12-13

Era la quinta vez que el mormón estaba junto a él, pero esta vez en el piso, en el centro de la alfombra y la sala de su casa, y de paso, ser la segunda vez en la semana cuando específicamente le dijo una vez a la semana, solo para que terminara invitándolo una segunda vez ¿Cómo llegaron a esto?, hasta el mismo se hacia esa pregunta, rememoro en que momento accedió a, no solo a sentarse en un piso probablemente sucio, si no, hasta de igual forma acceder a que esté mas cerca de lo normal y de que este un día de más en su casa. Aunque, llenaba un poco aquel vacío silencioso que siempre estaba presente, pero eso no evitaba su frustración por sus arbitrarias acciones.

El segundo día que había venido el mormón, el presto con suma atención a este, incluso en un punto donde este le pregunto si no entendía algo o si necesitaba un consejo, este se negaba por su puesto, no fue hasta que la intensidad de su mirada insistió al rubio menor a hablar y si quería una opinión de la comida, el mayor intento apartar el tema si no fuese por como el menor comenzaba a hablar y a dar uno que otro comentario positivo de la merienda que preparo el anfitrión de la casa, incluso tentado a la hora de su ida intento no ponerse nervioso con el "abrazo" que aun seguía siendo muy lejano para este.

El tercer día se había animado a entablar por lo menos un poco de conversación, perdió algo de interés por lo poco que tenían en común y como le aburría de sobre manera la situación, no fue hasta que terminaron una parte del informe dejando le ventaja de unos minutos extra y el mormón le propusiera jugar un juego, claramente en el piso, no entendía la afición del mormón con estar sentados en el piso, pero a su parecer y punto de vista se le hacía más reconfortante a éste estar en el suelo, nunca lo sabría, pero no había visto tanto entusiasmo en el chico de solo jugar a un simple juego de palabras, que sin pensarlo mucho, ya le había agarrado el ruedo. El abrazo de despedida fue recibido de manera sorpresiva nuevamente, ya que se le había olvidado de aquel afectivo, aun algo contraído para este, intento poner un mínimo esfuerzo que fue gratamente recibido y el rubio le comento que para la próxima le enseñaría como recibir abrazos.

El cuarto día, como se había dicho aquella vez pasada, le enseño desde que llego a que intentara recibir el abrazo de saludo mientras le sonreía animadamente, el mayor de ambos seguía sin acostumbrarse y solo desistió por esa vez con vergüenza a intentar seguirle al abrazo, el mormón no lo forzó ya sabiendo que era algo del tiempo para que se acostumbrara, ese día estaban haciendo el informe en el suelo, en el centro de la alfombra mientras hablaban de vez en vez, ya no siendo tan incomodo como el principio. Para el final de su visita, no tuvieron el placer de jugar algún juego por intentar terminar el informe que el mormón haría lo que faltaba en su casa, ese día no se había percatado que no le dio un abrazo de despedida, claro que el mayor intento ignorar eso, pero aunque le paro en medio camino, este solo le dijo que podía volver a venir para terminar la parte del proyecto que necesitaban, un alegre Gary acepto aquello con gusto para despedirse e irse, dejando a un Gregory solo nuevamente, y pensando que tal vez, no necesitaba un abrazo.

Encontrándose ahora aun con el rubio menor a su lado anotando unas cosas y hablando de vez en vez a su lado por lo del proyecto, mientras mantenía fijo sus pensamientos intentando concentrarse, aunque de alguna forma, se sentía mal y molesto con el rubio, no quería sentirse así y eso lo hacia parecerse un tonto. Por otro lado, el mormón estaba profundamente contento de que haya avanzado en su amistad con Gregory, no podía estar entusiasta mientras hacia con determinación su tarea junto a él.

Volteo a ver a Gregory, quien mantenía una mueca en su rostro viendo fijamente su hoja y en un intento de desquitarse con su lápiz escribiendo, seria bueno preguntar ¿no?

—¿Gregory?

—Umm? –reacciono a sus pensamientos y sin voltearse a verle mirando aun su hoja espero a que este le preguntara intentando estar desinteresado ante lo que diría.

—¿Estas bien?, llevas un buen rato con la quinta hoja.

—…–su intento de no mostrar alguna expresión en su rostro eran increíbles, formando una mueca en sus labios, ¿Aun estaba en la quinta hoja? eso, era demasiado bajo para el, quien se esfuerza por tener un gran promedio y ser como siempre el niño prodigio, no había avanzado en absoluto quedándose estancado en sus pensamientos, ¿Qué le estaba pasando?

—Gregory –el menor se preocupo acercando su rostro intentado poder verle mejor, su sorpresa fue cuando su camisa fue agarrada y alzado por el rubio mayor.

—Tu... ¿Q-que estas.. haciéndome? –su pregunta fue algo temblorosa y su mirada detectaba nerviosismo y por una parte, miedo, el mormón se confundió ante aquella pregunta pero le preocupaba la posición en la que estaba pasando su amigo.

—Yo…Gregory yo, lo siento, si te ice sentir incomodo, si quieres podemos...

—NO, NO, TODO ES TU CULPA –a esta postura podría decirse que el mayor estaba haciendo una pequeña rabieta como un niño, el mormón estaba algo sorprendido por aquel arrebato, siendo soltado y este dándole la espalda cruzándose de brazos.

—¿Es mi culpa?

—¡Si!

—¿Hice algo malo?, yo, me disculpo Gregory, no quise ni tuve la intención de incomodarte o lastimarte...

—¡Ni siquiera sabes que hiciste! –se quejo el otro encogiéndose en si mismo, a los ojos del mormón aquella rabieta se le hacia de alguna forma, tierna, y no sabia por que, debía de ser por que era la primera vez que veía al británico de aquella forma tan infantil.

—Bueno, es cierto –se acerco al mayor arrastrándose con cuidado– no se que hice, perdóname pero –continuo hasta quedar en frente de la espalda ajena sentado en loto mientras le sonreía aunque este ni siquiera lo viese– me gustaría remediarlo, no quiero que estés molesto conmigo, por que es un sentimiento desagradable... sabes, puedes contarme, puedes confiar en mi.

La sala se quedo unos momentos en silencio, mientras Gregory se sentía de sobremanera avergonzado por su actuar y como no pudo controlarse, de todas las personas en el mundo, tenía que ser él quien lo haya visto en una rabieta tan infantil, pero por otra parte no sabia si alegrarse de que Christophe no lo haya ni visto una vez en esa faceta que no mostraba, suspiro pesadamente rendido volteando a ver al otro, el contrario le sonreía de forma reconfortante, mientras que internamente estaba asombrado y muriendo de ternura por ver a un Gregory avergonzado y con cachetes rojos mientras su ceño se fruncía, nunca había imaginado que un chico tan refinado y conservador pueda tener una faceta que lo haga ver tan tierno, a pesar de ser él el mayor y tener casi la misma edad. El británico dio la vuelta completa como pudo ignorando la mirada ajena, no podía verle a la cara, era demasiada presión.

—Tu.. es tu, culpa.. que este así...

—Pero, debes hacerme entender que hice mal, para que-

—¡Solo eso!, no es.. solo... no me abrazaste! –sintió sus mejillas arder, evitando a toda costa la mirada contraria, quien intento rememorar en que momento no lo había abrazado, pero aun así no podía evitar ver aquel lado que el británico nunca mostraba ante nadie, quien solo se reprimía a si mismo mientras su cruce de brazos parecía mas a que se estuviera abrazando a si mismo.

El mormón no tuvo más remedio que colocarse de rodillas para acercarse y abrazar fuertemente al británico, quien en su repentino movimiento intento apartarle, pero para su desgracia ya era tarde y su posición no le permitía obtener mucha fuerza para apartarle. Quedándose inmóvil ante la acción del menor y este que transmitía paz y buena voluntad ante todo en su abrazo para tranquilizar al otro, que a los minutos se resigno a seguirle al abrazo poco a poco con sus manos temblorosas y un rubor en sus mejillas.

—Te dije que puedes pedirme cualquier abrazo, yo siempre estaré a disposición de dártelo –le dijo dándole suaves palmadas a su espalda.

—Ugh, ya cállate –ya era lo suficientemente vergonzoso como para aferrase mas al otro en un intento de cubrir su rostro rojo en pura vergüenza.

—De ahora en mas, no voy a olvidar darte un abrazo, ya veo lo mucho que significan para ti.

—Ya, yo nunca dije eso!, no accedí a nada –oculto en el pecho del menor su rostro agarrando fuertemente la camisa del otro mientras temblaba por su estado de vergüenza y nerviosismo.

—Por que es lo que hacen los amigos después de todo, y tu eres mi amigo Gregory, nunca te faltara un abrazo mío, te lo prometo.

El británico suspiro rendido, no podía combatir con alguien que literalmente es tan difícil de odiar y mas si esa es la razón por la que lo odias, por no poder odiarlo, suspirando y asintiendo en medio del abrazo, en ese momento, se odio a si mismo.

Por mas loco que sonara, se sentía mejor, y eso solo lo hacia tener irritado por tan simple cosa, concentrándose solo en escribir, el mormón lo veía bastante motivado en su perspectiva, sonriendo le apaciguadamente y el seguir con su parte. Sin embargo, aun cuando sonó el reloj para irse, el británico seguía sumergido en su trabajo, le vio por unos momentos antes de tocarle el hombro con cuidado, este no tuvo reacción, toco con el dedo su hombro con cuidado, sin obtener reacción del contrario nuevamente, confundido por aquel acto, opto por tocar un poco mas fuerte presionando, nada aún, se quedo unos momentos analizando la situación, prefiriendo dejarla para otro momento esta nueva incógnita, le dio unas palmadas en su hombro con mas fuerza, iba hablar pero al sentir la mano estamparse en una palmada contra su mano le sorprendió.

"No es una mosca" se dijo a si mismo el británico en su mente, volteo con cuidado para ver que era lo que estaba pisando su mano, solo para que sus ojos dejaran de estar abiertos y su expresión cambiar a una de "¿Es en serio?", vio la mirada de impresión del chico, aunque sus miradas se cruzaron no duro mucho tiempo en ambos apartar la mano al mismo son por lo incomodo que resulto ser la situación.

—Yo, eh, iba a decirte que, ya son las 5 –se excuso el mormón al estar sin encontrar una explicación a lo que acababa de pasar.

El mayor entrecerró los ojos y volteo a ver la hora, era cierto, ¿Cómo no lo había notado antes?, vio su parte del informe, y técnicamente solo le faltaban dos hojas a terminar, vio de reojo la de su compañero, le faltaba aun por terminar y estaba muy seguro que no terminaría a la hora, suspiro de solo pensarlo y levantarse de su lugar, quito el polvo y arrugas en su ropa para dirigirse a la cocina, no sin antes, sin pensarlo dos veces, volteo a verle.

—¿Quieres ayudarme?– paro su cometido, ¿En que putas momentos pensó aquella estupidez?, pero lo dicho, dicho estaba y no había vuelta atrás, y menos con un entusiasta rubio pequeño que estaba dispuesto 24/7 a ayudar. Que cagada.

Su merienda de la tarde fue en silencio esta vez, disfrutando de la tranquilidad y de compartir ese silencio, lo pensó, vio de reojo al de ojos esmeralda tomar tranquilamente el té, al parecer el de igual le gustaba a veces un silencio reconfortante, pero esta vez, lo sentía como un silencio compartido, era diferente.

—No terminaste por completo el informe aquí, lo harás en tu casa?– pregunto el británico ya en la entrada de su casa, la hora de ida del mormón a su hogar estaba establecida luego del pequeño receso y unos cortos minutos de trabajo.

—Si, no te preocupes, lo tendré listo para que podamos comenzar con la maqueta y presentar nuestro proyecto a la clase.

El mayor asintió viendo a otro lado, el mormón se acerco a este para abrazarle, el cual fue recibido por un británico refunfuñando y con las mejillas ruborizadas intentando mantener sus manos y brazos nivelados por la espalda del chico, al separarse, el mormón se despidió para proceder su camino a casa.

Nuevamente, el rubio quedo solo, frunciendo su ceño soltó un bufido, entro a su casa dejando sus cosas en la sala y subir a su habitación cerrando esta con seguro, tirándose en su cama, enterró su rostro en la colcha soltando uno que otro refunfuño y quejido, no duro ni 10 minutos como para comenzar a golpear con fuerza la cama con sus puños y pies, incluso al hacer eso se sentía aun mas estúpido, las lagrimas no tardaron en aparecer, despreciándose por permitir aquello, a sabiendas de eso se dejo llorar en su habitación y ahora desordenada cama, sintiendo la impotencia.

Todo el estaba echo un desastre, se suponía que siempre era él quien necesitaba mantener una compostura y un nivel superior a otros niños de su edad, en cambio, estaba decepcionado de el mismo, nadie en su vida podría saber o comprender lo mucho que necesitaba ser el mejor en absolutamente todo, era necesario, era lo que lo mantenía firme. Sólo para acabar bajando a un nivel de niñerías que nunca debe de hacerse en su actitud, lo odiaba.

—¿Gregory? Esta todo bien? –Se oyó la puerta y la dulce voz de la ama de llaves, la única persona que de preocupaba por el y se suponía alimentaba y cuidaba, cuando el ya lo hacía a una corta edad.

—Estoy bien déjame solo! –Le respondía en su posición en la cama, no quería a la mujer en su habitación y menos que lo vea en aquel estado, se odiaba en esos momentos por su aspecto y actitud.

—Gregory, en serio creo que deberías dejarme pasar, se oye que te sientes mal, ¿Estas enfermo, te duele algo?– decía con dulzura la mujer abriendo la puerta cuando le fue lanzado el despertador, estrellado por la puerta ya que uso la puerta como escudo y no recibir el impacto.

Quedó en silencio y en shock por ello comenzando a cerrar la puerta "Está bien, lo dejare solo" fue lo que dijo un poco choqueada aún, retirándose de ahí, hasta que escucho la puerta detrás de ella siendo abierta con prisa y unos apresurados pasos, se volteó con cuidado al ver a un desordenado chico con los ojos completamente abiertos llenos de arrepentimiento y marcas de lágrimas por sus mejillas, eso llegó a sorprender la y preocuparla a la vez, pero aún más cuando el chico fue directo q ella y por primera vez, sentir los brazos del menor rodearla en un abrazo y el pequeño cuerpo temblando y con hipidos seguidos de descomunales lágrimas mojando su ropa.

—¡Perdóname Lizbeth, no quería hacerlo como lo siento, lo lamento tanto!

La mujer se arrodilló abrazando al menor mientras le peinaba el cabello con sus dedos en un consuelo materno—Shh, está bien Gregory, está bien, ven vayamos a tu cuarto, vamos debes estar muy cansado.

Puede que el menor se haya equivocado, probablemente sí haya alguien quién comprenda la situación en que estaba, y no se haya dado cuenta hasta ahora, de que nunca se fue de su lado y seguía con él. La mujer acurrucó al chico en su cama luego de arreglarla un poco, ya que se había quedado dormido luego de llorar un rato en el que lo consoló, nunca había visto al chico llorar, bueno, más bien años, y menos en una rabieta como la que hizo al lanzarle un objeto y gritarle, algo le debió haber pasado, pero sea lo que sea, fue para bien, por que apostaba que lo que hizo, fue de alguna forma liberador para él.

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Abrió sus ojos lentamente, se sentían pesados, se levanto sentándose en su cama, agarrando un pañuelo de la mesita de noche al lado de su cama, limpiando su nariz vio de reojo la hora, se había perdido la cena y daba a las 3 de la madrugada, se mantuvo ahí un rato, sentado en su cama, decidió bajarse para levantar el colchón de esta y quitarlo un momento, quitando la tabla debajo de esta y una más debajo sacando una caja, se sentó el suelo al lado de su cajón, sacando debajo de este una llave y abrir la caja, suspiro sorbiéndose la nariz sacando de la caja una foto, admirando esta como lo mas preciado del mundo. Estaba en calma, a pesar de todo, de alguna manera, se sentía más tranquilo y diferente, era un sentimiento extraño.

—Pero… creo que me gusta– se dijo a si mismo colocando la foto en su pecho viendo el techo a un punto inexistente.

Por otro lado, el mormón estaba tomando un vaso de agua tranquilamente, para volver a su habitación bostezando, prendió la lámpara de su escritorio sentándose en este, sacando unas hojas y el libro colocándolo a un lado, comenzando a escribir en plena madrugada, no quería decepcionar a Gregory, decidiendo levantarse a altas horas de la noche para terminar el informe de su proyecto.

—No será mucho, pero al menos se que esto hará sentir mejor a Gregory– se dijo a si mismo, ya que al poco tiempo, se dio cuenta que el Inglés era de esas personas que le gustaba triunfar y tener logros, y no quería decepcionarle, al contrario, sabía que podía hacerlo sonreír a pesar de que sea poco lo que ofrece, ya que la felicidad no lo define lo material, si no las acciones– Me gusta ese concepto– se dijo a si mismo al pensarlo y seguir adelante con el informe sin perder tiempo.


Nota:

Hola aquí vengo con otro capitulo de mi ship crack, aunque en esta ocasion les vengo a resaltar que edite, profundice y alargue un poco más el capitulo, ya que sentí quedo algo corto el final de este (aún lo siento) y es que la verdad, si llegase a alargar este capitulo muy probablemente los tendría que mandar a otra plataforma a leer la Edicion.

Pero no se preocupen, intentare no hacer algo tan grande ahora ya que decidí hacer esta historia un poco más larga, eso si, seguire con mi transcurso de edades y saltos temporales para no perder interes en esto.

Para los que siguen la traducción de Tweek sirena y Craig sordo, hubo contra tiempos con el word y ahora necesito apartar a mis hermanos de la PC para que no me dañen el teclado (si, otra vez lo de no me funciona dos teclas, esta vez son la "e" y la "d") y tengo que "regañar" a mi mama por esto ya que ella los coloca a jugar y eso me quita tiempo y productividad.

A mas tardar les tendre el especial navideño pronto (espero) y un Fan One-short de la traducción echa por mí (si no, entonces conformense con un dibujo entonces, si es que tengo tiempo).

Nos vemos mis amores y Feliz noche buena y Navidad de antemano.