Siempre supe hacia donde iba esta historia y aquí estoy tratando una vez más. No puedo prometer cuando la terminaré pero si les sirve para entretenerse pues aquí hay un capitulo más. Después de todo, Craig Bartlett tardó mas en darnos un final no? jaja
-Es momento de irme.
-¿Tan pronto? No son ni las once.
-Si, Phoebs. La verdad es que estoy cansada…
-Creí que te irías conmigo. Mis padres no tardan en llegar.
-No te preocupes, tomaré un taxi. Tú quédate otro rato, así pasas más tiempo con Gerald.
Después de los buenos deseos a Arnold y de comer pastel, la música había continuado invitando a los presentes a bailar.
-Pero Helga ¿vas a salir a conseguir un taxi a esta hora?-preguntó Phoebe preocupada.
-Tú misma lo has dicho, no es tan tarde…
-¿Vas a despedirte de Arnold?
Helga miró alrededor.
-No. Ni siquiera está aquí…debe estar besuqueándose con Amanda…Nos vemos el lunes, Phoebs.
Al abrir la puerta que daba a las escaleras Helga se detuvo al escuchar voces. Arnold estaba hablando con su abuelo en el siguiente piso.
-Cielos…no recuerdo esa fotografía… pero sin duda es tu familia, Arnold…
-Ha sido uno de los mejores regalos que he recibido…
-¿Quién dices que te lo obsequió?
-Eso es lo extraño… fue Helga, abuelo.
-¿Tu amiguita rubia de una sola ceja?
-Sí…
-¿La que lleva haciéndote la vida imposible desde el jardín de niños?
-La misma…
Su abuelo rió.
-¿Qué es lo gracioso?
-Pues a mí no se me hace para nada extraño.
-¿Eh? ¿De qué hablas, abuelo?
-Ay Arnold… Solo te digo que ese es un regalo muy especial. La persona que te lo regaló también debe ser especial….o al menos debe considerarte muy especial a ti.
Hubo un breve silencio.
-Arnold… ¿podemos hablar?
-Claro, Amanda... Abuelo, ¿recuerdas a mi novia?
-Por supuesto… una jovencita muy agradable. ¿Dónde te habías metido?
-Estaba llamando a mi madre.
-Oh, entiendo. Sera mejor que me vaya a la cama… si no tu abuela empezara a roncar y no me dejará dormir. Que se sigan divirtiendo.
Se escucharon unos pasos alejándose hasta perderse.
-Así que eso es lo que te ha dado Helga… ¿puedo ver?
-Eh… claro.
-¿Son tus padres?
-Sí… y yo.
-Ahh-la voz de Amanda sonaba incomoda- es un buen regalo. No me imaginaba que ella tuviera estos detalles contigo.
-A decir verdad yo tampoco…
-¿Ah no? ¿Y entonces por qué lo haría?-ese tono era reproche sin duda.
-No lo sé. También me sorprendió.
-¿De verdad?
-Sí.
Más silencio. Helga pensó en bajar en ese momento, pero la siguiente pregunta de Amanda la detuvo.
-¿Qué fue eso después del pastel?
-¿De qué hablas?
-Arnold… No entiendo tu relación con ella.
-¿A qué te refieres? ¿Con quién?
-¡Con Helga Pataki!
Esta detrás de la puerta abrió los ojos exageradamente y aprovechó para voltear a su alrededor. Nadie cerca.
-¿Cuál relación? Ella es una amiga.
-¿Una amiga? ¡Se supone que ella no es tu amiga! O al menos eso aparenta de la manera en que te trata frente a todos.
-… Es una amiga. Simplemente su manera de ser es… diferente.
-Aja… ¿Solo amigos?
-¿Qué intentas decir?
-Te trata mal frente a todos… Nadie apostaría que son capaces de llevarse bien ¡Pero luego cuando nadie los ve se comportan de manera distinta!
-No te entiendo…
-¡Los vi y los escuché en el pórtico!- dijo la chica sin preocuparse por su alto tono de voz.
-¿Nos espiaste?
-¡Y me extrañó verlos así!-exclamó ignorándolo- ¿Ella dándote un regalo? ¿Abrazándose? ¿Deseándote cosas buenas? Y todo esto estando a solas…
-No puedo creer que nos hayas espiado… Y no entiendo lo que tratas de decirme.
-Entonces quise saber si era un error mío- continuó su novia sin hacerle caso- y se me ocurrió pedirle a tus amigos que te desearan algo bueno… Quizás en el fondo si tenían una buena relación de amistad. Pero no, a pesar de que la interrumpiste noté como ella tenía intenciones de insultarte como siempre… Y no solo eso, lo que más me sorprendió fue que un minuto después tu le guiñaras el ojo.
Hubo un silencio. Helga no lo podía creer… ¿A qué se debían esos reclamos, ese enojo evidente? Es que ¿Amanda estaba celosa? ¿De ella? ¿Qué otras sorpresas tendría esa noche?
-Amanda, cálmate… No sé qué es lo que estas pensando.
-Sé que cualquiera me diría loca… pero ¿Hay algo entre ustedes? ¿Hubo alguna vez algo entre ustedes?
Helga contuvo la respiración. Sus pensamientos viajaron al cuarto grado y todo lo que vivió con él.
-¿Qué cosas dices?
-Ese abrazo, ese regalo "especial", esos buenos deseos, ese guiño… y vi como se miraban en el pórtico. A mí no me gusta ser la tonta de nadie, Arnold.
-¿Cómo nos mirábamos?- preguntó extrañado-No nos mirábamos de ninguna manera.
-A mí nunca me has mirado así… Yo te organicé una hermosa fiesta, y todo eso se vio opacado por lo que hizo Helga Pataki esta noche.
-No puedo creer que estés celosa de Helga.
-¿Puedes culparme después de todo lo que vi?
- Es absurdo que te sientas así. Ella solo es… una amiga. Es mejor que vayamos a mi habitación, estás alterada y no quiero discutir en el pasillo.
Pasos. La puerta de la habitación se cerró.
Helga se sintió confundida. Normalmente ideaba mil cosas, y trataba de arruinar las relaciones de Arnold con otras chicas. Esta vez no había hecho nada más que un buen gesto sin mala intención.
El lunes Helga despertó sintiéndose diferente, ya no tenía a Jason como novio, sabía que Arnold había disfrutado su regalo, y además sin querer había logrado fastidiar a Amanda. Celos. Si eso había logrado sin intención, sabía que si se lo proponía podía incluso conseguir que Arnold terminara su relación. Por eso no se sorprendió al tararear felizmente canciones mientras se alistaba aquella mañana. Durante el camino a la escuela estuvo planeando distintas maneras para encelar a Amanda de manera inocente. Las cosas comenzaban a mejorar.
-Hola, Helga. Me enteré que terminaste con tu novio. Es una pena- fue lo primero que le dijo Lila aquella mañana- ¿Cómo te sientes?
-De hecho me siento bastante bien, señorita perfección.- dijo Helga mientras se sentaba.
-Sabía que no durarían- opinó Rhonda que había escuchado y ahora llamaba la atención de todos-¿Pero por qué la ruptura, Helga?
-¿A ti que te importa?-respondió, miró rápidamente hacia Arnold y su novia. Ambos sorprendidos lo cual significaba que apenas de enteraban, aunque él parecía feliz, ella no.
- Él fue el que terminó con ella - dijo Harold.
-Pues te equivocas, gordinflón. ¡Yo terminé con él!
-¡¿QUÉ?! ¿En qué universo es eso posible?-exclamó Rhonda.
-Yo creo que está mintiendo- dijo Sid riéndose.
-Yo creo que no me importa lo que crean.- contestó Helga mientras sacaba sus libros.
-No hay motivo para que tú hayas dejado a alguien como Jason. Me rehúso a creerlo- dijo Rhonda cruzándose de brazos.
-No lo creas, princesa.- dijo dando por finalizada la conversación.
Durante el receso en la cafetería, Helga esperaba que Arnold y Amanda se sentaran con ellas, sin embargo prefirieron hacerlo con Lila y Curly en una mesa lejana. Ni siquiera Gerald las acompañó, se disculpó con Phoebe y se sentó con el equipo de americano.
-No entiendo por qué te molestas, Phoebs... Ya sabes que tu novio está obsesionado con su puesto en ese equipo. Sobre todo ahora que iniciará la temporada.
-Precisamente, Helga. –respondió su amiga con voz triste- Ahora tendrá más entrenamientos. Y no solo es eso, yo lo apoyo pero cuando estoy con él solo habla del equipo, de jugadas, de nuevos cantos que las porristas le hacen... Creo que todo era mejor antes de ser pareja...
- O de antes de que entrara a ese equipo.- dijo Helga terminando su jugo de manzana sin darle importancia, porque se trataba de Phoebe y Gerald así que lo superarían.
A lo lejos vio a Jason junto a dos de los muchachos que Helga había conocido en la fiesta a la que lo había acompañado y además a su lado Hugo. Tenía mucho que decirle a ambos, pero no valía la pena. Algo bueno debía salir de aquello.
-Helga, debo decir que hoy has estado de muy buen humor.- comentó Phoebe saliendo de la escuela.
-No puedo decir lo mismo de ti, chica.
Phoebe bajó la mirada. Helga no quiso insistir, pero debía admitir que Gerald le estaba empezando a caer muy mal.
-Ni siquiera me buscó hoy en todo el día y ahora no se despide antes de ir a su estúpido entrenamiento.
-¿Pasó algo en la fiesta cuando me fui? ¿Alguna pelea? ¿Hubo sangre?
Phoebe rió un poco ante la última pregunta.
-No. Es lo peor de todo. Estamos bien... pero no estamos. Lo apoyo mucho pero creo que realmente quiere superar a Jamie O'. Además en el equipo hay alumnos de último grado y cuando se saluda con ellos no sé, es diferente.
Helga siguió caminando a su lado. No sabía qué decir. Ella no era experta en relaciones, obviamente. Pero quiso que Phoebe se desahogara, la invitó a su casa, donde se hicieron compañía mientras realizaban los deberes. Al menos los exámenes se habían terminado.
La mañana siguiente amaneció muy fría. Nublada y con mucho viento, Helga decidió que era tiempo de sacar una de sus sudaderas, salió de su casa mientras se acomodaba el gorro.
Caminó con el frío porque quiso. Quería despejarse y agradecía que su escuela se encontrara cerca. Al llegar encontró a Jason llegando en su motocicleta, este le sonrió descaradamente. ¿Cómo se atrevía?
-¿Qué tal sigue tu amiguito cabeza de huevo?- preguntó lo suficientemente alto para que Helga lo oyera.
- Déjanos en paz. – Helga trató de ignorarlo y seguir su camino a la entrada.
-¿Sabes qué? No.- dijo Jason acelerando el paso hasta quedar a su lado- Tu me arruinaste planes, Hel. Y yo no me creo que entre tú y ese imbécil no haya nada. Así que no, no los dejo en paz. En especial a ti.
Entraron al edificio.
- ¿Y qué vas a hacer?- preguntó Helga retando.- ¿Pedirle a tu amiguito Hugo que nos golpee a todos?
Jason sonrió. Y mientras se alejaba por otro pasillo le mandó un beso a la rubia.
Helga simuló que vomitaba.
La cafetería olía a quemado, era difícil decir qué alimento había producido ese olor, pero quitaba hasta el hambre.
Helga y Phoebe se sentaron solas como ya era costumbre.
-Dime "te lo dije"- dijo Helga mientras tomaba un sorbo a su jugo.
- ¿Qué cosa?
-Que ahora tenemos mas deberes, y tu ayer decidiste avanzar bastante mientras yo jugaba en la computadora de Bob.
Phoebe soltó una risita.
-No diré nada.
-Qué bueno porque parece que tu novio al fin nos honrará con su presencia.-comentó Helga volteando en dirección a Gerald que se acercaba- Cielos, no luce feliz...Nadie lo obliga a venir con su novia eh...
Phoebe apartó una silla a su lado invitándolo a sentarse.
-No puedo creer que te juntes con este tipo de gente- le dijo a Phoebe al llegar, lanzándole una mirada de odio a Helga.
-Wow Johanssen, sé que tú y yo no somos los mejores amigos pero un "hola" está perfecto...
-¡Cállate!- exclamó Gerald en un tono poco utilizado por él.
-¡Gerald! ¿Qué sucede?- preguntó sorprendida Phoebe.
-Ah, no te ha contado. – dijo abriendo los brazos en tono de sorpresa- Y se supone que eres su mejor amiga. O bueno, su única amiga... No sé como la soportas. O soportabas por qué yo no podría estar con alguien que tiene esas amistades
-Oye cepillo, será mejor que te expliques.
-Cálmate, Helga- dijo Phoebe intentando controlar su voz- Gerald, no entendemos qué sucede. ¿Puedes explicarnos?
-Tú no lo entiendes. Apuesto a que ella sí.
-¿Estás sordo? ¡Nadie te entiende!- dijo Helga perdiendo la paciencia, además aquel olor empezaba a causarle dolor de cabeza.
-¿No? Ya deja de fingir. Ya se sabe que tú y tu novio Jason planearon todo para fracturar a Arnold y arruinarle su prueba de baseball.
