¡Hola! Bueno, creo que este capitulo es corto, o quizás de tanto leerlo ya se me hace muy corto. Espero que les guste.
Si todo sale bien, probablemente en una semana esté de vacaciones! Y así será muchísimo más sencillo actualizar rápido. Muchas gracias por las criticas! Aquí voy poco a poco publicando... No pienso en abandonar este fanfic porque sé el trauma que da encontrarse con historias sin terminar...
Y espero que ustedes no dejen de publicarme sus comentarios! Ya voy llegando a las partes donde más quiero :)
¡Muchos saludos! Y a leer! :D
Jason la miró confundido.
-¿No te agrada la idea?
-¿Estás loco? Me faltan meses para siquiera llegar a los dieciséis…
-Soy amigo del de la entrada, no te preocupes…
Helga dudó.
-Debes saber que no tomo.
Jason sonrió.
-No te apures, entremos y veremos que pedir sin alcohol ¿Ok?
No era solo eso. No se sentía cómoda rodeada de tipos más grandes que ella y en un lugar a donde se iba a tomar y que ella no lo hiciera.
-¿Helga?
La voz de Arnold a sus espaldas se escuchó más lejana de lo que en realidad estaba. Volteó y se lo encontró. No le sorprendió verlo con Amanda al lado. Pero Arnold si parecía sorprendido de verla ahí.
-¿Qué haces aquí, cabeza de balón?
-Vamos al cine… ¿Y tú?-añadió viendo a Jason.
-Yo… estoy aquí con un amigo- contestó y sin pensarlo rodeó el brazo de su acompañante.
Arnold se le quedó viendo con desconfianza.
-¿Van a entrar?-preguntó Amanda señalando el bar.
-No. Solo decidimos pararnos aquí a esta hora- respondió Jason provocando la carcajada de Helga.
-No tienes porque ser grosero-señaló Arnold
-Soy como se me da la gana, viejo.
-¿Puedo hablar un momento contigo, Helga?-preguntó Arnold- A solas.
-Supongo, Arnoldo
Se alejaron unos metros.
-¿Qué estás haciendo?-cuestionó él.
-Ya te lo dije, chico listo…
-Me refiero a que sigues haciendo con ese tipo. Y en un lugar como este.
-Me estoy divirtiendo. ¿Y a ti que te importa? Nadie te interroga sobre lo que haces o dejas de hacer.
-No me agrada ese tal Jason.
-Y tú no me agradas a mí, cabeza de balón. Déjame en paz.
Trató de dar la media vuelta pero Arnold le tomó el brazo y se lo impidió.
-No creo que sea buena idea que estés con él a estas horas y en un lugar así.
-¿Quieres dejar de meterte en lo que no te importa? Creí que no me querías cerca de ti, y eres tu el que no deja de molestarme, chico. Esfúmate.
Se dirigió hacia Jason indicándole que caminaran hacia la entrada.
El guardia de seguridad saludó a Jason muy animadamente mientras Helga se quedaba unos pasos detrás. A Helga no le agradó ese sujeto, ya que en el momento en que Jason se dio la vuelta este la examinó de abajo a arriba.
Entraron.
No era un lugar del todo mal. Mucha gente muy arreglada y perfumada. Las luces tenues. Era un sitio agradable. Sin embargo era inevitable sentirse fuera de lugar. Ocuparon una mesa para dos junto a la pared. En seguida llegó un mesero que vio a Helga entre signos de interrogación, sin embargo les dejó la carta.
-¿T e pasa algo?- preguntó Jason.
-Te dije que no tomo.
-No tienes por qué beber alcohol. Hay una sección en la carta dedicado a eso.
Seguía dudosa. Pero ya estaba ahí.
-¿Qué me recomiendas tomar?
-El Saratoga es bueno.
Helga lo buscó en la carta. No se veía mal, al menos no tenia alcohol. Y si no le gustaba lo culparía a él.
-Pues eso será.
Jason le hizo una seña al mesero.
-¿Qué van a ordenar?-preguntó mientras alistaba un bloc para anotar la orden.
-Saratoga para la señorita y un Energy para mí.
-¿Algún bocadillo?
-Por ahora no, gracias. Pero déjenos la carta.
El mesero se retiró.
-¿Para qué quieres la carta?-cuestionó Helga.
-Es probable que más tarde me de hambre…
-¿Acostumbras mucho este lugar?
-No tanto.
-Pues por la manera en que te saludó el tipejo de la entrada pareciera que sí.
Jason rió.
-¿Tipejo? ¿No te agradó?
-Ni siquiera hablé con él. Pero parece un idiota.
Helga volteó hacia una mesa cercana donde se encontraba un grupo de adolescentes, parecían de su edad, aunque era como si trataran de verse mayores… Incluso entre ellos parecía estar…
-Sus bebidas-anunció el mesero, dejando en la mesa los tragos.
Helga miró el suyo. Tenía un color entre amarillo y anaranjado decorado con una rodaja de limón. Parecía refrescante. El de Jason estaba en una copa, Helga había visto en la televisión que en esas copas servían los famosos Martini. Era azul y en el fondo tenía una cereza. Le dio curiosidad.
-Bueno pues… ¡salud!- dijo Jason.
-Lo que sea.-contestó ella alzando media ceja.
Helga dio un sorbo a su bebida… La sintió fresca. No estaba del todo mal. Aunque le hubiera gustado algo menos dulce.
-¿Y bien?
-Está bien, chico. Nada del otro mundo.
Jason rió, Helga parecía una chica difícil de sorprender.
-¿Quieres probar el mío?
-No lo sé… ¿Que tiene?
-Pues principalmente es una bebida de vodka…
-Emmm quizás más tarde.
Helga volvió a voltear hacia la mesa que había captado su atención hace unos segundos.
Mientras Jason la observaba a ella.
-¿A quién ves?-preguntó el chico.
-A esos-contestó señalando aquella mesa.
-¿Los conoces?
-No. Solo que hace rato creí ver a una chica de mi grupo.
Silencio unos segundos.
-¿Es molesto ese amigo tuyo no?-preguntó de repente Jason.
-¿Quién?
-El de la cabeza con forma de balón.
-N-no somos amigos.
-Me ha quedado claro. Pero igual parece que le gustas.
Helga que acababa de dar otro trago al Saratoga empezó a toser.
-¿A Arnold?- dijo finalmente- Creo que no eres bueno bebiendo.
-He visto que se preocupa por ti.
Helga alzó los hombros.
-Se preocupa por todos. Es su naturaleza- dijo tomando más de su bebida.
-¿En serio? De verdad por momentos parece que fueras especial para él.
Helga rió sarcásticamente.
-¿Especial? ¿No viste con quien estaba?
-¿Es su novia?
-No. Bueno sí. Aun no. Bueno no me importa. ¿Quieres dejar de hablar de él? No lo soporto.
Ninguno de los dos dijo nada. Solo bebieron unos minutos.
-¿Te pido otra?
-¿Qué?-contestó Helga distraída.
-Has terminado con el Saratoga…
-Ah sí…
-¿O quieres probar el último sorbo del mío?
Dudó un momento.
-¿Qué rayos? ¡Claro!
Helga bebió del Energy de Jason. Sabía bien, sin duda era menos dulce. Le gustó. Sonrió.
-¿Y bien?
-Nada mal.
-¿Quieres que pida uno para ti?
-Emm no no no…. ¡Te dije que no tomo, chico!
-De acuerdo. ¿Cuál te gustó más?
-Pues sí, esa cosa azul sabía mejor…
-Si lo tomas despacio no pasa nada.
-No.
-Mira pediré los dos.
-¡Qué estúpido! Gastarías dinero de más.
-Lo que no te tomes yo me lo tomo ¿De acuerdo?
No le parecía. ¿Pero qué más daba? Ya estaba ahí, no iba a amargarse y aburrirse mientras pensaba en Arnold y Amanda. Solos. En una sala de cine. Completamente a oscuras. ¡Ella también tenía derecho a divertirse!
-Está bien. ¡Si tan insistente eres!
Jason pidió las bebidas. Aunque esta vez para él ordenó algo diferente.
-¿Camaleón?-le preguntó Helga cuando el mesero se fue.
-Así es.
-¿Y eso a que sabe? Suena como demasiadas mezclas.
-Ya lo verás.
-¿Helga? ¿Qué haces tú aquí?
Una voz a su espalda le confirmó que no se había equivocado, hace momentos sí había visto bien.
-¿Se te perdió algo, princesa?
-¿Princesa?-preguntó Jason extrañado.
-Hola, Rhonda Lloyd… Mucho gusto.
-Yo soy Jason.
-¿Estás aquí con ella?
-¿Acaso se te cayeron tus lentes de contacto, Rhonda? –preguntó Helga con brusquedad.
Su compañera la ignoró.
-Sucede que este es el último lugar donde uno piensa encontrarse con Helga Pataki. Y sobre todo con tal compañía.
Jason sonrió. Parecía como si aquello le resultara divertido.
-Bueno le dije a Helga que la enseñaría a divertirse.
-¿De verdad? Ojala lo logres. Ya que enseñarle de moda ni me he atrevido a intentar. Helga esa falda ya perdió su color original, y esa blusa es tan de la década pasada! -En ese momento el camarero llegó con las tres bebidas.- ¡Pero si no pierden el tiempo! Claro que probablemente el Saratoga sea para ella, ya que si no me equivoco no contiene alcohol…
-¡Esfúmate de una vez Rhonda!-le dijo la rubia con fastidio.
-¡Que se sigan divirtiendo! Mi Martini no se tomará solo…
Y regresó a su mesa, llena de chicos de la clase social de Rhonda.
-¡Espero que no te ahogues!-le gritó Helga. Jason reía ante la actitud de su acompañante- ¿Qué es tan gracioso? ¿Tengo monos sobre mi cabeza?
-De verdad que no envidio nada estar en tu clase.
-¡Y no has visto nada!- dijo empezando a tomar su Energy.
-¿Qué más hay?
-Bueno, tenemos tanto de donde elegir. Harold, por ejemplo, un tipo gordo que sigue teniendo voz muy aguda para su edad. Está Eugene el chico con peor suerte del mundo.
-¿Es pelirrojo?
-¿Lo has visto caer en algún lado?
-El primer día en el patio, después en los pasillos, y casi mata a una amiga al caerle encima con mil libros.
- Yo no podría describirlo mejor.
Jason rió.
-¿Quién más?
-También contamos con Curly, un excéntrico que por cierto está obsesionado con la princesa Rhonda.
-Bueno, obsesión es demasiado aun cuando ella es muy guapa.
-Debiste verla en cuarto año con gafas.-dijo Helga a carcajadas- perdió su encanto. Hasta que convenció a papi y mami de lentes de contacto. ¿Puedo probar lo que pediste?
-¡Claro!
Helga tomo un trago. Sabía distinto.
-Es diferente.
-Es que ya no es vodka. Es una bebida con ron.
-Pues sabe bien.-dijo dando un sorbo antes de regresarle la copa a Jason.
-Dime, ¿Qué más tengo que envidiar de tu clase?
-Pues… Está Stinky, es un zopenco simplemente. "Y habla así"- dijo imitando su voz y provocando la risa del chico que tenía en frente- Nadine también, quien adora los insectos.
-¡Qué asco!
-Es la mejor amiga de Lloyd. ¡Ah, claro! También tenemos a Lila la chica perfecta.
-¿Perfecta?-preguntó Jason mientras le hacia una seña al mesero.
-Es inteligente, es bonita, es simpática. Cuando llegó enamoró a todos… Bueno casi a todos.
-¿Casi? ¿Por qué tengo el presentimiento de que te refieres al tal Arnold?-Helga alzó los hombros- Sí hablas de él. ¿Cierto?
-Sí. Hablo de él. ¿Cuál es el problema?
-Ninguno. Pero sigo creyendo que tienen algo especial…
-Por mi cree lo que quieras.
Callaron unos segundos. El camarero llegó con otro Camaleón.
-Aun tienes en tu copa.-señaló Helga
-Lo sé, pero tu no. Ese es para ti. Noté que te gustó mucho. –dijo sonriendo
Helga se confundió. Quizás era mejor tomar solo un sorbo. No quería ser tan grosera con él.
-Gracias.
-Bien dejemos el tema de ese tipo. Cuéntame, ¿Tienes hermanos?
-Una. Y elegiste mal tema de nuevo.
-¿No se llevan bien?
-Es imposible tener una buena relación con alguien como Olga.
-¿Es mayor que tu?
-Sí…
-Entiendo, Chris es igual…
-¿Chris?
-Mi hermano mayor, está en su último año de universidad y todos lo adoran. ¿Y qué hay de tus padres?
-Tú lo has dicho. Mis padres también adoran a Olga por sobre todas las cosas.
-Qué mal… Porque yo creo que eres una persona extraordinaria- dijo sonriendo.
Helga no supo qué hacer más que tomar de su bebida para evitar verlo.
Jason notó su incomodidad. Así que empezó a hablar de motocicletas y luchas tal como la primera cita… Para relajar el ambiente. Y funcionó. Incluso Helga pidió dos Camaleones más.
-Estoy divirtiéndome mucho-declaró Jason después de hora y media.
-Jajaja yo me estoy divirtiendo más de lo que creí, chico rudo.
-¿Más de lo que creíste?
-¡No acostumbro a venir a estos lugares!-dijo riendo- De hecho nunca había venido. A diferencia de ti jajaja
-Lo dices como si fuera algo malo… Solo a veces vengo a pasar el rato con mis amigos.
-Jajaja de acuerdo. ¿Sabes qué hora es?
-Casi las doce.
-¡Las doce!
-Tranquila, cenicienta, es temprano.
-Jaja cenicienta… Creo que deberíamos irnos.
-¿Has probado el tequila?
-¡No! Pero me gustan los tacos…
-¿Qué tienen que ver los tacos?
-¿Son de México no? Jajaja
-El tequila es una bebida, querida Hel….
-¿Cuál es el punto?
-No podemos irnos sin que tomes una margarita.
-Las margaritas están bien, pero prefiero los lirios…
Jason rió.
-¡Margarita es una bebida!
-¡Ooooh! ¡Mesero!-dijo haciendo señas para llamar la atención
- No no no. Olvídalo. Creo que ya tomaste mucho…
-¡Mesero!
-¡Helga! ¡No!- dijo tratando de controlar sus manos.
-¡Dijiste que no podíamos irnos si yo no tomaba una mariquita!
-¡Margarita!
-Lo que sea. Yo no me muevo sin tomar una.-dijo cruzando los brazos como niña pequeña.
El mesero se acercó.
-¿Sí?
Jason suspiró.
-Una margarita para la señorita.
-¡Y una para mí!- dijo Helga.
El mesero miró extrañado a la chica.
-Joven, no creo que sea prudente…
-Yo me encargo- contestó Jason en un susurro- Así que también la cuenta por favor.
-Sí, joven.
-De acuerdo Helga, tomaras solo un sorbo…
-Pero yo quería una mariquita, no un sorbo.
Jason suspiró aunque no pudo evitar reír. La bebida llegó mientras Helga aplaudía. Junto con la cuenta de consumo dentro de una carpeta.
-Bien, toma solo un poquito- le indicó Jason.
Helga tomó un pequeño trago.
-Listo. Vámonos- anunció Jason mientras sacaba de su billetera el dinero para cubrir la cuenta, lo deposito en la carpeta. Al voltear Helga había terminado con su bebida.
-¡Helga no!
-¡Tenia sed!- se excusó con un puchero.
-Mañana vas a querer matarme… Vámonos.
La ayudó a levantarse y por si las dudas le tomó el brazo y la sostuvo fuerte hasta que llegaron al coche.
-Oye… hueles muy bien- dijo Helga mientras Jason le ayudaba a colocarse el cinturón de seguridad
-Gracias…
Se miraron unos segundos hasta que el chico se apartó.
Fueron despacio por las calles de la ciudad.
-¡Tengo calor!-se quejó Helga- ¿Puedes abrir la ventana?
-No. No puedo. El viento hará que te sientas mareada.
-¿Mareada? Jajaja ¡Pero si estoy bien!
-Claro… De todos modos mantengamos las ventanas cerradas.
Llegaron a la casa de los Pataki.
-Listo-anunció Jason- ¿Tienes tus llaves?
-Sí… En algún lado.-dijo buscando en su bolso.
-A ver te ayudo... ¿Son estas?
-¡Sí! ¿Cómo supiste?
-Emm son las únicas en la bolsa, no fue difícil.
-Bueno. Creo que ya me voy- dijo Helga abriendo la puerta
-¡Espera! Aun tienes el cinturón de seguridad.
-Jajaja ¡Es que me lo quería robar!
Jason le ayudó.
-Dejame ayudarte a bajar- dijo abriendo su puerta.
-Aaah un caballero. Debo decirte que eso no funciona conmigo.
La ayudó a salir del auto y la acompaño hasta su puerta.
-Listo, Hel. Quisiera ayudarte hasta asegurarme que estés en tu cama pero confió en ti.
-Jajaja claro. Soy muy lista. Más que tu- dijo apuntándole con un dedo en el hombro. Lo cual hizo que se inclinara y perdiera el equilibrio. Jason la sostuvo. Helga sintió un cosquilleo en el estomago.
Diez centímetros los separaban de un beso.
