantó la mirada para observar al causante de tanto escándalo y se sorprendió al observar al rubio. Este no se había dado cuenta de la presencia de su "salvador".

-Bien. Naruto-kun siéntate en el sitio libre del fondo. - indicó el moreno con una sonrisa mientras el menor solo asentía y se dirigía al lugar indicado. Una vez ya se había sentado el azabache se dispuso a hablarle.

-¿No vas a saludar dobe? - preguntó de repente el mayor de los dos haciendo que el rubio se sobresaltara al oír de repente esa voz.

-No me llames dobe TEME. - rebatío sin pesar para luego reparar a quién le había dicho eso. - ¿Sa-Sa-Sasuke? - tartamudeó este sonrojándose. No se había dado cuenta de que se había sentado justo al lado del chico que había conocido esa misma mañana.

-¿No me digas que ya me habías olvidado? - inquirió este con sorna. - Dobe. - agregó al final al ver la cara molesta de su nuevo compañero, el cual solo hizo un lindo puchero y volteó la mirada enojado.

-¿Se conocen? - cuestionó interesado y un poco sorprendido su sensei y el azabache se dispuso a responder ya que el rubio no iba a decir en qué circunstancias se habían conocido.

-Algo así. - respondió el ojinegro mientras sonreía de lado.

-Bueno, pues luego hablan. Ahora comencemos con la clase. - dijo el mayor mientras se giraba para escribir algo en la pizarra y así comenzó la clase.

-Luego hablamos dobe. - se dirigió el azabache en un susurro al rubio.

-¿De qué quieres hablar? - curioseó este de igual manera y todavía ruborizado y algo molesto por el adjetivo que el moreno le había dedicado segundos antes.

-Pues me gustaría saber por qué saliste huyendo después de que te ayudara. Además de que ni siquiera te presentaste. - le recordó con el tono de voz acusador al tiempo en que le miraba fijamente a los ojos.

-Lo-lo siento... solo estaba sorprendido y... bastante nervioso-ttebayo. - respondió ladeando la cabeza y sonrojándose todavía más. Al moreno le pareció interesante esa forma de terminar las frases que tenía el ojiazul y no pudo evitar sonreír de lado.

-Hmp. Luego hablamos más tranquilamente. Vamos, acércate. -le indicó mientras acercaba un poco su mesa para que el rubio pudiera ver mejor el libro. El de ojos zafiro se sorprendió por el gesto tan considerado y le sonrió levemente en agradecimiento.

-Hai... y gracias. - susurró el menoral tiempo en que se acercaba un poco más al más alto.

-¿Por qué? - dijo haciéndose el que no sabía.

-Bueno... por ayudarme antes y ahora-ttebayo. - habló inocentemente sin darse cuenta de que el mayor ya sabía a qué se refería.

-No es nada. - comentó para luego sonreírle de lado otra vez. El azabache sentía que lo había estado haciendo mucho ese día, mucho más de lo que llevaba viviendo, pero le daba igual, pues si era ese adorable joven quien lo provocaba entonces merecía la pena.

Después de aquella leve conversación los dos intentaron prestar atención a la clase aunque cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos. El rubio pensaba que le debía un favor al mayor y que luego le preguntaría qué es lo que quería como agradecimiento, sin saber que el mayor no tenía intenciones muy sanas para con él que digamos, mientras que el ojinegro pensaba en qué hacer para llamar la atención del rubio sin ser muy obvio y sin espantarlo ya que el chico parecía muy ingenuo.

~/~/~/~/~/~/~/~ En otra de las aulas ~/~/~/~/~/~/~/~

En lo que concierne al pelirrojo, este ya estaba llegando a su clase junto a su peliplateado profesor quien le explicó un poco el funcionamiento de su clase y poco más. Al llegar en frente de la puerta, el menor se detuvo y esperó a que el contrario la abriera, pero al hacerlo todos en el salón le gritaron al mayor.

-¡Llega tarde sensei! - gritaron todos al unísono, cosa que sorprendió al menor quien miró al peliplateado sin comprender.

-Lo siento chicos, pero fui a recoger a un nuevo alumno y... - se excusó el mayor, pero fue interrumpido por los adolescentes.

-¡Mentira! - volvieron a decir todos a coro.

-Que esta vez no miento. Pasa. - le indicó al chico el cual entró ante la atónita mirada de todos. - ¿Veis como no mentía? Que poca confianza y respeto hacia vuestro profesor. - se quejó el mayor de forma dramática sacando un pañuelo de no se sabe donde y fingiendo que lloraba.

Bastantes murmullos se oyeron en el salón y no solo por la sorpresa de que esta vez su mentiroso profesor, el cual siempre llegaba tarde y ponía excusas ridículas, dijera la verdad sino también algunos sobre la noticia de tener a un nuevo compañero a estas alturas del curso además de que era bastante lindo en opinión de algunos.

-Bien chicos el es Namikaze Gaara y espero que os llevéis bien con el. - volvió a decir Kakashi ya recuperado de su teatrito.

-Hola. - saludó secamente el chico quien por dentro se encontraba bastante confundido por lo sucedido.

-Siéntate al fondo al lado de Sai. - señaló el profesor mientras el de ojos aguamarina solo asentía y se dirigía hacía donde le habían dicho. ¿Y cual fue su sorpresa al encontrarse con el pervertido que le había besado en el tren?

-¿No piensas decir nada? - medio gruñó el pelirrojo bastante molesto por aquel giro en los acontecimientos. Su comentario llamó la atención de todos los presentes.

-¿Qué? - murmuró el moreno quien al posar su vista, que hasta ese momento se encontraba fija en su cuaderno de dibujos, y ver al lindo chico del tren se sorprendió. - ¿Qué haces aquí? - cuestionó sorprendido, pero al mismo tiempo encantado.

-Parece que estabas en tu mundo. Voy a estudiar aquí desde hoy. - respondió incluso más enojado que antes, si que eso era posible. Vamos, que el idiota primero le acosa y ahora tenía el descaro de ignorar su presencia. ¡Si es que era el colmo de la descortesía!

-Vaya... - susurró aún estupefacto por su buena suerte. - Pues estoy encantado con ello lindura. - confesó con una sonrisa pervertida que molestó aún más al pelirrojo.

-¡Hentai! - exclamó el otro mientras se dejaba caer pesadamente sobre el asiento a su lado, se cruzaba de brazos y se sonrojaba casi tanto como el color de su cabello.

Todos en el salón se quedaron viéndolos. Algunas chicas molestas con el recién llegado por llamar pervertido y tomarse tantas confianzas con su sex símbol. Algunos chicos molestos con el moreno por llevarse la atención del lindo pelirrojo nada más llegar y otros simplemente sorprendidos por que esos dos se conocieran, el pelirrojo hubiera insultado a uno de los chicos más codiciados de toda la institución y que el moreno le hubiera sonreído de esa forma al chico.

-Bien... empecemos la clase. - habló el peliplateado intentado desviar la atención que todos tenían sobre esos dos, pero un comentario del moreno hizo que todos voltearan su atención hacia ellos otra vez.

-Vamos no te enfades tanto. Solo fue un beso. - "famosas últimas palabras." fue el pensamiento del profesor al notar lo cabreado que el pelirrojo parecía. El silencio que reinaba en todo el salón era ensordecedor, casi podían sentir el gélido aire que provenía del aura macabra que emanaba del de ojos esmeralda.

-¡T-T-Tu... pervertido! - gritó el menor de los dos dándole un buen golpe en la cabeza al moreno quien soltó un quejido por ello.

-¿Por qué estás tan enfadado? No fue para tanto. - se defendió el mayor de ellos quien se cubrió instintivamente la cabeza cuando vio el odio en los orbes del contrario.

-Serás... ¡Imbécil! ¡Muérete! - gritó para luego sentarse en su sitio, cruzarse de brazos, apretar los dientes y los puños, conteniendo las gañas de propiciarle otro golpe, y mirar hacia otro lado obviamente intentado ignorar la presencia del moreno.

Todos en el salón estaban con la boca abierta. Las chicas se quedaron de piedra al enterarse de que su ídolo había besado a otro chico y bueno... para el pervertido del profesor eso era mucho más interesante que su clase, pero por el bien de la vida del moreno decidió empezar no fuera que hiciera otro comentario y se ganara una gran paliza por parte del pelirrojo. La verdad es que en estos casos el moreno no tenía mucho tacto con los sentimientos ajenos.

La clase transcurrió sin mas percances ya que el pelirrojo ni siquiera se dignaba hablar y mucho menos mirar al moreno a su lado mientras que este seguía pensando en por qué el otro se había molestado tanto además de no dejar de sobarse el gran chichón que tenía en la cabeza por cortesía del mamporro propiciado anteriormente por su nuevo compañero.

Sin darse cuenta la campana sonó anunciando la hora del almuerzo. El ojinegro quiso hablar con el de ojos esmeralda, pero tardó demasiado en salir de su mundo y el otro ya se había marchado.

Sin más se levantó y se dirigió a la azotea para hablar sobre ello con su primo, que aunque pareciera que se llevaran bastante mal esa era simplemente la forma en que se comunicaban entre ellos, él sabía mejor sobre relaciones y todas esas cosas, aunque pareciera difícil de creer.

~/~/~/~/~/~/~/~ En el otro salón ~/~/~/~/~/~/~/~

Volviendo con el de cabellos azabache, en cuanto sonó el timbre este agarró del brazo al rubio y se lo llevó directamente a la azotea para hablar más tranquilamente con el. Después de todo no quería perder el tiempo y si se veía acorralado por sus fans, habría sido difícil librarse de ellas para poder conversar con el de ojos zafiro.

Una vez llegaron a su destino le soltó y los dos se sentaron bajo el sol, apoyados contra la verja que hacía de valla e impedía que nadie cayera por ahí por accidente.

-¿A qué a venido eso dattebayo? - preguntó una vez había regularizado su respiración el menor.

-Te dije que hablaríamos después o ¿no? - le recordó con una ceja alzada.

-Bueno si, pero... eso fue bastante brusco-ttebayo. - se quejó este haciendo un puchero ante el actuar del más alto.

-Hmp. - este solo le sonrió burlonamente en respuesta.

Se quedaron un rato en silencio hasta que el rubio decidió romperlo, pues había algo en su mente desde hacía un buen rato y necesitaba una respuesta a ello.

-¿Qué te gustaría? - cuestionó de repente, descolocando al mayor por la pregunta.

-¿Qué? - le miró sin comprender a qué venían aquellas palabras.

-Por ayudarme. ¿Hay algo que pueda hacer para agradecértelo? - esclareció sus intenciones.

-No es necesario, lo hice por que quise. - rechazó el moreno suavemente, tampoco es como si le hubiera ayudado solo para conseguir algo a cambio, él no era tan mezquino.

-Pero aún así... me gustaría darte algo. Ha sido muy amable conmigo y no me sentiría bien si no hago yo algo por ti. - confesó inocentemente el rubio.

-Ya te dije que no hace falta. - declaró el ojinegro con toda la decisión que pudo, cosa que no era mucha. Le estaba constando no aprovecharse de la situación, sobretodo por que el contrario se lo estaba poniendo demasiado fácil.

-Demo~. Haré cualquier cosa que quieras ¿si? Solo piénsatelo y luego me dices. - insistió con una sonrisa pura e incocente.

-Hmp.- "si supiera lo que quiero no diría eso." pensó el mayor para luego suspirar derrotado.

-¿Pasa algo-ttebayo? - preguntó ingenuamente.

-Nada. Solo pensaba en algo. - respondió mirándole de reojo.

-Ya veo. - dijo el rubio para luego comenzar a comer su almuerzo cosa que le siguió el más alto también en silencio.

En esas llegó el moreno dando un portazo, sobresaltando al rubio quien miró sorprendido al recién llegado.

-¡Oye bastardo! Todavía tenemos pendiente... una.. .conversación. - gritó al principio para luego, al acercarse y ver al rubio, quedarse casi mudo. - ¿Interrumpo algo? - se le había hecho un poco raro el ver a su amargado y frío primo con alguien.

-No, nada. - dijo el rubio con una sonrisa mientras el azabache solo miraba mal al mayor de los tres. Antes de que alguno de ellos pudiera volver a abrir la boca, fue que oyeron otro grito procedente de la puerta abierta y todos se giraron para contemplar de quién provenía dicho grito.

-Naru-chan, quedamos en vernos ¿no te acuerdas? - cierto pelirrojo fue el que apareció, el cual miró sin comprender la situación, aunque no dudó en fulminar con la mirada al moreno cuando notó su presencia en el lugar.

-Gomen Gaara-nii. Se me olvidó-ttebayo. - se disculpó este mientras se rascaba la nuca y reía, lago nervioso al notar la reacción de su hermano mayor ante la presencia del moreno al cual no conocía.

-¿Gaa-chan? - preguntó el moreno al ver al pelirrojo.

-No me llames así pervertido. - exclamó al tiempo en que miraba con enfado al mayor.

-Moo~ Gaa-chan ¿Y cuando dejarás de llamarme pervertido? Mi nombre es Sai. - se quejó el ojinegro. El otro solo le ignoró al tiempo en que le crecía una vena en su frente y apretaba los puños. Al ver aquello el rubio se apresuró en levantarse y agarrar sus cosas.

-Gomen Sasuke. Nos vemos luego. - se despidió con una sonrisa para a continuación marcharse de allí, casi arrastrando al pelirrojo detrás de sí, quien se notaba que quería hacer algo para nada bueno, como matar a cierto moreno de ojos negros.

Una vez los dos hermanos se habían ido el moreno se sentó junto al azabache. Minutos más tarde ambos suspiraron cuando terminaron de comprender lo que acababa de suceder.

-Así que ese es el chico que conociste en el tren. - comentó el azabache.

-Si... puedo suponer que el rubio es el que conociste tú. - respondió el contrario.

-Ajá. - murmuró en lo que seguía comiendo de su almuerzo.

-Bueno... pues va a ser bastante interesante. Pensar que esos dos son hermanos. - sonrió con malicia a la vez en que hacía los mismo que el menor, sabiendo que no quedaba mucho para que finalizara el descanso.

-Hmp. Pues ni se te ocurra acercarte mucho a Naruto, copia barata. - advirtió el azabache mirándole de reojo.

-Ni falta que hace bastardo. A mí quién me interesa es Gaa-chan. - declarón con confianza.

Y con esta conversación tan amena por parte de los dos chicos cada uno se dirigió de nuevo a sus respectivos salones, no sin antes planear un poco su siguiente jugada con los lindos hermanos.

...Continuará...


¿Qué es lo que tramaran ese par de morenos? Lo sabréis en el siguiente capítulo... o no XD Ya veremos.

Gracias por leerlo y ya hablaremos más adelante nwn