:D Un capitulo más! Gracias de verdad gracias a todos por sus comentarios! Leo cada uno! Y realmente me ayudan para seguir con la historia con entusiasmo :) A ver que les parece este aunque sé que es corto me gustó dejarlo ahí...
A leer! :)Saludos a todos!
-¡Llegué a casa!-Helga aventó su mochila al pie de la escalera-¿Mamá? ¿Miriam?
Entró a la cocina y la encontró tomando café aunque seguía medio adormilada, ni siquiera se levantó al ver entrar a su hija.
-Oh, hola, querida. ¿Qué tal la escuela?
-Bien Miriam, bien…-mintió mientras abría el refrigerador- entrare a un curso de repostería.
-Oh eso es maravilloso, cariño-dijo sin una pizca de entusiasmo, Helga volteó a verla, claramente su mamá ni siquiera se había enterado de lo que acababa de decir. Cerró el refrigerador y tomó una manzana del frutero de la cocina.
-Lo que sea. Estaré en mi habitación.
Recogió su mochila de la escalera y subió mientras mordía su manzana. Entró a su recamara y cerró la puerta con un estruendo, dejó su bolso en el piso, y se recostó en su cama, mientras terminaba de comer.
Deseaba mucho que la preparatoria terminara ya e irse lejos a cursar la universidad… A Princeton, quizás… Comenzar de cero, conocer nuevas personas… Qué lejano parecía todo. Debía dejar de soñar, pero el día no había sido nada bueno. Durante las clases estuvo muy distraída, veía a los profesores y captaba palabras aisladas de lo que decían, entre clases podía oír a Arnold reír con Amanda. Maldición, había pasado muchos años poniendo atención a ese cabeza de balón que ahora que quería borrar sus sentimientos por él parecía tan difícil. Cuando la campana dio fin a la última clase del día, Helga a penas y se despidió de Phoebe y salió cuanto antes de ahí, incluso ignoró a Stinky cuando le preguntó si no iría a jugar maquinitas como cada tarde en la secundaria.
Tenía mucho sueño, solo quería llegar a su casa a dormir mucho rato, y dejar de preguntarse si quizás Arnold acompañaría a Amanda hasta su casa, o si solo se despedirían en la escuela…Sonrojándose de nuevo, claro…
Y desde su mochila sonó el celular que Olga le había regalado la navidad pasada, dejó el corazón de manzana en su buró y fue por el teléfono. Era un mensaje de Phoebe. "Hel, Esgrima es martes, miércoles y jueves… Creo que no podré acompañarte a tu taller =(". Genial. Al principio quería iniciar esto sola, pero cuando su amiga le dijo que a lo mejor entraría con ella, comenzó a pensar que no sería tan malo tener a alguien que siempre podía sacarla de apuros. "Ya qué, Phoebs. Nos vemos mañana."
Y se quedó dormida.
El martes al llegar a la escuela, Helga pudo ver como Arnold bajaba del auto de su abuelo. Empezó a caminar más rápido.
-¡Helga!
Ignorarlo, eso debía hacer.
-¡Helga!
Adiós a Arnold, eso debía hacer.
-Helga…
¡Y esos idiotas debían pararse de la escalera para no estorbarle!
Demasiado tarde, Arnold la había alcanzado y estaba sujetando su brazo.
-Oh, hola cabeza de balón.
-Estaba gritándote ¿No me escuchabas?
-… ¿No? Pero sí veo que me estás tomando el brazo. ¿Quieres que me salgan ronchas?-Y bruscamente se soltó.
Subieron por la escalera.
-Supe que ayer no acompañaste a los chicos a las maquinitas.
Entonces Arnold tampoco había ido.
-Mmm
-¿Ocurre algo?
-¿Porqué tendría que ocurrir algo?
-Pues se me hace raro, que no hayas ido… Siempre vences a Sid en Street Fighter
-Tenía planes, Arnoldo.
-¿Más importantes que humillar a los demás?
-¿Qué te importa, Arnold? ¿Realmente no puedes estar sin meterte en asuntos de los demás verdad? Siempre pretendiendo que te importan todos alrededor.
Dicho esto entró en el salón, al llegar a su lugar recostó la cabeza boca abajo con sus brazos de almohada.
Por dormir en la tarde, la noche no había sido buena.
Extrañamente sentía la mirada de Arnold desde la puerta ¿Será? Pero al levantar un poco la vista vio como saludaba de beso a Amanda.
-Es en el edificio B, el que está atrás, Helga.
-Dado que este es el A, y solo hay dos, ya me lo había imaginado, Phoebs.- Caminaron hacia el edificio B lentamente- ¿Así que hoy inicias esgrima?
-Síi, estoy muy emocionada ¿Sabías que va a haber torneos a partir de este semestre?
-La verdad es que no, Phoebe.
-Espero quedar seleccionada.- dijo como si no hubiera escuchado el sarcasmo de Helga.
-¿A qué hora son tus clases?
-De cuatro a siete- contestó sonriendo.
-¿Entonces por qué vas desde ahorita si a penas serán 3.30?
-Bueno en todos los talleres la primera clase debes llegar media hora antes…
-¿¡QUÉ!? Carajo, Phoebe ¿¡Porque no lo dijiste!? ¡Yo debía estar allá hace media hora entonces!
-Cielos, Helga… Creí que lo sabías…
-¡Ogh! ¡Nos vemos más tarde!
Y empezó a correr.
Salón 506 ese era, por suerte en el primer piso.
Abrió la puerta.
-Lo…lamento…No...Sabía…que era… media hora….antes….- Mierda no tenía nada de condición física.
Se encontraba en un amplio salón de paredes blancas, había dos filas con mesas de mármol para parejas. Era parecido a un laboratorio, pero en la pared del lado derecho había tres grandes hornos, y en la izquierda se encontraban refrigeradores, mientras que en la parte de atrás estaban dos tarjas para lavar platos y un par de estufas.
-¿Cuál es tu nombre?
Al frente del salón estaba su maestra, se veía joven, no pasaba de los 33 llevaba un impecable uniforme de chef, era algo alta con cabello corto, lacio y negro, unos labios delgadísimos, en su cintura se notaba el resultado de hacer pastel tras pastel… y no parecía haberle creído a la rubia.
Estricta sin duda.
-Helga Pataki.
-Siéntate atrás en el asiento sobrante.
Supuso que era en la fila del fondo hasta atrás, donde solo estaba un chico. Se acercó. Tenía el cabello negro y un poco largo, mas rebelde que nada, era alto y llevaba una chaqueta negra sobre una playera blanca, se había arremangado hasta los codos.
Se sentó en el banco a su derecha.
-¿Qué onda? Soy Tom…-le dijo sonriendo.
