Pues aquí tenemos el siguiente (; Odio los caps con tanto diálogo por que se me hace eterno el editarlos, pero bueno ya terminé y espero que os guste n.n


Capítulo 4

Al leerla los Uchihas abrieron los ojos de sobremanera. Esa era... ¿su dirección?

Los dos hermanos se miraron extrañados por la reacción que obtuvieron de los dos morenos.

-¿Pasa algo-tebayo? - preguntó el rubio mientras ladeaba un poco la cabeza hacia el lado derecho.

-No... bueno, si... - murmuró algo confuso el azabache sin realmente dar una respuesta concreta.

-Es que... esta es... - siguió el moreno sin saber muy bien cómo explicar lo que sucedía.

-¿Entonces sabéis donde queda? Eso es genial-tebayo. - exclamó de forma inocente el ojiazul el cual les miraba con una sonrisa adornando su rostro.

-¿Os importaría acompañarnos? - pidió el de cabellos rojizos quien seguía confundido por el actuar del par de hombres.

-¿Eh? No bueno... no nos importa. Vamos por el mismo camino. - comentó el moreno mientras empezaba a caminar y el pelirrojo le seguía.

-¿Vivís cerca de allí? - cuestionó el rubio el cual andaba al lado del azabache.

-Algo así. - dijo restándole importancia mientras seguía pensando en lo raro de la situación.

Estuvieron hablando durante todo el camino, aunque poco, ya que los Uchiha seguían pensando en por qué esos chicos vivirían en su casa hasta que recordaron la conversación de esa mañana con sus padres/tíos.

El patriacta les iba a contar algo aquella mañana, pero su esposa lo evitó puesto que era tardey ellos debían marcharse a clase. No letomaron importancia pro que la mujerdijo que no era nada malo, y claro que no lo era, pero saberlo con un poco más de antelación habría sido bueno.

-¿Así que era esto lo que nos querían decir? - preguntó en voz alta, inconscientemente, el moreno quien se veía pensativo.

-¿Qué? - dijo extrañado el pelirrojo a su lado el cual le miraba como si se le hubiera perdido un tornillo al más alto.

-Supongo que si. - respondió el azabache ignorando la cara de confusión de los dos hermanos.

-Ya veo... No os preocupéis no es nada importante. - habló ahora el moreno intentando tranquilizar a los otros dos.

-Vale. - asintieron ambos restándole importancia. Ya se habían dado cuenta de que esos dos eran bastante raros así que decidieron que era mejor no darle demasiadas vueltas al asunto, incluso si sentían una gran curiosidad.

~/~/~/~/~/~/~ En otro lugar no muy lejos de allí ~/~/~/~/~/~/~

Un rubio y un moreno caminaban tranquilamente por las calles de la ciudad, hablando tranquilamente de todo y nada, hasta que el segundo recordó algo.

-¿Donde vives Deidi? - preguntó deteniéndose en mitad de la calle al tiempo en que le miraba.

-¿Eh? ¿Aqué viene eso? - comentó entre divertido, sorprendido y curioso.

-Es solo que antes pusiste de excusa que mi casa quedaba cerca de la tuya, ya sabes, cuando ese tipo quiso que fueras con él... y me ha hecho pensar que no se dónde vives. - explicó tranquilamente. Sus palabras se ganaron una mirada sorprendida del rubio quien luego rió levemente.

-Es verdad que dije eso... - murmuró para si. - Pues... mis padres dijeron que viviríamos con unosamigos suyos, y esta es la dirección. - respondió mostrándole otro papel con la misma dirección que sus hermanos les habían mostrado a los otros dos Uchiha.

Igualmente a su hermano y primo, Itachi abrió los ojos de sobremanera al observar lo que había escrito en aquel simple trozo de papel.

-¿Itachi? - llamó algo preocupado el rubio al ver como el contrario se había quedado callado y con cara de sorpresa.

-Bueno... así que se trataba de esto... - murmuró con aire pensativo el de ojos negros.

-¿A qué te refieres? - inquirió aún más confundido el ojiazul.

-Pues... que esa es la dirección de mi casa. - finalizó este mientras le dedicaba una sonrisa ladeada al más bajito.

-¿QUEE~?- preguntó/gritó el rubio. Ese gesto le hizo un poco de gracia al mayor ya que la cara de confusión mezclada con pánico que había puesto el menor era muy interesante.

-Que esa es la dirección de mi casa. - repitió el moreno con algo de gracia en la voz.

-No es eso lo que preguntaba~ - se quejó el rubio al tiempo en que hacía un pequeño puchero. - Si no que ¿por qué voy a vivir en tu casa? - cuestionó sin comprender lo que sucedía.

-Eso no lo sé... - respondió con aire pensativo el mayor. - Pero no te preocupes... mis padres nos lo explicarán cuando lleguemos. - aseguró para intentar tranquilizarle.

-Esta bien. - accedió el rubio dejando salir un suspiro cansado.

Sin más los dos se encaminaron hacia la casa del más alto para descubrir el por qué de esa extraña situación.

~/~/~/~/~/~/~ Ya en la entrada de la residencia Uchiha ~/~/~/~/~/~/~

Poco a poco se fueron reuninendo todos hasta quedar los seis en frente de la entrada de la casa/mansión donde permanecían en silencio, miándose detenidamente unos a otros.

-Dei-nii~. - gritó el rubio menor al tiempo en que se lanzaba a abrazarle.

-¿Que pasa Naru-chan? - comentó el mayor de los dos, con algo de gracia en la voz, y a la vez en que atrapaba en sus brazos al más bajo.

-Nada. - respondió este mientras le soltaba y le dedicaba una sonrisa al mayor. - ¿Quién es el-tebayo? - curioseó al darse cuenta de la presencia del mayor de los Uchiha, aunque no lo supiera aún.

-Es...

-Itachi, Uchiha Itachi. - le interrumpió el moreno mayor con una sonrisa y algo de gracia al oír la muletilla del ojiazul.

-¿Tu eres el hermano de Sasuke? - habló sorprendido, pero sin borrar la sonrisa de su rostro. - Nee~ Sasuke... dijiste que no se te parecía, pero yo creo que si y bastante la verdad. - se quejó haciendo un pequeño puchero al tiempo en que se giraba para mirar al menor de los Uchiha con reproche.

-Me refería a la personalidad... más o menos. - dijo esto último en un susurro.

-Hai, hai, lo que digáis. - habló ahora Sai, llamando la atención de todos los presentes. - Entremos de una vez para que nos aclaren esto. - indicó sin quitar la sonrisa ladeada de su cara.

-Aunque cueste creerlo. Estoy de acuerdo con Sai. - apoyó el pelirrojo ganándose un quejido dolido de parte del de ojos negros, cosa que hizo reir al menor de los Namikaze y rodar los ojos al mediano, Sasuke simplemente bufó de forma burlona y los mayores de ambas familias les miraban sin entender nada.

-Si, supongo. - dijo el lindo Kitsune cuando logró dejar de reir.

-Pues entremos entonces. - señaló con gracia Itachi mientras abría la puerta de la casa.

Sin más, los seis entraron al lugar y los hermanos Namikaze se quedaron un poco, muy, sorprendidos ya que esa casa/ mansión era impresionante.

-¿Dónde están Oka-san y Oto-san? - preguntó el azabache a una sirvienta que les estaba dando la bienvenida.

-Los señores se encuentras en el salón esperándoles, Sasuke-sama. - respondió esta haciendo una pequeña reverencia.

-Gracias Hinata. Puedes retirarte. - dijo ahora Itachi mientras se encaminaba hacia el sitio indicado por la mucama.

La muchacha se marchó no sin antes dar otra reverencia. Los hermanos se sentían tan estupefactos que no llegaron a decir nada, simplemente siguieron a los mayores en dirección al salón.

-Ya habéis llegado chicos. - habló una voz femenina desde dentro.

-Bien... queríamos deciros que desde hoy vivirán aquí los hijos de unos amigos. - comentó ahora una voz masculina.

-Ya lo sabemos. - afirmaron los tres al unisono.

-¿Cómo...? - comenzó a preguntar la mujer, pero en ese momento los tres hermanos entraron por la puerta lo que ocasionó que todos giraran a verles. - ¡Kyaahhh! ¡Qué lindos! - gritó al verles para a continuación abalanzarse sobre el rubio menor.

-¿Eh? - exclamaron todos los presentes, incluido el marido de la mujer quien nunca había visto a esta comportarse de semejante forma.

-Es que... se parece mucho a Minato~. - se excusó la mujer para luego soltar al rubio quien solo la miraba sorprendido.

-Arigato. - logró decir este con una gran sonrisa cuando procesó todo lo sucedido.

-Kawai~. - volvió a decir la pelinegra abrazándole de nuevo.

-Si bueno... déjales ya. - ordenó el padre de los chicos quien miraba la escena con una gota resbalándole por la sien.

Los hijos se sentían tan sorprendidos por el comportamiento de su, normalmente, fría y tranquila madre que permanecieron allí de pie sin ser capaces de decir nada.

-Pero... ¿como es que habéis venido con mis hijos? - inquirió la mujer quien se econtraba más calmada y había vuelto a ocupar su lugar en el sofá.

Los chicos imitaron a la mujer y se sentaron en el sofá en frente de ella. Sus hijos seguían un poco sorprendidos así que se quedaron quietos en el sitio.

-Es que... de casualidad nos conocimos esta mañana y luego resultó que estábamos en la misma clase así que hablamos un poco y descubrimos que compartiríamos casa. - explicó el rubio menor con una gran sonrisa.

-Ya veo. - dijo el padre por fin después de un rato sin decir nada.

-Bueno... pues vuestras cosas ya están en lo que serán vuestras habitaciones a partir de ahora. - avisó ella correspondiendo al gesto del menor de los Namikaze.

-Gracias-tebayo. - agradeció el ojiazul de forma sincera.

-Bien chicos... mostradles sus habitaciones. - ordenó el padre a sus hijos y sobrino quienes salieron de su estupefacción para mirarle y cuando este asintió, indicando que obedecieran, simplemente asintieron en respuesta y dieron la media vuelta para salir de la sala de nuevo, siendo seguidos por los hermanos.

Un rato más tarde, cuandoya habían mostrado las habitaciones a sus nuevos invitados, los Uchiha se encontraban en el cuarto del Uchiha menor, conversando entre ellos de los acontecimiento del día.

-Me parece sorprendente toda la situación. - comentó Sai desde una silla frente a la cama del dueño de la habitación.

-¿El que les conociéramos antes de llegar a casa o el que estemos en las mismas clases? - inquirió el de cabellos azabache.

- Ambas cosas, pero también que nos hayamos fijado en tres hermanos. - respondió riendo divertido.

- Cierto... qué probabilidad había ¿eh? - habló ahora Itachi quien se encontraba sentado al borde de la cama.

- Ni idea, pero al menos hemos tenido suerte. - dijo el menor desde su lugar sobre el mullido colchón.

- Eso es verdad... con ellos aquí hay muchas cosas que podremos hacer. - murmuró el moreno de forma pensativa.

-Pues... a mi se me ocurren algunas cosas que podríamos hacer para hacerlos nuestros. - comentó Itachi con una sonrisa maliciosa en el rostro.

Al acabar de contar su plan los tres sonrieron maliciosamente, pensando que los Namikaze no sabrían por donde les llegaría el golpe.

Al mismo tiempo en otra de las habitaciones, más específicamente, en la habitación de un lindo rubio semejante a un Kitsune.

-Nee, nee Dei-nii~. - llamó un lindo rubio tumbado en la cama boca arriba en el borde de esta con la consecuencia de que la cabeza caía hacia abajo.

-Dime Naru-chan. - respondió este con algo de gracia al verle en esa pose, desde un sillón en frente del rubio menor.

-Te vas a hacer daño... Siéntate bien. - ordenó el pelirrojo mientras se sentaba en el suelo al lado del rubio menor.

-Moo~... Hai-ttebayo. - accedió haciendo un lindo puchero. - Nee~... ¿Qué piensas de Itachi, Dei-nii? - curioseó una vez ya se había sentado de forma más correcta y comfortable.

-¿Eh? Bueno... es muy amable conmigo y se me hace bastante fácil hablar con él. - respondió sinceramente el rubio mayor.

-¿Solo eso? - inquirió mirándole suspicazmente.

-Si... bueno... es algo interesante... ya sabes... - balbuceó algo nervioso por la manera tan fija de mirarle del menor de los tres.

-Ajá. Así que interesante ¿eh~? - siguió con su interrogatorio.

-Si bueno... ¿y tu que me dices de Sasuke? - preguntó para desviar el tema, también desviando la mirada.

-¿Eh? Bueno Sasuke es... diferente. - dijo algo sonrojado.

-Ya diferente... - picó ahora Gaara al menor de ellos.

-¿Y tu con Sai? - devolvió el golpe, sabiendo cómo reaccionaría su hermano ante la mención del moreno.

-Yo nada. El simplemente es un pervertido aprovechado. - respondió al tiempo en que se cruzaba de brazos. Deidara rió ante ello puesto que ya le habían contado todo lo sucedido ese día entre Uchihas y Namikazes.

-Ya lo que digas. - rebatió desinteresadamente el menor.

-Es la verdad. - insistió el de ojos esmeralda.

-No me lo creo. - habló de nuevo sonriendo maliciosamente.

-Que si te digo. - dijo con un pequeño sonrojo en el rostro. Odiaba que el menor pudiera ver a través de él tan fácilmente.

-Y yo te digo que no te creo. - comentó burlón.

-Gaara... ese sonrojo te delata. - fueron las palabras del mayor de ellos con algo de gracia bañando su tono de voz.

-Ya dejadme en paz. - pidió entre molesto y avergonzado.

-Hai hai. - asintieron los otros dos, todavía divertidos por el actuar del mediano de ellos.

Así siguieron un buen rato más hasta que era ya casi la hora de la cena.

-Mmm~... me voy a duchar. - anunció el rubio menor a la vez en que se levantaba de la cama y estiraba su cuerpo como un gato.

-Vale... pero no te tardes mucho que ya casi vamos a cenar. - avisó el pelirrojo quien miraba detenidamente una de sus libretas, donde se encontraba repasando sus deberes ya finalizados.

-Hai~ - respondió este mientras salía de su habitación.

Ya en el baño el rubio se quitó toda la ropa, encendió la manguera del agua y esperó hasta que esta se calentara para luego entrar.

~/~/~/~/~/~/~ Media hora después ~/~/~/~/~/~/~

El azabache se encontraba recostado sobre su mullido colchón, aburrido a más no poder, puesto que ya había terminado sus deberes y aunque pudiera hacer algo como leerse uno de los muchos libros que habitaban sus estanterías, algo que le encantaba hacer cuando tenía tiempo, al faltar tan poco para la cena no podía empezar ninguno, dado que no le gustaba tener que dejar un capítulo a la mitad.

-Sasuke... ve a avisar a Naruto que ya casi es hora de cenar ¿quieres? - le pidió desde la puerta su madre la cual pasaba por allí cargando un cesto de ropa limpia.

-Está bien mamá. - accedió este con desgana para a continuación levantarse y encaminarse hacia la habitación del ojiazul.

Llamó un par de veces, pero al no recibir respuesta decidió entrar cosa que no debió hacer por que vio algo que le hizo bajar la sangre a una parte menos... inteligente.

-¡Oe, Naruto! - llamó mientras abría la puerta.

-¡Sas-Sasuke! - gritó este desde dentro.

No era para menos ya que el rubio acababa de salir de la puerta que conducía al baño y su cuerpo era cubierto por una simple y pequeña toalla, la cual rodeaba su cintura. Con su mano izquierda se encontraba secando su cabello con otra toalla, pero por la sorpresa de ver entrar al moreno se le había caído y ahora intentaba taparse el torso desnudo con los brazos.

El azabache permanecía con la vista posada en es piel de seda fina, levemente bronceada, viendo como las gotas de agua resbalaban por todo su cuerpo y no pudo evitar relamerse los labios ante esa excitante visión, sintiendo celos de no ser él quien recorriera cada rincón de aquel ser celestial.

-¿Sas-Sasuke? - llamó este al ver como se acercaba peligrosamente hacia su persona.

-Sh~. - fue lo que dijo una vez llegó en frente del rubio.

-Pero~... - no pudo terminar la frase ya que el mayor cazó sus labios dándole un beso profundo y apasionado.

El azabache aprovechó el gemido sorprendido del menor para colar su lengua dentro de la boca del rubio, saboreando toda la cavidad del menor. El rubio no pudo hacer nada más que corresponder al beso ya que estaba en un gran shock.

Instintivamente se dejó llevar por el ritmo que había establecido el de ojos negros y si no fuese porque oyó la voz de su hermano mayor llamándole desde detrás de la puerta, la cual se encontraba cerrada para su sorpresa y estupefacción, no habría vuelto en si. Avergonzado empujó al mayor, apartándolo de su cuerpo y apartó la vista al tiempo en que cubría el poderoso sonrojo que se había adueñado de sus mejillas con uno de sus brazos.

-Naru... deberías bajar ya. - avisó el pelirrojo después de llamar un par de veces.

El de cabellos azabaches aprovechó que su atención se encontraba en su hermano para agacharse un poco, acercándose al oído del rubio y susurrarle:

-Tranquilo... no hicimos nada malo. - para a continuación lamerle ligeramente el lóbulo de la oreja y sonreírle coquetamente. Después salió de la habitación bajo la atenta mirada del pelirrojo y la atónita del rubio.

-Vaya~... parece que alguien ya ha empezado a actuar. - comentó divertido el de ojos esmeralda.

-Ca-cállate... no te burles. - dijo muy sonrojado el menor de los dos quien se mordía el labio entre nervioso y contento.

-Hai, hai. Yo de ti me vestiría y bajaría ya. - aconsejó mientras comenzaba a caminar por el pasillo, desapareciendo por una esquina poco después.

-Hai~. Pero me alegra de que funcionara. - susurró para si mismo a la vez en que una sonrisa un tanto maliciosa se adueñaba de su rostro.

Un rato después salió de su habitación ya con ropa puesta y comenzó a caminar en la dirección al salón donde cenarían aquella noche.

...Continuará...


Vaya, vaya... parece que Naru no es tan inocente ¿eh? ¡Sabréis más en el siguiente cap.!

Nos leemos nwn

PD: creo que a partir de ahora no puse la muletilla de Naru muchas veces, pero espero que no os moleste por que es muy tedioso acordarme de ponerla y pues he decido no perder el tiempo en eso u.u