Okey, aquí viene el siguiente n.n Con la tontería he acabado añadiendo 1.500 palabras más XD Espero que os guste (;


Capítulo 7

El lugar donde se encontraba era oscuro. El cuarto estaba repleto de diferentes objetos, algo difíciles de reconocer a causa de la falta de luminosidad. En medio de esa sala se podía distinguir dos figuras. Una se encontraba tumbada sobre lo que parecía ser una colchoneta y la otra sobre la primera.

Las manos de la de encima se movían ágilmente sobre el cuerpo ajeno, haciendo que este soltara leves suspiros que, a causa del silencio que les rodeaba, se oían por toda la estancia.

Las dos bocas se juntaron para besarse. Era un beso pasional, caliente y muy lujurioso. Las bocas se movían ferozmente sobre la contraria mientras las lenguas se encontraban la una a la otra y comenzaban una batalla para ver quien sería el ganador de tan feroz encuentro.

El sonido de las dos salivas mezclándose junto con los jadeos y gemidos no tardaron en dejarse oír. La temperatura en ambos comenzó a subir y esas dos personas ya estaban empezando a sufrir las consecuencias de eso. El aire les faltaba, la ropa se les pegaba a la piel por culpa del sudor, los corazones latían con mayor desenfreno de lo habitual... poco después, y con claro desgano, ambos no tuvieron más remedio que separarse para tomar aire y poder recuperarse. Aunque la luz era escasa ellos se podían ver claramente. Se quedaron mirando fijamente el uno al otro sintiendo el cuerpo ajeno y la temperatura subir.

-Ahh... Sai... - jadeó el pelirrojo.

-Gaa-chan... - susurró este al tiempo en que se inclinaba para besarle otra vez.

¿Cómo han llegado a esta situación? Eso es muy fácil de explicar, pero primero hay que retroceder hasta esa misma mañana.

*Flashback*

El moreno después de oír lo que había sucedido con su primo y el rubio menor se puso a pensar. Él todavía no había hecho ningún avance con el pelirrojo y eso le frustraba bastante. Cierto que él tenía bastante culpa en cuanto al actuar del de ojos esmeraldas para con su persona, pero aún así se sentía enojado consigo mismo.

También debía reconocer que había algo en la actitud de los tres hermanos que le parecía algo extraña, pero no sabría decir el qué, por lo que decidió abandonar ese pensamiento en favor de centrarse en acercarse a su adoración pelirroja. Esa era, en definitiva, su primordial objetivo en aquel momento. Ya en un futuro vería si descartar ese pensamiento fue buena idea o no.

Por otra parte el pelirrojo intentaba averiguar lo que había pasado entre su hermanito y el menor de los Uchihas. Al no obtener una respuesta se rindió ya que sabía que su otouto se lo contaría tarde o temprano. Decidió centrarse en si mismo y sus problemas, aprovechando que todavía quedaba un buen trecho hasta llegar al instituto.

Es verdad que su relación con Sai no había empezado de la mejor manera que digamos, pero... No es como si el moreno no le llamara la atención. Después de todo era atractivo, tenía talento para el arte, era inteligente por lo que pudo observar durante las clases del día anterior y tenía dinero. Claramente era un muy buen partido y tendría que estar ciego como para no notarlo y peor si no sentía nada. Su hermanito ya había comenzado a moverse, puesto que, no era un secreto para él y Deidara que cuando algo le gusta a Naruto este siempre consigue lo que quiere. Sea como sea. Y en esta ocasión lo que le había llamado la atención al rubio había sido el azabache el cual no sabría por dónde le llegaría el golpe y para cuando se diera cuenta de lo que sucedía ya sería demasiado tarde. No veía posible que el de ojos negros pudiera escapar de las garras del malicioso kitsune.

En cuanto el menor les contó lo que sucedía y lo que pensaba y sentía al respecto decidieron que sería divertido jugar un rato con ellos. Claro que eso no significara que no les gustaran de verdad o que no fueran a darles una oportunidad, es más bien que no se los dejarían tan fácil a esos chicos.

Pensando en eso no pudo evitar sonreír casi imperceptiblemente, no notando como Sai había sido capaz de notar aquel pequeño cambio en sus músculos faciales, causándole algo de intriga.

El tiempo pasó y finalmente llegaron a su destino. Los menores se marcharon hacia su aula y ellos a la suya propia. En todo ese momento el moreno no dejaba de mirar al pelirrojo el cual ya un poco harto se paró y giró a verle.

-¿Se puede saber que te pasa? - exigió saber ya un poco mosqueado.

-Nada. ¿Por qué la pregunta? - respondió este mirándole con una sonrisa ladeada, claramente fingiendo inocencia.

-Por que no dejas de mirarme. - se quejó apretando los puños.

-Bueno eso es normal ¿no crees? - comentó mientras se acercaba lentamente al pelirrojo quien solo le miró extrañado por sus palabras.

-¿Normal? - murmuró algo confundido.

-Si. Después de todo es normal que mire a la persona que me gusta ¿no? - respondió estando a escasos centímetros del rostro del más bajo.

-¿Eh? A qué te...- no le dejó terminar de hablar cuando el moreno ya le estaba besando. Fue solo un simple roce ya que el pelirrojo le apartó en apenas unos segundos.

-¿QUÉ DEMONIOS TE PASA? - gritó el menor sonrojado.

-Nada. - contestó el otro mientras tranquilamente se encaminaba otra vez hacia su aula.

El pelirrojo se quedó allí estático bajo las miradas inquisidoras y sorprendidas de muchas de las fans del moreno. Al darse cuenta de ese pequeño detalle, recobró la compostura y también se dirigió a su aula. Una vez se había alejado lo suficiente de todas las miradas curiosas y furiosas, cabe destacar, se pudo percibir como en su rostro se formaba una divertida y maliciosa sonrisa. Para qué hacer nada si el moreno ya lo hacía por él ¿verdad?

Sin más entró a clase y se sentó en su lugar asegurándose que su expresión facial indicara molestia y no lo que realmente sentía.

Las clases transcurrieron sin muchos percances hasta que sonó la campana anunciando la hora de comer. Sin darle tiempo al moreno de reaccionar se levantó y salió del lugar en busca de su hermano pequeño ya que todavía tenían algo de que hablar.

El moreno al darse cuenta de que el pelirrojo le había ignorado, prácticamente, toda la mañana suspiró frustrado. Se levantó de su sitio y se fue en busca de su primo para ver si las cosas le habían ido mejor que a él. Tal vez atreverse a besarle no había sido la mejor idea del mundo, incluso si era por que se moría por volver a probar los labios ajenos aunque fuese unos pocos segundos. Suspiró y pensó que tal vez sería mejor que practicaba algo de autocontrol.

El azabache se encontraba sentado en uno de los bancos del patio cuando una multitud de féminas se le acercaron como gatas en celo. Él sin perder el más mínimo segundo salió corriendo de allí tan deprisa como sus piernas se lo permitían. A medio camino se encontró con el moreno que venía en dirección contraria. Este le saludó alzando la mano, pero en el momento en el cual el azabache pasó por su lado le cogió del brazo y siguió corriendo arrastrándole con él en el proceso. El moreno no entendía nada hasta que vio a una manada de adolescentes detrás de ellos. De su cabeza bajó una gotita de sudor al darse cuenta de la situación en la que se había metido sin quererlo ni pretenderlo. Y como si no fuera suficiente, era de esperar que en cuanto las fans del moreno se enteraron también comenzaron a correr detrás de ellos ocasionando que tuvieran que esconderse en los baños masculinos hasta que finalizara el receso.

-Vaya... eso ha estado cerca. - suspiró cansado el moreno.

-Si... - secundó el azabache.

Después de un rato de silencio durante el cual los dos se dedicaron exclusivamente en recuperar el aire perdido a causa del exhaustivo y repentino ejercicio, el azabache volvió a hablar.

-¿Por qué te perseguían a ti? - preguntó al tiempo en que se sentaba en el suelo del baño.

-Seguro querían interrogarme por lo de esta mañana. - contestó mientras se sentaba a su lado.

-¿Esta mañana? - volvió a interrogar el menor alzando una ceja con curiosidad.

-Si... He besado a Gaa-chan delante de unas cuantas personas. - respondió como si nada.

-¿Y cómo reaccionó él? - inquirió otra vez el azabache aunque una parte suya ya sabía la respuestra que obtendría.

-Pues... me empujó a los segundos para gritarme. - dijo frustrado a la vez en que de sus labios escapaba un suspiro apenado.

-Hmp. Al parecer las cosas no van bien. - comentó el de ojos ceniza de forma pensativa.

-Ni que lo digas. ¿Crees que a Itachi le vaya mejor que a nosotros? - curioseó el moreno.

-No lo sé. ¿Qué demonios tenemos que hacer? - preguntó aún más frustrado que el mayor.

-¿Pasó algo? - cuestionó este al ver el estado del menor.

-Tsk. No he podido hablar con él en toda la mañana. Si no son mis fans, que no se como se las arreglan para encontrarme siempre, son los estúpido timbres que no dejan de sonar en los momentos menos oportunos. - se quejó el de cabellos azabache.

-Te entiendo. A mi Gaa-chan me ha ignorado toda la mañana. - admitió suspirando algo triste por ello, incluso si había sido,en gran parte, culpa suya.

Estuvieron un rato más en silencio hasta que decidieron salir del baño, decidiendo que ya estaban a salvo, cosa que resultó ser u n gran error por su parte. Se encontraban bajando las escaleras cuando algunas de las fans, suyas y del moreno, les encontraron y cuando una se lanzó a abrazar al moreno empujó al azabache causando que este cayera hacia atrás. Lo cual no fue bueno puesto que se encontraba justo al borde del escalón y ese pequeño empuje fue suficiente para ocasionar que se resbalara y cayera por el tramo de escaleras preocupando a más de uno que se encontraba allí.

El moreno palideció cuando notó lo ocurrido y sin pensárselo empujó a la chica lejos de si para ayudar a su primo el cual se había desmayado a causa del golpe en la cabeza. Con la ayuda de un par de chicos lo llevaron a la enfermería y la enfermara procedió a examinarle. Por suerte no hubo ninguna herida y solo había sido un golpe leve. Les dijo que se marcharan que el azabache se quedaría allí descansando hasta que despertara.

Sin más el moreno salió de allí, contándole lo acurrido al profesor que se encontraba esperando pacientemente a que revisaran al menor de los Uchiha y cuando este le aseguró que harían algo con aquellas chicas, puesto que su actitud ya había ocasionado más de un incidente, el moreno procedió a volver a su clase, algo más tranquilo al saber que no tendría que mirar detrás de su espalda cada dos por tres.

+Por otra parte+

En la azotea se encontraba el rubio mirando hacia el patio con una sonrisa maliciosa adornando su rostro.

-¿Se puede saber que estás haciendo? - preguntó un pelirrojo que entraba por la puerta.

-Mira. - dijo simplemente señalando hacia lo que debía dirigir su mirada.

El mayor se acercó y pudo observar al azabache salir corriendo y poco después una multitud de chicas detrás suyo.

-¿No crees que te has pasado? - inquirió algo divertido por la situación.

-Mmm... la verdad es que solo se lo dije a un par de chicas. No pensé que el grupo se haría tan grande. - confesó algo apenado el rubio.

-Bueno, todavía me debes una explicación sobre lo que ha pasado esta mañana. - recordó el pelirrojo el cual había decidido sentarse a la sombra. El rubio suspiró, se sentó a su lado y le explicó lo que había sucedido.

-¿Y eso no es bueno? - cuestionó el mayor una vez el rubio había finalizado.

-Si que lo es, pero no podía simplemente saltar a sus brazos. - se quejó el ojiazul haciendo un puchero. - Todavía tengo que seguir con el plan ¿recuerdas? - dijo al tiempo enque apartaba la mirada algo molesto por sus propias palabras.

-Si lo sé. Pero huir de esa forma... es un poco... - no supo cómo continuar con lo que pensaba puesto que sabía que el menor tenía algo de razón.

-Tu has apartado a Sai-sempai cuando te ha besado esta mañana. - le recordó en forma de acusación el ojiazul.

-¿Como lo...

-¿Se?- le interrumpió sonriéndole con diversión. - Eso es fácil. Un grupo de chicas me acorraló en el pasillo, exigiéndome explicarles cual era vuestra relación después de explicarme lo que habían visto. - comentó tranquilamente.

-Bueno... si, es verdad que le empujé. - admitió algo sonrojado. - Es que a veces las cosas que hace Sai no van con el plan. - se medio quejó el más alto.

-¿Ves? Todavía no es el momento. Tienen que esforzarse más si quieren tenernos a su lado. - habló el rubio seriamente.

-Heh. ¿Quién diría que eres el peor de los tres? - comentó burlonamente el pelirrojo.

-Nadie. Yo soy muy lindo cuando quiero. - dijo haciendo un pequeño puchero.

-No actúes conmigo Naru. Se que Sasuke te gustó en cuanto lo conociste así que ¿para qué comportarte así? - inquirió aún sabiendo la respuesta que obtendría.

-Heh. Eso ya lo sabes Gaara-nii. Eso ya lo sabes. - murmuró para si y a continuacón se levantó para marcharse de allí.

El pelirrojo sonrió ante esa respuesta. Claro que sabía por qué se estaban comportando así y esa era la razón de por qué era tan divertido. Sin más se levantó y siguió a su hermanito. Poco después fue que ocurrió algo que no esperaban. Se encontraban bajando por las escaleras cuando vieron lo que había pasado con el azabache. El rubio se preocupó cuando se lo llevaron a la enfermería.

-¿Estará bien? - preguntó el rubio a su Nii-san.

-Tranquilo. De seguro no es nada. - intentó calmarle aunque él también se veía algo preocupado.

-Pero...

-No te preocupes. ¿Si quieres saber por qué no vas a verle? - le interrumpió mirándole a los ojos fíjamente

-Sabes que no puedo hacer eso sin más. - se quejó con un leve puchero adornando sus facciones. Por mucho que quisiera saber sobre el estado del Uchiha menor, no podía simplemente ir y preguntar, incluso si le dolía el no poder hacerlo.

-Mmm... ¿y si te doy una excusa? - propuso el pelirrojo después de pensar un rato sobre la situación.

-¿Cuál? - le miró esperanzado.

-Hoy tenemos clase de arte. De seguro el profesor mandará a alguien para que lleve las cosas al salón. - comenzó a explicar.

-¿Si y? - le instó a seguir emocionado.

-Pues... que hoy toca dibujar un jarrón con flores. - finalizó sonriéndole maliciosamente. El rubio le devolvió el gesto al comprender lo que pretendía el contrario.

-Eso significa que...

-Exacto. Yo lo llevaré y "accidentalmente" chocaremos y cuando estés mojado vas a la enfermería para cambiarte. - afirmó lo que el otro sospechaba.

-Eso es genial Gaara-nii. - exclamó el rubio mientras saltaba a abrazar al mayor quien simplemente rió ante el actuar de su hermano menor.

-Bien. ¿Ahora tienes educación física verdad? - cuestionó para asegurarse, cosa que el rubio hizo asintiendo. - Vale, entonces tárdate un poco en cambiarte para que esto funcione ¿si? - le indicó con una sonrisa suave en los labios.

-Hai.- el menor asintió emocionado y feliz. Sin decir nada más se despidieron y cada uno se preparó para lo que le tocaba hacer.

Al llegar al aula Kakashi-sensei ya se encontraba allí lo cual extrañó a todos y sintieron un escalofrío recorrerles el cuerpo cuando se percataron del brillo divertido y malicioso en el único ojo visible de este.

-Bien chicos. Ahora toca examen sorpresa así que despejad la mesa y dejad solo un bolígrafo. - ordenó de lo más feliz.

Todos los estudiantes se quejaron ante lo dicho por su profesor.

-El que tenga algo que decir que salga al pasillo y no hará falta que haga el examen. - indicó severamente el peliblanco.

Ante lo dicho todos se callaron y procedieron a hacer el examen en silencio y tranquilidad, incluso si muchos de ellos se lamentaban por su inminente suspenso.

El pelirrojo solo necesitó media hora para terminar el examen de Biología por lo que simplemente se dedicó a dibujar en un papel para pasar el tiempo.

Poco después el moreno también terminó y se dedicó a observar al chico cosa que irritó a este.

-Sai... deja de mirarme. - se quejó en voz baja el menor sin dirigirle la mirada.

-No quiero. - respondió este con simpleza.

-Sabes... eres muy molesto. - gruñó el pelirrojo al tiempo en que bufaba por la respuesta del contrario.

-Ya me lo habían dicho. - contestó con una sonrisa en los labios.

-Namikaze y Uchiha, dejen de hablar y hagan el examen. - ordenó el mayor desde su lugar al frente de la clase.

-Ya terminamos así que no pasa nada si hablamos ¿no, sensei? - habló el moreno sin borrar su sonrisa de la cara.

-¿Ya terminaron? - preguntó escéptico y se encaminó hasta ellos. Cogió los exámenes y, efectivamente, los dos estaban terminados loque le hizo suspirar. - Bien... en ese caso. Gaara ¿podrías llevar los materiales al aula de arte? - le pidió al tiempo en que miraba algo más detenidamente las respuestas de ambos, sonriendo al ver que no lo habían hecho nada mal.

-Claro. - accedió sin más, pero cuando se disponía a levantarse alguien le detuvo al agarrarle del brazo.

-¿Puedo ir yo si quieres? - ofreció el moreno quien le miraba fijamente a los ojos.

-No hace falta Sai. - respondió este para seguidamente soltarse del agarre del moreno.

-Por mi no hay problema. Ve tu Sai. - finalizó el peliblanco con la discusión para encaminarse de nuevo a su asiento junto con ambos papeles.

El pelirrojo se maldijo mentalmente. Sin que el profesor se diera cuenta sacó su teléfono móvil y le mandó un mensaje a su hermanito avisándole de que Sai iría en su lugar. Una vez finalizó la clase se apresuró a caminar hacia la enfermería. De donde vio salir a su hermano con una sonrisa que reconconió al instante para seguidamente oír el grito frustrado del azabache. Estuvieron un rato hablando de lo ocurrido hasta que los dos se marcharon hacia sus respectivas aulas.

El moreno el cual al terminar con su encargó había decidido pasarse a ver como estaba su primo se quedó sorprendido al escuchar que todo aquello lo habían planeado esos dos. Confundido y queriendo respuestas, se apresuró en ver que el de cabellos azabache se encontrara bien para a continuación salir corriendo en busca de su objetivo.

Salió corriendo en la misma dirección por la que se había ido el pelirrojo y cuando estuvo lo suficientemente cerca le cogió del brazo sin darle la oportunidad de esquivarlo. Este paró y se giró sorprendido sensación que aumentó cuando vio la expresión en el rostro del moreno.

-¿Sai? ¿Pasa algo? - preguntó sorprendido y confundido por la repentina aparición del de ojos negros.

-Ven conmigo. - ordenó seriamente.

-¿Qu-... - no pudo ni terminar de preguntar que para cuando se había dado cuenta el más alto le había arrastrado corriendo y metido en el almacén para material del gimnasio.

Allí el moreno le metió casi lanzándole sobre unas colchonetas apiladas al tiempo en que se giraba y cerraba la puerta tras de sí con una llave que el de ojos esmeralda no supo de dónde había sacado.

-¿Sai? - le llamó todavía confundido desde su cómodo asiento.

-¿A qué a venido eso? - exigió saber el moreno.

-¿Eso no tendría que preguntarlo yo? - habló sintiéndose todavia más perdido que antes, no comprendiendo nada de lo que estaba sucediendo.

-Sabes a lo que me refiero Gaara. - dijo de forma seria. El pelirrojo se estremeció, era la primera vez que el moreno le llamaba por su nombre entero además de que la expresión que tenía ahora era más seria y la voz algo severa.

-De verdad que no sé a qué te refieres Sai... - contestó intentando no tartamudear por los nervios.

-Lo que hicisteis con Sasuke. - fueron sus simples palabras, unas que tenían más peso de lo que cualquiera imaginaría.

-No hemos hecho nada. - dijo algo asustado. "¿Qué habrá descubierto?" pensó nervioso y sintiendo como su corazón se aceleraba por culpa de la presión que sentía sobre su persona.

-No te hagas el tonto Gaara. Lo de las fans, lo del jarrón y lo que pasó en la enfermería lo teníais planeado. - acusó con los ojos brillando con seriedad. - Y no intentes negarlo por que os escuché. - se avanzó a decir al ver que el pelirrojo iba a replicar y seguramente mentir.

-Nosotros... - no sabía que decir. Sabía que en algún punto estos descubrirían lo que estaban haciendo, pero no pensó que sería tan pronto ni que se sentiría tan asustado por el actuar del contrario. No le gustaba para nada lo que estaba ocurriendo, no le gustaba la forma en que el mayor le miraba en ese momento.

-¿Por qué estáis haciendo esto? - inquirió de nuevo mientras se acercaba al pelirrojo. Este fue retrocediendo desde su lugar sobre las colchonetas hasta quedar atrapado contra la esquina. El moreno aprovechó eso para tumbar al menor y colocarse sobre su persona.

El pelirrojo no sabía que hacer así que... sin pensárselo mucho le besó. No sabía si era para que olvidara el tema, por que no quería seguir viendo ese brillo en los orbes brunos del contrario, o por que sentía que si no lo hacía en ese momento, tal vez nunca podría llegar a hacerlo.

*Fin flashback*

Y es así es como todo empezó.

Los dos se estaban besando hasta que el aire hizo que se tuvieran que separar.

-¿Beso bien? - preguntó el moreno de fomra burlona.

-No se te ha olvidado eh~... - respondió el pelirrojo al tiempo en que ladeaba algo la cabeza a un lado. El moreno aprovechó eso para comenzar a besar, morder y lamer el pálido cuello del menor el cual comenzó a suspirar otra vez.

-Vamos Gaa-chan... - insistió el moreno quien no iba a rendirse sin obtener una respuesta.

-Si... - susurró este con voz entrecortada.

-¿Si qué? - se hizo el tonto mientras subía la cabeza para mirarle a la cara.

-Que... si eres bueno besando. - admitió con una voz casi inaudible sintiendo sus orejas arder por la vergüenza.

-Hmp. ¿Y ahora me dirás por qué habéis hecho eso? - volvió a preguntar no olvidando lo que estaban hablando antes de aquella pequeña sesión de roces y besos.

-Idiota. Si que sabes romper un buen momento. - se quejó el pelirrojo quien apartó al moreno de encima suyo y se sentaba para seguidamente cruzarse de brazos molesto.

"Mierda" se quejó mentalmente el moreno al darse cuenta que realmente había desaprovechado una buena ocasión. Podría haber alargado la situación un poco más antes de abrirla boca.

El pelirrojo suspiró y le miró de reojo. - Sinceramente... no puedo explicarte el por qué... al menos no ahora, pero... Te diré que no estamos jugando con vosotros. Naru está interesado en Sasuke, de verdad que sí, pero... digamos que queremos ponéroslo algo dificil... solo eso. - intentó hacerse entender sin dar tantos detalles. Sus hermanos se enfadarían si supieran que Sai sabe absolutamente todo de su plan. Este le miró seriamente durante unos segundos que le parecieron eternos antes de suspirar cansado.

-De acuerdo... tenéis derecho a probarnos, o ver si vamos en serio, cosa que creo que es más o menos a lo que te refieres con ponérnoslo dificil. - comentó mirándole a los ojos.

-Así es. - dijo asintiendo rápidamente. Aunque no era la razón absoluta es cierto que esa era una gran parte de sus intenciones.

-Bueno entonces...- suspiró entre cansado y divertido. - No diré nada. - prometió sonriendo levemente.

-¿De verdad? - quiso asegurarse el menor.

-Si, pero...

-¿Pero? - le instó a seguir, sabiendo que el contrario no iba a hacer nada gratis.

-¿Saldrás conmigo no? - preguntó con un deje pervertido al tiempo en que le sonreía de lado.

-Idiota... - susurró el pelirrojo sonrojado. El moreno, quien no había borrado su sonrisa de su rostro, se acercó al menor y le besó los labios con ternura.

-Me tomaré eso como un si, Gaa-cha~n. - molestó burlonamente, pero se notaba por el brillo de sus ojos que se encontraba feliz por todo lo ocurrido.

-Tenemos que volver a clase. - recordó el de ojos esmeralda quien se negaba a mirar al contrario por la vergüenza. "Al menos ya no está enfadado... No puedo creer lo terrorífico que se veía hace un rato." pensó el pelirrojo para así, aliviado de que el mayor se encontrara de mejor humor.

-Tsk. Está bien. - accedió al tiempo en que hacía un puchero, enojado por no poder continuar dónde lo habían dejado.

Sin decir nada más, ambos se levantaron, salieron con cuidado del gimnasio, no queriendo que nadie les hiciera preguntas y volvieron a clase, la última de ese día.

...Continuará...


Todo un cap. dedicado a SaiGaa, no podéis quejaros (; Bueno, no se ha explicado todo del por qué hacen lo que hacen, pero os hacéis una idea ¿verdad?

Intentaré subir el próximo hoy, para compensar estos días en que no he publicado nada (; Nos leemos n.n