* Disclaimer: Los personajes de Dororo (2019) pertenecen a Osamu Tezuka, Tezuka Productions y Studio Mappa, yo los utilizo solo para realizar este fanfic.
Aclaración: Este relato transcurre entre el capítulo 12 y 13 de "Atada a mi alma", ocurre un poco después de que Hyakkimaru le propusiera matrimonio a Dororo.
Capítulo 6
Cumpleaños
— ¿Cómo crees que sea?
Al escuchar la repentina pregunta de su pequeña, Hyakkimaru se volvió a mirarla con interés:
— ¿A qué te refieres?
Dororo no respondió de inmediato, apreció en silencio como su ahora prometido cerraba un enorme saco que contenía todo el arroz que habían cosechado entre los dos ese día. Tras secar el sudor de su frente con la manga de su kimono y soltar un corto suspiro de cansancio Hyakkimaru se sentó a su lado. Al notarlo más tranquilo Dororo respondió:
— La vida cuando ya nos casemos… ¿Cómo crees que sea?
Sus miradas se encontraron, al saberse observada por esos hermosos orbes color caramelo a Dororo le fue imposible no tensarse y sonrojarse al instante, se las arregló a duras penas para sostenerle una tímida mirada.
— Seguramente será una mucha más maravillosa que la que ya tenemos actualmente.
Respondió Hyakkimaru con dulzura. Pasó su brazo por la espalda de Dororo y la atrajo hacia él, apoyando de esta manera su cabeza contra la suya. Al sentir este cálido tacto la menor cerró los ojos, su corazón comenzó a latir a mayor velocidad mientras una pequeña sonrisa de dicha se formaba en sus labios.
Había pasado ya una semana desde la proposición de Hyakkimaru y ella aún tenía vívidamente grabado en sus recuerdos todo lo que había pasado.
Al cerrar sus ojos y concentrarse podía revivir esas imágenes en su mente una y otra vez, el río donde se habían conocido, el campo de flores, las palabras llenas de cariño de Hyakkimaru, el beso que le había dado para aceptar su propuesta. Dororo deseaba fervientemente que los días pasaran lo más rápido posible para ya poder convertirse en su esposa.
— Es cierto, yo…—Rompió Dororo la quietud del silencio—Debo preguntarte algo importante.
— ¿Qué es? —Preguntó Hyakkimaru con voz relajada.
— Bueno, es algo que debía preguntarte desde hace tiempo, pero por alguna extraña razón nunca lo hice… y como dentro de poco me convertiré en tu esposa es importante que lo sepa… Hyakkimaru ¿Cuándo es tu cumpleaños?
Hyakkimaru volvió su vista a Dororo. La jovencita mantenía la vista baja y tenía el rostro completamente sonrojada, jugaba ansiosamente con las telas de su kimono entre sus manos, lo que indicaba claramente que estaba muy nerviosa.
No pudo comprender el motivo de sentirse de esta manera, pero aun así su comportamiento le pareció muy tierno, adoraba ver a su pequeña tan avergonzada, fue por esta razón que sonrió con cariño al contestarle:
— No lo sé…
— ¿Eh?! ¿E-en serio? —Exclamó Dororo con preocupación.
— No, lo desconozco. —Confesó Hyakkimaru con indiferencia—. Sé que debo tener un cumpleaños, eso es lógico. De alguna manera, a pesar de no poder comunicarme en ese entonces sé que cada año mamá hacía algo para festejar mi cumpleaños.
«Normalmente me daba ropa nueva, algunas cosas que supongo eran juguetes o algo así, así también como comida en grandes cantidades, sin embargo, desconozco que día era, no tenía noción de muchas cosas antes…»
— Lo lamento, te hice recordar cosas desagradables… ¿verdad? —Preguntó Dororo con una mirada arrepentida.
— Está bien, no me siento mal por eso. —Aclaró Hyakkimaru mostrándole una pequeña sonrisa para tranquilizarla—. A pesar de eso, así como también mamá me dio un nombre y me enseñó a escribirlo, también me ayudó a conocer mi edad. Gracias a que me lo daba a entender cada año ahora sé que actualmente tengo veintiún años, aunque la fecha en que los cumplí lo desconozco.
— Es cierto, tú te refieres a tu padre adoptivo como "mamá", a veces lo olvido. —Recordó Dororo riendo en voz baja con ternura—. Sin embargo… ¡esto no puede quedarse así! —Se puso de pie de un salto para después voltearse a ver a Hyakkimaru con entusiasmo—Si no tienes una fecha para tu cumpleaños, entonces te escogeremos una ¿Qué te parece?
— ¿Escogerla?
— ¡Si! ¡Vamos a escoger una ahora!
— ¿Qué fecha estaría bien?
— Puede ser la que tú quieras, por ejemplo…—Guardó silencio unos segundos, rascando su barbilla mientras pensaba—Alguna fecha que recuerdes sea importante o significativa para ti...
— ¿Puede ser la misma fecha del cumpleaños de Dororo?
— ¡Claro que no! —Negó con la cabeza, cruzándose de brazos—No compartiré mi cumpleaños contigo, debes buscar tu propia fecha especial y única.
Hyakkimaru se mostró un tanto decepcionado ante la negativa de Dororo, a pesar de esto, volvió a reflexionar buscando la fecha adecuada. Pasados unos segundos el grito alegre de su prometida hizo que se detuvieran sus pensamientos.
— ¡Ya lo sé! ¡Tengo la fecha perfecta!
— ¿Cuál es?
— Tu fecha de cumpleaños será el día en que recuperaste todo tu cuerpo…
— Ese día tan especial…—Susurró Hyakkimaru con una pequeña pero entusiasmada sonrisa.
— ¡Si! —Continuó Dororo conmovida— Ese día básicamente volviste a nacer, como es un día tan especial para ti, entonces creo que está bien que consideres esa como la fecha de tu cumpleaños.
— Es una buena idea. —Afirmó Hyakkimaru mirándola con cariño—¿sabes qué día es?
— La verdad, en ese entonces no llevaba un buen conteo de los días, después de todo aún era una niña. —Confesó con cierta vergüenza—. Pero recuerdo muy bien que fue antes de comenzar el invierno, por eso… ¿Qué te parece si consideramos la fecha de tu cumpleaños como el último día del otoño? Esto será en conmemoración al día en que recuperaste todo tu cuerpo.
— Si, me parece bien.
Respondió Hyakkimaru sumamente conmovido. Se levantó un poco, apoyándose en sus rodillas para después tomar las muñecas de Dororo, y de esa manera jalarla suavemente hacia él. La jovencita terminó por volver a sentarse en el suelo frente a él, apoyando su cabeza en su pecho, Hyakkimaru la aferró con fuerza, atrapándola en un cariñoso abrazo.
— Dororo, ahora tengo un cumpleaños, muchas gracias…
— Hyakkimaru…
Dororo susurró su nombre con cariño, perdiéndose en el calor que le bridaban sus fuertes brazos. De nuevo el violento latir de su corazón empezó y el éxtasis de su profundo amor la invadieron, haciendo que cerrara sus ojos y se perdiera en la felicidad que su prometido le brindaba. Solo fue capaz de reaccionar al escuchar de nueva cuenta la voz de Hyakkimaru:
— Yo también debo saberlo… Dororo ¿Cuándo es tu cumpleaños?
— ¿Mi cumpleaños?
— Sí, quiero saberlo.
— Bueno, es algo parecido a tu caso. —Respondió Dororo, esforzándose por hacer la tristeza que sus malos recuerdos le hacían sentir a un lado—. Mamá y papá festejaban mi cumpleaños cada año, pero yo simplemente lo olvidé, después de que mamá murió lo hice… Por esa razón escogí una fecha por mi cuenta. Decidí que mi cumpleaños sería el primer día de primavera.
— El primer día de primavera…—Repitió Hyakkimaru, aferrándola más contra su pecho—. De acuerdo, te prometo que no lo olvidaré.
— Más te vale que no lo hagas.
Ambos rieron un poco ante los reproches de Dororo. Hyakkimaru juntó sus frentes y prosiguió:
— ¿Escogiste el primer día de primavera por algo en especial? ¿Es una fecha importante para Dororo?
— Si, algo así…
Respondió Dororo con voz baja y dulce. Fue lo único que respondió para después cerrar sus ojos, buscar tímidamente los labios de Hyakkimaru y aprisionarlos contra los suyos. Mientras seguían repartiéndose besos y mimos, Dororo reflexionaba sobre sus recuerdos:
— "Supongo que Hyakkimaru no puede recordarlo… Claro, es difícil que lo haga ya que en ese entonces aun no tenía ojos, oídos ni forma de hablar, cuando lo conocí era como un cascarón vacío.
«No hay forma en que recuerde que nos conocimos cuando comenzaba la primavera. Por ese motivo yo elegí el primer día de primavera como mi fecha de cumpleaños, para conmemorar el día en que conocí a Hyakkimaru. Ya que ese día, al conocerlo, fue como salir de una horrible pesadilla, para mí fue como volver a nacer"».
FIN
