Un besito de agradecimiento a Cristine Malfoy por su review, estoy segura que es la mejor lectora que tiene todo el fadom de Drarry español, jajaja.
Que lo disfruten, xoxo.
Disclaimer: Los personajes de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling y asociados.
Mírame solo a mí
Parte IV
Hermione había notado el cambio entre esos dos. Harry se había vuelto más atrevido cada vez que Draco andaba cerca siendo sonriente y carismático. Daba un poco de risa, especialmente las muecas de absoluta incomprensión que hacía el rubio cada vez que le veía sonreírle, para después irse… caminando muy rápido (porque merlín no permita que un Malfoy corra). La cara abatida de Harry después de eso le punzaba un poco el corazón. Pero bueno, se dijo encogiéndose de hombros y siguiendo caminando, él decidió perseguir a ese témpano, va a tener que conocer a la fuerza los caminos para llegar a él.
En ese momento iba de camino a la biblioteca, tenía varios ensayos que empezar a terminar con Draco. Desde que se hicieron amigos había descubierto a un excelente compañero de estudios en él. Draco era muy bueno en Historia de la Magia, la había estudiado desde que era un niño, así que realmente no había mucho que Hogwarts pudiera enseñarle. Y también era muy bueno en pociones (no que ella no lo fuera), conocía mejor los efectos que podían crear cada una de las combinaciones y eso era fascinante. Algunas veces no tenía ni que agarrar un libro para hacer un ensayo sobre alguna poción. Y en transformaciones, ese era un poco obvio ya que de ahí era de dónde sacaba la base para todas sus jugarretas. Le daba un poco de risa que se pareciera en eso a los gemelos, ¿qué diría Draco si supiera que tiene rasgos en común con dos Weasleys?
Suelta una risita.
— ¿Qué es tan gracioso, Granger?—escucha de la nada sobre su oreja.
Hermione no puede evitar soltar un chillido y echarse a un lado. Cuando ve a Draco reírse con fuerza su cara se vuelve rosa de la vergüenza.
— ¡Ush! ¡Draco Malfoy!—le reprende un poco enojada, para después golpearle con el libro que llevaba en uno de sus brazos.
Draco la agarra de los brazos antes de que pueda cumplir su cometido, y sus carcajadas ahora eran sólo risitas.
— No pude evitarlo, lo siento. ¿Pensabas en mí?—le dice de manera coqueta. Hermione no puede evitar hacer una mueca de dolor.
Porque no, Draco había decidido que tampoco se iba a dar por vencido con ella, por mucho que ella ya lo hubiera rechazado. Dijo que él no era ningún Gryffindor moralista que se echaba a un lado por los sentimientos de un amigo. Y ya que estamos, que ya que Harry decía tener sentimientos por él, iba a tomar esa oportunidad para hacerse amigo de sus amigos, y que sí, había hecho una tregua con Harry por ella. Casi se echa a llorar cuando Draco le dijo eso. Todavía tenía grabada en su cabeza la sonrisa resplandeciente de Harry cuando llegó a la sala común ese día y le contó lo que había pasado todo emocionado.
— Draco… —le dijo con angustia.
El rubio suspiró.
— No vayas a decirlo otra vez, no te haré caso. Sabes que lo que siente Potter es un encaprichamiento.
— ¡Qué no lo es!—siempre era lo mismo.
Intentó zafar sus brazos de su agarre, pero el rubio no la dejó. Todo lo contrario, la empujó hacía él y la abrazó. Hermione suspiró, rindiéndose momentáneamente y devolviéndole el abrazo. No podía negar que el chico todavía le gustaba un poco, pero aunque sabía que si se daban la oportunidad ella podría amarlo, no podía hacerlo no solo por Harry, sino porque en realidad ella seguía amando a Ron, de esa manera intensa que ella sabía que Harry amaba a Draco. No podía hacerle eso a ninguno de los dos.
Además, a lo mejor Ron y ella no estaban destinados a estar juntos, pero había decidido intentarlo una vez más. Ron la evadía después de ese beso en la cámara y ella había perdido un poco la esperanza después de casi un año, pero a lo mejor solo le hacía falta un buen coscorrón a ese pelirrojo. Suspiró apretando el abrazo entorno a la cintura del rubio. Sintió un beso en la cima de su cabeza.
Justo cuando iba a soltar un suspiro de cansancio escuchó un sonido estrangulado, como de alguien cuando se traga un sollozo. Alzó la cabeza del hombro de Draco y supo que él veía lo mismo cuando sintió su cuerpo tensarse.
La mirada dolida de Harry era desgarradora.
Draco se separó de ella rápidamente en un brusco movimiento, y ella lo miró con asombro. No había esperado que él hiciera eso, todo lo contrario, pensó confundida, pero Draco no la miraba, tenía los ojos clavados en la mueca dolorosa del rostro de Harry. Parecía un poco… ¿absorto?
De la nada Draco fue envuelto en una burbuja. Soltó un grito de sorpresa.
— ¿Qué?—soltó Draco con confusión cuando se vio dentro. Parecía de plástico, ¿una pelota de playa gigante, tal vez?— ¡Potter, sácame de aquí!
Miró a Harry dispuesta a intentar hacerlo razonar, pero la de Harry había dejado ese aspecto agonizante para pasar a una mirada ceñuda y determinada.
— No.
— ¿No?—repitió Draco, incrédulo— ¿¡Quién mierdas te crees tú?! ¡Sácame!
— Dije que no—dijo cruzándose de brazos—. ¿Por qué sigues detrás de ella? ¡Ya te rechazó!
Draco abrió y cerró la boca incrédulo.
— ¿Acaso me estás haciendo una escena de celos, Potter?
Harry se sonrojó. Síp, definitivamente lo estaba haciendo.
— ¡Por supuesto que no!
Draco alzó una ceja.
— Entonces sácame de aquí.
Harry entrecerró los ojos, de pronto enojado.
— ¿Para qué? ¿Para que sigas a Hermione hasta la biblioteca y lo que menos hagas es estudiar por no poder quitarle la mirada de encima?—ironizó—No.
— ¿Y a ti que mierdas te importa si no le quito la mirada de encima?—le siseó.
— ¡Pero ella ya te dijo que no le gustabas!
— ¡Ella no dijo eso!—le gritó de vuelta—Terminó esto por ti, porque eres su amigo. Pero gracias a merlín tú y yo no lo somos, así que yo no necesito tener ninguna consideración hacia tus sentimientos, ¿me entendiste, Potter?
— Suficiente—interrumpió. La mueca que hizo Harry le decía que eso le había dolido—. Harry, saca a Draco de ahí—el moreno ni la miró, su ceño se había fruncido aún más. Bien, trataba con el Harry-súper-posesivo. Suspiró y se volvió hacia el otro—. Draco, sabes que no puedo aceptar tus sentimientos—el rubio la miró enojado y abrió la boca, estaba segura que le daría la misma charla sobre Gryffindors estúpidos que siempre decía, así que continuó antes que la interrumpiera—, y sí, tiene que ver con Harry—sintió de inmediato sobre ella la mirada culpable del moreno. Rodó los ojos, por el buen merlín—, pero él es sólo una pequeña parte de la razón. Estoy segura que en realidad sabes que no puedo aceptar tus sentimientos porque sigo enamorada de Ron. Además, decidí hacer una segunda confesión. Sé que lo sabes—insistió—, eres bastante inteligente para darte cuenta tú solo.
Draco apretó los labios en una línea fina, su rostro serio y sus ojos blindados. Ella tenía razón, lo había sabido desde el principio.
Pop.
Draco flotó suavemente hasta tocar el suelo. Hermione volteo a ver a Harry, de pronto sus ojos seguían con ansiedad el rostro de Draco y cada uno de sus gestos, parecía que buscaba indicios de derrumbamiento o dolor, pero Draco había bajado su mirada hasta sus pies.
Potter, sin darse cuenta, había envuelto a Draco con su magia y evitado que cayera al salir tan abruptamente de la burbuja. El rubio podía sentir su magia moverse entorno a él, pululando a su alrededor, ansiosa, transmitiendo en su magia los sentimientos de su dueño, casi haciéndola parecer un ser vivo. No pudo evitar el escalofrío que eso le provocó, sonrojándolo por el alcance de los sentimientos del Héroe del Mundo Mágico hacia él. Oh, mierda.
— Oh, mierda—soltó sin filtro. Tapó su rostro con ambas manos ocultando sus reacciones de los ávidos ojos del héroe.
Pero eso solo alertó a Harry, que saltó a su lado, preocupado de que por su culpa le hubieran roto el corazón a Draco y ahora lo volviera a odiar.
— Lo siento, lo siento mucho—repetía una y otra vez. Sus manos picaban por quitar las manos del rubio y poder ver qué tan grande era la herida. Si tenía una mueca de dolor, si estaba volviendo a construir su máscara de indiferencia, o peor, si el dolor era tan grande que no podía controlar sus ganas de llorar. Por la mente de Harry pasó esa única vez que el Príncipe de las Serpientes había llorado, y por culpa de Voldemort. ¿Él había equiparado ese dolor?
— ¿Estás bien, Draco?—-el rubio escuchó a través de sus manos la voz preocupada de Hermione. Asintió frenéticamente.
— Sí, sí—se escuchaba su voz ronca—. Solo… después hablamos sobre esos ensayos pendientes.
Y huyó.
Pero la sensación de la magia de Harry se quedó con él.
•°•
Draco suspiró por enésima vez. ¿Qué se supone que haría con los sentimientos de Potter? Su piel se sentía extraña cada vez que recordaba el toque de su magia.
Ya habían pasado algunos días desde aquel ataque de celos de Potter y sabía que era estúpido, pero estaba evitándolo. Sí, más.
Bufó. Esto en serio era estúpido. No le gustaba Potter, ¿así que qué hacía considerando sus sentimientos? ¿Solo por una estúpida muestra de magia sentimental?
El problema era que sus sentimientos tenían que ser muy fuertes para que su magia los transmitiera.
¿Y qué? ¿Acaso iba a tener una relación con Potter solo porque el moreno estaba perdido por él? Masajeó su frente con frustración.
— Ey, Draco—escuchó la suave voz de Hermione. El rubio giró un poco su cabeza.
— Ey, Granger—saludó. La castaña sonrió con burla.
— ¿Volvemos a los apellidos?
Draco hizo una mueca.
— Lo siento—Hermione hizo un movimiento con su mano, quitándole importancia, y se sentó a su lado en silencio, abrazando sus piernas.
Después de unos cuantos minutos en silencio volvió a hablar.
— ¿Estás enojado con Harry?—Draco la miró confundido un momento hasta que recordó.
— Lo de la burbuja—Hermione asintió. Él se encogió de hombros, la verdad era que ya lo había olvidado.
— Si no estás enojado, ¿entonces qué sucede?
Se mordió el labio indeciso.
— Que me di cuenta que lo que Potter siente es más fuerte de lo que pensaba—escuchó como la castaña decía un bajo "oh", pero no dijo nada—. Que no puedo simplemente seguir desestimando sus sentimientos. Tengo que darle una respuesta, tanto por él como por mí.
— Entonces estás indeciso en si darle una oportunidad o no—Draco asintió—. ¿Y por qué no simplemente lo intentas con él?
El rubio la miró horrorizado.
— Dejando por un momento de lado el factor de que recién acaba de terminar una guerra donde mi bando salió perdiendo y que por consiguiente esa relación sería un total fracaso ante la sociedad, ¿acaso me estás dando pase directo para que lastime a Potter?
Hermione sonrió.
— Si quieras lastimarlo no estarías aquí—Draco apretó sus labios.
— Pues no, pero eso no significa que no lo heriré si no llega a gustarme. Y definitivamente el desastre sería peor—para mí, pensó apretando sus labios.
— Oh, vamos. ¿Acaso crees que Harry aceptaría una excusa como esa? No se rendirá hasta que le digas con certeza que no te gusta después de haberlo intentado todo—eso era cierto, pensó—. Así que yo tú, mejor me voy haciendo a la idea—después le dijo más suave—. Dale una oportunidad, Draco. Si no te gusta está bien, eso no es malo. Y ni Harry ni yo dejaremos de ser tus amigos o de defenderte si eso ocurre—besó su mejilla con cariño antes de levantarse—. Confía un poco más en nosotros.
Y se fue.
Después de eso, decidió que Potter ya había sido lo suficientemente ignorado.
