¡Hola otra vez! Tardé un poquito, pero aquí está el capítulo 5 editado n.n
Capítulo 5
Una vez salió del cuarto del rubio caminó por el pasillo con intención de dirigirse al comedor para cenar. Por el camino se encontró con su primo quien frunció el ceño al notar la sonrisa ladeada que adornaba el rostro del menor. Curioso se acercó hasta quedar delante del contrario y le miró de arriba a bajo, analizando las posibles causas para que este se encontrara de tan buen humor.
-¿Pasó algo verdad? - inquirió mirándole fijamente.
-Pues si... - respondió al tiempo en el cual su sonrisa se ensanchaba. - Nos hemos besado. - declaró con arrogancia y burla, algo que aumentó al notar los celos que emanaban de los orbes negros de su primo.
-Vaya... ¿y qué fue lo que pasó para que llegaras a tomar semejante decisión? - preguntó ahora una voz a sus espaldas. No tuvo que girarse para saber de quien se trataba, pero lo hizo para mirarle con diversión.
-Hmp. Eso no os lo voy a explicar. - dijo con simpleza para luego entrar al salón donde ya se encontraban sus padres esperando.
-Aburrido~. - se quejó Sai quien procedió a entrar después del menor. Itachi solo sonrió entre divertido y exasperado por el actuar de su hermano menor para a continución seguir el ejemplo de los otros dos y caminar hacia su propio asiento.
~/~/~/~/~/~/~ En la habitación del rubio menor ~/~/~/~/~/~/~
-Vaya~... parece que alguien ya ha empezado a actuar. - comentó divertido el de ojos esmeralda.
-Ca-cállate... no te burles. - dijo muy sonrojado el menor de los dos quien se mordía el labio entre nervioso y contento.
-Hai, hai. Yo de ti me vestiría y bajaría ya. - aconsejó mientras comenzaba a caminar por el pasillo, desapareciendo por una esquina poco después.
-Hai~. Pero me alegra de que funcionara. - susurró para si mismo a la vez en que una sonrisa un tanto maliciosa se adueñaba de su rostro.
Un rato después salió de su habitación ya con ropa puesta y comenzó a caminar en la dirección al salón donde cenarían aquella noche. Antes de entrar suspiró y justo cuando iba a abrir la puerta alguien le tocó el hombro, sobresaltándolo y haciéndolo girar.
-Gaara ya me contó lo que pasó. Felicidades. - comentó el rubio mayor con una sonrisa.
-Eres un bocazas Gaara-nii. - se quejó el menor haciendo un pequeño puchero.
-Hmp. ¿Pero como sabías que iría a tu habitación? - preguntó interesado el pelirrojo quien se encontraba de pie al lado del mayor de los tres.
-Jejeje. - soltó una risita maliciosa ante esa pregunta, lo que hizo que los otros dos le miraran aún más curiosos. - Luego os lo cuento, primero vamos a cenar. - indicó con una sonrisa para luego abrir la puerta y entrar, no dejándoles otra opción a los otros dos más que la de obedecer y esperar a más tarde para adquirir una explicación.
Al entrar vieron que ya todos los demás estaban allí y que solo faltaban ellos por ocupar sus asientos.
-Gomen por la tardanza -ttebayo. - se disculpó el rubio menor algo sonrojado.
-No pasa nada cariño. - aseguró la mujer al tiempo en que le sonreía maternalmente.
Sin decir nada más los hermanos se sentaron en la mesa, delante de los Uchiha menores con los padres en cada punta de la mesa.
-Bien... ¿Qué tal os van las clases? - preguntó el cabeza de familia a los jóvenes en general, sin especificar al destinatario.
-Mmm... bastante bien. Pensé que sería peor el tener que cambiar de clase de forma tan repentina, pero no ha sido tan malo. - explicó Deidara después de pensar un poco en su respuesta.
-Hai, igualmente. Además que Sasuke me ayudó mucho hoy y eso me hizo pasar un día mejor a lo que esperaba. - confesó ahora Naruto con una amplia sonrisa.
-Bien por tí... yo habría estado mejor sin el idiota. - medio gruñó el pelirrojo, cansado de solo recordar aquel día.
-Eres cruel, Gaa-cha~n. - se quejó Sai haciendo un puchero. Los padres de los morenos miraron curiosos la escena, pero prefirieron no comentar sobre el tema.
-Ya veo. - dijo el padre con simpleza.
-Nee~ ¿Tenéis novia o novio? - curioseó la mujer para cambiar de tema.
Ante esa pregunta el azabache casi escupe el agua que estaba bebiendo mientras que Itachi tosió al atragantarse y Sai le dio golpes en la espalda para que se le pasara. La mujer ignoró la reacción de sus hijos y fijó la vista en sus invitados los cuales se habían sonrojado un poco, bastante por parte del rubio menor.
-Cough, cough... - siguió tosiendo el mayor de los Uchiha.
-Oka-san... - iba a quejarse el azabache, pero su madre le interrumpió.
-Cállate, quiero saberlo. - ordenó la mujer sin dejar de mirar a los otros chicos.
-E-etto... yo... - tartamudeó algo cohibido el kitsune al sentir como la mirada de la familia Uchiha recaía sobre sus hermanos y él.
-No... - dijo secamente Gaara a la vez en que ladeaba la cabeza algo sonrojado. Por otra parte Deidara solo negó rápidamente con la cabeza, indicando así su respuesta como una negativa.
-Mmm~ ¿y de casualidad hay alguien que os guste u os haya llamado la atención? - preguntó otra vez muy interesada la mujer y de nuevo obtuvo la misma reacción por parte de sus hijos, aunque en esta ocasión sí que deseaban saber la respuesta.
-¿Eh? Em... bueno... - comenzó ahora Dei mirando disimuladamente al pelinegro mayor, claro que sin que este se diera cuenta.
-Etto... no... - negó el pelirrojo en un susurro, quien por su parte se encontraba mirando a Sai.
-Eeeh~ ¿Y tú Naruto-kun? - le preguntó al menor.
-Emm~... yo... algo así. - dijo en un murmullo casi inentendible, cosa que hizo que nadie le oyera. Suspiró aliviado cuando nadie comentó más sobre su respuesta y miró un momento al de cabellos azabache, el cual le miraba con cierto brillo en los ojos, que interpretó como curiosidad, como si supiera que se había perdido algo que merecía la pena saber.
-Bueno... ¿pues entonces qué clase de persona os gusta? - inquirió esta vez, no queriendo dejar el tema cuando a penas y sabía algo interesante. Ante esa pregunta su marido decidió intervenir. Su mujer podía ser bastante cotilla cuando quería, sobretodo si se trataba de los hijos de su mejor amiga, y sabía que no lo dejaría por la paz fácilmente a menos que la detuviera.
-Cariño deja de atosigarles con esas preguntas. - pidió mirando a su mujer con dureza.
-Joo~. - se quejó para luego soltar un suspiro. - Pero ya me enteraré. - prometió en un susurro que nadie oyó. Tanto sus hijos como los Namikaze suspiraron aliviados al ver que la mujer dejaba el tema.
Lo que restaba de la cena transcurrió sin muchos más percances. Por parte de los Uchiha estos no dejaban de mirar a los lindos hermanos, sobretodo el azabache, que estaba encantado por el beso que anteriormente se había dado con el lindo kitsune y no podía dejar de repetirlo en su mente. Por su parte, el rubio no dejaba de mirar disimuladamente al ojinoche, el cual no se había dado cuenta, al tiempo en que sonreía y hablaba con los padres de este.
De esta forma la cena llegó a su fin y cada cual se retiró a sus respectivos cuartos, excepto los tres hermanos los cuales se dirigieron hacia la habitación del menor ya que este les debía una explicación.
-¿Y bien Naru-chan? - instó el mayor mirando a su rubio hermano mientras se sentaba en el sofá de antes.
-Bueno... en realidad no estaba seguro de que eso pasaría. - confesó con sinceridad al tiempo en que se sentaba sobre la cama.
-¿Entonces? - preguntó ahora Gaara sentándose al lado de su otouto.
-Bueno... Cuando salía del baño oí a su madre la cual le estaba diciendo que ya era la hora de cenar y entonces le pidió que viniera a avisarme. No creí que lo haría, pero cuando oí que se acercaba alguien volví a ponerme la toalla en la cintura, la cual había dejado caer al suelo al ya haber empezado a vestirme, y esperé a que entrara dattebayo. - explicó con simpleza a la vez en que se encogía de hombros como si lo que acababa de contar no fuera manipulador.
-Jejeje, lo normal habría sido que se girara y se fuera. - comentó algo divertido el rubio mayor.
-Yo también creí que se giraría y se marcharía, o que al menos me gritaría por no cerrar la puerta, por eso me sorprendió cuando se acercó a mí y me besó. Realmente no acababa de entrar eso en mis planes ya que yo solo quería provocarle un poco, pero... no me importó mucho la verdad. - admitió aquello último un poco bajito mientras se sonrojaba levemente.
-Creo que no debí interrumpir entonces. - dijo con algo de gracia el pelirrojo.
-Urusai... - rebatió notando como se ruborizaba un poco más.
-Bueno... yo en la tarde aproveché para dar una vuelta con Itachi. - comentó Dei aprovechando que hablaban de cosas que habían ocurrido con los morenos.
-¿Si~? ¿Y qué pasó? - preguntó Naru curioso e interesado.
-En verdad no mucho. Solo me enseñó un poco la ciudad, andamos, hablamos, paramos a tomar algo en una cafetería muy linda y luego vinimos para aquí. - resumió su tarde con el de ojos negros.
-Ya veo~. Suena a que tuvisteis una cita muy agradable. - comentó el rubio menor de forma pícara lo que causó que el mayor de ellos se avergonzara, pero antes de que pudiera decir algo más, el menor volvió a hablar. - ¿Y tú que hiciste con Sai, Gaara-nii? - preguntó al pelirrojo, recordando que venían los dos juntos en el tren.
-En realidad nada. Fui a la biblioteca a por un libro, por eso me retrasé. Cuando salía para dirigirme a la estación, en la entrada se encontraba Sai esperándome. Yo quería ignorarlo, pero se disculpó conmigo y no sé, me pareció tan sincero que continuamos hablamos un poco más, hasta el punto en que sin darme cuenta ya estábamos de camino a la estación los dos juntos. - relató la situación con simpleza.
-Jejeje, ya sabía yo que él no te era tan indiferente. - comentó Naru burlonamente.
-Eso no quita el que sea un pervertido. - se quejó el pelirrojo cruzándose de brazos y apartando la mirada nervioso.
-Claro, claro. - dijo ahora con un poco de gracia el mayor.
-Pero es verdad. - insistió haciendo un puchero.
-Gaara-nii... mientras más intentes negarlo más evidente es. - continuó el menor.
-Bueno, ya. Mejor me voy a dormir. - anunció Gaara intentando evadir el tema.
-Si, será lo mejor. Ya es algo tarde y mañana tenemos clase. - comentó ahora Dei al tiempo en que se ponía de pie y se estiraba un poco.
-Buenas noches. - les dijo Naruto cuando estos llegaron a la puerta de su cuarto.
-Buenas noches. - respondieron ambos para luego salir del lugar, dejando al menor solo sobre la cama.
~/~/~/~/~/~/~ En otra de las habitaciones ~/~/~/~/~/~/~
Un azabache salía del baño después de darse una relajante ducha. Ya hacía más de tres horas que había pasado lo del beso con el rubio y no se lo podía sacar de la cabeza. Inconscientemente dirigió una mano a sus labios al tiempo en que un suspiro escapaba de ellos. Entonces se dirigió hacia el armario para coger su pijama, pero en cuanto se giró alguien le habló.
-¿Pasa algo Sasuke? - le preguntó una dulce voz desde detrás de su persona. Al reconocer al dueño de aquella voz, inmediatamente se giró y se quedó embobado ante aquella imagen.
-¿Na-Na-ruto? - preguntó anonadado.
Allí, encima de su cama, se encontraba el rubio con nada más que ropa íntima de mujer y unas medias hasta la rodilla que acentuaban su fina piel. Se encontraba recostado boca a abajo, con las piernas dobladas, jugando con ellas y la cabeza recostada en sus manos, mirándole con esos preciosos ojos azules.
-¿Pasa algo? - cuetionó de manera muy sensual, al parecer de Sasuke, a la vez en que se levantaba de la cama, se acercaba a él y le rodeaba el cuello con los brazos. El de ojos negros como la noche no pronunció palabra, demasiado impactado por lo que sucedía.
-¿Sasuke? - volvió a llamar ante el mutismo del mayor.
Este siguió sin responder verbalmente, pero sí que actuó. Con sus brazos le rodeó de las caderas, lo levantó ocasionando que el menor rodeara su cintura para no caer y lo llevó de nuevo hacia la cama.
Cuando el rubio iba a volver a hablar el mayor se lo impidió dándole un fogoso beso. Mordió suavemente el labio inferior del rubio haciendo que gimiera y aprovechó para colar su lengua dentro de la cálida cavidad del menor.
Este se sorprendió un poco por el repentino acto del mayor, pero correspondió al beso encantado. Con su lengua rozó la del mayor incitándole a seguir mientras que pasaba sus manos por el cuello del azabache profundizando el beso.
El azabache se sentía feliz a más no poder, le encantaba oír los gemidos producidos por el menor que se ahogaban en el beso. A los poco minutos se tuvieron que separar a causa de la falta de aire. Mientras regularizaban su respiración el rubio fue bajando sus manos por la espalda del mayor y las volvía a subir causando un placentero escalofrío por parte del ojinoche.
-¿Qué haces aquí? - preguntó por fin el mayor.
-Mmmm~. Quería verte. - respondió para soltar un suspiro al sentir como las manos del azabache bajaban por sus costados produciéndole una descarga eléctrica por todo el cuerpo. - ¿Quieres seguir? - propuso el ojiazul dejando un poco sorprendido al mayor.
-¿Estás seguro? - quiso asegurarse este, mirándole a los ojos, esos hipnotizantes zafiros que le llamaban como el canto de una sirena a un pescador.
-Hmp. Mientras tú quieras... - respondió para luego darle un beso al mayor. Ante lo dicho por el rubio el azabache perdió la poca cordura y resistencia que le quedaba y volvió a besarlo tan apasionadamente como el primero que se habían dado.
Al separarse los dos jadeaban, pero el mayor no perdió el tiempo y pasó al cuello bronzeado, lamiendo, chupando y mordiendo todo a su paso dejando marcas en ese dulce y suave cuello.
El rubio lo único que podía hacer era jadear y gemir al sentir el roce de los labios de Sasuke sobre su fina piel, dejando la marca de su pertenencia.
Poco a poco el azabache fue bajando hasta el pecho. Con su lengua comenzó a lamer uno de los pezones del rubio para endurecerlo mientras que con una de las manos acariciaba y apretaba el otro para hacer lo mismo.
Cuando ya estaban lo suficientemente duros fue bajando dejando un rastro de saliva hasta llegar al ombligo donde simuló envestidas con la lengua. El rubio solo gemía y jadeaba ante las acciones de su azabache mientras que con una de sus manos le acariciaba suavemente el cabello con la otra apretaba las sábanad con fuerza.
Una vez el ojinegro se cansó de jugar fue bajando hasta la fina tela de color azul oscuro que cubría la intimidad del rubio.
-Sas...ke... - llamó el rubio con una voz ronca y muy excitada.
-Hmp. - el azabache subió y le dio un casto beso, queriéndole transmitir tranquilidad, para luego volver a bajar.
Estaba a punto de bajarle la ropa al rubio cuando... un chirriante sonido le sobresaltó.
-¡¿Qué?! - gritó el azabache mientras se despertaba de golpe y al ver el despertador lo lanzó contra la pared. - ¡Mierda! ¿Era un sueño? - se quejó el ojinoche. Luego miró el reloj roto en el suelo y suspiró. - ¿No podía sonar un poco más tarde? - maldijo para a continuación volver a suspirar. Entonces dirigió su mirada hacia la ventana y se quedó un rato pensando en el sueño, el rubio, su claro deseo... muchas cosas diferentes le rondaban por la cabeza.
-¿Nee Sasuke? - llamó alguien entrando por la puerta. - ¿Estás bien? He oído un grito y... - no terminó la frase al fijarse en una parte de la anatomía del ojinoche, haciendo que se sonrojara de sobremanera. - ¡L-lo... lo siento, no quise interrumpir! - gritó el rubio a la vez en que salía de la habitación corriendo.
El azabache al oír su voz se había girado a mirarle y no entendió el sonrojo del menor hasta que bajó su mirada a cierta parte de su cuerpo que se había despertado.
-¡Espera Naruto! ¡No es lo que piensas! - exclamó Sasuke levantándose de golpe y dirigiéndose a la puerta.
-Oe, otouto. Acabo de ver a Naru-chan salir corriendo de tu habitación todo sonrojado. ¿Le has hecho algo? - inquirió un moreno entrando en la habitación, pero al mirar a su hermano lo entendió.
-No me mires así. No le hice nada. - gruñó algo molesto el menor.
-Si, ya. ¿Entonces por qué está despierta esa parte? - preguntó con sorna, aunque ya se imaginaba la respuesta.
-Eso no fue culpa mía... estúpido sueño. - susurró lo último para sí aunque su hermano si que le oyó.
-Bueno, mejor te dejo para que te encargues de eso. - comentó con burla al tiempo en que salía de la habitación y cerraba la puerta detrás de si.
-Todo es culpa tuya. - se quejó el menor de los dos observando los restos de lo que anteriormente era su reloj de mesa. Después suspiró y se dirigió al baño para deshacerse de cierto problemilla que tenía en su entrepierna. Problema que al parecer sería difícil de lidiar, teniendo en cuenta que las imágenes de su más reciente sueño se negaban a abandonar su mente.
~/~/~/~/~/~/~ En la habitación del rubio ~/~/~/~/~/~/~
-¿Qué demonios? - se preguntó este al llegar a su habitación todavía sonrojado.
Mientras salía de la habitación de Sasuke se había cruzado con Itachi, pero le ignoró cuando le oyó llamarle ya que solo quería encerrarse en su habitación e intentar olvidar ese recuerdo.
Él había escuchado un fuerte ruido producido en la habitación del azabache, la del rubio está casi al lado de esta, y al oírle gritar se preocupó por lo que decidió ir a averiguar si el más alto se encontraba bien.
Claro que noo se esperaba que al abrir la puerta se encontraría el reloj del mayor roto en el suelo y a él con una cara de frustración y empalmado en todo su esplendor. "Sasuke si que la tiene grande..." no pudo evitar pensar, entonces no pudo más que ruborizarse y salir corriendo de allí por culpa de la vergüenza, tanto de haber visto eso como de haber pensado aquello. "Oh Dios mío, no podré verle a la cara en un buen tiempo..." gruñó el ojiazul mentalmente.
-¿Pasa algo, Naruto-kun? - preguntó Mikoto preocupada desde la puerta. Ella al verle salir corriendo de la habitación de su hijo menor se preocupó y fue a ver que pasaba.
-N-no... es nada Mikoto-san. - dijo este como pudo. Todavía estaba un poco nervioso por lo recientemente visto.
-Si tu lo dices. Pero no dudes en decírmelo si Sasuke te hace algo. - avisó la mujer para luego irse de allí.
"¿Era su imaginación o ella había hablado en doble sentido? Además de sonar muy feliz por la idea." se preguntó el rubio. Prefirió no pensar en ello y se dirigió hacia el baño para despejarse un poco.
Definitivamente ese iba a ser un largo día... aunque siendo sinceros... tenía curiosidad por saber qué era lo que el azabache había soñando para ponerse así. Soltando un suspiro entró en el baño y estuvo allí un buen rato, deseando que su mente dejara de conjurar imágenes del moreno desnudo. Ser un adolescente hormonal iba apasarle factura ese día. Al salir, se vistió y se dirigió al salón para desayunar. Todos ya se encontraban allí así que solo se sentó en su sitio y no dijo nada durante todo el desayuno. Además de evitar mirar al de cabellos azabache puesto que la vergüenza le embargaba cada vez que recordaba cierta parte del cuerpo del contrario.
-Me pregunto que le pasó a Naru-chan. - le dijo en un susurro Dei a Gaara ambos mirando al menor de forma preocupada.
-Mmm... no sé, pero lo voy a averiguar. - le prometió este de igual forma.
-Pasó algo ¿verdad? - le preguntó Sai a Itachi desde el otro lado de la mesa. Este solo sonrió burlonamente.
-Tranquilo... solo que Naru-chan vio la reacción natural del hombre al levantarse... claro que después de tener un muy agradable sueño. - explicó este tranquilamente, prosus orbes brillaban con diversión por el tema. Sai lo entendió y miró a Sasuke el cual fulminaba a su hermano con los ojos repletos de odio. "Estúpido Itachi. Como se nota que está disfrutando de esto." maldijo mentalmente el azabache a su hermano mayor.
El padre no entendía nada tampoco. Veía a su hijo menor querer matar con la mirada a su hijo mayor, a Sai riéndose disimuladamente, a Naruto sonrojado y sin poder mirar a Sasuke, a sus dos hermanos susurrarse algo entre ellos y a su mujer completamente feliz sonriendo de oreja a oreja. Definitivamente la llegada de esos chicos a su casa iba a ser muy interesante a la par que caótica.
Sin más el desayuno finalizó y todos se dirigieron a sus respectivas instituciones.
Mientras que Itachi y Deidara se fueron juntos andando y hablando de todo lo que se les ocurriera, los otros cuatro se marcharon también juntos, pero el único que hablaba era Sai, el cual se entretenía burlándose de la situación tan lamentable de Sasuke para con el rubio menor. Por otra parte Gaara intentaba hacer que Naruto le dijera qué le pasaba, si nmucho éxito que digamos y por último, Sasuke... bueno él iba pensando en algo, estaba tan concentrado en sus pensamientos que no le prestó la más mínima atención a Sai a la vez en que miraba fijamente al rubio el cual caminaba en frente suyo. Después de un rato sonrió, decidido en cuál sería su próximo movimiento con respecto al de ojos zafiro.
"Definitivamente... será un día muy largo." pensó el rubio al tiempo en que un suspiro escapaba de sus labios color melocotón. Aunque no se imaginaba ni de lejos lo que le sucedería ese día...
...Continuará...
Sinceramente editar la parte del sueño fue difícil y fácil a partes iguales, dado que quería conservar la esencia de cuando lo escribí la primera vez, pero al mismo tiempo me sentía tan avergonzada de haber escrito algo como eso :'D
Pero aquí está y espero que os guste nwn
