Okey, no me odiéis por tardar tanto con la edición. Es que no tengo mucho tiempo libre y para cuando llego a casa no me quedan muchas ganas de ponerme a editar el fic u.u pero espero que os guste de todas formas y la espera haya valido la pena (;


Capítulo 9

Después de un momento de pie, observando y disfrutando del paisaje, fue que se sentó recostado contra la verja metálica y cerró los ojos pensando en qué le diría al pelinegro por el beso cuando este le pidiera una explicación. Sabiendo que este definitivamente le exigiría una, una que no sabría dar, no sin evitar confesar que se sentía atraído por su persona, no si quería mantener en secreto el plan que tenía con sus hermanos.

Fue en ese momento que la puerta se abrió, golpeando con fuerza la pared, y dejando ver a la persona a la cual no quería enfrentar en ese momento. Uchiha Itachi se encontraba delante de su persona con el ceño fruncido y mirándole fijamente con esos ojos brunos que le encantaban, los cuales reflejaban la luz solar de forma más atrayente que el agua de las fuentes del patio. Tragó en seco al saber que no sería capaz de escapar, no de esa mirada, no de ese hombre.

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-¡No quiero~! ¡No te me acerques!- gritó a pleno pulmón el mayor de todos los presentes en la estancia, mirando fijamente a la persona que se encontraba en frente suyo, sonriéndole maliciosamente.

-No te resistas tanto o será peor.- avisó tranquilamente su atacante quien sin el más mínimo miramiento comenzó a acercarse al contrario a paso sereno y seguro.

-¡No me toques! - su voz subió una ocatava al pronunciar dichas palabras, intentando ser autoritativo, pero el temblor en la voz le delataba. Comenzó a retroceder con la esperanza de aumentar la distancia entre ellos, pero para su estupefacción, no había calculado bien la distancia y chocó con la puerta de la habitación. Palideció al comprender que se encontraba arrinconado.

-Ya eres mío. - exclamó el contrario sonriendo como el gato que se comió al caniario al tiempo en que se lanzaba sobre él, ocasionando que ambos terminaran cayendo al suelo.

-¡Nooooooo~!- siguió gritando escandalizado por lo que ocurría. No dejó de forcejear en ningún momento, intentato quitar al otro de encima suyo, pero por tanto movimiento de parte de ambos su camisa se abrió completamente, dejando al descubierto su pálida piel, su fino y delicado pecho podía ser apreciado por aquellos que se encontraran presentes.

El color subió a su rostro, pasando por el cuello hasta llegar hasta sus orejas. Si tuviera un espejo estaba seguro que su semblante se asemejaría al de un farol de feria. Su vergüenzxa aumentó al notar los ojos negro del contrario fijos sobre su persona, concretamente su pecho. Su mente quedó en blanco a causa de la humillación, quería gritar, esconderse para el resto de su vida, matar al contrario... lo primero que su cerebro lograra procesar, pero antes de que eso sucediera ele struendo que causó la puerta al ser abierta con fuerza y chocar contra la pared les distrajo, llevando sus miradas a dicho lugar.

-¡¿Se puede saber que es todo... es-te... rui...do?!- exigió saber un joven de cabellos color azabache el cual detuvo su entrada cuando sus ojos se posaron en la escena protagonizada por aquellos dos. La sorpresa era palpable en su normalmente impasible rostro, aunque el indicativo definitivo a su estupefacción fue el echo de que su frase fue terminada de forma entrecortada y su paso se detuvo por completo. Detrás de él se encontraba su hermano mayor el cual vio la siguiente escena:

Sai... su estúpido, imbécil, idiota, inepto, etc... de su primo... estaba encima de su... recalquemos, SU … adorable, tierno, impulsivo, alegre,etc ... rubio... Deidara...

Ahora la pregunta era:

¡¿QUÉ DEMONIOS ESTABA HACIENDO EL IMBÉCIL DE SAI SOBRE EL RUBIO MIENTRAS ESTE TENÍA LA CAMISA ABIERTA Y UN GRAN SONROJO EN EL ROSTRO?!

Retrocedamos un poco para saber qué es lo que pasa.

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FLASHBACK

El silencio era lo único que reinaba en la estancia que cuatro personas ocupaban en aquel momento. Estos se miraban incómodos entre si, aunque dos de ellos parecían fulminar con la mirada a uno en particular, el cual a su vez evitaba la mirada entre nervioso y avergonzado, dejando al último de ellos observando la escena divertido. Llevaban más de media hora allí sentados y ninguno de los presentes se había dignado a decir palabra alguna. Finalmente se oyó un suspiro y una voz se hizo oír en aquel lugar.

-¿Qué hace Sai-sempai aquí?- preguntó el rubio menor mirando fijamente a su hermano pelirrojo.

-Vivo aquí Naru-chan. - respondió este con una sonrisa y voz divertida.

-No me refería a eso. - se quejó el rubio al tiempo en que hacía un lindo puchero.

-Jeje, tranquilo Naru-chan. Lo que sucede es que Gaa-chan decidió confiar en mi persona, por que ya sabeis lo mucho que le gusto, y me contó todo lo que sucedía entre vosotros. - explicó este al tiempo en que pasaba su brazo alrededor de los hombros del pelirrojo y lo atraía hacia su persona.

El mediano de los hermanos Namikaze se sonrojó levemente por ese acto, pero su cuerpo se estremeció al recibir dos pares de miradas fulminantes por parte de dos pares de intensos y furiosos ojos tan profundos como el mar y extensos como el mismo cielo.

-No me miréis así. No tuve mas remedio que contárselo ¿vale? Y no por la estúpida razón que dio. - intentó justificarse al tiempo en que suspiraba cansado.

-¿Cómo que no tuviste más remedio? - inquirió ahora el rubio mayor sin destensar su cuerpo en lo más mínimo, claramente intentando contener las ganas de gritar. Él que había hecho virguerías con talde mantener la boca cerrada y que el moreno mayor no se enterara de nada y va su hermano pequeño y lo suelta a la primera de cambio.

-Pues...

-Escuché a Gaa-chan y Naru-chan hablando sobre Sasuke, arrastré a Gaa-chan hasta el almacén del gimnasio y le interrogué concienzudamente. - le interrumpió el moreno, diciendo lo último en un tono insinuante.

-¿Interrogar? Yo creo que debió de ser un muy buen interrogatorio ¿o no? - comentó con sorna el rubio menor sorprendiendo al moreno por el cambio de actitud al tiempo en que el pelirrojo se sonrojaba de sobremanera.

-Ejem. Eso no es lo importante aquí. - murmuró el implicado a la vez en que el moreno sonreía con gracia.

-Vale, vale. Así que os descubrió por ser descuidados y logró sonsacarte la verdad ¿no? - dijo aquello dirigiéndose a su familiar quien asintió después de volver a suspirar. - Entonces... ¿Qué tienes pensado hacer ahora que lo sabes? - le preguntó con apreensión el rubio mayor al moreno.

-Mmm...obvio que pienso ayudaros. - respondió como si nada.

-¿Por qué? - inquirió el otro rubio quien le miraba entre sorprendido y sospechoso.

-Por que me parece divertido. - fue su respuesta al tiempo en que una sonrisa burlona se instalaba en su pálido rostro.

-Pero...

-No lo intentéis. - interrumpió el pelirrojo al kitsune.- No hay manera de entender lo que piensa. Creedme. Ya lo he intentado yo antes. - aclaró al ver la cara de sus hermanos, para luego suspirar por quien sabe que vez en ese día. Sinceramente se encontraba tan agotado por todo que solo quería tumbarse sobre su mullido colchón y dormir hasta el próximo año.

-Vale... - accedieron los otros dos mientras una gota les resbalaba por la sien a causa del actuar de ambos chicos sentado en frente de sus personas.

-Por cierto...- comenzó a hablar el menor.-... ¿Qué te pasó con Itachi-san?- preguntó, haciendo que los presentes miraran al rubio mayor.

-¿Eh? ¿Por qué la pregunta? - devolvió a la vez en que se sonrojaba levemente.

-Han estado actuando raro desde que han llegado. - señaló con simpleza.

-Eso es verdad. - corroboró el moreno recordando la actitud que había tenido el Uchiha mayor desde que se vieron al volver de sus respectivas clases.

-No ha pasado nada. - rebatió el rubio mayor débilmente, no queriendo hablar del tema, pero al mismo tiempo no ocurriéndosele ninguna excusa para su forma de actuar.

-El sonrojo te delata Dei-nii. - comentó el menor soltando una risita divertida.

-Realmente no ha sido nada. - volvió a negar. No estaba dispuesto a decir nada delante del moreno. Le daba mucha vergüenza, puesto que se trataba de un familiar del moreno mayor.

-Pues te lo sacaremos a la fuerza. - amenazaron en un susurro unísono ambos menores con voz de ultratumba dirigiéndose hacia el mayor.

El rubio no pudo evitar que un escalofrío le recorriera la espina dorsal y miró con algo de temor a sus dos hermanos menores. Quienes, con una gran sonrisa maliciosa adornando sus finas facciones, se fueron acercando cada vez más hasta que se le lanzaron encima y terminaron encima del rubio mayor.

El moreno miraba divertido la escena: Deidara tumbado en el suelo con sus dos hermanos encima desvistiéndole a la vez en que no dejaban de mirarle de esa forma maliciosa.

No se sabe como, la adrenalina del momento posiblemente, el mayor consiguió quitarse a esos dos de encima y con la camisa a medio abrir salió corriendo en dirección a la puerta.

-¡Sai detenle! - gritó/mandó el pelirrojo al único moreno de la estancia.

-Haaii~.- respondió este todavía divertido por toda la situación.

Y así es como se desarrolló todo hasta el punto en que los dos Uchihas restantes llegaron y descubrieron todo el panorama.

Fin flashback

La estancia se quedó en completo silencio. Sasuke podía sentir el aura oscura que comenzaba a emanar del cuerpo de su hermano. Naruto y Gaara se miraron y se sintieron un poco culpables, después de todo el que su hermano y Sai estuviesen en esa situación había sido cosa suya, y estaban seguros que en menos de un minuto Itachi iba a estallar puesto que Sai seguía sobre el rubio mayor.

Ambos hermanos se miraron y disimuladamente asintieron.

-¡Estúpido Sai!- gritó el pelirrojo a la vez en que procedía a golpear al mencionado en la nuca. La sorpresa del golpe provocó que este cayera al suelo de culo, efectivamente quitándolo de encima del rubio mayor.

-¿Por qué me golpeaste Gaa-chan? - preguntó este confundido al tiempo en que se sobaba la cabeza por el golpe y se arrodillaba en el suelo para luego mirarle con un ojo cerrado.

-¿Y tú qué se supone que hacías? - le reclamó este enojado.

-Pero si tú me dijiste que lo parara. - replicó el moreno mirándole sin comprender.

-¡Pero eso no significa que te le quedases viendo fijamente, idiota!- le gritó molesto al recordar la mirada fija del contrario sobre el pecho de su hermano mayor. Nunca jamás admitirá que se sintió celosoy dolido por ello.

Sasuke miraba toda la situación sin entender mucho de la conversación. Itachi había dejado de emanar esa escalofriante aura para mirar con confusión a los medianos de las dos familias que seguían discutiendo. Deidara había aprovechado dicha discusión para abrocharse la camisa de nuevo y levantarse, pero sin mirar a Itachi en ningún momento puesto que le daba vergüenza. Y Naruto de forma disimulada sonrió divertido por lo que sucedía, pero luego su expresión cambió a una inocente y de repente se abrazó al brazo derecho del azabache.

-Nee~ Ya no peleéis. - pidió haciendo un lindo puchero. Los demás le miraron aunque el azabache se quedó embelesado no solo por su carita sino por el agarre en su brazo.- Gaara-nii, nosotros le pedimos a Sai-sempai que hiciese eso por lo que no debéis pelear. - finalizó con una sonrisa dulce adornando sus facciones.

-¿A qué te refieres Naruto? - inquirió el moreno mayor. No tenía ganas de hablar por lo que su voz sonó algo molesta, pero viendo que su otouto no iba a decir nada por estar en el paraíso, tuvo que hacerlo él.

-Es que... mientras hablábamos Dei-nii se reusó a contarnos algo y cuando intentamos que nos lo dijera... intentó huir. Nosotros le pedimos a Sai-sempai que le detuviera... pero como Dei-nii siguió forcejeando e intentado huír ambos cayeron al suelo y su camisa se soltó. Solo fue un accidente... ¿Estás enojado? - explicó lo ocurrido tímidamente para luego preguntarle con algo de temor y con los ojos levemente aguados, como si estuviese a punto de llorar. Ante esa dulce visión para los tres morenos era como si una flecha les hubiese atravesado el corazón.

-N...no es nada de eso. - contestó rápidamente el mayor de ellos.

-So...solo estábamos algo sorprendidos. - aseguró ahora el azabache.

-¿De verdad? - musitó dulcemente al tiempo en que les miraba con sus ojitos brillando.

-Cla...claro. - declararon ambos al unísono. Ante esto el rubio sonrió tiernamente haciendo sonrojar un poco a ambos hermanos. Cabe decir que el rubio no había soltado el brazo del azabache en ningún momento de aquella conversación.

"Qué bueno que es actuando." pensaron sus dos hermanos mientras veían como los dos hermanos miraban sonrojados al rubio quien sonreía deslumbrantemente en su dirección. Una gota les resbaló por la sien ante lo fácil que había sido desviar la atención de ambos.

"Hmp. Naru-chan si que sabe cómo manejar a ese par." pensó esta vez el moreno mediano con algo de gracia.

-¿Y qué era eso que queríais saber de Deidara? - preguntó el azabache sacando a esos tres de sus pensamientos. El mencionado se tensó ante esa pregunta mientras que el moreno mayor le miraba con una sonrisa al ver su reacción, intuyendo por dónde iban los tiros.

-A mí también me gustaría saberlo. - comentó sin dejar de mirar al mencionado quien en ningún momento había dirigido su mirada hacia su persona. En cualquier otra situación aquello le molestaría, pero en ese momento en particular le parecía adorble el actuar tan tímido del ojiazul.

-Esto... - el lindo kitsune no supo qué responder y miró a su pelirrojo hermano en busca de ayuda. Este se encogió de hombros sin saber tampoco que decir, hasta que vio como Sai sonreía de forma divertida, lo cual no le gustó puesto que eso significaba que se le había ocurrido algo que no le iba a gustar.

-Nee~ Naru-chan. - le llamó Sai.

-Dime. - respondió mirándole.

-¿Estás bien así? - curioseó con sorna bañando sus palabras. El rubio le miró sin comprender a lo que se refería el contrario hasta que se dio cuenta de un pequeño detalle. Sasuke estaba allí. Sasuke estaba a su lado. Tenía agarrado el brazo de Sasuke contra su pecho. No había soltado a Sasuke des de hace un buen rato... De repente su cara adquirió un fuerte color rojo a la vez en que soltaba al azabache rápidamente.

-¡LO SIENTO MUCHO! - gritó para luego salir con gran rapidez de la habitación.

Todos se quedaron unos segundos en shock por la acción del menor de los Namikaze hasta que el azabache se acercó y golpeó a Sai.

-¡Eres idiota! - le dijo para luego salir igual de veloz para alcanzar al rubio.

-¡Auch! - comentó simplemente el moreno.

-Definitivamente eres idiota. - fueron las palabras del pelirrojo quien soltó un leve suspiro de resignación.

-No deberías hablar así de tu novio, Gaa-chan. - amonestó el aludido como si nada. El de ojos aguamarina se sonrojó de sobremanera y después de golpearlo hasta dejarlo con un gran chichón en la cabeza, echando humo de este y desmayado en el suelo, se marchó echando él humo por las orejas.

Ambos mayores se quedaron viendo las dos escenas. Tanto la que habían protagonizado el rubio y azabache menor como la de ahora entre el pelirrojo y el moreno. No pudieron evitar que una gota les resbalase por la sien.

-¿Des de cuando son pareja? - curioseó el moreno algo sorprendido por el devenir de los acontecimientos.

-Des de esta tarde. - dijo el rubio tranquilamente.

Al responder el ojiazul se dio cuenta de que ahora estaba completamente a solas con el mayor. Sai no contaba puesto que se encontraba desmayado en el suelo. Al percatarse de ese echo se tensó levemente e intentó alejarse del mayor, puesto que des de no sabe cuando ahora estaba a su lado... demasiado cerca para su pobre acelerado corazón.

-¡¿Qué demon-?! - no terminó de gritar puesto que el moreno le había empujado de repente con el resultado de que estaba sobre el sofá con el ojinegro encima mientras este le besaba apasionadamente.

El moreno había aprovechado la sorpresa del rubio para colar su lengua dentro de esa dulce cavidad y comenzar a explorarla entera. Una vez se aburrió de ello comenzó a jugar con la lengua del contrario. El rubio no podía evitar gemir y que de su boca saliese algo de saliva por el candente beso que le estaba robando el moreno. Además este no había dejado las manos quietas, sino que las estaba paseando por el torso desnudo del rubio.

¿Cómo y cuando había desabrochado su camisa? El rubio no lo sabía, pero en ese momento su mente no conseguía razonar del todo por lo que no le dio mucha importancia y dejó que le hiciese lo que quisiera.

Poco después se tuvieron que separar a causa de la falta de aire y ambos se miraron a los ojos, perdiéndose en los del contrario.

Estaban a punto de volver a besarse cuando oyeron un leve quejido no muy lejos. Ambos voltearon para darse cuenta de que el moreno estaba despertando y les miraba con una sonrisa mientras se sobaba el golpe.

-Lo siento. Yo ya me voy. - habló, levantándose a continuación sin borrar su sonrisa burlona del rostro.

El rubio se sonrojó de sobremanera cuando su mente terminó de procesar los eventos recién trancurridos, para luego empujar al mayor de encima suyo haciendo que este cayera de sentón en al piso.

-¡Pervertido! - exclamó siendo su siguiento pasó el salir huyendo de la habitación lo más rápido que le dieran sus piernas.

-Sabes Sai... -comenzó el mayor.

-¿Si?

-Estoy de acuerdo con Sasuke y Gaara. - volvió a hablar mientras se levantaba del suelo con el ceño fruncido por la molestia.

-¿Con qué? - preguntó sin entender a qué se refería el mayor.

-Con lo de que eres idiota. - finalizó al tiempo en que suspiraba para luego salir de la habitación. El moreno solo se encogió de hombros decidiendo salir también y dirigirse al comedor a cenar.

Una vez se encontraban todos sentados la señora Uchiha parecía de lo más feliz. Ella podía percibir la felicidad en la cara de Sai cuando miraba al pelirrojo, además del sonrojo de este que luego pasaba a ser uno de leve molestia. Podía ver el nerviosismo del rubio mayor al sentir la miraba fija de su hijo mayor sobre él, el cual de tanto en tanto suspiraba algo frustrado.

Finalmente lo que realmente llamó la atención de la mujer fueron los menores. Sasuke parecía levemente deprimido mientras que Naru algo divertido al mirarle, pero de tanto en tanto se sonrojaba. La mujer estaba realmente feliz. Le agradaban muchísimo esos lindos hermanos y esperaba tenerlos en su familia... incluso si ella tenía que actuar para conseguirlo.

Su marido solo la observó con algo de temor al ver el semblante de la pelinegra... la sonrisa que estaba mostrando en ese momento no presagiaba nada bueno... o al menos, algo de lo que ni él ni sus hijos podrían librarse... Solo esperaba que fuese lo que fuese todo terminara bien.

...Continuará...


¿Qué será lo que Mikoto-san tiene planeado hacer? Lo sabréis en el siguiente cap. n.n