Sakura permaneció en el baño hasta que la sensación de náuseas desapareció, y luego fue al dormitorio y se cambió de ropa. Sostuvo la orquídea en sus brazos y salió de la casa.

El invierno en Tokyo era seco y frío, el viento siempre corría. Sakura usó su chaqueta más gruesa y gastó más de lo que esperaba en tomar un taxi al hospital.

Cuando Kakashi Hatake escuchó el sonido de un golpe en la puerta y se dio la vuelta, vio a una persona vestida como una esfera de color blanco-crema rodando hacia su oficina. La persona se bajó la bufanda y mostró un rostro delgado y pálido, que logró detener la risa de Kakashi.

–Doctor Hatake. –Lo saludó Sakura con una expresión amable.

El doctor inmediatamente sirvió una taza de agua caliente y se la entregó a Sakura. Frunció el ceño cuando tocó las heladas yemas de sus dedos, y preguntó preocupado, –Hace mucho frío afuera. ¿Está aquí para comprar sus medicinas?

–Sí, por cierto… –sonrió Sakura y puso la orquídea en la mesa de Kakashi, para luego continuar. –Le traigo su "casa". Alguien me dijo que valía lo mismo que el pago inicial de una.

Era la primera vez que Sakura le hablaba al Doctor Hatake en un tono tan bromista, aunque se conocían desde hacía casi dos meses.

Kakashi pasó los dedos por las largas hojas marchitas de la orquídea y dijo con voz descuidada:

–Es sólo una planta. Si cree que es demasiado delicada para cuidarla, le pediré a mi padre algunas otras que sean fáciles de cultivar para usted. Él cultiva muchas plantas.

Sakura no quería aceptar su bondad porque no tenía energía para hacer un amigo. Simplemente torció sus labios en una leve sonrisa y cambió de tema, –Vomité de nuevo esta mañana, y esta vez incluso vomité sangre. Era diferente al sangrado gástrico que sufrí hace unos años por beber demasiado. Esta mañana cuando vomité, sentí que se me estaba desvaneciendo la vida lentamente.

–Le he aconsejado que acepte la quimioterapia lo antes posible... –Kakashi frunció el ceño e inconscientemente comenzó a girar su pluma, lo que mostraba que estaba preocupado. –Sólo tiene treinta años, todavía es joven. Y tiene toda la pinta de ser una persona rica. ¿Por qué no coopera con nosotros para realizar el tratamiento?

–Necesito pensarlo. –Sakura bajó los ojos con cansancio.

–Hace dos meses, dijo las mismas palabras. ¿Quiere simplemente tomar los medicamentos y esperar hasta el año nuevo? –Preguntó Kakashi con desaire.

Sakura levantó la taza y bebió un poco de agua caliente sin responder. Luego preguntó:

–¿Está aquí mi medicamento? No me siento bien ahora.

–Si no acepta la quimioterapia, no le daré el medicamento, –Kakashi se sintió molesto por alguna razón. –He estado buscando un donador de médula ósea para usted estos días, pero si no se toma en serio su salud, ¡nadie podrá hacer nada por usted!

Las palabras del Doctor Hatake calentaron el corazón de Sakura, y sonrió sinceramente:

–Es usted un buen doctor. Si todos los doctores fueran como usted, no habría tantas complicaciones médicas en el mundo.

–Por favor, no me halague, –Kakashi se puso de pie y se quitó su bata blanca. –Estoy fuera de servicio esta tarde. Vayamos directamente a la Central de Medicina y consigamos sus medicamentos. Necesita una nueva receta, pero no quiero escribirla. Así que iré con usted.

–Es algo obstinado de su parte. –Sakura suspiró, y no pudo evitar mencionarle al doctor cuando lo vio ponerse un abrigo delgado, –Hace mucho frío afuera. Necesita un abrigo más grueso.

Kakashi no le dio mucha importancia a sus palabras. Fueron juntos a la Central de Medicina. Después de recibir el medicamento, Sakura agradeció y se dio la vuelta para irse, pero fue detenida por él.

–Déjeme llevarla a casa. No es fácil tomar un taxi en un día tan frío.

Teniendo en cuenta el clima frío y su propia mala salud, Sakura estuvo de acuerdo.

Cuando vio el auto del Doctor Hatake, tuvo una nueva comprensión de su riqueza. Era un Ferrari que llamaba mucho la atención. El doctor parecía aún más destacado y extravagante que Sasuke.

–No me gusta que me consideren un inútil nacido en una familia adinerada, así que estudié mucho para ser un excelente médico, y mi padre está orgulloso de mí ahora. –Alivió los nervios de Sakura después de salir del hospital. Parecía vigoroso mientras conducía el coche.

Sakura observó por la ventana durante un rato antes de susurrar:

–Solía querer ser médico e incluso llené el formulario de solicitud de tres universidades de medicina…

–¿Falló en los exámenes de ingreso?

–No tomé los exámenes, –dijo Sakura con una expresión en blanco. –Después de eso, durante mucho tiempo me encontré a mí misma llorando al despertar por las mañanas. Aunque no me arrepentí de mi decisión, soñaba constantemente con ello y me torturaba.

Kakashi fue muy considerado. Se mantuvo en silencio durante unos minutos, esperando a que Sakura se calmara, antes de decir con una melodía ostensiblemente animada:

–Ahora vive bien y su casa está en muy buena locación. Tal vez fue una buena decisión después de todo. Si mi padre no me hubiera pagado los estudios universitarios, ahora estaría teniendo una vida dura.

Sakura sonrió levemente y dejó de hablar sobre su pasado. Finalmente, le pidió a Kakashi que se estacionara en la entrada del edificio.

–Gracias, Doctor Hatake. Cuando esté libre, lo invitaré a cenar como pago.

–Si tienes tiempo, ve al hospital y deja que yo te invite. –Dijo Kakashi, sin ser por primera vez muy formal con ella. Era un hombre agradable y encantador en privado.

Sakura se despidió de Kakashi y se quedó quieta, mirándolo alejarse. Luego se ajustó la bufanda alrededor del cuello y se dio la vuelta para ir a casa, cuando vio el auto de Sasuke Uchiha estacionado al costado de la calle.