* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.

Aclaración: A partir de este capítulo ya comenzamos con las escenas eliminadas de "Atada a mi alma". Este relato transcurre tres años después de que Hyakkimaru se fuera de las tierras de Daigo, en concreto, en el tiempo que estuvo viviendo junto con Tahomaru en su aldea.


Capítulo 4

Tenemos que hablar

— Joven Tahomaru, me alegra que haya podido venir. Pase por favor.

Hanami se retiró de la puerta y lo invitó a entrar a su casa.

— Hoy tengo algo de tiempo libre, así que pude venir en cuanto Yumi me dijo que deseaba verme.

Aclaró Tahomaru con una amable sonrisa. Ambos se sentaron en la sala principal y tras declinar los ofrecimientos de la joven mujer para darle algo de comer, Tahomaru le preguntó con curiosidad:

— Y dígame ¿por qué deseaba verme?

— Bueno… Se trata del joven Hyakkimaru.

— ¿Qué fue lo que hizo ahora?

Hanami río con disimulo al ver como Tahomaru soltaba un suspiro de resignación antes de responderle. La curiosa relación de esos hermanos la enternecía demasiado.

— No se preocupe, él no hizo nada extraño en esta ocasión. Más bien le digo esto porque me preocupo por el bienestar del joven Hyakkimaru. Verá, ayer sucedió algo curioso cuando él se dirigía a visitarme.

«Salí por casualidad de casa y pude ver como una jovencita lo abordaba antes de que llegara aquí. Esa tímida muchacha intentó regalarle una bolsa de tela que ella había cocido especialmente para él, pero Hyakkimaru declinó su regalo diciéndole que él no la necesitaba pues ya tenía una».

— Aniue… A veces puede ser tan inconsciente.

Se quejó Tahomaru llevándose una mano a la frente, moviendo su cabeza de lado a lado. Hanami mostró una tímida sonrisa al responderle:

— No es raro que Hyakkimaru llame la atención de las señoritas de la aldea, es un joven apuesto e inteligente, además está ya en la edad adecuada para casarse. Imagino que esa jovencita intentó darle ese regalo para acercarse más a él, pero creo que Hyakkimaru no entendió cuales eras sus verdaderas intenciones.

— Si, es lo más probable. —Respondió Tahomaru con cierta preocupación—. Estuvo solo por mucho tiempo, por lo cual las relaciones sociales no es algo que se le dé muy bien.

— Eso imaginé. —Hanami le mostró una mirada suplicante—. Joven Tahomaru, creo que lo mejor es que usted hable con él sobre esto. Yo pensé en hacerlo por un momento, pero la verdad considero que si lo hago yo sería inapropiado.

«Si las cosas continúan así, tal vez Hyakkimaru pueda llegar a hacerse de mala fama en la aldea al pensar los demás que es frío o cruel con las jovencitas interesadas en él, por favor, explíquele bien las cosas».

— Por supuesto, puede estar segura de que lo haré. —Afirmó Tahomaru con seguridad, al tiempo que hacía una ligera inclinación como agradecimiento—. Muchas gracias por informarme de esto, Sra. Hanami.

Esa tarde una vez Tahomaru terminó con sus labores en la aldea se dirigió a su casa con su cerebro hecho un completo caos. Sabía que entre más rápido le explicara todo a Hyakkimaru sería mucho mejor para él, pero la pregunta era ¿Cómo hacerlo?

Era un asunto sumamente íntimo y complicado que hacía que se sintiera avergonzado, y hablarlo con su hermano mayor era mucho peor, pero él sabía que no podía ignorarlo, debía hacerlo por su bien, como su única familia debía hacerlo.

Ideando toda la conversación en su mente, Tahomaru vio a su hermano a lo lejos caminando por la aldea, este llevaba cargando algunos paquetes en los brazos. Recordó que este le había dicho en la mañana que haría medicamentos para después entregárselos a varios pacientes de la aldea. Fue entonces cuando se le ocurrió una curiosa idea.

— "Aniue, lo siento, pero voy a seguirte. —Pensó Tahomaru acercándose más a él con sigilo—. De esta manera podré darme cuenta de cómo es tu comportamiento con las jóvenes de la aldea".

En cuestión de minutos, Tahomaru comprobó que lo que le había dicho Hanami era cierto. Hyakkimaru atraía las miradas de la mayoría de las jovencitas por donde pasaba. Él ya llevaba viviendo en la aldea casi un año, todos en la aldea lo conocían, y era más que obvio el suponer que en cuanto las mujeres jóvenes supieran que era soltero de inmediato despertaría el interés en ellas.

Tahomaru se ocultó detrás de un árbol para ver como su hermano llegaba a una casa y tocaba la puerta. Fue recibido por un hombre de mediana edad y su joven hija, la cual de inmediato puso ojos soñadores en cuanto vio a Hyakkimaru en la puerta.

— Joven Hyakkimaru, buenas tardes ¿Qué lo trae por aquí? —Lo saludó amablemente el hombre.

— Buenas tardes, Sr. Musume. —Respondió Hyakkimaru con su voz apacible de siempre—. He traído el medicamento que necesitaba.

— Es usted muy amable.

Cruzaron unas cuantas palabras más hasta que Hyakkimaru se despidió, sin embargo, la hija del Sr. Musume lo detuvo hablándole con timidez.

— Ah… aguarde por favor, joven Hyakkimaru. —En cuanto el mencionado se volteó a verla, la jovencita bajó su mirada y su rostro se tiñó por completo de rojo. Siguió hablando con mucha más timidez que antes—. Di-disculpe… Esta tarde he preparado comida muy deliciosa pues hace poco compramos ingredientes en otra aldea. Quisiera invitarlo a comer con nosotros en agradecimiento por el medicamento que le dio a mi padre…

La jovencita cerró sus ojos y se llevó las manos al pecho esperando ansiosamente su respuesta.

— "Muy bien Aniue, veamos como respondes a eso". —Pensó Tahomaru observando ansiosamente desde su escondite.

— Muchas gracias, pero no me interesa comer con ustedes, con permiso.

Y tras decir eso el joven médico se dio la media vuelta para seguir su camino. La jovencita solo pudo abrir sus ojos con sorpresa, siendo incapaz de reaccionar ante haber sido rechazada de esa manera tan indiferente.

Sin embargo, Tahomaru sabía que esa no era indiferencia, simplemente era que su hermano mayor era demasiado sincero y no podía comprender ese tipo de situaciones.

— "Aniue, no puedes responder de esa manera a las invitaciones… Las cosas están peor de lo que imaginaba".

Esa noche durante la cena Tahomaru se decidió a hablar con su hermano sobre esa incómoda situación. Pensó que lo apropiado era sacar en la conversación lo que le había pasado en la tarde cuando entregó el medicamento al hombre y su hija, por lo cual le preguntó en tono amigable:

— Y dime Aniue… ¿qué tal te fue el día de hoy?

— Bien.

— "Siempre es lo mismo ¿por qué siempre es tan callado?" —Tahomaru forzó una sonrisa al continuar—: Que bueno ¿Qué hiciste hoy?

— Estuve entregando medicamentos.

Tahomaru cantó victoria en su mente al escuchar que la conversación se acercaba al tema de su interés. Sabía que tenía que seguir por ese camino.

— Es verdad, en la mañana me dijiste que lo harías. Imagino que viste a varios aldeanos ¿verdad? ¿Cómo fue eso? ¿pudiste entregar todos los medicamentos sin problemas?

— Si, los entregué todos.

Tahomaru frunció la frente al ver como Hyakkimaru no agregó nada más a la conversación, este se limitó a alcanzar algo de carne hervida y continuar cenando en silencio. Era realmente frustrante que su hermano mayor fuera tan mal conversador, sin embargo, él no pensaba darse por vencido, siguió insistiendo:

— Me alegro por ti, aniue ¿no pasó algo más este día? ¿algo especial o fuera de lo normal?

Hyakkimaru hizo una pausa de su cena al escuchar esto. Desvió su mirada hacia arriba, tal parecía que estaba repasando en su mente todo lo que había hecho ese día.

— Si, algo especial pasó….

— ¿¡En serio!? ¿Qué fue? Cuéntame. —Lo apuró Tahomaru, creyendo que por fin había dado en el clavo.

— Hoy por fin pude acercarme a ese pequeño perro blanco que estuvo merodeando por la aldea desde hace días. —Respondió su hermano mayor con una pequeña pero dulce sonrisa—. Incluso le di un poco de carne.

Tahomaru no pudo creer lo que escuchó, en serio su hermano mayor a veces podía comportarse como un niño. Para él era mucho más importante ayudar a un perro callejero que el que una jovencita lo hubiera invitado a comer a su casa.

Dio un bajo suspiro, dándose cuenta que su estrategia no iba a servir de nada con la extraña mente de Hyakkimaru. Ya no podía hacer nada más que hablar directamente de la situación.

— Aniue, escúchame con atención por favor. —Tahomaru volvió a hablarle con seriedad, mirándolo directamente a los ojos—. Tenemos que hablar.

Tahomaru comenzó a contarle todo. Le relató de su conversación con Hanami en la mañana, y de cómo este lo había visto rechazar la invitación a comer (obviamente omitiendo el detalle de lo que había espiado).

Seguido de esto, vino la peor parte, tuvo que explicarle acerca de las verdaderas intenciones de las jovencitas al acercarse a él, darle regalos o invitaciones. Al escucharlo Hyakkimaru desvió la vista tratando de parecer indiferente, sin embargo, no pasó desapercibido para su hermano menor el leve sonrojo que asomó en sus mejillas.

— ¿Casarse conmigo?

Preguntó Hyakkimaru con confusión, Tahomaru le mostró una avergonzada sonrisa al responderle.

— Así es, aniue ¿lo entiendes ahora? Esa jovencitas están interesadas en conocerte más, entablar una relación contigo, y si las cosas resultan bien, casarse.

— No lo sabía…—Confesó Hyakkimaru aun incrédulo.

— Sé que es difícil para ti entender este tipo de situaciones, pero para eso estoy yo contigo ahora, para poder explicarte todo lo necesario y para ayudarte. —Lo animó su hermano menor con sinceridad—. Es por esa razón que no puedes responderles de esa manera tan indiferente aniue, es una falta de respeto para ellas.

— ¿Y cómo debo hacerlo entonces?

— Bueno…—Tahomaru se llevó un dedo índice a la barbilla, pensando unos cuantos segundos— En este caso lo mejor será rechazarlas con educación. Puedes inventarles excusas o mentir un poco para no lastimarlas.

— Pero siempre dices que no es bueno mentir.

— Eh… Bueno, así es, pero en algunos casos es necesario.

— De acuerdo, lo entiendo. —Respondió Hyakkimaru con un semblante mucho más sereno y relajado.

— Claro que, si en algún momento llegas a sentirse interesado o atraído por alguna mujer de la aldea, entonces puedes aceptar su invitación para conocerla mejor.

— No.

— ¿Eh?

— Eso nunca pasará.

— ¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?

— Nunca nadie de esta aldea llamará mi atención, eso nunca va a suceder.

Tahomaru guardó silencio, miró consternado como el semblante de Hyakkimaru había cambiado a uno determinado al decir esto. Sus ojos demostraban una convicción impresionante, era la primera vez que veía a Tahomaru de esa manera ¿Por qué negaba tanto esa posibilidad? Si él se mostraba tan decidido, podía ser que…

— Acaso… ¿alguien más ya llamó tu atención?

Le preguntó Tahomaru con tono bajo y tímido, aun así, no pudo ocultar la curiosidad en sus ojos. Tras escuchar su pregunta Hyakkimaru bajó la vista intentando disimular que se sentía avergonzado, esto solo confirmó las sospechas de su hermano menor.

— Es así ¿verdad? —Insistió Tahomaru con una sonrisa traviesa—Aniue, ¿estás enamorado de alguien?

— No voy a decírtelo. —Contestó Hyakkimaru desinteresadamente, frunciendo sus cejas.

— Aniue ¿Por qué siempre eres tan malo conmigo? ¡Vamos, dímelo, por favor!

Para desgracia de Tahomaru, por más que le insistió esa noche Hyakkimaru fue como una tumba, no pudo sacarle la verdad. A pesar de esto, Tahomaru estaba más que seguro que él estaba en lo correcto, hubiera incluso apostado a favor de que el corazón de su hermano mayor ya tenía dueña.

La dueña sin embargo era mucho más difícil de creer ¿Cómo se iba a poder imaginar que Hyakkimaru estaba perdidamente enamorado de ese pequeño niño que lo acompañaba a todos lados hace tres años? Pero sin duda, era mucho más inimaginable el descubrir que era niña y no niño.

FIN