Y aquí estoy en miércoles de nuevo, ¿cómo están las cosas en sus respectivos lugares de origen? ¿también parece el fin del mundo?
Hola DoppelGangerSeven, en serio que son super lindos tus reviews y super largos, me encantan, los amo y me hacen el día *corazones*. Ya sabes lo que dicen lo que no te mata, te hace más fuerte, espero que tu y tu confianza estén intactas. Bueno Sherlock tiene todos los motivos del mundo para estar triste, perdió a John, mató a Magnussen y ahora está aquí donde es testigo de primera mano de lo que hubo entre James y John, así que... por otro lado no creo que James esté pasándolo mucho mejor, pienso que estaba resignado a que perdió a John y ahora está de nuevo aquí, reviviendo todo el dolor y sabiendo lo que pudo tener y perdió; y John, John perdió a Sherlock que era básicamente su vida, para luego darse cuenta que Sherlock había fingido su muerte y darse cuenta que no confió suficiente en él para contarle sus planes (por el motivo que haya sido), luego Mary también le traiciona y está toda la historia dificil y dolorosa con Sholto. Todo lo que quiero para ellos tres es que sean felices, lo juro. Creo que extrañamente Sherlock y James ambos se rindieron, pero no pueden soltar a John. Involucrarse nunca es una ventaja. Debo ser sincera no había pensado mucho en porqué John dejó la caja, pero luego de tu review me puse a pensarlo y creo que es para mantener esos recuerdos a salvo, al final de cuentas, los tres están conscientes de que Mary los encontrará más tarde o más temprano. En cuanto a Mary, ella es una chica mala... muy muy mala, si hay otro trasfondo ya lo verás, espero que llene tus expectativas. Que Mary estuviera detrás del intento de asesinato de James es una posibilidad que no había barajado, pero es un prompt excelente para otra historia. Tus palabras sobre mis historias son muy amables y son de mucho aliento en estos momentos, Saludos hasta allá.
Hola Itsaso, que bueno saber de ti, espero estés muy bien, si John debe estarlo pasando difícil en estos momentos, pero bueno, hay peores formas de pasar los días que estando encerrado en una gran casa con Sherlock y James. En realidad como lo dije al principio de la historia, esto se convertirá en un trío, espero poder sustentarlo y volverlo creíble, porque tienes razón, con las personalidades tan dominantes de los tres, no es fácil de creer, espero que al final todo salga bien. Si, creo que para los tres es difícil, pero hay una cosa que creo que solventa la incomodad y es que Sherlock y James no están compitiendo por John, los dos están dispuestos a dar un paso atrás, en cuanto la circunstancia lo amerite. En fin, espero que te siga gustando, un saludo.
Disclamer.- Todo esto pertenece a Moffat, Gatiss, la BBC, Arthur Conan Doyle y no sé quien más, mío solo es la historia y el tiempo invertido en ella.
Obviamente dedicado a Violette Moore.
Que lo disfruten!
Si Caer No Te Mata
por Adrel Black
VI
Pase Lo Que Pase
Afuera la lluvia da la sensación que el cielo va a caerse en cualquier momento, golpea contra los cristales en un sonido rítmico.
Se han reunido, ante una mesa de madera con pinta de antigüedad, en la cocina que parece ser la única habitación pequeña de la casa.
Al otro lado de la mesa una portátil en la que se puede divisar el perímetro de la casa gracias a las luces que James tiene instaladas estratégicamente.
Sholto les ha ofrecido algo de beber, de manera unánime han descartado cualquier cosa que contenga alcohol y se han decantado por solo café.
John piensa que debería ser incómodo estar ahí con ellos. James fue el amor de su vida, fue su primer todo, hubo años en los que creyó que no sobreviviría luego de que James fue herido y se retiró, voluntariamente, a aquella vida de ermitaño. Y Sherlock, ni siquiera es capaz de poner en palabras lo que el detective significó, Sherlock le dio todo, todo lo que creía que había perdido, no fue solo que John se enamorara, es que Sherlock lo salvó, le dio un hogar, un trabajo, un propósito y luego le abandonó, igual que James.
—Si fue capaz de entrar en la torre de Magnussen —dice James, mientras Sherlock le habla del día en que Mary le disparó, —eventualmente nos encontrará.
—Quizás no fue una buena idea quedarnos juntos —responde Sherlock —tendríamos más posibilidades por separado, sería más fácil atraparla y más difícil encontrarnos.
Aquellas palabras sacan a John de su ensimismamiento.
—Claro —dice John —porque estar por separado nos ha funcionado antes. —Ambos hombres se remueven incómodos. John se pone de pie y se sirve más café. —En algún punto tendremos que dormir —tiene los ojos arenosos y el cuello sigue dolorido de la noche pasada en su sillón de la Calle Baker.
—Propongo guardias —sugiere James. —Tomaré la primera, vayan ustedes dos a descansar, despertaré a alguno dentro de algunas horas.
—¿Estás seguro?
—Si, descansen.
Sherlock le entrega el móvil.
—Mycroft está tratando de mantener limpio el perímetro de la casa, aunque... —se muerde los labios —ella es lista, puede atravesarlo —Sholto asiente —él estará en comunicación.
—Gracias.
—Ten buenas noches, Mayor —le dice John y para James es como un dejavu de su época en el ejército, ¿cuántas veces usaron esas palabras para despedirse porque no podían usar otras?
—Ten buenas noches, Capitán.
Sherlock y John se alejan con rumbo al segundo piso y de ahí a las habitaciones.
—Cuando todo esto termine —dice Sherlock cuando llegan a la puerta de su habitación, John de pie frente a él, le mira —ustedes dos, tú y el Mayor, podrán… —Watson le mira con suspicacia, muy interesado en lo que Sherlock tiene que decir —volver a frecuentarse o… —el silencio flota en el ambiente como un ente vivo retorciendo los tentáculos entre ambos.
—¿Eso es lo que quieres que pase? —pregunta John.
—No. —Responde Sherlock con sequedad. —Pero espero que cuando todo termine, pase lo que pase, sea lo mejor para ti.
—¿Y para ti, Sherlock? ¿Y para, James? ¿Qué hay de ustedes?
—Hablo por mi, —dice el detective —pero estoy seguro que el Mayor está de acuerdo conmigo, que ambos solo queremos tu felicidad.
—Mi felicidad se partió en dos hace años, una mitad murió en Afganistán hace más de una década, la otra murió el día que saltaste de St. Barts.
—John, yo…
—Buenas noches, Sherlock —dice John con voz firme y da media vuelta.
—Buenas noches, John.
.o.O.o.
James sigue sentado en el mismo lugar, acompañado por una taza de café frío, mirando de soslayo la pantalla de la portátil y escuchando el viento azotar la lluvia contra las ventanas. Sabe que no ha pasado ni siquiera una hora cuando Sherlock vuelve a entrar por la puerta de la cocina. A James no le sorprende a escuchado al detective caminando en círculos por su habitación.
—Nunca he sido muy bueno para dormir. —Murmura el detective al entrar, mientras se sirve una taza de café y ofrece a James que se niega. —¿Quisieras ir a dormir?
—No creo que pueda, tampoco duermo demasiado.
—Antes, me mantenía despierto el trabajo... —habla Sherlock, pero se calla sin terminar la frase.
—Lo sé, también pasé muchas noches en vela en Afganistán, montando guardia o patrullando las calles de Kandahar, pero ahora lo que me mantiene despierto es la culpa.
—Si, conozco esa sensación. —Responde Sherlock —cuando te preguntas ¿qué hubiera pasado si las cosas no sucedían de la forma que lo hicieron?
—Si.
—Bueno, —prosigue Sherlock —puedo decirte lo que hubiera pasado para mí. —James le mira con curiosidad. —Si tú y John se hubieran quedado juntos, John y yo no nos habríamos conocido y el día treinta de enero del dos mil diez Jeff Hope, conocido como "el taxista" en los relatos de John, me habría asesinado.
—Me alegro que no haya ocurrido. —Sherlock entorna los ojos, como si intentara saber si sus palabras son verdad. —Dicen que puedes leer a las personas con solo mirarlas —el detective asiente —¿Qué ves cuando me miras?
—Un hombre pulcro, solitario, triste, pero no amargado, con unos ideales de hierro, firme, valiente, una brújula moral que puedo comprender, idealista, pero no soñador, cuando miras a John, puedo ver tu capacidad de sentir.
—¿Ves a un enemigo en mí?
—No.
—Es porque no lo soy Sherlock. No quiero que John se quede conmigo, yo no quiero que ustedes dos se separen. —James remueve los restos de café de su taza y prosigue —una vez en las montañas nos topamos con unos rebeldes, John era mi compañero en esa misión, hicieron detonar varias granadas, y John en contra del protocolo que habría sido resguardarse, trató de ponerme a cubierto. Recibió un balazo en el brazo derecho y un montón de golpes ese día, pero yo salí ileso.
—Es la forma en que John quiere a las personas, sin reparos.
—Después de ver eso, estaba tan asustado, porque él podía morir en cualquier momento intentando salvarme, decidimos que terminaríamos esa asignación y volveríamos a Londres, pero antes de terminar yo caí en combate. Él aún quería venir conmigo, pero sabiendo que él estaba dispuesto a saltar frente a una granada por mí, cómo podría traerlo a un lugar donde todo me amenazaba.
—Pero le dejaste en el frente, en la guerra.
—Si, pero esa era nuestra vida, estábamos acostumbrados a ello. En cambio, renunciar para volver a la vida civil, abandonando todo lo que conoces para convertirte en un paria… no pude.
—Se a lo que te refieres, —asiente Sherlock, James se levanta, desecha el café frío y sirve, llena también la taza del detective con algo de trabajo debido a su brazo malo y regresa —en el tiempo que trabajamos juntos, le dispararon, secuestraron y amenazaron muchas veces, pero nunca se quejó. Pero cuando "morí", se paró frente a mi supuesta tumba y pidió que no estuviera muerto —la voz de Sherlock se quiebra, se aclara la garganta y bebe un poco de café para pasar el nudo que se le ha formado —como si pudiera yo obrar un milagro.
—Tu mismo lo dijiste, es la forma en que John quiere, sin reparos. Cuando John te mira, él parece estar viendo algo fuera de este mundo, como un prodigio, eres el milagro por el que rogaba.
—Dices que es lo que ves cuando me mira —Sholto asiente, —veo lo mismo cuando él te mira, —luego Sherlock dice algo que ha estado pensando por un tiempo, pero que nunca ha dicho en voz alta —¿crees que él nos puede amar a los dos, a la vez?
—Cosas más raras han pasado.
.o.O.o.
John ha permanecido recostado por un par de horas, incapaz de dormir, sabe que Sherlock abandonó su habitación hace un tiempo y que debe estar con James en la cocina, podría bajar también y estar con ellos, pero no se siente capaz.
Muchas veces se ha preguntado si la vida se está cebando con él, siempre se responde que no, que hay montones de personas vagando en el mundo que tienen una vida mucho más difícil que la que él ha tenido y que al final de cuentas la vida no ha tenido nada que ver, si no que han sido sus propias decisiones las que le han traído hasta el lugar en el que se encuentra ahora.
¿Acaso no sabía que enamorarse de su oficial al mando era una mala idea? Aquello no podía terminar bien. ¿No le había advertido sobre Sherlock y sus manías Sally Donovan aquella primera noche? Un día Sherlock irá demasiado lejos, había dicho la Sargento y tuvo razón.
John cierra los ojos con cansancio, de cualquier forma, no entiende de qué se preocupa, la mitad de las posibilidades están en su contra, quizás ninguno de ellos salga vivo de esta situación, quizá John no lo haga.
De una cosa está seguro, en el pasado se quedó atrás y no pudo salvar a James. Luego se quedó atrás y fue incapaz de ayudar a Sherlock. Eso no volverá a ocurrir, pase lo que pase, está dispuesto a dar la vida por cualquiera de ellos, si así debe ser, que así sea. Una vez saltó frente a una bala por James, una vez estuvo dispuesto a estallar en la piscina para dar oportunidad a Sherlock de huir, esta vez está dispuesto a hacer lo que haya que hacer para que los dos hombres que cambiaron su vida puedan salir avante. Pase lo que pase.
Hasta aquí por esta semana.
Aquí en mi rancho las cosas parecen estar fuera de control por el COVID de nuevo, espero que ustedes estén mucho mejor, sea como sea, cuídense y cuiden a sus familias.
Nos leemos pronto.
Adrel Black
