Ahora está aquí el inicio oficial de esta historia, donde conocemos a la protagonista y un poco sobre que está pensando. Con un nuevo punto de vista sobre lo que sucede en Mystic falls.

Capítulo 1.

El baile se desarrollaba de maravilla y Maggie tenía que admirar la habilidad de Carol Lockwood para preparar un evento así, de la mano con todos los que venían pronto. Y es que parecía que en cada semana Mystic falls celebraba algo diferente. Incluso habiendo vivido allí varia veces no podía entenderlo.

Maggie soltó un suspiro de aburrimiento.

Con sus padres celebrando su segunda luna de miel, y su tío Patrick en Washington, ella era la única Simons cumpliendo su deber en ese tipo de eventos. Tuvo que aguantar a Carol Lockwood respirando en su cuello para que hiciera a la perfección el mismo trabajo que había visto hacer a su madre cientos de veces desde que era niña.

Pero no hubo forma en que la esposa del alcalde la dejara sola, temía que siendo Maggie una adolecente, arruinara su perfecta visión de cómo deberían llevarse a cabo las celebraciones históricas. Como si nadie estuviera consiente que ese tipo de celebraciones eran solo una forma de acariciar el ego de las familias fundadoras. Ella solía hablar de estatus y clase, como si olvidara convenientemente que casi todas esas nobles familias han perdido su estatus y posición, para ser como los demás.

Los Gilbert, los Forbes, los Fell, los Lockwood y los Salvatore, se habían reducido a unos pocos miembros, con los Lockwood siendo los únicos que habían mantenido su estatus casi noble en la ciudad. Y los Darius se habían extinguido, dejando a los Simons como descendientes.

De las familias fundadoras de las que tanto presumen solo quedan un montón de diarios, y viejas reliquias, que si bien pueden tener algún valor sentimental e histórico, no son la gran cosa. Además dejaron un calendario de celebraciones ridículo y tedioso que no aportan gran cosa a la ciudad.

Solían gustarle estos eventos, la gala y la pompa que traía ser parte de la elite de Mystic falls. Pero después de su despertar empezó a encontrarlos tediosos. Era ridículo, pero tal vez debería agradecer a Gilbert y a Bennett por ello.

Discretamente Maggie busco con la mirada a las dos chicas, no podía ver a Bennett pero Gilbert estaba frente a la exhibición del primer baile fundador junto a los hermanos Salvatore y Caroline Forbes. Por un momento tuvo que aplastar la incómoda sensación en su pecho al verlos.

Maggie no odiaba a Elena, contrario a la creencia popular en el pueblo, tampoco odiaba a Bonnie. Aun así una parte de ella nunca llegara a estar cómoda cerca de ellas. Maggie solía ser normal, con una brillante oportunidad y una enorme pasión por el atletismo. Pero esas dos chicas le quitaron eso, y casi la matan en el proceso. Aun así, nunca habría descubierto la verdad sobre sí misma, si su corazón no se hubiera detenido, y no estaría preparada para este momento. Por primera vez en toda su existencia, conocía la verdad antes de que fuera demasiado tarde y tenía el poder para protegerse.

"es una vista desagradable ¿no crees?" Maggie solo tarareo de acuerdo pero fingió no ver la mujer a su lado, aunque destacaba como un pulgar adolorido con su vestido de fiesta de 1800. Si los demás pudieran verla claro. "uno pensaría que con lo que paso, esos dos serían más prudentes al acercarse a eso"

Samantha se refería a la imagen de los Salvatore redondeando a Elena, quizás fue la aversión natural e innata hacia quienes llevaban ese rostro o el propio odio de samanta por la infame doble vampiro, pero Maggie podía escuchar las intenciones asesinas en su acompañante.

Caroline se llevó a Stefan a bailar y Maggie ya no quiso seguir viéndolos, por lo que dirigió su atención a la sección de retratos. Su mirada se posó en el retrato de una hermosa joven, sonreía con serenidad, como si estar posando por horas era lo más relajante que alguna vez hubiera hecho.

"terminaron esto seis meses antes de mi muerte" le relato Samantha, como si Maggie no lo supiera. Había una placa bajo el cuadro.

Samantha Mary Darius.

1848 – 1864.

Retrato pintado entre 1863 y 1864.

Artista: desconocido.

"esta ciudad está llena de historia" dijo Maggie suavemente, su mirada se fijó en la Samantha del retrato, antes de ver a la Samantha que tenía a su lado, notando que no se veían para nada diferentes. En una vitrina bajo el retrato había algunos objetos que pertenecían a samanta en vida. Un diario, un cepillo, un cofre abierto con varias horquillas, y en la esquina un delicado relicario con el escudo familiar gravado.

"¿sabes quién es?" Maggie miro a su izquierda y se encontró nada más y nada menos que Damon Salvatore. A su derecha samanta se puso tensa

"si" respondió Maggie "mi familia es quien presto el cuadro y los objetos. Además mi madre está en el concejo. Mi tatarabuela fue la última Darius" Maggie fingió no ver el interés en los ojos de Damon.

"soy Damon Salvatore" se presentó, y Maggie solo le extendió la mano en cortesía.

"Maggie Simons" él se llevó su mano a los labios para darle un beso y Samantha tras él, rodo los ojos con fastidio.

"¿conoces la historia de Samantha?" pregunto Damon, para Maggie era obvio que estaba fingiendo, aun así Maggie decidió seguirle el juego y ver hasta donde lo llevaba.

"si, mi familia tiene la mayoría de sus diarios, aunque nos faltan varios" respondió vagamente.

"él lo sabe" dijo samanta "robo la mayoría de los que faltan, y los tiene en algún lugar" sonaba tan exasperada y fastidiada que Maggie tuvo que aguantarse de reír.

"ha pasado mucho tiempo desde que vivió, es normal que esas cosas se pierdan o se destruyan" Maggie tarareo pero no expreso su acuerdo.

"¿estas interesado en la historia?" le pregunto Maggie con curiosidad falsa, el no parecía darse cuenta, durante casi toda la conversación sus ojos estaban pegados al retrato de samanta.

"no mucho" dijo "pero al ser de una familia fundadora en esta ciudad, la aprendes como si fuera tuya" Maggie arqueo una ceja y Samantha rodo los ojos.

"se cree tan gracioso" Samantha estaba juzgando a Damon. Lo juzgaba totalmente

"tomare tu palabra" respondió Maggie con una sonrisa falsa.

En ese momento Caroline Forbes llego hasta Daemon y se lo llevo sin dedicarle una sola palabra a Maggie. Los ojos de esta última se posaron en el cuello cubierto de la hija del sheriff y dirigió una mirada oscura a la espalda de Damon.

Puede que no sintiera mucho cariño por la hija del sheriff, pero nadie tenía que sufrir el ser la fuente de sangre de un vampiro egoísta. Era inhumano y degradante, simplemente asqueroso. Tomaría cartas en el asunto si confirmaba sus sospechas.

"no es lo estás pensando" dijo Samantha firmemente "la está obligando a no tenerle miedo y a ayudarlo a conseguir lo que quiere. Pero no se está alimentando de ella y tampoco se está acostando con ella. Solo finge hace eso para molestar y poner nervioso a Stefan" Maggie arqueo una ceja, pero nuevamente fingió no escuchar al fantasma.

"espero que tengas razón" susurro sabiendo que el fantasma sería el único en escucharla.

Con una última mirada al retrato de Samantha decidió salir de allí, ya había alcanzado el límite de su paciencia para ese tipo de eventos, su madre no la culpara por irse temprano a casa. Estar allí más tiempo no tenía sentido.

Maggie dio una última mirada al Salvatore y sus citas antes de irse, y mientras salía por la puerta principal tomo una decisión: No iba a intervenir, solo esperaría la oportunidad correcta y cumpliría sus objetivos.

Perdonen cualquier error tipográfico, edito todo lo que puedo pero aun deja mucho que desear.