ONE SHOT NAVIDEÑO GOCHI

" EL MEJOR REGALO DE NAVIDAD"

Un apuesto joven de cabello alborotado, mirada cristalina, y amplia sonrisa en su rostro, se encontró parado en el umbral de la puerta de una pequeña pero acogedora cabaña, mirando con ternura a una bella jovencita pelinegra que estaba muy entretenida sentada en una silla tejiendo .

Ni pensar que yo antes de conocerte desconocía tantas cosas, hasta que tú llegaste a mi vida, y te encargaste no solo de conquistar mi corazón con tu dulzura, atenciones y cariño, sino, además de enseñarme ello que yo desconocía, entre ellas lo que era la navidad. La navidad, es una fecha que yo no celebraba, pues desconocía de ella, yo quede huérfano muy chico, y para mi pues desde entonces todos los días eran iguales, pero desde que te conocí, desde que llegaste a mi vida, no hubo año que los dos no lo celebráramos juntos, aunque sea por unas horas, claro a escondidas de todos, sobre todo de tu padre, eso sí lo celebramos solo como amigos, pero esta, esta será nuestra primera navidad como pareja, como esposos, viviendo este amor que sentimos sin temores, viviendo este amor con libertad, pensaba el apuesto jovencito de cabello alborotado.

Ya estás de regreso cariño, dijo la pelinegra al darse cuenta de la presencia del joven en el lugar, al tiempo que escondía su tejido en una bolsa de color oscuro, mientras se ponía de pie.

Sí, no pude encontrar lo que me dijiste, pero encontré estos frutos, creo que son muy parecidos a los que me describiste, yo con ellos solía hacerme una bebida muy deliciosa, ¿crees que te sirvan para el pastel ?, respondió Gokú, mientras su amada se acercaba hasta el lugar donde él estaba.

Se ven deliciosos, y se parecen mucho a las fresas, dijo Milk, haciendo una pausa para acotar: ¿cómo se llaman?

Yo les puse crepitas, en realidad no sé cómo se llamarán, ya sabes que yo desconozco aún muchas cosas, respondió Gokú, al tiempo que sintieron unos cálidos labios en su mejilla.

¡Gracias por traerlas! con ellas te haré un delicioso pastel de noche buena, dijo Milk, al alejarse de su amado.

Milk, mi bella Milk respondió, Gokú sonriendo, mientras llevaba una mano a la mejilla que la pelinegra había besado.

Voy a lavarlas, dijo Milk.

¿En qué te ayudo ?, respondió Gokú, al tiempo que su mirada se posaba en la bolsa de tela de color oscuro que estaba sobre una vieja silla.

Pues aún me falta decorar la cabaña, hice algunos adornos con algunos materiales que encontré, si gustas podrías apoyarme colocándolos en el lugar que te indiqué, dijo Milk con dulzura.

Claro mi niña, respondió el apuesto jovencito, haciendo una pausa para agregar: Milk, ¿qué estabas haciendo antes de que llegara?

¡Eh! nada, nada, dijo Milk sonriendo.

Pero yo vi que estabas tejiendo algo, respondió Gokú con calma.

Ya lo sabrás más tarde cariño, mejor ayúdame a decorar la cabaña, mientras yo me encargo de preparar el pastel para esta noche, dijo Milk sonriendo.

Bien, respondió Gokú.

Horas después:

Gokú miraba muy sonriente su trabajo concluido, al tiempo que un delicioso aroma hizo que desviara su mirada hacia la pequeña cocina de la casa.

Veo que ya terminaste, dijo Milk sonriendo, saliendo del pequeño lugar.

Sí, y por lo visto tú también has terminado con el pastel mi niña, respondió Gokú sonriendo, haciendo una pausa para acotar: Huele delicioso.

Sí, ya está el pastel, lo saqué del horno hace algunos minutos, ahora se está enfriando, acotó la pelinegra, haciendo una pausa para agregar, con una bella sonrisa en su rostro: Te quedo bien la decoración, solo nos falta decorar el árbol .

¡Gracias! dijo Gokú, haciendo una pausa para acotar: Pues vamos a hacerlo, aunque este año, hay dos árboles que decorar.

Cierto, dos árboles, como nosotros dos, respondió Milk sonriendo, hablando en voz baja mientras colocaba sus manos a la altura de vientre: Por ahora, porque el otro año ya no solo seremos dos, sino tres, bueno al menos físicamente, porque desde ya, ya somos tres, aunque aún no te notes.

Si, como nosotros dos, ¡vamos a decorarlo Milk! antes de que nos de la medianoche, dijo Gokú esbozando una gran sonrisa.

Sí, vamos, respondió la pelinegra.

Horas después:

Un par de pelinegros colocaban el último adorno que ha elaborado en dos hermosos árboles naturales.

Ya está, dijo Gokú sonriendo.

No, aún no, faltan los regalos, voy por el mío, respondió Milk sonriendo.

¿Los regalos ?, dijo Gokú, en tono nervioso

Si, los regalos, ¿o es que a ti se te olvido mi regalo ?, acoto con la mayor calma posible la jovencita.

¡Eh! no, no como crees, ve, por tu regalo, que yo, yo iré por el tuyo, dijo Gokú mientras pensaba, ¿y ahora qué hago ?, se me olvidó el regalo de mi niña.

El apuesto jovencito miro el cielo, luego posó su mirada en el suelo del lugar, al tiempo que sintió pequeños copos de nieve caer sobre sus hombros.

Sí que el clima esta extraño estos días, aunque el cielo está despejado, a veces nieva, bueno ello es bueno, aunque ya hay suficiente nieve en esta zona de la montaña,…, claro¡ nieve! voy hacer uno de esos muñecos de nieve que tanto le gustan a mi niña con esta nieve, claro solo haré uno, el más grande y bonito que haya visto, además creo que tengo algunos materiales que me servirán para hacer algo a mi niña, pensaba Gokú, mientras empezaba con su trabajo de elaborar el muñeco de nieve.

Tiempo después:

Milk salía de la pequeña cabaña, al hacerlo antes quedó sorprendida al ver un hermoso muñeco de nieve cerca de los dos árboles que Gokú y ella estuvo decorado horas.

¡Qué lindo esta !, pensó la pelinegra, mientras caminaba a dejar su cajita de regalo junto a uno de los árboles.

Mientras tanto:

En una habitación un jovencito de cabello alborotado se pinchaba por vigésima ves los dedos mientras elaboraba algo con unas telas.

Creo que ya quedo, solo le falta el sombrero, ¿pero con qué le hago el sombrero ?, decía en voz baja Gokú, al tiempo que su mirada se posó en algo pequeño de aspecto cilíndrico. Es perfecto, pensó.

Minutos después:

Gokú salía de la habitación, al mismo tiempo que una pelinegra entraba a la cabaña.

¿Dónde has estado ?, pensé que había ido al bosque, luego de hacer ese hermoso muñeco de nieve, dijo la pelinegra, sonriendo.

No, estuve en el almacén, fui, por tu regalo, respondió Gokú mostrándole una pequeña cajita, haciendo una pausa para acotar: Me alegra que te gustara el muñeco de nieve.

Te quedo hermoso, dijo Milk, haciendo una pausa para agregar: Después de todo este planeta tiene lugares mágicos como este, donde hay sol, aunque haya nieve.

Cierto, respondió Gokú, haciendo una pausa para acotar con preocupación: ¿Crees que el muñeco se derrita por el sol?

No, no lo creo, pero vamos, vamos a colocar tu regalo junto al árbol, que luego tengo que a acomodar la mesa, para la noche buena, dijo Milk.

Bien, vamos, respondió Gokú, saliendo junto a su amada a colocar su regalo junto al árbol que estaba ya cubierto de nieve.

Se ve hermoso, dijo Milk.

Sí, respondió Gokú.

Horas después: Por la noche

Un apuesto jovencito de cabello alborotado caminaba alrededor de una pequeña mesa mirando los deliciosos platillos que había preparado su amada para celebrar la nochebuena.

Todo se ve delicioso, decía Gokú, mientras intentaba tomar algo de la mesa.

¡Gokú! aún no, es para dentro de 1 hora, se paciente cariño, respondió Milk, mientras colocaba un nuevo tazón en la mesa.

Galletas, dijo Gokú.

Sí, Milk respondió, haciendo una pausa para acotar: Voy por el pastel.

Bien mi niña, dijo Gokú.

Luego de algunos minutos la pelinegra llego con el pastel al lugar, su amado al verla, se acercó a esta para ayudarla.

¡Gracias! dijo Milk con dulzura, mientras se acercaba a la mesa a tomar uno de los pastelitos que había preparado.

El muñeco de nieve y los árboles están intactos a pesar de que hoy nevó por muchas horas, decía Gokú, cuando sintió un delicioso aroma acercarse a sus labios.

Pruébalo, es algo pastelito agridulce, dijo Milk, mientras colocaba en la boca del joven de cabello alborotado el delicioso pastelito.

Pues esta delicioso Milk, respondía Gokú, mientras comía el pastelito.

Me alegra que te gustara, hoy prepare muchos dulces, para acompañar nuestra cena de noche buena, acotaba la pelinegra.

Eso quiere decir que recibiremos dulcemente la navidad, decía Gokú.

¿Recibir dulcemente la navidad ?, agregó la pelinegra.

Sí, hay muchos dulces sobre la mesa, dijo Gokú sonriendo.

Si es cierto, tendremos una dulce navidad, respondió Milk sonriendo.

Hora y media después:

Un par de pelinegros tras darse cuenta de un efusivo abrazo de navidad, se encontraban degustando los deliciosos pasteles que había sobre una pequeña mesa, al tiempo que acompañaban los mismos con una bebida caliente.

Llegó el momento del pastel, decía Milk sonriendo.

Sí, y luego vamos por los regalos, respondió emocionado Gokú.

Sí amor, luego vamos por los regalos, dijo la pelinegra, mientras el jovencito le mostraba su plato para que la pelinegra colocará en el mismo su porción de pastel.

¡Gracias! Respondió Gokú, mientras miraba con dulzura a la pelinegra, quien solo le devolvió la sonrisa.

Luego de algunos minutos tras terminar de cenar el par de pelinegros salieron de la pequeña cabaña y caminaron hacia el lugar donde estaban los árboles de navidad, para tomar cada uno su respectiva cajita, una vez que la tomaron caminaron hacia el otro, al tiempo que decían de manera simultánea mientras intercambiaban regalos: ¡Feliz Navidad!

El par de jóvenescitos sonrieron dulcemente, mientras decían de manera simultánea: Ábrelo.

Tras la coincidencia, sonrieron, mientras se miraban con dulzura.

Gokú abrió su cajita, y sacó de ella un par de guantes y una bufanda, mientras Milk, saco un pequeño muñeco de nieve hecho a base de retazos de tela.

¡Qué lindo! dijo Milk.

Me alegra que te gustara, pero creo que tu regalo está más lindo, ¿me ayudas a ponérmelo ?, respondió Gokú.

Claro, pero el muñeco de nieve también está lindo, dijo Milk, mientras le colocaba el regalo de su amado en la cajita, para que ella pueda ponerle los guantes al apuesto jovencito, cuando de repente su mirada se posó en una de las manos del joven. Te lastimaste por hacerlo, acotó con nostalgia la pelinegra.

¡Ah! si, ni lo sentí, respondió Gokú sonriendo.

Sí te lastimaste por hacerme un regalo, dijo Milk con preocupación.

No es nada mi niña, mejor ayúdame a ponerme la bufanda, acoto Gokú.

Bien, pero luego te curo esas heridas, dijo Milk.

Como digas, respondió Gokú, acercando su rostro al de la jovencita, para darle un fugaz beso en los labios.

Tras romper el beso, la pelinegra le colocó la bufanda al joven de cabello alborotado, luego tomó el muñeco que le había regalado este y ambos tomados de la mano, volvieron a la cabaña.

Aún te tengo un regalo más cariño, dijo Milk con dulzura.

Uno más, pero si solo vi una caja junto al árbol donde dejaste mi regalo, es más allá se quedó la caja vacía Milk, respondió Gokú, mientras se soltaba de la mano de su amada para dirigirse a la pequeña ventana de la cabaña y comprobar lo que decía. Sí allá está, y también está tu caja vacía, acotó con seguridad.

Lo sé cariño, dijo Milk sonriendo, acercándose al jovencito, mientras decía: Tu otro regalo no está allá.

Entonces está en la cocina, ¿acaso otro pastel ?, acotó Gokú feliz.

No amor, no, dijo Milk sonriendo, mientras detenía sus pasos junto a su amado, y colocaba su cabeza sobre su hombro, haciendo que el corazón de este palpitara más de lo normal.

Gokú colocó uno de sus brazos sobre el hombro de la joven y la apego más a él, mientras decía: Una navidad más juntos.

Si, respondió Milk.

Pero este año fue distinto, ya no nos tuvimos que ver a escondidas como en años anteriores, acotó el joven de cabello alborotado.

Cierto, decía la pelinegra.

Además, este año comimos más pasteles que otros años, y lo mejor es que los hiciste tu mi niña bella, agregaba el jovencito, depositando un cálido beso en la cabeza de la joven.

En la cocina aún hay más pasteles, dijo Milk de repente.

¿En verdad ?, respondió Gokú feliz.

Si, quise tener una dulce navidad este año, pues este año no solo celebramos nuestra primera navidad juntos, sino además este año será la última navidad que pasaremos los dos…, decía Milk, haciendo que el apuesto jovencito se alejara de ella con nostalgia.

La última navidad de los dos…., Decía Gokú confundido, mientras la miraba con preocupación.

Mi amor, mi dulce e inocente amor, no pienses cosas que no son, déjame terminar lo que te estoy diciendo, respondió Milk, mientras colocaba una de sus manos en la mejilla de su amado para acariciarla, al tiempo que acotaba: El próximo año , no solo habrá dos cajas de regalo, sino tres.

¿Tres ?, dijo Gokú intrigado.

Tendremos un hijo Gokú, acotó Milk con dulzura, mientras miraba con ternura a su amado.

Un hijo, un hijo, tendré un hijo, tendré un hijo con mi niña bella, tendré un hijo con mi princesita, decía Gokú, mientras empezaba a dar saltitos en la sala, haciendo sonreír a la jovencita.

Sí, ya no seremos dos, sino tres personas recibiendo la navidad, respondió Milk sonriendo.

Este, este el mejor regalo de navidad mi niña, dijo Gokú abrazando a su amada.

Sí, es cierto, este es el mejor regalo, respondió la pelinegra, correspondía el abrazo, al tiempo que su amado acariciaba sus cabellos con una de sus manos, mientras esta le decía una vez más con dulzura: ¡Feliz navidad!

Note:

¡Gracias a todas las personas que lean este pequeño one GoChi navideño escrito con mucho cariño para ustedes¡ ¡gracias de antemano por sus vistos y comentarios¡

Como ya saben los personajes no son míos, son del gran Akira Toriyama, yo solo hago uso de estos maravillosos personajes para crear mis historias.

Espero que este pequeño one shot sea de su agrado.

Les deseo a todos mis seguidores (as), lectores (as), pesar del año tan inesperado que nos tocó vivir a todos y que aún seguimos viviendo debido al Covid -19, unas ¡Felices Fiestas Navideñas¡ que las pasen junto a sus seres queridos, con lo poquito o mucho que tengan sobre la mesa, finalmente ello es lo de menos, lo importante es pasarlo en familia, recordando una vez más el nacimiento del niño Jesús y agradeciendo por un día más de vida.

Con mucho cariño.

PrincesaLirio