Hola a todos, lo dije no pasará una semana sin actualización, sé que me tardé, pero aquí está.
Hola DoppelGangerSeven, Wow que bárbara, que lindo review, es de los más lindos y largos que me han dejado alguna vez. Bueno ya verás hacia donde va la historia. Por cierto, antes de que lo olvide, sobre el Mystrade, en realidad originalmente lo iba a incluir, pero luego se volvió demasiado complicado, ya eran demasiados personajes de los que necesitaba saber, más o menos qué pensaban, así que terminé por desechar la idea del Mystrade. Si te interesan mis historias y te gustaría leer algo de Myc y Greg, tengo una que se llama Mar Adentro que es un Johnlock, pero que los abarca también a ellos y una que se llama Plan Fallido, que es muy cortita y a la que le hace falta una pulida, porque la use para participar en un foro y tenía un número limitado de palabras para escribirla, pero que también, aunque es Johnlock, tiene de fondo una historia Mystrade *fin de los anuncios publicitarios* ;). Espero que te siga gustando, también espero que estés teniendo una linda semana.
Disclamer.- Todo esto pertenece a Moffat, Gatiss, la BBC, Arthur Conan Doyle y no sé quien más, mío solo es la historia y no gano ni un centavo por ella.
Obviamente dedicado a Violette Moore, solo porque si.
Que lo disfruten!
Si Caer No Te Mata
por Adrel Black
V
La Casa De James
James se pone de pie bruscamente y con dificultad por su mano mala, rebusca en la parte superior de una alacena cuyo interior aparentemente está vacío.
—¿Estás armado? —pregunta mirando a John a lo que éste asiente. Regresa con dos Glock, una calibre nueve milímetros y una más pequeña calibre veintidós. —Revisa los cartuchos, —dice entregándoselas a John, —una para mí y una para Sherlock.
John revisa ambos cargadores que están completos, se asegura que ambas armas tienen los seguros puestos y entrega una a cada hombre, Sherlock que toma la más pequeña la lleva a la bolsa del abrigo, James por su parte la ajusta a la pretina de su pantalón.
—Sherlock —dice John, —¿que intenta? ¿por qué está haciendo esto?
Sherlock no contesta al momento, mira a un punto indefinido en la pared de enfrente, está intentando unir los puntos, para ser sincero no le sorprende del todo, lo habló con Mycroft esa misma mañana y con James cuando llegaron a Enfield, es la única persona que ha tenido acceso a los dos autos, y las huellas en el desván, obviamente eran de su talla. El punto es qué busca.
—Ella estuvo en ambos autos, pudo dejar la bomba en algún momento mientras viajaban hasta la pista donde el avión despegaría y después la siguiente en algún momento entre que Lestrade la recogió en la pista y la llevó al hotel junto a la Señora Hudson. —Toma algo de aire —es muy obvio que sus pisadas eran las que estaban en la buhardilla de tu casa. Ella de alguna manera encontró tu caja con recuerdos y decidió usarlos.
Afuera una ligera llovizna a comenzado a caer, el día conforme el tiempo avanza se vuelto cada vez más gris, tal como los acontecimientos.
—Usó a Moriarty para retenerme en Londres, ella ha querido matarme desde... —se encoge de hombros —supongo que, desde siempre, solo que no pudo intentarlo hasta aquel día en la torre de Magnussen, tal vez sólo quería asegurarse que seguía en Londres para terminar el trabajo.
—Pero ¿para qué las bombas? —pregunta John —si con el video de Moriarty se aseguraba que seguías cerca, para que hacer estallar esos autos.
—Además —acota James —las cosas que ha utilizado en las bombas no tienen que ver contigo. —Las palabras "tienen que ver conmigo" flotan en el aire, aunque James no las haya dicho. Y tiene razón, las placas de la época en el ejército de John y el reloj, que perteneció a James, ambos apuntan a una época anterior a Sherlock.
—Quiere deshacerse de mí —dice Sherlock —porque he sido un obstáculo, y de ti —mira a John —porque de alguna manera me has priorizado a mí por encima de ella —luego mira a James —y nos ha orillado a hacerte visible —John se pone de pie y da un par de pasos dentro de la cocina con los puños apretados. —¿Por qué quiere deshacerse de ti?
—Porque mi cabeza tiene precio —responde James.
—Ella sabía que acudiría a ustedes, —John está sonriendo, esa sonrisa apretada y sin gracia que demuestra su enfado —sabía que si Moriarty volvía yo me quedaría contigo y que si no teníamos a donde ir, solo había alguien más a quien yo acudiría.
—Entonces —dice James —si su plan es tenernos a tiro a los tres, lo peor que podemos hacer es quedarnos.
—¿Qué propones? —pregunta John.
—Vamos a mi casa, está mejor provista que este lugar, es más segura, podemos quedarnos ahí por semanas sin tener que salir.
—No —dice Sherlock —si es tu casa, será más fácil de encontrar que este lugar.
—Si —le dice James —pero aquí estamos a mitad de un barrio residencial, hay familias al otro lado de estas paredes, no podemos arriesgarlos, —los tres guardan silencio —en mi casa, es solo una casa en mitad de nada, hay varios kilómetros a la redonda sin personas, seríamos solo nosotros tres… —luego como si le costara decirlo suelta el resto —sin daños colaterales.
Sherlock asiente, entonces James mira a John que también asiente.
.o.O.o.
Sherlock mira como John guarda la caja de zapatos en la misma alacena en la que James tenía las armas. Luego los tres hombres abandonan la casa y buscan un taxi.
—Tal vez deberíamos separarnos —propone Sherlock —yo puedo llegar en autobús, tomen ustedes un taxi y nos veremos ahí.
—No —dice James —tomen ustedes el autobús yo cogeré un taxi, y los estaré esperando en casa.
—No voy a dejarte solo —aclara John.
—Llamo demasiado la atención —murmura James con incomodidad.
—Si, —dice Sherlock, —vayan ustedes en taxi...
—Tampoco voy a dejarte solo a ti —John los mira a ambos —nadie va a dejar atrás a nadie, te fuiste una vez a una misión en las montañas —mira a James —y fue como si no regresaras. Y tu —ahora mira a Sherlock —te dejé aquel día en St. Barts y acabaste saltando del techo. —Ambos hombres parecen avergonzados ante las palabras de John —así que nadie deja atrás a nadie. —John avanza dos pasos por la acera y luego regresa ante los hombres que siguen muy serios —Si uno de ustedes dos se atreve a dejarme atrás una vez más, será la última vez que lo hagan.
Luego vuelve a caminar enfadado por la acera, deja pasar el primer taxi y toma el segundo.
El viaje es silencioso y largo, casi tres horas. John mira por la ventana como los paisajes van cambiando. James por su parte mira a la ventana y lanza miradas de soslayo a John como preguntándose si está bien.
Sherlock también se lo pregunta. Teclea en su teléfono rápidamente poniendo al día a Mycroft. Ellos son dos soldados y un detective, están armados y no son tontos, pero el mayor de los Holmes tiene además al gobierno a su disposición.
—Cuando dijiste en medio de la nada no creí que fuera literal —dice John cuando el taxi por enésima vez abandona el núcleo de un pueblo pequeño y sigue avanzando hacia el noroeste.
—Bueno hay que tener siempre suficientes reservas porque no hay supermercados cerca y a veces los inviernos son complicados. Pero las vistas lo compensan.
—¿Conoces Shropshire? —le pregunta John a Sherlock como intentando incluirlo en la conversación.
—No —responde el detective. —No ha habido asesinatos interesantes en los alrededores. John sonríe y niega, mira a James que frunce el ceño como si no supiera si es una broma o no. Pero al ver a John sonriendo sonríe también.
—Eso es bueno —dice el Mayor a Sherlock—sobre todo si tomamos en cuenta que lo más probable es que si asesinaran a alguien en Shropshire sería a mí.
Sherlock puede ver como baila una sonrisa leve en los ojos serios de James, no está en su boca pero aun así está ahí, en sus rasgos. Sherlock se ríe, el Mayor definitivamente le simpatiza. John murmura "no es gracioso" pero cuando ve a James y a Sherlock con la risa en los ojos sonríe también mientras niega.
El taxi les deja ante las verjas de lo que parece una finca de finales de mil ochocientos, James a llamado a la mujer que trabaja para él como guardia de seguridad y ésta les está esperando. John paga al taxista y luego avanzan por un camino de tierra apisonada.
La casa se levanta cuadrada y austera justo en el centro de la propiedad, grandes muros de piedra circundan el perímetro y árboles se levantan junto a ellos, pero cerca de la casa no hay nada, solo el camino desnudo. Por seguridad, supone Sherlock, para tener una visión limpia de todo lo que sucede alrededor de la casa.
El techo a dos aguas coronado de tejas rojas, ventanas rectangulares dan cuenta de al menos ocho estancias, la puerta grande y de madera se levanta imponente, el techo tiene salida para dos chimeneas.
Por dentro no es menos impresionante, todo tiene un aire austero, tan diferente a la calle Baker, piensa Sherlock, que está cubierta de cosas, recuerdos, libros y polvo. Aquí no, aquí todo es pulcro y espartano, cada mueble tiene su ubicación y su uso y nadie parece atreverse a mover nada de sitio jamás.
—Por aquí —les indica James para que suban la escalera y avancen por el segundo piso atravesando un largo pasillo. Abre la puerta y le indica a Sherlock que pase. —Puedes quedarte en esta habitación Sherlock, si necesitas asearte el baño está ahí, —señala una puerta al fondo —pediré a Vicky que te traiga algo de mi ropa para que te cambies.
—Gracias.
James y John abandonan la habitación, Sherlock se acerca a la puerta para cerrar, pero antes mira el pasillo, una puerta más allá están ellos de pie.
—De verdad lamento que te hayamos involucrado en esto —dice John, están muy cerca, tan cerca que sus pechos casi se tocan —no mereces esto, James. Vivir aquí solo, con amenazas llegando desde todas partes —Sherlock siente una leve punzada de dolor cuando John pone la mano en la mejilla de James.
—Voy a saltar frente a una granada por ti —dice James, una frase que se dijeron, muchos años antes, en Afganistán.
—Dios James, —John niega y luego deja caer la frente en el hombro del Mayor.
—Está bien, aséate —la mano buena de James hace una caricia a la espalda de John, —Vicky te traerá algo de ropa.
El Mayor se retira, John entra a la habitación y Sherlock se aleja también de la puerta y se retira al baño.
.o.O.o.
Es un baño lindo, todo de colores grises, Sherlock abre el agua fría y siente como le corre por la espalda, haciendo que se le ponga la piel de gallina, intenta que el shock del agua fría le despeje la mente y le mantenga alerta.
En el fondo sabe que lo que pasa entre James y John es anterior a él. Se pregunta, si no hubiera saltado del techo de St. Barts John aún se sentiría así por el Mayor o sus sentimientos por Sherlock habrían sido lo suficientemente fuertes como para dejar atrás ese pasado.
De cualquier manera, no puede averiguarlo, porque él saltó en St. Barts abandonó a John y ahora, todo esto, la reaparición de James en la vida de John no es, sino una consecuencia de su propia estupidez.
Toma una toalla blanca que hay disponible en una gaveta y sale con ella envuelta en torno a su delgada figura, las puntas del cabello le cuelgan mustias alrededor de la cara soltando gotitas de agua por su pecho y su espalda.
Sale del baño, John está sentado en la cama junto a un poco de ropa doblada.
—Si no salías en cinco minutos iba a entrar para asegurarme que no te ahogabas.
—¿Cómo podría ahogarme en la regadera?
—Eso mismo me preguntaba.
Sherlock intenta no dar la espalda a John, no quiere que su amigo vea las cicatrices de su espalda, sospecha que las ha visto antes, durante la época en que él estuvo en el hospital por el disparo de Mary, aun así, es incómodo. No puede imaginar la forma que se siente James por sus cicatrices tan visibles.
—Nunca mencionaste las cicatrices que tienes en la espalda —dice John, como por casualidad.
—No es un buen tema de conversación.
—¿Dónde las conseguiste? —pregunta John.
—Europa del Este —responde escuetamente Sherlock.
—Lo lamento.
—Hay mucho que lamentar de esa época —el ambiente entre ellos es tenso.
John se pone de pie lleva una ropa muy parecida a la que suele usar aunque le queda algo holgada.
—James, dijo que buscó la ropa que creyó podía gustarte y me pidió que le disculpara contigo por su falta de interés en la ropa cara.
—Mi ropa no es cara.
—Si, lo es.
Sherlock toma la ropa, toda en color negro. John se pone de pie y mira por la ventana, en el camino de tierra hacia la salida de la finca hay varios taxis y todas las mujeres que trabajan al servicio de James se preparan para irse.
—¿Por qué crees que James contrata solo mujeres? —pregunta John a Sherlock aun mirando por la ventana, para que el detective pueda vestirse a espaldas de John.
—Porque no le atraen.
—¿Dices —pregunta John con el ceño fruncido —que si contratara hombres se sentiría atraído por ellos?
—No —aclara Sherlock que se acerca ya vestido con la ropa de James pero aun metiendo los faldones de la camisa en la pretina del pantalón, John le mira y no puede evitar que sus ojos rueden por la larga figura de su amigo —creo que James lo hace porque se obliga a sí mismo al celibato. —Luego John vuelve a mirar a lo lejos a todas esas mujeres, Sherlock dice como por casualidad —sea lo que sea lo que pasó entre ustedes, él no lo ha superado ni un poco.
John no dice nada, no niega como suele hacer, al contrario, parece cambiar de tema abruptamente, pero Sherlock sabe, que aquello es lo que realmente ha querido decir:
—Siento mucho todo esto.
—¿El qué? —pregunta Sherlock.
—Haber traído a Mary a nuestras vidas —Sherlock niega un poco —tu te deshiciste de la red de Moriarty para salvarnos a Greg, a la Señora Hudson y a mí y yo traje a una asesina loca a nuestras vidas en tu ausencia.
Están tan cerca, toda la ropa que llevan huele a James, pero John también siente en el ambiente el aroma de Sherlock.
—No es culpa tuya, —dice y mira, hay dolor en los ojos de John, —nada de esto, ninguna cosa, antes o después, no es culpa tuya. Yo… —intenta pensar cómo decir lo que le pasa por la cabeza, pero es difícil ponerlo en palabras —saltaría cada día desde el techo de St. Barts por ti.
John deja caer la cabeza en el pecho de Sherlock, tal como el detective le vio hacer con James antes, Sherlock siente que las manos le tiemblan y lo único que se le ocurre es poner la mejilla en la coronilla de John y cerrar los ojos.
James aclarándose la garganta desde la puerta interrumpe el momento.
—Lamento la interrupción —dice, Sherlock está seguro que no es verdad, pero no lo menciona.
John vuelve la vista hacia la ventana, tiene los ojos aguados, pero un momento después se ha recompuesto.
—Mis empleadas se han ido, solo quedamos nosotros tres en casa.
—Pienso que lo mejor será mantenernos en alerta—acota Sherlock, los soldados asienten.
—He puesto todos los sistemas de seguridad de la casa. —Sherlock se acerca a James con atención mientras éste sigue explicando —no es mucho, alarma, hay algunas cámaras en los terrenos, las puertas tienen cerrojo y creo que lo mejor sería echar las cortinas.
John asiente y cierra la cortina de color tinto dejando fuera de casa aquella tarde nublada y lluviosa que deja paso lento a la noche.
Bueno hasta aquí, por esta semana, insisto que trataré de subir otro capítulo el domingo, pero si no pudiera, no pasará la semana antes de la actualización.
Espero que tengan una linda semana y cuídense en mi estado la cosas se están poniendo complejas debido a un rebrote de COVID, espero que todos ustedes estén bien.
Adrel Black
