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El partido está muy igualado. Los equipos empiezan a cansarse, el marcador sigue a cero y nadie parece conseguir marcar la diferencia. Sora está pasándoselo mejor que en toda su vida. Siente hormigueos en los pies, se siente invencible. Por eso, decidida, corre a quitarle el balón a un rival. Y después se encamina a la portería contraria.

Tiene que esquivar a Taichi, que ha adivinado su intención, pero consigue regatearle por la derecha y tirar a puerta, sin que el portero se lo espere. Marca un golazo, uno que le demuestra al entrenador que porque sea chica no quiere decir que no pueda jugar.

Cuando acaba el partido, con el gol de Sora como el único en el marcador, Taichi se le acerca, sonriente.

—¡Juegas súper bien!

—Gracias. ¡Tú también! Casi me paras antes de que marque.

—Casi, casi, sí. Deberías venir a nuestro equipo, seguro que seríamos imparables juntos.

Sora miró a sus compañeros, que no la habían aceptado demasiado bien por ser chica, y volvió a prestar atención a Taichi.

Decisión:

-Sora se queda donde está, para seguir demostrándoles que las chicas también juegan bien. (Ve al capítulo 18)

-Sora habla con sus padres para que la cambien al equipo de Taichi. (Ve al capítulo 19)