¡Buenas, buenas! Muchas gracias a todas esas personitas que han estado dando reviews (¿a este lugar le hace falta como que emojis, no?), a Moo123, Pattri16, Cristine Malfoy, James Birdsong y a Bianca Mallory Kane Malfoy.

Que lo disfruten, xoxo.

Disclaimer: Los personajes de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling y asociados.


Mírame solo a mí

Parte III

Merlín.

Su mirada le quemaba.

Sentía que le quemaba la espalda al pasar. Sus mejillas ardían cuando la sentía sobre él, sus orejas, su cuello. Se sentía ahogar. Su corazón no paraba de latir desenfrenado día y noche

Desde ese día que Hermione le dijo que le había contado todo a Malfoy, Harry podía sentir su mirada en cada comida y pasillo, y si eso no era suficiente, bastaba con que él mismo pensara en ella para que tuviera el mismo efecto.

Su humor y su actitud se habían derretido como un helado al sol. Su humor de perros había sido doblegado por todo ese montón de sentimientos devorándole el estómago. De repente había pasado de sentir unos celos y rabia incontrolables a sentir un montón de nervios que se lo comían vivo. Y Harry nunca había tenido tanta certeza sobre algo como del hecho de que su corazón iba a explotar. ¡Porque definitivamente eso no era normal! ¡No podía dejar de latir así de fuerte ni en la tranquilidad de su cama!

Lo que más lamentaba era el desastre en el que se había convertido la situación (no que antes no lo fuera), Harry había llegado a fantasear con acercarse a él con lentitud, disculparse y, si era posible, ganarse su confianza y amistad. Un paso a la vez. Lento. Planeaba, en algún momento entre una y otra, confesarse. No era estúpido, no quería quedar como un simple amigo como Snape con su mamá. Y lo mejor de todo es que en su cabeza eso iba a ser una situación muchísimo mejor que ésta, definitivamente. Gracias, Mione (nótese el sarcasmo).

Esto había dejado a Harry completamente desarmado y vulnerable, sus sentimientos al descubierto y sin el coraje para acercarse y solo con los nervios comiéndole el cerebro. Aunque viéndole el lado bueno, al menos ya no le era indiferente… lo miraba (¿acaso no había estado refunfuñando por eso hace unos días?).

Harry la había sentido apenas había entrado al gran comedor la mañana siguiente. Su mirada llena de incredulidad… y escepticismo. Ahora que Draco sabía lo que sentía por él, Harry no creía que fuera tan fácil acercársele. De lo que sí estaba seguro como que Malfoy no era un Hufflepuff enamoradizo, era que el descubrimiento de sus sentimientos no significaba que el corazón del rubio se fuera a derretir cual hielo y le fuera a perdonar todas sus jugarretas.

Además, se había dado cuenta que la actitud de odio de siempre lo había cubierto la curiosidad, pero no sabía cuánto tiempo fuera a durar eso. Algo le decía que apenas se acercara Malfoy lo iba a mandar de patitas a la calle.

O… que al parecer eso no haría falta. Porque justo ahora el mismísimo Draco Malfoy estaba parado justo frente a él.

M-malfoy—tartamudeó.

Harry solo podía mirarlo con sorpresa. Pensaba que para tenerlo dónde estaba tendría que pasar por encima de algunas cuantas personas (su grupito de Slytherin, nótese).

El susodicho lo miró largamente con los ojos entrecerrados.

— Estamos a mano—su mirada seria clavada en él, con un aire de realización que Harry no sabía interpretar. Y al parecer su mirada confundida lo delató, porque Malfoy rodó los ojos y explicó—. Yo te molesté por 5 años, y tú a mí cuando la guerra y las heridas están tan recientes—Malfoy hizo una pequeña pausa y lo miró alzando su ceja—, que por cierto, qué bajo de tu parte, Potter, qué sucio—y continúo. Harry no pudo evitar sonrojarse—, así que me parece que estamos a mano.

Después de eso Harry solo pudo abrir y cerrar la boca cual pez.

— ¿Q-qué?—tartamudea.

Malfoy suelta un bufido hastiado.

— ¡Potter, solo te estoy proponiendo una tregua! ¡No es tan difícil! Tú no te tienes que disculpar, y yo tampoco. Todos felices—sí, solo eso, nada sorprendente, piensa Harry con cinismo. ¿Acaso podían culparlo de su sorpresa? ¡Eso era de locos! Bueno, también era de locos que a él le gustara el rubio, así que… Síp, creo que podía entender esto.

Harry asiente.

— Bien. Tregua—Malfoy se mira satisfecho después de eso y se voltea para irse— ¡Ah, espera! ¿A-amigos?—y alza su mano. Malfoy le echa una ojeada por encima de su hombro, alza una ceja.

— No, Potter. Por amor a Merlín, no estoy tan desesperado—dice mientras sacude su cabeza con incredulidad y simplemente sigue caminando.

Y por supuesto, Harry andaba en las nubes.

•°•

Draco Malfoy nunca había pensado de Harry Potter como una plasta. Sí, le había dicho inepto, idiota, imbécil, mártir, cuatro-ojos y… bueno, muchas cosas más, ¿pero plasta?, nunca.

¿Acaso se le había pasado ese rasgo a Harry Potter cuando se enamoró de Chang o de la comadrejilla? No creía.

Así que en ese momento Draco Malfoy no podía más que mirar con cara de estupefacción (y por merlín, que su padre nunca lo viera poner esa cara, reglas Malfoy y esas cosas) a un Harry Potter con cara de… perro. Casi que podía verle los ojos brillar y a una cola imaginaria moverse.

— ¿Y?, ¿qué dices?—vuelve a preguntar Potter.

¿Que qué decía él?

— No—obviamente.

— ¿No?—repitió con voz apaleada— ¿Por qué no? Es una gran idea.

Y a Draco solo le basta con mirar fijamente la cara entre estupefacción e incredulidad que carga la comadreja para darse cuenta que no, no era una gran idea, y sí, lo admitía, para que lo ayude a entrar en razón al Héroe del Mundo Mágico.

— Harry, compañero, ¿acaso estás loco? ¿Quieres que se maten en clases?—dijo sorprendido. Draco rápidamente hizo un gesto hacia la comadreja, dándole la razón (¿quién iba a pensar que este día llegaría?)— ¿O tú también te vas a poner a hacer equipo con él en todas las clases como Hermione?—terminó con voz sufrida.

Harry pasó una mano por su cabello desordenándolo más. Draco hizo una mueca ante esto.

— Malfoy dijo que ahora teníamos una tregua, así que no nos mataremos en clase y no le veo lo malo en intentarlo—dijo refunfuñando, pero completamente convencido.

— Potter—suspiró con hastío a la vez que hacía un masaje sobre sus cejas con el dedo índice y pulgar—, tú y yo hemos sido enemigos por tanto tiempo que la gente no va a creer que solo tengamos un duelo amistoso. A menos que…—entrecerró los ojos y bufó— eso no sea lo que quieras, ¿quieres humillarme en público, Potter?

— ¡No!—gritó de una vez, en su voz se ponía notar un poco de pánico, ¿o era su imaginación?— No, no, para nada. Yo… eh, considero que… eres un buen, eh, ¿duelista? Eh, ¡sí!, eso mismo. Así que me pareció una excelente idea para practicar. ¿Quién mejor que Draco Malfoy para enfrentar al Héroe?

Draco tuvo que morder la mejilla interna de su boca para aguantar las ganas intensas de reírse, ¿acaso Potter había pensado en lo que había dicho? Porque por la cara del pelirrojo a su lado, este definitivamente se sentía ofendido. Potter era un asco con las palabras, aunque no negaba que le había subido el ego.

Alzo la barbilla, ufano.

— Bien dicho, Potter. Está bien, por la clase de hoy serás mi compañero. Ya después podrás seguir haciendo equipo con alguien… inferior—dijo echándole un vistazo a la comadreja. Escuchó como Potter maldecía por lo bajo y evitaba enfrentar al Weasell, y no pudo evitarlo, se echó a reír—. Vamos, Potter, la clase ya va a empezar.

Nada mejor para empezar el día como alguien admitiendo lo fabuloso que eres, se dijo. Y caminó, sabiendo que el cuatro-ojos lo seguiría.

Media hora después Draco reconoce que no había sido tan mala idea. Potter era muy bueno en Defensa, aunque él no lo admitiera. Era rápido y reaccionaba igual de rápido, pero… seguía siendo un blando. Solo le lanzaba hechizos de cuarto año hacía abajo.

Quiero decir, Draco sabe que él sabe que no puede lanzar hechizos ofensivos avanzados, pero… con avanzados se refería a los que no están en el temario de Hogwarts y que todo estudiante debe saber (aunque no gracias a los profesores, porque seamos sinceros, todos los profesores de DCAO habían sido un asco, y cada estudiante ahí le había tocado aprender por su cuenta, menos… la mayor parte de Hogwarts gracias al Ejército de Dumbledore).

A Draco le provocó azotar su cabeza contra un muro como un vulgar elfo doméstico, pero solo frunció el ceño demostrando su enojo. ¿Acaso Potter estaba jugando con él?

Notando lo fácil que el moreno se lo estaba poniendo al estarle lanzando hechizos de bebé, en un momento se movió más rápido que él y aprovechó esa ventaja para dispararle a Potter un potente aguamenti que lo tiró al piso.

— ¿Con quién diablos crees que estás peleando, Potter? ¿Con un niño de 12 años o qué mierda?—le siseó, para luego bufar— Al final no era que me querías humillar, es que me tienes lástima, y la verdad no sé cuál es peor.

Harry escupió el agua restante.

— Mierda, Draco—el susodicho arrugó la nariz por el asco, miró el escupitajo de Potter en el suelo y después miró a Potter con repulsión, el susodicho ni se hizo el entendido. Draco puede asegurar que ni se dio cuenta del asqueroso acto—, ¿quieres dejar de pensar lo peor de mí? Esta tregua va en serio para mí, ¿sí?—continuó, haciendo que Draco regresara su atención hacia él en el suelo mirando su propia ropa chorrear con el ceño fruncido. Draco le echó una mano y secó su ropa con un rápido hechizo.

Escuchó a Potter agradecerle sin darle realmente importancia.

— Explícate—le exigió. El susodicho suspiró.

— Solo quería darle con calma porque nuestra tregua es muy reciente, ¿sí?—suspiró frustrado mientras se ponía de pie—. No quería que saliéramos peleando de este salón cuando lo que busco es…, es… eh, ¿hacer la tregua más estable? ¡Sí!, eso mismo.

Con que eso era muy común en Potter, pensó con burla Draco.

Draco lo miró con los ojos entrecerrados.

— ¿Hacer la tregua más estable?—repitió con escepticismo— ¿Y por qué buscas hacer eso, Potter? Si es que se puede entender a tu cabeza llena de baba de troll.

Harry haló sus cabellos con frustración.

— ¿¡Ves!? ¡Justo por esto no quería decírtelo! ¡No ibas a creerme y te pondrías a la defensiva! Hablaba en serio cuando dije que esta tregua es importante para mí, Malfoy.

Oh, merlín—se lamentó, pasando sus manos con frustración por su cara—. Mira, Potter. Yo no soy como tú. A mí no es el que me dicen San Potter, y estoy seguro, porque en este momento solo quiero darte un puñetazo, que definitivamente no he olvidado todas tus estupideces de niñato de 5to año que no ha vivido una guerra—le siseó. Harry tuvo la decencia de lucir avergonzado después de eso—. Hice una tregua contigo, sí. Pero te dije que no quería ser tu amigo. Ya no.

— ¿Pero sí de Hermione?—le espetó.

— ¿Qué?—-preguntó incrédulo.

Draco se enderezó, alzó su barbilla con orgullo y compuso su máscara más fría— Eres un imbécil, Potter. No querías humillarme, ni me tienes lástima. Me quieres cerca para meterte entre Granger y yo—por un momento sintió sus manos temblar, así que las apretó en puños. ¿Tan poca cosa lo consideraba el gran Harry Potter, defensor de las causas perdidas, para ser pareja de su mejor amiga? Debió haberlo sabido, con todas esas jugarretas en su contra. El imbécil no era Potter, era él por creerle. Suspiró. Bien.

Se dio la vuelta dispuesto a salir de ese salón. Escuchó la voz del nuevo profesor de defensa llamándole la atención, pero realmente había tenido suficiente por ese día. Sentía que le habían dado un puñetazo en el estómago. No creía que Granger se pusiera en contra de sus amigos, sus compañeros de batallas, por un recién llegado como él.

Sintió como alguien lo halaba de los brazos y lo siguiente que supo es que unas gafas se le clavaban en la nariz. Potter lo estaba besando.

Draco, Harry te ama.

Bufó.

¿Potter te dijo que está enamorado de mí y le creíste? Es la excusa más estúpida que escuché en mi vida. Ya lo veo lanzándome un Avada y después excusándose diciendo que no soportaba estar sin mí a su lado—se burló.

¡Draco!—escuchó la risa cristalina de Hermione— Hablo en serio.

Yo también—dijo burlón—. En serio, Hermione, me sorprende que le creyeras.

Ella suspiró, y Draco vio en la pose de sus manos en sus caderas y la inclinación de su cuerpo, que no iba a parar en todo el día si no la detenía ahora.

En otras noticias…—y le cambió el tema a la testaruda de Hermione Granger con excelentes resultados.

La respiración fuerte contra sus labios lo regresó a la realidad.

Potter tenía los ojos fuertemente cerrados. Sentía sus manos apretar con mucha fuerza sus brazos. Y juntaba sus narices como si los besos fueran con ellas y no con la boca. Potter lo había besado. Con un topón. Y solo su posición rígida lo mantenía ahí.

— Así que…—habló, y sus labios se rozaron. Sintió el cuerpo del moreno temblar—, ¿Hermione tenía razón con eso de la excusa del amor toda retorcida?

Potter asintió, tenso.