Navidad al estilo Fukurodani

Era una pacífica tarde en el gimnasio del Fukurodani, Konoha y Komi practicaban pases alegremente con Akaashi, Shirofuku y Suzumeda reían comentando uno de los programas de ayer y Sarukui hablaba con Washio y Onaga acerca de nuevos saques.

Un lejano sonido de pasos acercándose a toda velocidad hizo que Sarukui parara de hablar y formulara una pequeña súplica al eco de "Hey, hey, hey" hizo que Suzumeda sonriera forzadamente mientras Yukie, con una expresión cansada, comenzaba a apartar los balones de la entrada para que cierta persona no se cayera como casi siempre sucedí solo sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral y tragó pesado en espera del pequeño torbellino que se acercaba cada vez más.

La puerta del gimnasio fue abierta abruptamente, dejando paso a un alegre joven de cabellos bicolor que llevaba una gran sonrisa ensanchada a más no poder y que, apenas visualizó a cierta persona de hermosos ojos almendrados, no dudo en abalanzarse sobre en él en un efusivo abrazo.

—¡Tengo buenas noticias!— Anunció levantándose del suelo donde había caído junto con Akaashi.

—¿Aprobaste matemáticas?— Preguntó Komi.

—No— Respondió sin dudar.

—¿Dejarás de teñirte el cabello?— Añadió Konoha.

—No...espera...¡Te he dicho que es natural!— Se quejó el rematador.

—Claro, claro— Bufó el rubio.

—Más importante que eso, si no te mueves nos quedaremos sin armador— Dijo Shirofuku apuntando hacía abajo de Bokuto, donde Washio trataba de liberar a un azabache que ya estaba por marcar un mensaje póstumo en el suelo.

—¡Ah, Akaashi! ¡No me des esos sustos!— Dijo el de orbes ámbar apartándose con pequeñas lagrimitas mientras ayudaba a levantar a su Vice Capitán.

—Creo que esa es mi línea, Bokuto-san— Dijo Akaashi levantándose y apartando restos de polvo de su ropa.

—¿Y bien? ¿Cuál es el importante anuncio?— Preguntó Sarukui divertido llegando al grupo.

Los ojos de Bokuto volvieron a iluminarse, en tanto, los demás comenzaban a hacer sus conjeturas al respecto, considerando que venía de la tan aclamada reunión del comité deportivo y con la navidad cerca.

—¡Habrá un evento navideño!— Dijo con alegría Bokuto, en contraste completo a las expresiones cansadas y suspiros de sus compañeros— ¿Por qué esas caras? ¿No les agrada la idea?

—Es lo mismo todos los años, no sé porque siempre te alegras tanto— Le replicó Konoha con una mueca.

—¡Es porque es navidad! —Reclamó Bokuto con un puchero— ¡Luces, comida, regalos...!

—Dinero, frío, niños gritando por doquier— Le siguió Konoha ante el gesto de protesta del As.

—Apartando el complejo de Grinch de Konoha— Dijo Yukie ignorando la protesta del rubio— ¿En qué consistirá el evento este año?

—Pues, si no mal recuerdo, lo había anotado en alguna parte— Comenzó a buscar en sus bolsillos pero, al no encontrar nada, comenzó a desesperarse.

Akaashi se percató de un pequeño papel sobre el suelo, por lo que se agachó para recogerlo, reconociendo de inmediato la letra de su capitán.

—"Cada club estará encargado de realizar una actividad de libre elección"— Dijo el azabache llamando la atención de todos— "Nota: convencer a Konoha de vestirse de Grinch y a Akaashi de usar un vestido de Santa".

Todos miraron con los ojos entrecerrados a un Bokuto que silbaba y fingía estar ocupado mirando gente invisible en las gradas.

—¿Quiénes a favor de desterrar al pervertido?— Preguntó Komi haciendo que todos levanten las manos.

—¡N-no soy un pervertido!— Alegó Bokuto teniendo los brazos capturados por Yukie y Suzumeda, asemejando a un detenido por policías— ¡Tengo derecho a un abogado! ¡Akaashi, espérame! ¡Volveré por ti después de cumplir con mi condena!

—Lo siento, Bokuto-san. Mis padres me tienen prohibido casarme con ex convictos— Dijo el azabache haciéndole un ligero gesto de despedida con la mano.

—¡Noooo!— Gritó Bokuto para después ser apresado detrás de una grada con la red de volleyball como reja.

—Bien— Dijo Shirofuku simulando limpiarse las manos— ¿Qué haremos como club?

—¿Alguno tiene una idea?— Preguntó Akaashi.

Todos hicieron muecas pensativas mientras Bokuto levantaba con energía su mano a través de la red.

—¡Yo! ¡Yo! ¡Yo tengo una idea!— Exclamaba Bokuto.

—¿Nadie?— Preguntó Akaashi con una mirada suplicante.

—¡Yo, Akaashi! ¡Elígeme! ¡Elígeme!— Siguió gritando Bokuto ante un suspiro del Vice Capitán.

—Bien...¿cuál es su idea, Bokuto-san?— Preguntó resignado.

—¡Una casa embrujada!

—Creo que eso no calza muy bien con navidad— Le explicó Suzumeda amablemente.

—Hum...— Bokuto pareció reconsiderarlo— ¿Y si incluye un Santa Zombie y fantasmas de renos?

—Queremos que los niños disfruten, no que intenten matar a Santa Claus y exorcizar a los renos— Dijo Komi ante la risa de fondo de Sarukui.

—Hum...— Pensó nuevamente el "prisionero"— ¿Y si hacemos un café?

—Eso ya lo hicimos en nuestro primer año— Dijo la pelirroja— ¿olvidas que todos nos disfrazamos de Santa y que tu barba se quedó atascada en la máquina de jugos, por lo que solo pudimos servir bebidas calientes?

—Ah, tienes razón— Recordó Bokuto para después volver a pensar en otra idea— ¡Oh! ¿Y si vendemos galletas navideñas?

—Definitivamente no— Dijo rápidamente Konoha— ¿Qué no recuerdas lo sucedido el año pasado? Aún estamos pagando el hospital de las personas que intoxicamos ¿sabes?

Todos sufrieron un escalofrío al recordar los problemas con los ingredientes del año pasado y el castigo del director al tener que limpiar los baños de toda la academia, además de pagar los gastos médicos de todos los implicados.

—Si, definitivamente no— Dijeron todos al unísono.

El silencio volvió a caer mientras intentaban pensar en nuevas ideas. Bokuto se percató de una leve chispa en los ojos de Akaashi y sonrió por instinto.

—¡Akaashi! Tienes una idea ¿verdad?— Exclamó haciendo que todos voltearan la vista hacía el armador.

Él pareció sorprenderse unos instantes al verse descubierto, pero después se dispuso a explicar su idea.

—Si, aunque no estoy muy seguro de que funcione— Admitió.

—Cualquier idea es bien recibida, de lo contrario, de verdad terminaremos vistiendo a Konoha del Grinch y a ti de ayudanta de Santa, Akaashi— Dijo Yukie ante un asentimiento de cabeza de todos menos de los dos involucrados.

—Bien, entonces espero que mi idea funcione— Dijo Akaashi tratando de apartar la idea de tener que usar un vestido— ¿Qué les parece una obra de teatro?

Todos parecieron considerarlo con un gesto alentador, es decir, no habría Santas zombies ni tampoco heridos por comida, así que ¿qué podía salir mal?

—Lo aprobamos— Dijo Konoha hablando por todos— Te escuchamos, Vice Capitán.

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—Definitivamente no— Dijo un rubio con los brazos cruzados observando con los ojos entornados el disfraz frente a él.

—Li ipribimis, ti iscichimis vici cipitin— Remedó Shirofuku.

—¡No te burles de mí!— Le recriminó Konoha— Eso era antes de que me dijeran que tenía que usar un patético disfraz de reno, eso no es genial para nada.

—Vele el lado positivo, amigo— Dijo Komi poniendo una mano en su hombro— El único diálogo que tendrás en toda la obra será "Iiih".

—Eso es lo otro que no entiendo, si supuestamente soy un reno ¿por qué demonios tengo que sonar como un caballo?— Planteó el rubio.

—Ten consideración con la autora, no hay presupuesto para una onomatopeya de reno— Dijo Yukie levantando los hombros.

—¿Qué? ¿Qué no se supone que nosotros no deberíamos saber eso?— Preguntó Konoha, aún más confundido que antes, mientras el resto lo ignoraba al ver a Akaashi llegar al gimnasio tras su reunión con el comité.

—¿Qué tal te fue, Akaashi?— Preguntó la pelirroja.

—No hubo problema, ahora estamos oficialmente autorizados para realizar la obra— Respondió el azabache.

—¡Yay!— Celebraron todos menos Konoha, quien seguía observando con odio los cuernos de reno, y cierta sombra oculta en un rincón.

Akaashi, al percatarse de ello, suspiró y se acercó hasta él, aunque no sin antes tomar una de las bolsas de disfraces que les había prestado el club de teatro.

—Bokuto-san ¿sigue enfadado porque no le tocó el papel de Santa?— Le preguntó, sin embargo, éste seguía sin mirarlo— Ya le dije el motivo ¿verdad? Es porque el único traje disponible era muy pequeño y solo Komi-san entró en él.

Bokuto solo acentuó su puchero mientras Akaashi torcía el gesto al pensar en una manera de devolverle la energía. De pronto, una idea surgió en su mente y atrajo la bolsa con la que había llegado hasta él. Sacó un pequeño gorrito verde y lo puso sobre el cabello bicolor de su capitán con una expresión divertida.

—¿Lo ve? Le queda perfecto— Dijo.

Bokuto sintió un rubor llegar a sus mejillas para después tratar de disimular la sonrisa que se había formado en sus labios.

—¿De verdad lo crees?— Preguntó volviendo a recuperar parte de su energía.

—Por supuesto— Respondió Akaashi— Luce como todo un capitán duendecillo.

Bokuto sintió la vitalidad volver a su cuerpo para levantarse con su característico "Hey, hey, hey" ante la sonrisa del resto del equipo.

Konoha vio de reojo a Yukie con el ceño fruncido hasta que ella se percató.

—¿Por qué me miras de esa desagradable manera?— Preguntó de forma brusca.

—¿Por qué tú no me animas de esa forma?— Dijo apuntando a la escena de Bokuto abrazando a Akaashi con alegría.

—¿Por qué no dejas de quejarte por todo y solo usas tu disfraz, Rudolf?— Contraatacó la pelirroja para después alejarse con un gesto molesto.

—Oooh— Exclamaron de fondo Komi y Sarukui.

—¡Ay, ya cállense!– Les gritó Konoha.

Después de organizarse mejor con los disfraces y apartar las cosas de volleyball del gimnasio para poder ensayar, Akaashi se ubicó en frente de todos para repasar las ideas principales de la obra.

—Bien, haremos una idea sencilla con el fin de que hasta un niño pequeño la entienda— Dijo el azabache seguido de un asentimiento de cabeza de todos— La historia comenzará con una discusión entre Santa y su esposa, es decir Komi-san y Shirofuku-san, porque últimamente Santa tiene mucho trabajo y llega muy tarde a casa.

—¡Si!— Exclamaron ambos.

—Por eso quería ser Santa— Susurró Konoha con un mohín enfurruñado.

—Después de eso, la Sra. Claus decide irse de casa con el reno mascota de la familia, es decir, Konoha-san.

Todos lo miran esperando su afirmación mientras Konoha solo quería que se lo tragara la tierra.

—Si...— Dijo sin ánimo ante un gesto divertido de Shirofuku.

—Santa, arrepentido por sus acciones, decide pedirle ayuda a los duendecillos para qu-

—¡Yo! ¡Yo!— Exclamó Bokuto aún con el gorro puesto— ¡Yo soy el duendecillo!

—Así es, Bokuto-san— Dijo Akaashi sin apartar la vista del guión— En esa escena usted, Suzumeda-san y Sarukui-san, serán los duendecillos que ayudarán a Santa a reconciliarse con la Sra. Claus. Mientras que el Grinch y su secuaz que intentarán impedirlo serán...

Todos voltearon la vista hasta Onaga y el serio Washio que simplemente levantaban el pulgar con un claro "cuenten con nosotros".

—El final de la obra será con la reconciliación de Santa y su esposa, donde los duendecillos y el Grinch puedan celebrar la navidad felizmente— Terminó de leer Akaashi.

—Villancicos, galletas y tan-tan— Agregó Komi.

—¿Alguien quiere pensar en los renos? ¿Dónde está su final feliz?— Se quejó Konoha.

—Bien, "Y Santa dejó que el reno sea el amante de su esposa dos veces a la semana. Fin"— Dijo Komi con una sonrisa burlona que fue transformada en una de dolor a manos de un codazo de Yukie.

—"Y la Sra. Claus se dio cuenta que no necesita de un hombre para ser feliz, así que se fue a crear su propia navidad con juegos de azar y hombrezuelos. Fin"— Zanjó la pelirroja con una sonrisa satisfecha siendo apoyada por un asentimiento de cabeza por parte de Kaori.

—Creo que prefiero el final de Komi-yan— Susurró Konoha recibiendo una mirada asesina de Yukie.

—¿Y tú qué harás, Akaashi?— Le preguntó Sarukui mientras los demás se distraían tratando de salvar a Konoha y Komi de que Yukie los golpeé con el saco de regalos de Santa.

Akaashi se detuvo en su labor de volver a acomodar el sombrero sobre la cabeza de Bokuto para dirigir la mirada al castaño.

—¿Yo?— Confirmó— Me dedicaré a la parte técnica, ayudaré a organizar los horarios y a supervisar que todo salga bien.

—Calza bien contigo— Rió Sarukui.

—¡Bien! ¿A qué estamos esperando? ¡Vamos a ensayar para ser el club más inolvidable del evento! ¡Hey, hey, hey!— Dijo con energía Bokuto, contagiando su entusiasmo a los demás y deteniendo el asesinato de un reno.

—Esperen— Dijo de repente Komi con gesto serio, mostrando la pantalla de su celular y obteniendo la atención del resto del equipo— Acabo de recibir un mensaje importante del club de teatro, dicen que pudieron encontrar un traje de Santa Claus más grande, por lo que me gustaría ceder mi papel al próximo elegido...

El silencio se hizo presente en el gimnasio, la mayoría se alejó a los bordes para dejar en el centro a dos personas que se miraban al más puro estilo del viejo oeste mientras lo único que pensaba Akaashi era que no arruinaran los disfraces en el proceso.

—¡Bienvenidos al evento del año! ¡La gran pelea navideña por ser el amo de la noche del 25 de diciembre, al que todos aman aunque esté más canoso que nuestro raro capitán, para ser el gran y poderoso Santa Claus!— Exclamó Komi sosteniendo un bastón de caramelo a modo de micrófono— ¿Quieren saber quiénes son nuestros combatientes del día de hoy? ¡Vamos con Saru-man!

—Hola, Komi-yan, estamos aquí en vivo desde el lugar donde se efectuará la pelea y nuestros luchadores lucen bastante concentrados— Dijo Sarukui en el centro del gimnasio y con otro bastón de caramelo— Vamos a presentarlos, por un lado tenemos a un rubio con complejo Yakuza, reconocido por todos por ser el Maestro de nada y que hoy está dispuesto a luchar por el corazón de su pelirroja, aunque la friendzone ya lo haya consumido en un 99%, con ustedes aquel que viene con los cuernos de reno bien puestos ¡Konoha Akinori!

Se escucharon las ovaciones de parte de Suzumeda, Onaga y Washio, en tanto Konoha intentaba arrebatarle el micrófono a Sarukui, rojo hasta las orejas por lo que acababa de decir. Sin embargo, la protagonista de la confesión estaba demasiado ocupada tratando de abrir un paquete de papas como para escucharlo.

—¡Ahora vamos con el otro lado del ring!— Se liberó Sarukui para dirigirse hacía el lado de Bokuto— Aquí tenemos al mítico rematador que pudo llegar a ser uno de los 5 mejores del país, aunque sus complejos bipolares lo sacaron de los 3 primeros puestos, aquel con las dos personalidades en su cabello también, el enemigo eterno de las matemáticas y el que viene a ganarse, no solo el honor de ser Santa, sino la atención de uno de los búhos más codiciados del Fukurodani ¡Con ustedes Bokuto "Hey, hey, hey" Kotarou!

Bokuto ignoró, o simplemente no entendió, las burlas ocultas en su presentación y se dedicó a posar como miembro de la lucha libre ante un suspiro de Akaashi.

—¡Sangre, sangre, sangre!— Empezaron a decir después los dos presentadores.

—500 yenes al maestro de nada— Dijo Yukie llegando junto al armador y mostrándole un billete con la suma mencionada.

—Shirofuku-san, no deberías incentivarlos— Dijo Akaashi para, posteriormente, fingir una tos y mostrar dos billetes— 1.000 yenes a Bokuto-san.

Ambos se miraron con un aura de desafío, aún más fuerte que la de los "combatientes", ante el gesto asustado del resto de los "espectadores".

Una vez dieron comienzo a la "Batalla épica", Konoha sostuvo una de las astas de su disfraz de reno a modo de espada mientras Bokuto sacudía de forma ninja los cascabeles de su bastón de juguete.

—Ja, sabía que llegaría el día en que tendríamos que enfrentarnos— Dijo el rubio con una sonrisa torcida.

—Uno no puede controlar el destino, pero el destino nos controla a todos ¿no?— Agregó Bokuto moviendo su ropa como si hubiera viento de por medio.

—El primer golpe lo decidirá todo— Sentenció Konoha ocultando su mano detrás de él.

—No podría pedir más— El rematador hizo una media sonrisa para después imitar el movimiento del contrario— ¿Listo?

—Siempre— Respondió Konoha con determinación.

Unos segundos de silencio y luego ambos levantaron sus brazos a la vez ante el gesto expectante de todos.

—¡Piedra, papel o tijeras!— Gritaron.

Bokuto hizo una expresión de shock y después se sujetó el abdomen simulando toser sangre.

—N-no puede ser— Dijo lanzándose al suelo— ¿P-papel?

—Eres el mismo ingenuo de siempre— Dijo Konoha riendo— Ya deberías saberlo...la piedra jamás le ganará al papel.

—Y-yo...¿he perdido?— Levantó su mano de forma temblorosa— Akaa...shi, yo...no podré cumplir la promesa...n-nuestro hijo...me hubiera gustado...co...no...cerlo.

Los demás voltearon la vista hacía el armador, quien solo hizo un gesto de negación con la mano.

—Fuiste un rival digno, Bokuto Kotarou— Dijo Konoha agachándose para cerrarle los ojos— Yo me encargaré del resto.

Tras eso, se levantó rumbo al club de teatro a buscar el disfraz, en tanto Akaashi resignado le entregaba el dinero de la apuesta a la pelirroja.

—Fue un gran duelo— Afirmó Komi, quien de repente sintió una mano familiar en el hombro.

—Contamos contigo para el reno, Komi-san— Le dijo Akaashi levantando el pulgar ante la expresión consternada del castaño.

—Ja ja, buena esa Akaashi— Forzó una risa, sin embargo el armador seguía con el mismo rostro impasible— E-entiendo ¿Dónde están mis astas?— Terminó por aceptar ante una palmada de apoyo de Washio.

Tras eso fueron días de arduos ensayos, trabajos para la escenografía, entrega de invitaciones y una que otra risa entremedio. Llegado el día de la presentación, todos estaban sumamente nerviosos mientras veían por la cortina entreabierta el gran público que había llegado.

—Ay no, siento mis piernas como lana— Dijo Konoha, ya con su disfraz de Santa puesto y sujetándose las rodillas para no caer.

—Yo me cuestiono siquiera el tenerlas— Dijo Komi mirándose el disfraz.

—No pueden echarse atrás ahora— Llegó a decir una pelirroja con un vestido rojo de detalles blancos y una gorra de Santa sobre su cabeza.

Konoha no pudo evitar que un ligero sonrojo cubriera sus mejillas ante la sonrisa burlona del reno a su lado.

—Si, deberían seguir el ejemplo de Bokuto— Dijo Sarukui vestido de duende y apuntando a un Bokuto que saltaba con energía mientras observaba por la cortina.

—¡Mira, Akaashi! ¡Llegó mucha gente!— Decía emocionado.

El aludido apartó su atención unos segundos del guión para seguir la mirada de su capitán.

—Tiene razón— Se ubicó junto a él en la cortina formando una leve sonrisa en sus labios— Me alegro mucho.

—¿Están listos?— Los interrumpió uno de los encargados del evento.

Todos se miraron entre sí para luego juntar sus manos en un círculo como siempre hacían antes de los partidos.

—¡Fukurodani, a pelear!— Gritaron con energía para luego asentir a la pregunta y prepararse para el acto.

Bokuto observó como Akaashi parecía tranquilo observando todo, sin embargo, el ligero movimiento de sus dedos delataba su inquietud. Con una sonrisa divertida, tomó una de sus manos ante la sorpresa del azabache.

—No te preocupes, Akaashi— Le dijo haciendo menguar su nerviosismo— Todo saldrá bien, te lo prometo.

Akaashi sintió su respiración volver a su ritmo normal mientras devolvía el apretón de manos.

—Si— Fue todo lo que dijo, ya que creía ciegamente en las palabras de la persona a su lado.

La obra dio la señal de inicio ante la atenta mirada de Akaashi a un lado del escenario. Se mostraba la escena de una casa con la Sra. Claus (Yukie) dando vueltas alrededor con una clara expresión enfadada.

—Agh, ya viene tarde otra vez— Se quejó mientras seguía dando círculos.

Pasaron los segundos pero nada más pasaba, fue cuando Shirofuku comenzó a dar miradas furtivas hacía Akaashi que se dieron cuenta que Santa aún no salía a escena.

—¿Konoha-san?— Llamó, pero éste estaba escondido tras la cortina mirando hacía el público en estado de piedra— Konoha-san, es su turno— Intentó de nuevo, haciendo que el rubio saliera de su trance para mirar a los alrededores con nerviosismo.

—¿Ah? Ah, si, claro, claro, mi-mi-mi turro, quiero decir, turno— Dijo levantándose y alisando su traje mientras temblaba de pies a cabeza.

Akaashi fue testigo de cómo tomó una gran bocanada de aire para después hacer un grito guerrero (más agudo de lo que pretendía) e ir corriendo hacía el escenario ante el rostro sorprendido de Yukie.

Fue algo en pequeñas escenas:

Primera: Konoha entrando a toda velocidad al escenario.

Segunda: Yukie esquivando su repentino abrazo.

Tercera: Konoha pisando el gorro de Santa que se le había caído a Shirofuku.

Cuarta: Santa resbalándose hasta caer al otro lado del escenario.

Quinta: Konoha inconsciente y niños gritando "¡Santa está muerto!"

Conclusión: Un caos.

Akaashi fue rápidamente donde estaba el encargado para decirle que vuelva a cerrar el telón, quien obedeció mientras Komi tomaba el micrófono y hablaba por el altoparlante.

—Jo Jo Jo cayeron en la broma— Dijo con más sudor del que debería— Eso fue solo un leve vistazo, la verdadera obra comenzará en breve.

El público pareció desconcertado al principio, pero luego simplemente se decidieron a esperar.

—Bien ¿qué tal está la situación?— Preguntó el líbero una vez devolvió el micrófono.

—Pues...— Sarukui sólo le apuntó la escena de Konoha aún inconsciente tratando de ser "revivido" por técnicas de primeros auxilios por parte de Yukie.

—No hay remedio— Dijo Yukie levantándose y cargando al rubio en uno de sus brazos— Kaori y yo llevaremos al idiota a la enfermería.

Kaori asintió y sujetó a Konoha del otro brazo, sin embargo fueron detenidas por Komi.

—Espera— Dijo con gesto serio.

—Entiendo que seas su amigo y quieras acompañarlo, pero no podemos dejar a la obra sin personajes— Se explicó con un suspiro la pelirroja.

—¿Qué? Ah, no, yo solo quería decir que necesitamos el disfraz— Dijo Komi levantando los hombros.

—Komi-san tiene razón, no podemos seguir con la obra sin Santa y la Sra. Claus— Apoyó Akaashi.

Todos se miraron unos segundos entre sí llegando a un acuerdo mental ante la mirada confundida de Akaashi y Bokuto. Después de unos minutos, un desnudo Konoha fue llevado a enfermería por las dos managers mientras Bokuto saltaba de alegría con su nuevo traje de Santa y Akaashi se preguntaba si había echo algo malo para merecer esto.

—No te preocupes, Akaashi— Sarukui le dio una palmada en el hombro— Tú te sabes las líneas mejor que cualquiera.

—No es eso lo que me preocupa, Sarukui-san— Dijo el azabache sosteniendo parte de la tela de su vestido.

—¡Akaashi, si te ves muy lindo!— Le dijo Bokuto, pero eso solo avergonzaba más al armador.

—Bien, ahora es la definitiva— Dijo Komi indicando que todos pusieran sus manos al centro de nuevo.

Akaashi dudó por unos instantes, pero al final terminó por simplemente aceptar su destino y fin de su reputación mientras colocaba su mano en el círculo.

—¡Fukurodani, a pelear!— Gritaron con energía para luego ponerse en sus posiciones.

Akaashi solo evitó pensar en el hecho de que llevaba un vestido puesto cuando decía sus líneas sobre el escenario, sin embargo, esto posteriormente se le hizo bastante sencillo al ver cómo Bokuto entraba a escena para decir su parte, mas nada salía de su garganta.

—¿Bokuto-san?— Lo llamó susurrando y con una mirada suplicante— ¿Sus líneas...?

—¿Ah? ¿Líneas? Ah, si, es cierto— Dijo rápidamente ante la palma en la cara de todos tras las cortinas— Ejem...Yo trabajando estaba...

—Que eres Santa, no Yoda— Susurró Komi tras las cortinas.

El armador suspiró viendo el rostro de nerviosismo de su capitán al tratar de hilar las palabras, así que decidió ayudarlo.

—¿Me dices que estabas trabajando hasta tarde?— Preguntó ante un energético asentimiento de cabeza por parte de Santa— Todos estos días dices lo mismo, creo que ya no me amas.

Fue testigo de cómo un gesto de preocupación se instaló en sus ojos ámbar para después atraerlo hacía él en un abrazo.

—No digas eso, yo te amo más que cualquier otra cosa— Dijo repentinamente haciendo que las mejillas de Akaashi se colorearan de rojo ante la expresión sorprendida del público.

—N-no sé si creerte— El azabache trató de mantenerse en el papel.

—¡Por favor! ¡Haré lo que quieras!— Suplicó poniendo esa mirada a la que Akaashi nunca decía que no.

Todos suspiraron tras la cortina, sabiendo que una vez esos dos comenzaban con sus miradas nada los detendría. A Komi se le ocurrió una idea al respecto y, tras ponerse de acuerdo con los demás sobre algunos detalles, el líbero tomó aire y se dirigió con decisión al escenario para tomar de un brazo a Akaashi, acercándolo a él.

—¡Eso no pasará!— Dijo con tono de villano— La Sra. Claus vendrá conmigo.

Todos exclamaron sorprendidos, inclusive los que eran parte de la obra. Komi imitó una risa malvada mientras se llevaba a Akaashi del brazo y Santa intentaba detenerlo.

—¡Akaashi Claus!— Bokuto lo llamó con desesperación al ver que ya no lo alcanzaría– ¡Noooo!

Se arrodilló para después golpear el suelo con frustración. Solo se detuvo cuando sintió un leve apretón de apoyo en el hombro, encontrándose con la mirada empática del Grinch y su secuaz.

—¿Grinch?— Confirmó ante un asentimiento de Washio— ¿Dices que me ayudarás a recuperar a Akaashi?

Ellos asintieron y así fue como Santa y el Grinch se aliaron para poder derribar el imperio de los renos con los duendecillos y, de esa forma, poder liberar a Akaashi Claus que estaba atrapado en la torre más alta del taller de juguetes.

—No, creo que algo definitivamente está mal— Fue lo único que dijo Akaashi al ver cómo el duendecillo se unía en una batalla espartana con el Grinch y su ayudante, que incluía dulces y cascabeles volando por doquier.

Santa se dirigió rápidamente en auxilio de su esposo, quien se encontraba encadenado a un árbol navideño, sin embargo, fue detenido por una asta de reno seguido de una risa malvada.

—Veo que has venido, Santa— Dijo Komi maquillado con tonos oscuros y una capa negra cayendo por su espalda.

—Si creías que me rendiría, es que aún no me conoces bien...Rudolf— Anunció Bokuto ante la exclamación ahogada de todos los presentes.

—Así que lo sabías— Dijo Komi con una sonrisa torcida y quitándose el maquillaje de la nariz para dejar ver su resplandor rojizo.

—Conozco a todos y cada uno de mis renos— Dijo Santa apretando con tristeza su bastón de caramelo gigante— Después de todo...son mi preciada familia.

Komi entornó los ojos ante su declaración, pero después comenzó a reír con ironía.

—Ya es tarde, Santa— Dijo empuñando una de sus astas— ¡Debiste pensar eso antes de hacerme trabajar todas las navidades sin descanso!

El asta y el bastón de caramelo resonaron al chocar entre ellos ante la expresión impactada del público.

—¡Tienes que entenderme!— Exclamó Bokuto resistiendo su golpe— Eres el único con la nariz lo suficientemente roja para guiar mi trineo.

—¡Aún así! ¡Un bono navideño nunca hubiera estado de más!— Siguió reclamando el reno haciendo retroceder a Santa.

—¡Santa!— Gritó por instinto Akaashi, aún encadenado al árbol navideño.

—Yo...no puedo perder— Dijo Bokuto levantando la mirada y esta vez haciendo retroceder a su rival— ¡Porque hice una promesa!

Una última estocada derrumbó a Rudolf ante el rostro sorprendido de los duendecillos que dejaron de pelear al ver a su jefe derrotado.

—Mal...dición— Susurró Komi en el suelo ante la mirada triste de Santa— Yo...solo quería...que te sintieras...orgulloso de...mí.

—Y siempre lo estuve— Dijo Bokuto con una sonrisa nostálgica.

Rudolf sonrió por última vez antes de caer en el sueño navideño eterno. Santa lo observó con tristeza, aguantando sus lágrimas para después liberar a su esposo de las ataduras que lo mantenían atrapado.

—Santa...— Susurró el azabache entendiendo su dolor.

—¡Es-está vivo!— Exclamó el Grinch al percatarse de los signos vitales del reno caído.

Todos se observaron con emoción, los duendecillos fueron a abrazar con alegría a su jefe que les sonreía con un gesto débil, el Grinch y su secuaz se despedían con un ligero, pero significativo, gesto y Santa abrazó de forma efusiva a su querida esposa.

La obra finalizó con una alegre navidad donde todos pudieron celebrar juntos, incluyendo a dos nuevas duendecillas, una pelirroja y una castaña, que habían llegado junto a una persona completamente cubierta de vendas.

Los aplausos no tardaron en llegar, seguidos de espectadores que incluso llegaban a pararse con lágrimas en los ojos ante la confusión mental de Akaashi. Él solo repasaba la excentricidad de la obra y se preguntaba en qué punto las cosas se transformaron en una batalla a lo Star Wars con Rudolf y Santa Claus como protagonistas.

Sus dudas quedaron disueltas al ver cómo una mano se extendía hacía él para ir a agradecer al escenario. Esa mano que reconocería donde fuera, ya que representaba su esperanza en los partidos y sus sentimientos desde que lo conoció. Al levantar la mirada, como ya esperaba, se topó con aquellas estrellas ámbar brillando con alegría invitándolo a disfrutar de la extravagante Navidad que habían construido.

Al final, la sonrisa ajena terminó por contagiarse a su rostro, entrelazando sus dedos con los de él y sorprendiéndose, una vez más, por su capacidad para cumplir todas las promesas que le hacía.

"Todo saldrá bien, te lo prometo".

Dieron las gracias al público por su atención y apoyo, para después dirigirse detrás del telón para volver a vestir su ropa cotidiana. Akaashi no pudo evitar que algunas carcajadas se dieran libre paso por su garganta al escuchar los comentarios de la obra, desde un "Yukie casi me asfixia con vendas en la enfermería" a "¡Bokuto, por poco me matas de verdad con ese golpe!".

Después de eso, y aprovechando que la noche aún no caía completamente, decidieron ir a celebrar el éxito de la obra a un karaoke. Akaashi solo se dedicaba a observar con una sonrisa las miradas significativas que se brindaban Konoha y Yukie, el cómo Washio explicaba su talento para la pelea con bastones de caramelo y el apego que terminó formando Komi con su disfraz de reno.

Bokuto se percató de su mirada y se puso frente a él con un puchero.

—Akaashi, mírame a mi también— Suplicó cual niño pequeño.

El azabache lo observó con sorpresa, puesto que esa persona de excéntrico peinado bicolor y brillantes iris dorados era el primer plano de sus ojos las 24 horas del día. Confirmó por el rabillo del ojo que nadie los estuviera observando, para después dejar un suave y delicado beso sobre los labios ajenos.

—Lo hago, Bokuto-san— Dijo avanzando nuevamente— Y no tiene idea de cuánto.

Bokuto se quedó en estado de shock unos segundos, pero después formó una gran sonrisa y se dispuso a seguirle el paso a su armador, sosteniendo una de sus manos con cariño.

Akaashi levantó la mirada a la cálida noche navideña, disfrutando cada paso que daba junto a sus queridos amigos y cada ligero tacto que dejaba la mano de la persona que amaba sobre la propia.

Fue una Navidad llena de imprevistos y excentricidades, pero siempre terminaba así cuando se trataba del equipo de Fukurodani y, en especial, de su hiperactivo capitán...y eso era algo que no cambiaría por nada.