Bueno este es un poquitin mas corto que el anterior. Muchísimas gracias por sus criticas! Aprecio CADA comentario. Es bueno saber que se tienen nuevos seguidores o que los viejos siguen leyendo. Eso de verdad anima mucho. Nuevamente una disculpa por la demora, yo sé lo feo que es que no actualicen seguido, pero más vale tarde que nunca no?
Poco a poco voy llegando a donde mas quiero jaja. Espero que no dejen de comentar, realmente eso ayuda mas de lo que creen.
A leer! :)
No podía con todo el coraje que tenia. ¿Dónde estaba Brainy cuando efectivamente quería golpear? Realmente estaba perdiendo su oportunidad con Arnold. Tantos años detrás de él. El siempre estar ahí para él, aunque no lo notara. El ahuyentar a todas las que se ponían en el camino. Idear mil planes para conseguir estar cerca de él. Incluso declararle su amor…
Y él… Él solo se fijaba en las equivocadas. Las que nunca le iban a dedicar libros de poesía, las que jamás pondrían a un lado su propias metas por verlo a él feliz, simplemente las que nunca tratarían de ayudarlo, comprenderlo, apoyarlo, cuidarlo y quererlo tanto como ella durante todos esos años.
Estuvo ausente con su alrededor las siguientes clases, guardándose su enojo y confusión. Solo prestaba atención a los profesores. Y aunque no quería ser mala amiga solo veía como Phoebe movía los labios mientras le platicaba su reconciliación con Gerald, pero no la escuchaba.
-No creas que no he notado lo distraída que estás.-le comentó su amiga al salir de la última clase- ¿Qué sucede, Helga?
-Estoy cansada. Quiero irme ya.
-¿Hoy tienes repostería cierto?
-Ajá.
-Bueno pues tenemos aproximadamente una hora todavía. ¿Quieres ir a comer algo a la cafetería de en frente?
-Suena bien, Phoebs. Me gustaría una emparedado.
Entraron. La cafetería se llamaba "Canela". Era un lugar agradable, no tan grande pero suficiente para los estudiantes con antojo o con bastante chisme que contar. Ya no había mesas para dos personas, así que ocuparon una de cuatro en la terraza. Observaron el menú que estaba sobre la mesa. Después de cinco minutos llegó una camarera con el cabello rojo fuego recogido, tenía muchas ojeras y un arete en el labio inferior.
-¿Puedo tomar su orden?- les preguntó.
-Un sándwich vegetariano y el té de la casa.
-Emparedado de pastrami y gaseosa Yahoo. Ah y necesito pepinillos extra.
La rubia volteó a su alrededor y vio a Harold y Paty juntos en una mesa riendo.
-Se dice que están saliendo- comentó Phoebe al notar lo que Helga veía.
-¿El gordinflón y la gran Paty? No sabía que Harold sintiera algo que no fuera hambre.
-Ellos lo niegan. Pero se les ve mucho juntos.
-Qué ridículos en ocultar algo así….
-¿Tú crees?- cuestionó Phoebe alzando una ceja.
Helga ignoró el comentario.
Phoebe comenzó a hablar de clases, profesores y deberes. Hasta que llegó su orden.
Empezaron a comer cuando escucharon una voz familiar.
-¡Phoebe! Te me escapaste.
Gerald besó a su novia. Mientras que Arnold y Amanda sonreían detrás.
-Creí que tenias entrenamiento.
-Así es, pero aun tengo 20 minutos.-explicó Gerald.
-Solo vinimos por un refrigerio antes de nuestras clases.- explicó Phoebe.
-¿Es vegetariano lo que estás comiendo?-preguntó Amanda.
-Sí, lo es.
-Se ve delicioso y saludable.
-¿Quieres probar un poco?
-No, gracias. No me gusta ir a gimnasia con algo en el estomago.
Dicho esto volteó a ver a la comida de Helga como si le resultara extraño ver a alguien comer aquello. Pero extrañamente le sonrió, sonrisa que Helga no regresó.
-¿Qué tal vas en gimnasia?- preguntó Gerald mientras tomaba el asiento de Phoebe y hacia que ésta se sentara sobre sus piernas. Arnold y Amanda ocuparon los lugares sobrantes.
-Bastante bien- contestó la chica sonriendo- Aunque ayer que fuimos a verte a tu prueba de americano vi a las porristas y creo que me estoy arrepintiendo… Habría sido divertido entrar a animación.
-Lógico. Todas las porristas son huecas.-dijo Helga en un murmullo que solo Phoebe captó.
-¿Perdón?- preguntó Amanda.
-Digo que es ilógico ya que las porristas son huecas. No encajarías.
-Difiero contigo. Justo ayer conocimos a una ¿Cuál era su nombre? ¡Ah, Denisse! Que resulto muy agradable. Eso de que las porristas no son inteligentes es un mito.
-¿Entonces por qué quieres entrar?
-¿Disculpa?
-Que si entras todos te juzgaran mal.
Amanda rió.
-Eso ya no importa. Estoy en gimnasia y me gusta.
-¿Y siempre en que quedaste tu, Arnold?-preguntó Phoebe al ver que Helga iba a contestar.
-Pues solo conseguí tutoría. Ayudare a otros estudiantes en materias donde yo vaya bien y ellos no. Ya tuve un caso difícil en la PS 118, así que espero que me salga bien.
Amanda rió y se le quedo viendo al rubio. ¿Habría ya algo entre ellos? ¿Estaría en frente de un noviazgo del que no estaba enterada? (Además del de Paty y Harold)
Envolvió el resto de su emparedado en una servilleta, se despidió con un "Nos vemos luego" y salió de la cafetería.
Demonios. ¿Podría tener peor suerte? Claro que esperaba confesarle su amor a Arnold algún día. Pero aun no estaba lista. Sin embargo no por eso era justo que una tipa llegara de la nada y empezara a salir con él. Debería existir una regla para que hicieran fila. Que esperaran su turno.
Entró al aula de repostería. Aun no había nadie.
Se recogió el cabello.
Un listón rosa no podía faltar. Desenvolvió su emparedado y siguió comiendo mientras echaba un vistazo a su recetario.
Panqué marmoleado. Se veía simple, probablemente terminarían rápido la clase.
-Hola- dijo la voz de Tom.
-Hola- contestó una indiferente Helga.
-¿Cómo estás?-preguntó sentándose a su lado.
-Mmm mas o menos… Quiero decir, ¿Qué te importa?
-Pues me interesa saber de qué humor estás para imaginarme cómo será la clase…-Helga gruñó- ¿Qué tal te va con Jason?
-¿A qué te refieres?
-¿Has vuelto a salir con él?
-No. Creí que eran amigos.
-Éramos amigos hace mucho… ahora solo buenos compañeros.
-Conmovedor.
-¿Piensas salir con él de nuevo? Él está muy interesado en ti.
Helga abrió mucho los ojos.
-Explícate.
-Creo que él es quien debería explicarte, querida Helga.
-Definitivamente esta no ha sido mi semana-Ya era viernes y salían de clases finalmente- Llegar y ver a Miriam durmiendo por toda la casa durante el fin de semana no mejorara mucho las cosas… ¿Quieres ir a las maquinitas?- No hubo respuesta. Phoebe buscaba a alguien. Y aunque Helga sabía de quien se trataba insistió-¿Hola? ¡Halcón llamando a gusano! … ¡Phoebe!
-¿Eh? Oh lo siento Helga buscaba a…
-Geraldo.
-Gerald, sí. Lo perdí al salir del salón…
-¡Qué raro! ¿Qué te hace pensar que vendrá? Si eso no ha ocurrido últimamente… Siempre se va directo a práctica.
-Adivina quién…
Gerald había llegado por detrás de Phoebe y le estaba cubriendo los ojos.
-¡Gerald!-exclamó su amiga entusiasmada.
Su novio apartó las manos de sus ojos y le dio un beso.
-¿Ya vas a casa?-le preguntó el moreno.
-Sí. ¿Y tú? ¿Quieres que nos vayamos juntos?
-Eh…-el chico se rascó la cabeza-lo que pasa es que…
-Tienes entrenamiento…
-Pues sí…
-¿De nuevo?
-¡Cielos! ¿No es demasiado? Más para quien no tiene condición ¿No, Gerald?-opinó la rubia.
-Querida Helga, por algo fui elegido…-volteó a ver a Phoebe, quien lucía triste- ¿Qué ocurre? ¿No te alegras por mi?
-Claro que sí… Pero entre mis entrenamientos y los tuyos nunca coincidimos. Y con tantos deberes menos. Los domingos voy a meditación con mis papás. Pero bueno, al menos tenemos los sábados
-Emm sí- Phoebe lo interrogó con la mirada, no le había gustado ese "mm" – Algunos sábados también vendré a entrenar… Pero no todos.- añadió de prisa.
-No, los otros no serán entrenamientos, sino partidos- aseguró Helga.
Gerald la fulminó con la mirada.
-Tengo que irme, amor… Si puedo paso en la noche a tu casa.
-Si puedes…
La besó en la mejilla y se fue.
-¡Vamos Phoebs!
Empezaron a caminar. ¡Vaya semanita!
Vieron a Amanda y Arnold pasar. Iban a la cafetería Canela. Muy contentos.
-Emm ¿Phoebs?
-¿Qué pasa?
-¿Recuerdas lo que te conté? ¿Lo que vi el martes?
-Ajá…
-Gerald no te ha comentado si ese par de zopencos… Mmm ¿Salen juntos?
-Ya te habías tardado- y soltó un suspiro-¡Helga ya déjalo! ¡Si de verdad Arnold te interesara ya habrías cambiado para tratarlo amable!
-¡No voy a cambiar mi forma de ser por nadie!
-No estarías cambiando… Estarías mostrando quien eres en el fondo… ¿Es eso tan malo?
Helga se quedó callada.
-¿Salen juntos o no?
-No no salen juntos-los ojos de la rubia se iluminaron- PERO pronto pasará. ¡Se besaron! Se gustan.
Caminaron un rato en silencio.
-¿Ya no has hablado con Jason?- soltó Phoebe de repente.
-No.
-Parece un buen chico. A pesar de su desdén por la escuela.
-Me da igual.
-Si te vuelve a invitar a salir tienes que ir
-¿Eh? ¡No!
-Dijiste que te ayudara a superar el mantecado.
Helga gruñó inconforme.
Siempre era relajante vencer a sus compañeros en las maquinitas. Lástima que Harold no había ido. A lo mejor era verdad y estaba saliendo con Paty. Maldita adolescencia ¿A caso todos necesitaban pareja para sentirse a gusto? ¿No podían seguir disfrutando cosas tan simples como arrojar piedras al lago? ¿Comer helado hasta reventar? ¿Correr por el parque sin importar ensuciarse?
Quizás exageraba y solo estaba de mal humor con el mundo.
El sábado no era muy prometedor. Había quedado con Phoebe a las cinco para hacer deberes de química. Eran las tres de la tarde y seguía en pijama sin intención de cambiarse. Estaba comiendo cereal de la caja cuando el teléfono sonó.
-¿Bueno?- contestó Helga sin ánimo.
-¿Hel?
-¿Quién es?
-Soy Jason.
-¿Jason? ¿Cómo rayos conseguiste mi teléfono?
-Tengo contactos…
-¿Qué?
Jason rió.
-Tom me debía un favor.-se excusó
-¿Y quién te dio permiso de llamarme?
-Eh… ¿Quieres que te marque para pedirte permiso para emm volver a llamarte?
Helga rió.
-De acuerdo. ¿Qué pasa?
-¿Tienes planes para hoy?
-Emmm…
-Perfecto. Paso por ti a las ocho y media.
-¿Qué? ¿Pasas por mí? ¿A dónde? ¿Para qué?-preguntó confundida.
-Quiero salir contigo de nuevo… Si es que estás de acuerdo. Aunque no acepto los rechazos.
- ¡No puedes llamar y esperar que salga contigo como si nada!
-Dijiste que no tenías planes.
-Nunca dije eso…
-¿Los tienes?
-…No.
-¿No quieres salir conmigo?
Helga recordó su conversación con Phoebe el día anterior. Quizás salir con un amigo no estaría mal. Se distraería.
-¿A dónde me vas a llevar, chico?
-Ya verás… Con falda te verías más linda. Paso ocho y treinta.
Y colgó. Dejando a Helga confundida, sin saber que pensar.
-Dejate el cabello suelto…
-¡No quiero! Hace demasiado calor…
Eran las ocho y quince
Helga Pataki llevaba una falda corta azul, una bonita blusa blanca de tres cuartos de manga, y zapatos de piso. El cabello iba recogido en una coleta, pese a insistencias de Phoebe.
Se cepillaba los dientes mientras su amiga sacaba de su bolso un delineador.
Se enjuagó y volteó a ver a su amiga.
-No.- dijo secándose los labios.
-No sabemos a dónde irán. Solo un poco.
-Siento que me picaras con esa cosa.-dijo dirigiéndose a su habitación.
Phoebe sonrió.
-No lo hare. Además es parte de mi ayuda para la dieta de mantecado.
Helga volteó los ojos y dejó que su amiga los maquillara. Después aplicó rímel y fue todo lo que la rubia le permitió.
Tocaron la puerta de la casa.
-¡Yo abro mamá!
Miriam estaba en su recamara y Bob tenía una reunión de trabajo.
Al abrir la puerta se encontró con Jason, llevaba una camisa roja, pantalón de mezclilla y zapatos negros. Se veía muy bien.
-Hel- saludó-¿Lista?
-Casi. Espera un momento.
Entró solo para decirle a Phoebe que ya se iba. Gritó un "Mamá regreso más tarde" y salió.
-¿Iremos en moto?
-Hoy no. Traje el auto de mi primo.
Y señaló el auto estacionado, un bonito BMW convertible.
-Rayos.
Jason le abrió la puerta del coche.
-Debe gustarte mucho andar en moto.-le dijo el chico cuando empezaron a avanzar- No creí adecuado usarla ya que llevarías falda.
-Ah sí…-había olvidado cómo iba vestida- ¿Cómo sabes que llevaría esto?
-Te dije que te verias mas linda así, y no sé lo supuse.
Helga se sintió incomoda.
-¿A dónde vamos?
-No seas ansiosa.
Anduvieron por las calles de la ciudad hasta que llegaron al centro. Jason se estacionó frente a una casa común y corriente con las luces apagadas.
-¿Aquí?-preguntó la rubia extrañada-no parece muy animado este lugar…
Jason soltó una carcajada.
-No… Aquí estacionare el auto. No me gusta el valet parking.
Salió y le abrió la puerta a Helga.
Caminaron una cuadra hacia adelante. Estaban sin duda en la parte de centros nocturnos. Había muchos locales, mucha gente arreglada y perfumada. Luces por todos lados. Helga no tenía un buen presentimiento.
Se detuvieron de repente.
-Aquí-anunció Jason.
-¿Qué? ¿Me trajiste a un bar?
