Hola! :) Lo sé, lo sé. Mucho tiempo no? Casi un mes, qué horror. Es que tengo tantas ideas en la cabeza para esta historia que organizarlas a veces me frustra! Jaja y quiero que quede bien, no algo hecho sin dedicación. Ojala me dejen sus comentarios que son bien recibidos y me animan mucho!
Sobre tener un día fijo para subir capítulos pues es obvio que no tengo =(. Los primeros capítulos los subía cad días .. Pero estaba de vacaciones (buenos tiempos)...
Sí sé a donde va la historia, y hay partes que ya tengo escritas, pero no las puedo poner así por que sí, ustedes entienden...
De verdad trato de no tardarme, y no hay semana que pase y que no me quede frente a la pantalla de Word pensando... Y escribo, y borro, y lo "pulo" y este ha sido el resultado ahora! Así que a leer! :) No olviden comentar!
-Quizás podrías mostrar un poco de más interés.
Era sábado por la tarde. Phoebe y Helga se encontraban en la habitación de esta última. La rubia acostada boca arriba en su cama, arrojaba una pequeña pelota y la volvía a cachar una y otra vez.
-Es que No me interesa.
-¿Ni siquiera vas a cambiarte de ropa?
-¿Qué tratas de decir?- preguntó en tono amenazante.
-Podrías ponerte algo más acorde a "una cita".
Helga llevaba unos jeans gastados, sus tenis de siempre, y una blusa rosa muy sencilla.
-¡Cielos Phoebs! No es como si fuera a ver al amor de mi vida
Phoebe volteó los ojos.
-No. "El amor de tu vida" está con otra. Ahora mínimo déjame arreglarte ese cabello.
Helga ya no dijo nada. Cuando su amiga se ponía en ese tono mandón era mejor no repelar.
Eran las 5 de la tarde. Helga Pataki estaba en una de las mesas de la cafetería en la cual había quedado de ver a Jason. Ordenó un frapuccino de galleta, no era muy fan del café, pero tampoco le disgustaba del todo.
-¡Hola!- le saludó una voz a su espalda.
Su cita acababa de llegar.
-¿Algo tarde no?
Jason tomó asiento.
-Lo lamento de verdad. El tráfico es un asco.
El camarero llegó con el frappe de Helga.
-¿Puedo tomar su orden?- le pregunto al recién llegado.
-Un frapuccino de moka por favor.- pidió el chico.
-Y yo quiero además uno de esos muffins de zarzamora que tienes en el aparador… Desde hace rato mis tripas me lo están implorando.
Jason rió.
-Yo también quiero uno.
El camarero se alejó y ellos quedaron un momento en silencio.
-Entonces… ¿Tienes coche?-preguntó la rubia como quien pregunta la hora.
-Motocicleta.
-¿¡De verdad!? ¿Qué modelo?
-La última en el mercado. Esta allá afuera desde aquí se alcanza a ver.
Helga volteó. Una motocicleta bastante atractiva se encontraba afuera de la cafetería.
-¡Criminy! Debes ser un imán con las chicas.
-Jaja la verdad es que no. Si vieras a mis compañeras… Les da miedo.
-¿¡Están dementes!?
-A veces pienso que sí.
Helga volteó hacia afuera una vez más. Jason sonrió ante aquello.
Llegó el café y los dos muffins. Y siguieron charlando. Todo fue tan fácil, Helga sintió como si estuviera hablando con un amigo de hace tiempo. Tenían mucho en común, ambos disfrutaban de ver las luchas, conocían todos los modelos en motocicletas de los últimos diez años, y les gustaba hacerse notar ante los demás.
-Ni siquiera he pensado a que universidad iré. Me gusta vivir al día… disfrutar mi juventud Probablemente me tome un año sabático, Tom también lo hará.
Helga se había olvidado por completo de su compañero de repostería, incluso de cualquier cosa relacionada a la escuela… Ni siquiera Arnold le había pasado por la cabeza.
-Te ves más grande que otros chicos de tu grado.
-Es porque lo soy. Repetí un año. Reprobé demasiado-dijo mientras terminaba su muffin.
-¿Y qué hay de los cursos de verano?
-Verás Hel… Eran muchas materias…
¿"Hel"?
-Oh… Entiendo, chico. Pero no puedo entender que aun así quieras tomarte más tiempo.
-Ya te lo dije- dijo dando el último sorbo a su café- Quiero disfrutar esta etapa…. Si gustas te puedo enseñar.
Helga dudó
-¿Tratas de decir que yo no la disfruto?
-No, no digo eso. Vamos, apenas nos conocemos… Aunque siento como si fuera de años… Me gustaría conocerte más.
Y le sonrió.
Helga se sintió incomoda, nadie le había hablado así nunca… A lo mejor estaba malinterpretando y aquel tipo solo quería amigable, se habían llevado bien, tenían cosas en común. Además él iba en último grado…
-Tendría que pensarlo…
-Hazlo rápido. Te llevo a tu casa.-dijo apresuradamente al mismo tiempo que hacia una seña al camarero para que le llevaran la cuenta.
-¿E-en tu moto?
-¡Claro! ¿En que mas?
-¡De acuerdo, chico! Ni como negarme-contestó Helga sonriendo.
Jason pagó por el consumo de ambos. El cielo de las siete de la tarde los recibió, hacia viento fresco y varias nubes. Agradable. Helga tomó su suéter para cubrirse del frio que podía darle en la motocicleta, pero Jason se apresuró y le ayudó a Helga a ponérselo.
-¡Hey! ¿Qué haces?
-Intentaba ser caballeroso.
-Yo puedo sola ¿De acuerdo?
Jason rió.
-De acuerdo, tranquila. ¿Vamos?- preguntó dándole el casco a Helga.
-¿Qué esperamos?-no podía evitar sonar emocionada.
Jason se puso unos lentes oscuros se subió a la moto y detrás Helga. Se abrazó a su cintura mientras le decía su dirección. Y arrancaron, iban a una alta velocidad, era una experiencia que Helga estaba disfrutando mucho, como si volara, a pesar de ir abrazada a Jason, sentía libertad, quería gritar y así lo hizo.
Estaba feliz.
El chico se percató de aquello y decidió dar unas vueltas al parque antes de dejar a Helga.
Después de diez minutos se dirigieron a su casa.
-¡Creo que deberías bajar la velocidad! ¡Ya estamos llegando!-le gritó a Jason quien dejó de acelerar mientras doblaban una esquina.
-¡Cuidado!- gritó Helga al tiempo que Jason frenaba de golpe
Acababan de derribar a alguien.
-¿Qué rayos? ¡Fíjate cabezón!- exclamó Jason con enfado.
-¡Arnold!- Helga corrió junto al rubio al tiempo mientras se quitaba el casco de seguridad.- ¿Estás bien?
-Estoy bien, Helga, solo fue el impacto- dijo sentándose y buscando sus muletas.
-¿Estás demente? ¿Qué haces a mitad de la calle cuando deberías estar reposando?-preguntó Helga
-¿Eres un imán de accidentes o qué? Fíjate.- dijo Jason burlándose de Arnold- Hel, me tengo que ir… Espero verte el lunes.
Dicho esto hizo algo que ningún chico antes: Besarla en la mejilla. Tomó su casco, se subió a la moto y se fue.
Helga se quedo mirando sorprendida hacia donde Jason se había esfumado. ¿Qué se creía ese Jason para despedirse así? Peor aún: Frente a Arnold.
-¿Qué hacías en una motocicleta con… él, comoquieraquesellame?- preguntó Arnold sacando a Helga de su confusión.
-No te incumbe lo que yo haga, Arnoldo.
-¿Podrías ayudarme a ponerme de pie?-pregunto volteando los ojos.
-Claro, cabeza de balón.
-Verás que sí me incumbe el hecho de que estés por ahí, ya que habíamos quedado en juntarnos hoy en mi casa.
-¿Tu casa?
-Mi casa, Helga. Para hacer los ejercicios de matemáticas.
Lo había olvidado. Por completo. ¿Cómo demonios lo olvidó? Habría sido una excusa perfecta para no ir a la dichosa cita… Aunque al final no la había pasado tan mal…
-Oh…
-Lo olvidaste ¿Verdad?
-Umm
-Lo olvidaste, Helga.
-Sí, sí lo olvidé ¿Y? ¿Además que haces aquí si según tu era en tu casa?
-Ya que no llegaste, supuse que lo habías olvidado. Traté de llamarte pero parece que tienes cortada la línea telefónica; Vine, creí que estarías en tu casa y no por ahí divirtiéndote.
-¿Cuál es el problema, Arnold? Si quieres yo hago los estúpidos ejercicios y ya.
-No, yo también tengo que hacerlos, son parte del estudio para el examen.
-Entonces mitad y mitad. ¿Feliz?
Arnold dudó. Pero al final le entrego a Helga la mitad de las hojas con los ejercicios que tendría que hacer.
-Adioooos.-se despidió Helga entrando molesta a su casa.
-Yo no me atrevería a subirme en una motocicleta, Helga…
Ya era lunes, debido al corte de teléfono de Helga y a lo ocupada que había estado resolviendo ejercicios no había tenido tiempo de hablar con su mejor amiga hasta esa mañana afuera del aula
-Ay Phoebs no es para tanto, deja de ser tan miedosa
-¿Entonces te agradó Jason?- pregunto ignorando el comentario de su amiga.
-Es un buen tipo. Pero hubo cosas que no me gustaron.
-¿Qué? ¿Lo del suéter? Él quería ser caballeroso, te lo dijo.
-Fue demasiado…
-Ah pero si hubiera sido mantecado…
-Él es amable e incluso sabe que no me gustan esas cosas. Tampoco eso de "Hel" es de mi agrado.
Phoebe soltó una risilla.
-A mi me parece simpático.
-No me gustaría que mis amigos me pusieran esos apodos…
-Helga, ¿Has pensado que quizás él quiere algo más que amistad?
-¿He oído bien? ¿Alguien quiere ser más que tu amigo, Pataki?
Gerald acababa de llegar acompañado por Arnold.
-Esfúmate, cabeza de cepillo…
-No estoy aquí por ti… Hola primor.- saludó a Phoebe dándole un beso.- ¿Entonces, quien es el noafortunado?
-Oh cállate.
-En cuanto a cosas más importantes, ¿Adivina que hare hoy?- le pregunto Gerald a Phoebe
-¿Qué cosa?
-Hare prueba para entrar al equipo de Football americano.
-¿De verdad? ¿Qué pasó con baseball?
-Quería entrar con Arnold. Por obvias razones ya no se pudo. Y ahora simplemente quise tratar. Jaime O' estuvo en el equipo pero nunca llegó a ser mariscal… Y eso es lo que yo quiero.
-¿Lo harás por vencer a tu hermano?-preguntó Helga- Qué tonto.
-¿Quién te preguntó tu opinión?
-Gerald, estoy de acuerdo con Helga…-opinó Arnold- Si ese es el motivo, no creo que valga la pena.
-No solo es eso, viejo. Realmente me gustaría intentarlo… Incluso si no llego a ser mariscal de campo.
Arnold sonrió y Phoebe lo beso en la mejilla.
-Eso está mejor.
-Pero obviamente lo seré
El día transcurrió rápido. Gerald estuvo prácticamente todo el día junto a Phoebe y Helga. Arnold estaba muy bien atendido por Amanda.
-Las pruebas son en media hora. ¿Me acompañaras?-preguntó Gerald a su novia al salir de la escuela.
-No creo.
-¿No crees?
-Le prometí a mis papás que comería con ellos, ira el jefe de mi papá… Yo no sabía que tenías intención de entrar a Americano…
-Vamos, nena. Necesito que me des suerte.
-Quizás con esto baste…
Y lo besó.
-Bueno, me iré a vomitar por allá.-sentenció Helga.- No tardes Phoebs.
La rubia caminó a unos cuantos metros lejos de la pareja. Vio a su alrededor. Harold y Paty platicaban en las escaleras parecía que se contaban un secreto. Stinky y Sid veían a las estudiantes pasar, "Par de zopencos" pensó Helga. Rhonda estaba con Nadine mirando hacia donde se encontraban Harold y Paty, probablemente criticando a sus compañeros. Y poco mas alla estaba estacionada la motocicleta a la que Helga se había subido el día anterior… No había visto a Jason en todo el día.
-Pisa con cuidado…
Era la voz de Amanda, y no era difícil adivinar a quien le hablaba, por lo cual ni volteó a verlos
-Helga…
-¿Qué pasa cabeza de balón?-preguntó mientras volteaba ahora sí.
-Tengo listos los ejercicios que me tocaron. ¿Podrías darme los tuyos?
-Ah sí. Por aquí los tengo…
Empezó a buscar en su mochila y sacó las hojas en las que había pasado parte de su sábado y todo su domingo.
-Toma-le dijo entregándoselas-Ahora dame lo que tú hiciste.
-Déjame a mí. Yo lo busco.- dijo Amanda tomando su mochila- Suficiente tuviste con lo que te hicieron el sábado…
-¿Qué te pasó el sábado?- pregunto distraídamente Helga.
-Qué descaro, eh Helga… Tu amiguito que casi mata a Arnold.
-Tranquila, chica. No sé qué te haya contado Arnoldo pero lo está exagerando todo. Creo que él debería fijarse por dónde camina.
-¿Estás defendiendo lo que me hizo ese tipo?-pregunto Arnold extrañado.
-Por favor, cabezón. No deberías andar por ahí solo ahora… Menos cuando tienes enfermera veinticuatro-siete…. Además ese día ni te quejaste…
-¡Hel!-gritó una voz
-Hablando del rey de Roma…-dijo Arnold con fastidio.
Jason se acercó y saludó de beso a la rubia.
-¡Te busqué todo el día!-dio sonriendo.
-¡También yo!- mintió. Pero no le importó, quería fastidiar a Amanda y Arnold.
-Hey ¿Quién es tu amiga?- preguntó refiriéndose a Amanda- A este ya lo conozco…
-No es mi amiga y se llama Amanda.
-¿Qué onda?- la saludó Jason.
-¡Hola!- dijo ella y se acercó para saludarlo de beso.
¿Era imaginación de Helga o Amanda miraba de manera extraña al chico? Parecía que le brillaban los ojos. Arnold también se había dado cuenta de aquello y no parecía estar contento.
-¿Entonces? ¿Quieres que te acerque a tu casa?- le preguntó Jason sin darle importancia al comportamiento de la que acababa de conocer.
-Hoy no, chico. Estoy esperando a una amiga…
-¿Qué haras esta tarde?
-Deberes…-contestó con fastidio
-¡A la mierda la tarea! Vamos a tomar algo…
Helga rió.
-Creo que debes checar mis ejercicios, Helga- intervino Arnold-somos equipo.
-¿A ti quien te habló?
-Hoy no puedo Jason. -interrumpió Helga- Será otro día…
Jason alzó los hombros.
-Ni modo. A ver si te encuentro mañana…-y besó una vez más la mejilla de Helga- Y tu- dijo refiriéndose a Arnold- fíjate con quien estás tratando… El sábado casi te rompes la otra pata
Dio media vuelta dirigiéndose a su moto.
-¡Adiós!-exclamó Amanda a quien Arnold y Helga miraron confundidos-Tu amigo es muy guapo, Helga ¿Va en ultimo año?
-Sí ¿Y?
-¿Donde lo conseguiste?
-¿Por qué te interésa?-cuestionó Arnold entre enfadado y sorprendido- El tipo es un completo tonto.
-Habló el brillante-dijo Helga con sarcasmo
-Quizás su carácter no es el mejor-opinó Amanda-Pero es un chico interesante…
-¿Interesante? ¿Has visto como me trata? ¡Y yo ni le he hecho nada!- se quejó Arnold
-¿Saben que no es interesante? Su opinión. No sé que hago escuchándolos...- sentenció Helga mientras se apartaba.
Tuvo la sensación de que Arnold quería decirle algo más pero Amanda le tomó el brazo indicando que se fueran.
-Podemos comer algo aquí cerca antes de ir a ver a Gerald- escuchó que decía la chica mientras comenzaban a caminar.
En ese momento vio como Phoebe se dirigía a ella.
-¿Nos vamos, Phoebs?
-Vámonos-contestó sin ánimo su amiga.
-¿Qué ocurre?
-Nada…
Helga alzó la parte izquierda de su ceja.
-¿Nada?
-A Gerald no le gustó que no lo acompañara hoy.
-¿Se enojaron?-preguntó sonriendo, sonrisa que se esfumó al ver el rostro de su amiga.
-Eso parece…-empezaron a caminar- Le dije que quizás nos podríamos ver más tarde pero tiene que pasar por Kimberly a ballet. No me gusta estar así con él.
-Criminy! ¡Tú ya tenias planes! Ese novio tuyo quiere estar pegado a ti todo el tiempo! ¡Es asfixiante, Phoebs!
-No, lo entiendo… Él quiere que esté con él, es un momento importante…
-De acuerdo, pero no puedes y no tiene porque molestarse por eso.
Phoebe ya no dijo nada. Caminaron un rato sin charlar. El sol a esa hora era horrible, por suerte ambas llevaban el cabello recogido.
-¿Vas a mi casa hoy, cierto?-preguntó Helga al llegar a la puerta de su amiga- Finalmente Miriam compró mis litros de mantecado.
-Mmm…
-¡Vamos, Phoebs! ¡Hasta te dejare probar de mi especial de chocolate!
Phoebe suspiró.
-De acuerdo-dijo sin opción.
-Te espero a las 5.30
-Claro…
-Ah y Phoebs, tu sabes que bromeaba sobre mi especial de chocolate ¿No?
Su amiga rió.
-Lo sé, Helga…
Pasaron la tarde comiendo mucho helado, charlando poco y haciendo deberes. Helga consiguió animar a su amiga diciéndole lo lógico que eran las peleas entre novios, y que con los entrenamientos de ambos era obvio que se verían poco fuera de clase pero tendrían que aceptarlo.
Phoebe esperaba que Gerald le llamara durante el transcurso de la noche, pero no lo hizo. Esperaba que le hablara al llegar a clase, pero tampoco lo hizo.
-Ya se le pasara…-argumentó Helga a su hora del descanso- ¡Además así estamos mejor!
Alguien tosió a sus espaldas.
-Phoebe ¿Podemos hablar?
Era Gerald, finalmente.
-De cualquier manera olvidé mi jugo en el salón.- se excusó Helga para irse de ahí.
Subió las escaleras al tiempo que esquivaba a Eugene que estaba por tropezar.
Al acercarse a su salón escuchó las voces de Arnold y Amanda por lo que decidió quedarse a escuchar.
-Realmente agradezco tu compañía-decía el cabeza de balón.
-No seas ridículo.
-Hablo en serio. Bien podrías estar conociendo más personas y estás aquí.
Amanda rió. Un molesto sonido para Helga: Las risas que Arnold le sacaba a otras.
-Desde que llegué te has portado muy bien conmigo… Al igual que Gerald. Solo que ahora él tiene otras cosas en la cabeza…
-Bueno pues disfruto mucho el hecho de que estés conmigo.- la voz del chico se escuchaba apenada…
-A mí también me gusta estar contigo…
-No recuerdo cuando fue la última vez que me sentí tan bien en compañía de una niña…
-Bueno teniendo a Helga Pataki alrededor es comprensible…
-Me agradas mucho, Amanda…
Silencio.
¿Por qué se habían callado? Quizás Amanda había saltado por la ventana dando a entender que a ella no le agradaba él. Sigilosamente se asomó al interior del aula.
Se había equivocado. Tenían sus bocas demasiado ocupadas para hablar.
Y Helga Pataki quería golpear al mundo.
