¡Buenas, buenas! Aquí está la segunda parte de esta entrega ;). Que lo disfruten, xoxo.

Disclaimer: Los personajes de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling y asociados.


Mírame solo a mí

Parte II

Pasó una mano por su cabello. Ese día Harry se sentía especialmente miserable. No podía dormir pensando que una semana era más que tiempo suficiente para dar una respuesta, ¿no? Y ya había pasado más de una semana, así que si Hermione no le había dado una respuesta ya, estaba seguro que pronto se la daría.

Y era por esa razón que, sin importarle que pronto fuera la hora de dormir, en ese momento se encontrara caminando a la deriva por los pasillos. Harry sabía que no podría soportar ver a esos dos juntos. Cómo se harían más unidos cada día. Cómo se volverían a cada paso una mejor pareja.

¿Cómo se supone que Harry detendría eso?

Realmente se sentía miserable.

De repente escuchó una risa al llegar al final del pasillo. Era bastante tarde para quién sea que estuviera por ahí, pero ese no era problema de Harry, él no era prefecto. Lo que lo detuvo en seco antes de cruzar al siguiente pasillo fue que esa risa le pertenecía a Hermione. Y Harry no era estúpido.

Sabía que había solo una persona en ese momento con la que ella podría estar fuera a esas horas.

Así que esperó.

Y escuchó.

— ¡Draco!—risas— ¡Basta! ¡Tenemos que empezar las rondas!

Se escuchó la risa maliciosa de Malfoy.

— Qué aguafiestas eres, Granger. Deja que las parejitas tengan su noche y deja que nosotros tengamos la nuestra.

Hubo un pequeño momento de silencio y se escuchó la voz nerviosa de Hermione:

— Draco...

Malfoy suspiró.

— Sí, sí, ningún movimiento hasta que me des una respuesta—dijo con voz cansina como si fuera algo que escuchara seguido y considerara estúpido.

Pero el cerebro se le quedó un momento atascado en la palabra "movimiento". ¿Qué quería decir con "movimiento"? ¿Besarla? ¿Más que besarla?

Se escuchó el sonido de un golpe.

— ¡Auch!

— Agradece que no haya sido un puñetazo en tu cara.

— Ni que hubiera sacrificado a tu gato—se escuchó su voz quejumbrosa.

— ¡Draco!

— Bien, bien. A las rondas.

Hubo un momento de silencio y después Hermione chilló, su voz sonando avergonzada.

— ¡Vete ya!

— ¡Hasta mañana!—y sus pasos sonaron alejándose. El lugar se quedó en silencio un segundo, con el eco de los pasos de Malfoy en la lejanía todavía escuchándose. Un momento después los pasos de Hermione se comenzaron a escuchar cada vez más cerca.

Harry no hacía nada por moverse. No podía. Tenía los puños apretados, conteniendo la ola de magia agresiva que quería salir de él. Su mirada estaba anclada al frente, así que pudo ver con detalle como Hermione cruzaba la esquina con una pequeña sonrisa en sus labios, sonrojada y con la mirada iluminada, eso fue hasta que se dio cuenta de que había alguien ahí y su sonrisa desapareció rápidamente. Solo hasta que se dio cuenta que era Harry que su rostro hizo una mueca, supongo de las discusiones que le caerían encima. Pero Harry vio el momento exacto cuando miró sus ojos y se dio cuenta de la furia que había en ellos, porque palideció.

— H-harry.

— Así que… ¿Malfoy, eh?—dijo con el ceño fruncido.

— No era mi intención que te enteraras de esta forma.

Ya lo sabía, solo le desgarró presenciarlo, otra vez. Harry ríe, pero no está seguro si en realidad no fue el inicio de un sollozo.

— ¿Enterarme? ¿Enterarme de qué, Hermione? Porque esto no puede ser nada serio. ¿Draco Malfoy? ¿¡En qué estás pensando!?—grita fuera de sí, y sin saber si en realidad ese comentario no iba dirigido hacia sí mismo.

Hermione aprieta sus labios. Harry podía ser todo lo protector que quisiera, y odiar a Draco todo lo que quisiera, pero estaba cruzando la línea.

— Sí. Draco Malfoy. ¿Hay algún problema? Aunque realmente no me importa, porque esto no es de tu incumbencia—le dice con dureza—. ¿Pero sabes qué?, como al parecer te importa tanto—dijo con sarcasmo—, te diré que me pidió ser su novia, y le diré que sí. Así que ve haciéndote a la idea—lo miró desafiante para después solo seguir caminando y pasar a su lado.

Harry se quedó estático. Tuvo un segundo pensamiento de que había dejado de respirar pero lo ignoró, demasiado ocupado procesando la información. ¿Qué ella qué? Y de repente sentía cómo se iba de lado y su vista se volvía opaca. Jadeó.

— ¿Harry? Harry, ¿qué sucede?— pregunta preocupada Hermione de regreso a su lado. Harry no se había dado cuenta cuando había rehecho sus pasos. En lo único en lo que él puede pensar es en decirle que, por favor, no lo haga. Hermione solo lo mira angustiada y confundida— Respira, Harry. Por favor. Sí, así—dice regulando su respiración con la suya.

No, susurra Harry una y otra vez, con la súplica rayando en la desesperación en su voz, producto más del sentimiento de asfixia que otra cosa, o eso quiere creer. En lo único en lo que él puede pensar es en decirle que no lo haga.

— Harry, ¿qué…?—comenzó a preguntar Hermione sin entender qué era lo que pedía, pero Harry la interrumpió cuando consiguió al fin sentarse en el suelo y mirarla.

— Tienes que decirle que no—su voz estrangulada por sus ganas de llorar. Yo lo quiero—. Lo quiero, Hermione, yo lo quiero.

Ella lo miró sorprendida, sus ojos completamente abiertos. Harry escuchaba un zumbido en sus oídos. Sentía como si se fuera a desmayar en cualquier momento.

Vio cómo las manos de Hermione se movieron a su boca en un gesto de absoluta sorpresa que pudo haber sido graciosa en otras circunstancias. La confusión absoluta en su rostro. Harry cerró sus ojos con fuerza, dándose cuenta que lo que sentía era su corazón estrujándose.

•°•

Harry, tirado en su cama con las cortinas cerradas, agradecía que las otras cuatro camas de la habitación estuvieran vacías, no tenía ganas de aguantar a Ron preguntándole por milésima vez por qué Hermione ya no les hablaba. Ni las discusiones susurradas entre Seamus y Dean, uno por querer averiguar lo que pasaba entre el Trío de Oro y el otro por tratar de persuadirlo de inmiscuirse en los problemas que no le incumben; y Neville, que no hacías más que darle miradas preocupadas y nerviosas, estaba seguro que en cualquier momento se ofrecía por si necesitas hablar, Harry. No, muchas gracias.

Pasó su mano por su cara con frustración.

Sabía que Hermione necesitaba su espacio para pensar. "Déjame que lo asimile", recordó Harry que fue su respuesta cuando había intentado hablar con ella. Estaba seguro que le había dado un gran peso sobre el que pensar con su confesión y al menos quería disculparse como se debía. Ella era la persona que lo había apoyado en cada momento difícil de su vida, y quería intentar arreglar las cosas. Definitivamente no estaba dispuesto a perderla.

Y era por eso que Harry ya no se sentía tan seguro de querer acercarse a Malfoy.

¿Estaba seguro que tanto quería a Malfoy? A costa de dañar a Hermione y al mismo Malfoy en el proceso… ¿Él se merecía todo ese caos que iba a llevarle a su vida? Porque sabía que una relación entre él y Draco Malfoy no sería nada fácil. Maldita sea si no lo sabía. No solo por ellos y sus personalidades fuertes, sino por toda la comunidad mágica. El rubio ya había pasado por muchas cosas, y él ya había sido un completo imbécil estos meses. ¿No se merecía que se enamorada de una chica como Hermione? Si no es que lo estaba ya…

— ¡Ugh! ¡Ya!—gritó enterrando las manos en su cabello y jalándoselo con frustración. Se estaba deprimiendo. Otra vez.

Se escuchó un bufido de risa que inmediatamente identificó y rápidamente se enderezó en la cama para correr las cortinas y encontrarse a una muy nerviosa Hermione. Ella suspiró.

— Hermione…—murmuró estupefacto.

— ¿Qué esperas? ¡Hazte a un lado!—decía a la vez que movía las manos como si ahuyentara a un animal. Harry rápidamente se movió al otro lado de la cama dejándole espacio suficiente para que se sentara y subiera las piernas en ella en una pose india.

Hubo un momento de silencio un poco incómodo. Harry se removía en la cama, impaciente; y Hermione jugaba con un mechón de su cabello, buscando la manera en su cabeza de iniciar esa conversación. Al final, Harry no pudo resistir la tensión, y terminó gritando sus palabras de disculpa.

— ¡Lo siento! No era mi intención hacerte pasar por esto ni. ¡Lo siento mucho!

Ella lo miró sorprendida por su griterío, pero su mirada se tornó cariñosa.

— Acepto tus disculpas—dijo con su tono maternal para después continuar de manera más seria—. Estuve pensando en toda esta situación tan… inverosímil—rio incrédula mientras hacía aspavientos con sus manos—, y puedo afirmar, por tu pequeño ataque en ese pasillo, que algo de lo que escuchaste te lastimó.

Harry la miró culpable.

— Lo siento por gritarte—volvió a disculparse.

Hermione le dio un pequeño empujón en su hombro.

— Fue tu manera de hacérmelo saber—se encogió de hombros—. Además, fue un duro golpe para mi orgullo, porque ¿cómo es que yo no me había dado cuenta?— dijo fingiendo estar indignada. Harry rio—De todas formas, realmente necesitaba pensar sobre mi relación con Draco, independientemente de si me hubieras confesado tus sentimientos o no, solo que hubiera necesitado menos tiempo y hubiera hecho menos drama—soltó una risita sarcástica

Harry se mordió el labio, repentinamente nervioso. De repente tenía unas ansias infinitas por saber la decisión que había tomado Hermione, pero ¿justo ahora no había decidido poner su amistad por sobre cualquier cosa, así como ella había hecho por él?

Hermione, ignorante de la batalla que ocurría en su cabeza, volteo a mirarlo preocupada para soltar continuar y soltar lo que tenía rondándole en la cabeza.

— Y Harry, puede que tú no te hayas dado cuenta, pero lo que sientes por Draco no es reciente. Si no me equivoco, empezó en quinto año—terminó con suavidad, segura de que le iba a dar una noticia por demás shockeante.

La batalla en la cabeza de Harry se detuvo abruptamente, ahora lo que inundaba su cabeza eran recuerdos de él reparando en la presencia de Malfoy más de lo absolutamente esperado en el que se supone es su enemigo escolar. Sus mejillas se incendiaron.

— Cuarto. En realidad—dijo avergonzado.

— ¿Qué?—dijo una shockeada Hermione, para rápidamente preguntar con el ceño fruncido— ¿Y Cho? ¿¡Y si ya lo sabías por qué no me lo habías dicho!?—terminó gruñéndole.

— Mione—dijo con voz quejumbrosa. Pasó una mano por su cabello, alborotándolo y mostrando su frustración—, porque, como tú, me di cuenta hace poco. Todo lo que sentía lo relacionaba con el desagrado que se supone siento por él. Al final me di cuenta fue por…—hizo un giro con su mano, abarcándola

—…mi—terminó ella. Harry asintió y volteó su rostro hacia un lado, más avergonzado todavía por haber admitido eso.

— Y Cho… Lo mismo que con Ginny, supongo—se encogió de hombros, restándole importancia—, solo atracción. No tiene mucha importancia.

Hermione seguía con su ceño fruncido, recapitulando esos años rápidamente en su cabeza.

— Pero, hay algo que no entiendo, ¿por qué reaccionaste conmigo y no con Pansy Parkinson? O Astoria Greengrass.

Harry la miró alzando las cejas, sorprendido.

— ¿Notaste lo de Greengrass?—esa chica había sido realmente sutil. Hermione se sonrojó levemente.

— Digamos que Draco nunca ha pasado exactamente desapercibido y yo duermo con un montón de chicas chismosas—Harry se rio con fuerza—. Y no voy a preguntar cómo lo notaste tú, ese año estabas loco por Draco—le recordó haciendo a Harry atragantarse con su risa y mejillas volvieron a tomar un tono rosa.

— ¡No estaba loco por Draco!

— No has respondido a mi pregunta—Hermione rio.

Harry suspiró y pasó una mano por su cabello.

— No lo sé. A lo mejor era por lo ocupado que estuve con todo eso del Torneo y Voldemort, o porque él nunca había dejado de rondar a mí alrededor por muy interesado que estuviera en una chica—se encogió de hombros, evadiendo su mirada—. Yo siempre había sido su mayor prioridad, ahora que lo pienso. Y… supongo que me entró el pánico al darme cuenta que esta vez algo había cambiado—su voz salió estrangulada.

Harry ahora entendía por qué se sintió cómo se había sentido en 4to año con Pansy-la-sanguijuela-Parkinson siendo su compañera el día del baile. O Astoria Greengrass, en 6to año y sus sonrisitas encantadoras. Y el por qué no se había dado cuenta en su momento. Ninguna de las dos había logrado sacarlo del sistema y del punto de mira del rubio, hasta Hermione.

— ¡Oh, Harry!

— Lo siento—repitió sin razón alguna.

— Harry, ya te lo dije, todo está bien—le sonrió con dulzura para después cambiar a un tono más bromista—. Lo único bueno es que subiste mucho mi ego al considerarme una verdadera amenaza.

Harry soltó una risa y enterró su cara en el hombro de Hermione, abrazándola.

— Eres una chica extraordinaria, Hermione... cualquiera te consideraría una amenaza.

Hermione soltó una risita, sonrojada.

— Gracias, Harry.

Harry no pudo evitar que su cerebro regresara a esa batalla que tenía antes, volviendo a ponerse nervioso. Se separó del abrazo.

— Entonces…—Hermione lo miro intrigada—, ¿al final qué decidiste?—definitivamente, después de eso, Harry se consideraba la peor escoria el mundo.

Hermione lo miró culpable. El moreno sintió cómo su corazón se saltó un latino. Oh, no.

— Había olvidado esa parte completamente, discúlpame. Hablé con Draco. De hecho, estaba en eso antes de venir para acá.

Respira, Harry, se dijo no sabiendo si por algo tan estúpido se podía sentir celos, y repitiéndose que, de todas formas, por la cara culpable de Mione, no podía sentirlos. Lo había aceptado. Harry tragó saliva.

— ¿Hablaste con Malfoy? ¿Y qué le dijiste?

— Todo—su mueca de culpabilidad aumentó. Pero Harry frunció el ceño confundido.

— ¿Qué es "todo"?

— Todo, Harry.

Harry la miró horrorizado cuando comprendió.

— ¿¡Qué hiciste qué!?

— ¡Lo siento mucho! Pero tenía que decirle. Le estaba haciendo mucho daño y él necesitaba una explicación de mi rechazo—dijo firme en su decisión.

— ¡Pero Mione...! Merlín—gimió a la vez que tapaba su cara con las dos manos y la restregaba. Ella movió una mano dándole golpecitos en el hombro.

— Oh, no te preocupes, no es el fin del mundo—dijo, pero Harry se sentía morir de la vergüenza. Y que sus mejillas le iban a explotar de lo calientes que las sentía.

— ¡Yo quería ser quién se lo dijera, ¿sabes?!—le gritó con su rostro todavía tapado.

Hermione rio.

— Ambos sabemos que eso no iba a pasar.

Y Harry tenía que darle la razón. Pero más importante. Hermione no lo había aceptado.