Disclaimer: Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling y asociados.
¡Buenas, amorcitos! Este ya es el último cap de esta historia, ¡un placer escribir para ustedes, ¡besos!
Mírame solo a mí
Epílogo
— ¡Draco!—escuchó que le gritaban en el pasillo. Rodó lo ojos.
— Deja de gritar, Harry.
Pudo ver como al pelinegro le salía una sonrisa resplandeciente. Se sonrojó.
Ya estaban en el último mes de clases, y hace unas dos semanas había aceptado llamarlo por su nombre después de tanta insistencia del moreno. Y como desde hace dos semanas, Harry sonreía radiante como si hubiera sido la primera vez que dice su nombre, se preguntó cuánto le duraría esa reacción. Ah, y él no podía evitar sonrojarse como justo acababa de pasar.
Miró a Harry interrogante cuando se dio cuenta que el moreno se había sonrojado de la nada y puesto nervioso al frente de él. Esa era una reacción que no veía desde los primeros dos meses después de decidir dejar de ignorarlo. Frunció el ceño, interrogante, esperando que se decidiera a hablar.
Bufó cuando en vez de hablar, comenzó a balbucear.
— ¿Qué sucede?—le apuró.
— Ah, bueno… es que…
— Harry, deja de balbucear—a veces parece un niño, definitivamente. Lo escuchó tomar un gran respiro.
— ¿Escuchaste sobre el baile de fin de curso? El baile de graduación—aclaró. Draco asintió y movió una mano, apurándolo. Harry se volvió a sonrojar— ¿Quería saber si… quisieras ir conmigo?—pregunto con voz tímida.
— Ah—ahhh, repitió en su cabeza. Casi le entran ganas de reírse, de hecho, una pequeña sonrisa se asomó a sus labios. Y es que Draco asumía que irían juntos.
Después de todo, no hacían nada el uno sin el otro desde Pascua. Y además, se lo había dejado saber sutilmente hace una semana. Al parecer, muy sutilmente.
Al final no pudo evitar echarse a reír.
Riéndose, vio como la cara de Harry se tornó pálida, seguro pensando que lo estaba rechazando. Así que se acercó a él antes de que saliera corriendo pensando en un rechazo y con una sonrisa besó su mejilla.
— Pensé que eso se daba por hecho, Harry.
Le dio un poco de ternura como los ojos de Harry pasaron de inquietud a brillar con felicidad.
Ahora fue turno del moreno soltar un "ah".
No pudo evitar reírse y burlarse con un "sí, ah" como respuesta antes de darse la vuelta y seguir caminando hacia su próxima clase.
— Muévete, Harry, que quiero llegar temprano a pociones. ¡Y hoy no te vas a sentar con la comadreja!, recuerda que la poción de hoy es importante para los exámenes de la próxima semana. Y Hermione quedó en que iba a ayudar a su comadreja.
Escuchó los apresurados pasos de Harry dándole alcance, y cómo ya sabía que haría, rodeo los hombros de Draco con uno de sus brazos, y besó su mejilla.
— Eres peor que Hermione.
— Sí, sí.
Tuvo que morderse el labio para no dejar que una gran sonrisa cubriera su rostro.
Fin.
