Hola a todos! Espero que se encuentren bien!
Como siempre les agradezco por su paciencia y comentarios Sabr1, EugeArg, Sandra SD, Kimagure Bijin y a un par de anónimos que comentaron :)
Honestamente estoy un poco nerviosa por este capítulo porque creo que habrá dudas y opiniones variadas sobre algunos personajes/situaciones (o quizás no! jaja ya veremos...)
Finalmente, gracias por leer!
Ese miércoles fue diferente. Era difícil decir quien estaba más feliz sobre haber recuperado su amistad, si Helga o Phoebe. Probablemente la primera ya que Phoebe lidiaba con la tristeza de tener que afrontar su rompimiento.
Gerald también se notaba un poco apagado durante las clases, no hablaba como de costumbre ni siquiera con Arnold. Helga no entendía por qué, finalmente él había sido el más responsable de todo aquello.
-Creo que es el día más largo en mi vida como estudiante-comentó Phoebe mientras jugueteaba con su comida en la hora del descanso.
-¿Quieres hablarlo, Phoebs?-preguntó su amiga, no sabía bien como actuar ante esas situaciones y la noche anterior no habían tocado el tema.
-No. Mejor cuéntame sobre Tom.
Helga dio una mordida a su manzana.
-No hay nada que contar. Hemos pasado el tiempo.
- ¿Pero cómo es? ¿De qué han hablado? ¿Cómo se hicieron amigos? Vamos, Helga. Eso me distraerá.
-De acuerdo-aceptó volteando los ojos.
Le contó cómo Tom había sido su amigo las últimas semanas, la noche en Chez Pierre, la cafetería, Lizzie e incluso le platicó un poco de la ex novia del chico.
-¿Sabes? Sí los vi anoche bailando.-dijo Phoebe con una sonrisa- Te veías feliz.
-Es un buen tipo. Me divertí. –dijo Helga mientras hacía pedacitos una servilleta.
-Lo noté.
-¿Qué pasa?-preguntó la rubia al ver que su amiga no dejaba sonreír de una manera extraña.
-Te gusta ¿cierto?-le preguntó Phoebe con picardía.
-¿Qué?- respondió Helga confundida- ¿Estás demente? ¿Cómo se te ocurre?
-Dime que ayer no sentiste nada...
No respondió. Se quedó pensativa. Sí se había sentido extraña. Pero no podía ser esa la razón.
-No-dijo al fin-Bueno...
-Lo ves. ¡Lo sabía!
-No, no. Quiero decir, me alegró tener a alguien estos días, pero solo eso.
No le comentó nada sobre lo extraña que se había sentido la noche anterior. Ni la incomodidad al final de esta. Además si le gustara querría verlo y no era así, todavía se sentía extraña.
Se alegró de que el día transcurriera y no se lo hubiera topado en ningún momento.
Esa tarde la dedicó a charlar con Olga sobre su transferencia de escuela.
Aunque los comentarios de Phoebe habían sembrado una semilla de duda sobre sus sentimientos.
¿Sería verdad? ¿Tom? No. Estaba segura. Era un buen chico, un buen amigo. Nada más. Además ¿Y Arnold?
El jueves, a diferencia de Phoebe, Helga no quería que las clases terminaran pronto. Eso significaría tener que asistir a clase de repostería y ver a Tom. Al sonar la ultima campana se despidió de Phoebe y caminó a la salida del edificio, cruzó la calle para comprar algo de beber y hacer más tiempo. Volvió a entrar a la preparatoria y antes de dirigirse a su salón se sentó en el patio central a tomar la gaseosa por la que se había decidido. Había poca gente ya que el frío no les permitía pasar tanto tiempo fuera.
Dirigió su vista a una esquina del patio y vio a Arnold con Amanda. Estaban discutiendo. Ella se veía molesta y cruzaba los brazos como si estuviera ofendida por las palabras de su novio. Él parecía confundido, quizás decepcionado. Continuaron ahí unos minutos hasta que Amanda se molestó más y se fue. Arnold frustrado movía la cabeza cómo si no pudiera creer la actitud de la chica.
Y entonces una vez más. Sus ojos se cruzaron con los de Helga. Diablos, ahora sabría que los había estado observando. Y por un momento, Arnold estuvo a punto de caminar hacía ella, antes de al parecer pensarlo mejor y salir del edificio, posiblemente tras su novia.
Helga terminó la gaseosa y caminó a su salón. Entró y ocupó su lugar de siempre. Aquel amague de Arnold se quedó en su cabeza, hasta que notó que la clase había iniciado y Tom no había llegado. Pasaron cinco, diez, quince minutos pero el chico no apareció. Se resignó entonces a realizar la práctica ella sola, la cual resultó en un pay de queso demasiado dulce y con la base quebradiza.
Al terminar la clase consideró ir a buscarlo a su cafetería, pero prefirió no hacerlo. Tendrían que verse en algún momento ¿No?
Sin embargo en el trayecto a su casa no pudo evitar preguntarse.
¿Por qué Tom no había ido? ¿Lo había tratado mal? No que ella recordara. ¿Se sentiría incomodo también? Ojalá no fuera así, no quería perder la amistad que ahora tenían.
-Quizás tuvo una emergencia en su cafetería-opinó Phoebe al día siguiente- O tuvo que ayudar a su hermana con algo.
Su profesor de química se había ausentado, y Helga aprovechó esa hora para poner a su amiga al tanto de la situación.
-Sí, tienes razón. Si hoy no lo veo, iré a su cafetería-Phoebe volvió a sonreírle de manera extraña. Helga volteó los ojos- Deberías venir.
-No quiero interrumpirlos...
-¡Cielos, Phoebe! Deja eso. Además te vendrá bien distraerte. Ha sido una semana larga.
No volvieron a tocar el tema. Continuaron con sus clases durante una mañana fresca, bostezos y agotamiento por parte de toda la clase. Ansiosos porque las festividades llegaran.
La campana del descanso sonó.
-¡Genial! A comer...- sentenció Helga levantándose de su asiento.
Phoebe no se movió.
-No tengo hambre.
-Vamos, Phoebs. Ya casi lo logramos-dijo tratando de animarla, no quería que las hamburguesas se terminaran.
-Esto no fue una semana, fue un mes para mí. Y aún queda la mitad del día.
-Entonces necesito alimentarme para sobrevivir el resto del día. Y tú también. Vamos.
A mala gana empezaron a caminar.
Al entrar a la cafetería percibió un silencio extraño. Ambas voltearon la mirada hacia donde todos dirigían su atención. En una mesa estaba Jason con Tom. Eso no podía ser algo bueno.
-¿Y a ti qué te importa?-le preguntaba Jason con burla en su voz.
-¡Díselo! Deja de hacerla quedar mal frente a todos y admite tu responsabilidad.
-¿Crees que la verdad la beneficia?- Jason rió cínicamente y alzó la voz- ¡De acuerdo! Bajo tu responsabilidad. ¡ES CIERTO! Fue utlizada. ¿De verdad crees que salía con ella porque estaba enamorado?
En ese momento Helga entendió de quién hablaban y el alma se le cayó a los pies.
Varios de los presentes la voltearon a ver.
-Cállate, Jason no necesitas hacerlo así-dijo Tom molesto, dándose cuenta que se había equivocado.
-¿Querías la verdad o no?-preguntó levantándose de su silla, empezó a arrastrar las palabras y a hablar más alto- SÍ. Salí con Helga por una apuesta. Sí. Para acostarme con una de primer grado. – el chico empezó a caminar a la puerta sin bajar la voz - Pero tenía que ser un reto ¿O realmente creías que me atraía su ceja? ¿O su ternura? Imposible.
El puñetazo que Jason recibió en la nariz tomó a todos desprevenidos. Menos a su ejecutor, menos a Arnold.
-Acabas de equivocarte, pedazo de imbécil- le amenazó Jason mientras se tocaba la nariz. Acto seguido empujó a su contrincante antes de dirigir el puño hacia su cara.
Hubo gritos de ciertas chicas mientras los hombres se acercaban para ver mejor el espectáculo. Tom se acercó para interponerse entre ambos pero Arnold lo apartó dirigiéndose nuevamente a Jason.
-Ni se le ocurra, Shortman.- alertó una voz a sus espaldas. Era el subdirector, se veía molesto pero no necesitó decir nada mas, su voz autoritaria imponía orden- Ambos vengan conmigo.
El silenció reinó, Arnold pasó junto a Helga sin dirigirle la mirada. Sin embargo, Jason se atrevió a susurrarle.
-¿Qué hiciste para que esos idiotas se pelearan por ti, Hel?
En cualquier otro momento Helga habría reaccionado con un insulto o un golpe. Pero no sabía qué hacer. Por su mente pasaban muchos pensamientos que le era difícil concentrarse.
Las miradas ahora se posaron en ella. Y no eran miradas amables, se dividían en lástima y enfado.
Claro, cómo no tenerle lástima a una chica que habían utilizado para acostarse con ella, y cómo no enfadarse con quien seguía metiendo a Arnold en problemas.
Tom se acercó rápidamente a ella.
-¿Estás bien?-le preguntó en voz baja.
-¿Por qué tenías que hacer esto?-le reclamó con enfado.
-¿Qué? Helga, mi intención no...
-Vamos Phoebs-dijo tomando a su amiga del brazo y saliendo de aquel lugar.
Se dirigieron al patio, al menos la gente ahí aun no sabría lo ocurrido. Tom las siguió.
-Helga, espera.-ambas chicas se frenaron, quizás era mejor evitar otra escena.
-Creo que mejor los dejo...
-Ni se te ocurra, Phoebe. –dijo Helga evitando que su amiga la abandonará. Volvió la mirada a Tom como esperando una explicación.
- Lo siento.-dijo este- Nunca quise que pasarán así las cosas.
-¿Ah, no? ¿Entonces cómo? ¿Qué querías lograr con eso?
-Que Jason dijera la verdad. Leslie y Amy me contaron los planes que tenía.
-¿Quiénes?
-Compañeras de mi clase, amigas de Jason... Me dijeron la verdad y solo quise que se disculpara, que pudieras limpiar tu nombre.
-¿Entonces tú ya sabías la verdad?-preguntó abriendo los brazos- ¿Sabías las intenciones de ese idiota? Eso de la apuesta y su objetivo. Y en vez de contármelo ¿preferiste gritarlo frente a todo el mundo?
-No... Ese no era el plan. Lo hice ahí porque esperaba verte y quizás que Arnold estuviera y... –bajó la mirada-No pensé. Solo estaba molesto.
-Y empeoraste todo.-sentenció ella- Ahora soy la chica que utilizaron, ¿te diste cuenta que el estúpido Jason nunca aclaró que no me acosté con él? Solo habló de la apuesta.
Phoebe soltó un chillido de sorpresa. Al parecer tampoco se había percatado de aquel detalle.
-Sí. Lo empeoré. Perdón- parecía frustrado.
-Y el tonto cabeza de balón está metido en problemas...
-Bueno-intervino Phoebe- técnicamente eso no es culpa de Tom. Él buscó la pelea.
El sonido de la campana los despertó de sus pensamientos. Se alejaron pero Helga no se movió.
-Debo ir al baño-le gritó a Phoebe quien solo la volteó a ver sin creerle una palabra.
Buscó alguna aula cercana a las oficinas, que estuviera sola... Bingo, el laboratorio de química, su maestro no había asistido por enfermedad. Entró.
No apartó la mirada de los pasillos, en cualquier momento pasaría por ahí. Cinco minutos después ahí estaba, con un moretón en el pómulo, molesto y despeinado.
-Arnold...-susurró tan fuerte como pudo y le hizo señas para que entrara al aula.
Sorpresivamente el chico no se negó, volteó a ambos lados del pasillo para no ser visto, entró y cerró la puerta.
Silencio. Quedaron frente a frente pero ninguno de los dos habló. Parecía que habían pasado años desde su última conversación.
-¿Cómo estás?-preguntó el chico al fin. Helga suspiró, él seguía igual, pensaba en ella antes que en él, no había ni un ligero tono de molestia en su voz.
Como respuesta, Helga simplemente alzó los hombros y le dedico un gesto de conformidad.
-¿Y tú?
-Golpeado, en detención y molesto.-respondió.
-Lo siento.-dijo ella con sinceridad.
-No fue tu culpa. No puedo creer los planes de ese sujeto-había desprecio en las palabras que salían de su boca mientras negaba con la cabeza con enfado- ¡Y lo que dijo de ti!
-Arnold...-lo interrumpió ella, ese era el momento- Yo no tuve qué ver con tu accidente en las practicas de baseball. Créeme.
La miró.
-Creo que en el fondo siempre lo hice, Pataki.
Sonrió pero inmediatamente se quejó del dolor en su pómulo izquierdo.
-Necesitas hielo, cabeza de balón.
-Lo que necesito es regresar a clases de karate para seguir defendiéndote de imbéciles-dijo intentando ser gracioso- Tampoco me enojo si Betzi y los 5 vengadores me ayudan.
Helga rió. Y entonces preguntó lo que la había tenido en shock todo ese tiempo.
-Oye... ¿Por qué lo hiciste?
-Me conoces. No soporté que te insultara, que hablara así de ti.
-Pero la violencia es mi estilo, Arnoldo. No el tuyo.
El chico se quedó pensando como si en realidad no supiera qué responder.
La puerta se abrió.
-¿PERO QUE ESTÁN HACIENDO AQUÍ? – era su profesor de matemáticas- La campana sonó hace mucho tiempo. Salgan inmediatamente. Los acompañaré a su aula y agradezcan que no los lleve a dirección solamente porque no vi nada comprometedor.
Caminaron en silencio. Al entrar al salón de clases los murmullos no se hicieron esperar. Helga tomó su lugar mientras reprimía esas ganas de escribir que hace mucho no sentía.
-¡LIBERTAD!- exclamó Helga Pataki mientras abría los brazos al salir del edificio, lo cual provocó el tropiezo de Eugene.
-¡Estoy bien!
-Bueno, Phoebs-continuó la rubia, ignorando a su compañero- ¿Cuáles son nuestros planes para hoy?
-¿Planes, Helga?-Phoebe no lucía convencida
-Sí, ya sabes. Cine, videojuegos, helado hasta reventar.
-Pensaba ir a mi casa...
-¿Qué? ¿Para aburrirte o estar triste?
-No. Solo creí que irías a visitar a Tom.
Helga no lo recordaba, hasta hace unas horas ese sonaba a un buen plan. Pero ya no tenía muchas ganas de verlo.
-¿Helga?
-¡Arnoldo!- exclamó dando la vuelta para verlo- ¿te quitaron el castigo?
-No. Detención empieza en diez minutos...
-¡Cielos, cabeza de balón! Lamento que te hayas metido en este lio.
-Te dije que no fue tu culpa... Hmm escuché que piensas ir a casa de ese Tom.
-¿Ah-ah sí?
-Pero no irás ¿cierto?
-¿Ah no?- Helga no entendía nada de aquello, Arnold la observó entre sorprendido y molesto-¿Por qué no?
-Helga, ¿Cómo puedes si quiera pensar en seguir hablando con esos tipos después de lo de hoy?
-Creo que te estás confundiendo, cabeza de balón- respondió tranquilamente- Tom no es como Jason...
-¿No? ¡Van a la misma clase! ¡Ambos empezaron todo en la cafetería!
-No era la intención de Tom.
Silencio.
-¿Vas a confiar en él?-el tono de Arnold era extraño. ¿Era enojo? ¿Reproche? ¿Decepción?
-Arnold-el tono de Amanda, sin embargo era el habitual.
-Dame un minuto, por favor- le respondió su novio.
-¿Disculpa?- dijo ella acercándose ofendida- Apenas y te despediste, tu castigo inicia en cinco minutos y ¿quieres que espere a que termines de hablar con la persona que te metió en este problema?
-Ella no me metió en ningún problema.
-Después hablamos, Arnoldo. –dijo Helga apartándose de aquella escena, dejándolo con aire de frustración por no haber obtenido una respuesta.
