Hola! Muchas gracias a todos por sus comentarios Sabr1, Kimagure Bijin, SD Sandra D, AdriB, Guest, AreOvilla. Sí, la historia sigue aunque me lleve mucho jeje
Tengo las cosas clave que van a suceder, pero se me dificultan unos detalles sobre cómo llegar a ciertos puntos. Esta cuarentena cuando empecé a trabajar en línea lo ultimo que quería era pasar más tiempo frente a la computadora y fue cuando dejé de publicar.
Bueno de nuevo muchas gracias por leer :)
-La cereza del pastel-dijo Phoebe mientras se alejaban de la escuela.
-¿Cuál pastel?
-Es un decir Helga. Esta semana ha sido mala y el incidente en la cafetería era lo único que faltaba.
-Sí sé lo que significa "cereza del pastel"-dijo Helga molesta- pero esto no ha sido ningún pastel.
Caminaron unas cuadras en silencio.
-¿No irás con Tom?-preguntó Phoebe con curiosidad.
-¡No lo sé!-respondió con frustración- No iba a hacerlo, sigo molesta. Pero ese tonto Arnoldo me confundió. Si no voy va a creer que le hice caso.
-Hmmm...
-Este es el momento en el que me das un consejo, chica lista.
-No puedo decirte que hacer. Ni tampoco Arnold. Tú decide.
-Bien Phoebs. Gran ayuda.
El sábado por la mañana nuevamente estuvo tentada a visitar a Tom. A las 3 de la tarde desechó la idea después de que una tormenta fría atacara la ciudad.
El domingo el día estuvo más despejado, aunque aun había algunos charcos por las calles y el frío de noviembre se apropiaba del ambiente. Podría ir a la cafetería de Tom y hablar lo sucedido. Pero la realidad era que no sabía qué decir, después de lo extraña que se sintió en la fiesta de Halloween y el incidente con Jason. Seguía molesta, y no veía caso visitar a alguien solo para descargar el enojo, especialmente porque ni siquiera le salían palabras para expresarse.
Pero por la mañana del martes se sintió ansiosa, ese día tenía clase de repostería. No quería verlo y, al parecer, él tampoco porque el día anterior ni siquiera la había buscado.
Aunque no quería admitirlo se sentía extraña, le había tomado un cariño especial a Tom y había disfrutado mucho los días y las conversaciones que tenían.
Al finalizar las clases se dirigió a la cafetería frente a la escuela solo para perder el tiempo y tomar algo, ni siquiera tenía hambre. ¿Y si faltaba a la clase? No, sería huir. Y Helga G. Pataki no tenía por qué huir. Pero al mismo tiempo, qué incomodo sería trabajar en equipo con Tom. Primero esas miradas y sentimientos en el baile, después el enojo por culpa de este al enfrentarse Jason en público y ayudarla a quedar en ridículo. Ya no tenía idea de cómo hablar con él. ¿Le diría lo molesta que estaba o que en el baile se sintió extraña? ¿Y si solo estaba enojada para no pensar en esa noche? No, no era eso. Realmente sentía molestia por lo que Tom había ocasionado frente a la escuela. Aunque no había sido su intención, solamente fue por idiota.
Helga volteó los ojos. Miró la hora en un reloj de pared. Faltaban 10 minutos para repostería. Juntó sus cosas y salió de la cafetería. Caminó con paso lento de regreso al edificio de la escuela. Poco antes de llegar a la puerta principal escuchó que alguien la llamaba.
-¡Helga!
-¿Qué haces todavía por acá, cabeza de balón?- preguntó sorprendida.
-Terminé mi castigo en detención.
-¿Cuántos días te faltan?
-Dos semanas más.
-¡Cielos, chico! No debe ser agradable para alguien como tú pasar el tiempo encerrado con tipos como esos- señaló Helga haciendo alusión a otros estudiantes que pasaban por ahí.
-Admito que no estoy acostumbrado. Lo peor es que muero de hambre-dijo tocando su abdomen-¿Qué harás ahora?
-¿Y-yo? Emm...
-Hay una pizzería nueva a unas cuadras. ¿Vamos? Apuesto que te gustará.
Helga se congeló. ¿Arnold la estaba invitando a comer? ¿Era una cita? No. No podía ser. Él tenía novia. ¡Y ella tenía una clase!
-¿De verdad? Pero...
- Te diré algo, si acierto y te gusta la pizza tú invitas los helados, y si no es así, van por mi cuenta.-sentenció el chico con una sonrisa.
Y eso bastó. Ella también sonrió y empezaron a caminar.
-Es muy arriesgado de tu parte, Arnoldo. Mi paladar es sumamente exigente.
Arnold rió.
-No es así.
-Tengo que recordarte que fuiste tú el que participó en un concurso de glotones.- dijo Helga alzando los brazos.
El chico volvió a reír.
-Bueno, corrijo: Últimamente tu paladar ya no es tan exigente.
Helga frunció el ceño.
-¿De qué hablas? Mi alimentación no ha cambiado...
Él no respondió. Caminaron un poco más hasta llegar a una pizzería pequeña pero con ambiente acogedor, perfecto para el clima de aquel día. Desde la entrada olía a salsa de tomate. Entraron y ocuparon una mesa junto a una ventana. Ordenaron una pizza grande de champiñones, salchicha italiana y extra queso. Acompañado de gaseosas Yahoo.
-¿A qué te referías con mi paladar?-preguntó Helga una vez que llegaron sus bebidas. Arnold sonrió-Eres muy extraño, la forma de tu cabeza no es el único problema al parecer.
-No me culpes a mí de que no entiendas algo tan sencillo, Helga.
-Tampoco entiendo ¿qué pasa con tu chica?
-¿Amanda?
-¿Quién más?
-¿Qué con ella?-preguntó mientras tomaba un sorbo.
-Va a enloquecer si nos ve-respondió alzando los hombros- No soy su persona favorita.
-¿Desde cuándo te preocupas?
-No es por mí. Yo tengo a Betzi y los 5 vengadores.-dijo mostrando sus puños- Pero a ti te puede matar.
Arnold dejó escapar una risa.
-Te preocupa que otra mujer que no seas tú me lastime.
Helga se sonrojó.
-No es así, cabeza de balón. Hasta pagaría por ver eso.-aclaró cruzando los brazos
-Te defiendo de un tipo frente a toda la escuela y tú estás dispuesta a verme morir...
Helga rió. Y entonces cayó en cuenta de que estaba teniendo una conversación decente con Arnold, sentados en aquel sitio sin que nadie más fuera testigo, sin necesitar aparentar nada. ¿Por qué? ¿Cómo habían terminado ahí? ¿De verdad aquel era Arnold? Lo miró. ¿Y si estaba soñando?
El mesero llegó con la pizza.
-¿Helga, estás bien?
-S-sí.-respondió dándose cuenta que no había apartado al mirada del chico.
Arnold sonrió mientras tomaba una rebanada, Helga lo imitó.
-¿Y bien? ¿Cuál es el veredicto?- preguntó él después de unos minutos.
-Debo admitir que es buena pizza- admitió antes de dar la ultima mordida a su primera rebanada.
-Tendrás que pagar la apuesta.
-No creo que guarde espacio para postre, cabeza de balón, pero sí. Helga G. Pataki cumple su palabra.-dijo alzando su mano derecha.
-¿Oye, ese de afuera no es el señor Simmons?-preguntó Arnold mientras señalaba por la ventana.
Helga volteó. Un hombre del otro lado de la acera se encontraba caminando torpemente con un montón de libros y papeles.
-Sí. Es él ¡Cielos! Yo ya estaría desesperada por jubilarme. Soportar niños no es lo mío.
-Pero el señor Simmons es genial. Cuarto grado es mi recuerdo favorito de la PS 118.
-Te conformas con muy poco, Arnoldo.
Continuaron su comida mientras recordaban aquella vez en que un canal de televisión había filmado la clase de su ex maestro.
Al salir del lugar empezaron a caminar al parque de su vecindario. Empezó a nublarse, ese frío de noviembre era más evidente día con día. Helga metió sus manos a los bolsillos de su sudadera rosa.
-¿Un poco frío para un helado no, cabeza de balón?
-Supongo que sí. Pero lo prometido es deuda. ¿O quieres faltar a tu promesa?
-No es mi estilo.
-Helga... Siento que te debo una disculpa- dijo Arnold con voz apenada.
-¿Ah sí? ¿Eso por qué, Arnoldo?- se extrañó. Quizás se refería al incidente de Chez Pierre. Por despitar pateó una piedra de la calle.
-Esa noche de Halloween me quedé pensando que quizás te grité muy feo en el baile.
-Oh eso... Supongo que solo estabas molesto por todos los rumores.- justificó ella alzando los hombros.
-No. Te he dicho que no pensaba que lo que decían fuera cierto, Helga.- esta lo miró- Sé que eres muy ruda y que no soy tu persona favorita pero conspirar con un tipo para hacerme daño... A ti te gusta trabajar sola.
Helga rió.
-En eso tienes razón, cabeza de balón.
Llegaron a la heladería. Arnold se decidió por un cono de pistacho y Helga por uno de chocolate.
-Hablando de esa noche... ¿Cuál era tu idea de disfraz, Arnoldo? ¿Un vaquero? ¿En serio?
-Fue idea de Amanda. Quería usar sus botas nuevas o algo así.- dijo frunciendo el ceño.
-Cielos, espero no haber arruinado su magnífico vestido.
Entraron al parque y siguieron caminando mientras comían sus helados.
-Me gustó tu disfraz-declaró el chico- Fue mejor que aquel de momia en primer grado. Ni siquiera podías caminar.
-¿T-tú recuerdas eso?
-Yo mismo te sostuve varias veces para que no cayeras. Y también vi como le gritabas a tu hermana por haberte ayudado.
-No volví a pedirle ayuda- dijo volteando los ojos.
-No me convenció este sabor.-admitió observando el cono en su mano.
-Mala decisión, Arnoldo.- dijo con voz triunfante- Es por eso que el chocolate nunca falla.
-Déjame probar.
-¿Qué? ¡No!
-Anda, Helga. No voy a quitártelo todo.-dijo mientras trataba de alcanzarlo con su mano. Helga lo alzó para evitar que llegara a él.
-Nunca. Querías pistacho, ahora deja el mío en paz.
Arnold fue más rápido y con un movimiento tomó la mano con la cual ella sostenía el cono, mientras con fuerza lo acercaba a su boca para robarle un poco.
-Mucho mejor.-sentenció con restos de chocolate alrededor de los labios.
-Te ves como tonto- dijo Helga riendo de su aspecto.
Arnold acercó su propio helado a la boca de Helga, tomándola desprevenida y manchando su boca color verde.
-Ahora nos vemos igual- dijo él entre risas. Ella también empezó a reír.
-¿Helga?-llamó una voz.
La rubia volteó.
-¡Lizzie! ¿Qué haces aquí? Es muy lejos de tu casa.
-Estoy con mis amigos haciendo un proyecto de ciencias.-respondió con evidente tono molesto.
-Oh ¿Cómo has estado?
-¿Y tú? ¿Qué haces aquí?-preguntó ignorándola- ¿Por qué no estás en clase con mi hermano Tom?- hizo énfasis en lo ultimo mientras observaba a Arnold.
