Hola ¿cómo están? Espero que bien, ojalá que puedan disfrutar de esta pequeña historia que se me ocurrió de pronto. Les invito a que me dejen saber sus opiniones si les gustó o no. Un beso gigante!
Responsabilidades: Nada es mío, solo la trama. Créditos al autor de la imagen (que la ame)
PIADOSAS IMPRESIONES
La luz de la luna iluminaba el largo pasillo frente a él, dando la impresión de que fuera más largo de lo que en realidad era. Pero de eso se trataba, de dar impresiones, siempre era lo mismo da la impresión o la imagen de lo que los demás esperan que seas… La luna daba un tono azulado al pasillo de grises piedras, incluso la luna mentía con su luz.
Pero muchas veces el tiempo no jugaba a nuestro favor y algunas imágenes deben ser desdibujadas. Las manos comenzaron a sudarle y sintió el frio de la transpiración recorriendo su frente, y el cabello que comenzaba a pegarse en su rostro. Esperó a que se alejaran del recodo de la escalera y se adentraran al profundo e interminable pasillo.
Muchísimos pensamientos se cruzaban a una velocidad vertiginosa por su mente, desde la mañana se encontraba mareado y con nauseas, tantos detalles que ajustar, comenzaba a estar loco, más que paranoico. Sus suaves pasos generaban un eco fantasmal en sus oídos, el suave fru fru de su pollera lo estaba volviendo loco.
-Granger espera- susurró para ambos- espera un segundo- se tapó la boca, ahogando su reciente nausea.
-¿Qué te pasa? Quiero terminar para ir a dormir…- Comenzó a chillar mientras se giraba- Malfoy, ¿estás bien?- Se acercó preocupada hasta él, que se había sentado en el pie de una escalera.
"Respira profundo" se repetía en su mente. "Es simple" intentaba convencerse. "Nadie se va a dar cuenta" esperó a que se agache a su lado y la miró profundamente. "Incluso es un acto de caridad para su gran cerebro" Sacó suavemente su varita. "respira profundo"
-Imperio- El suave susurro de su voz sonó a mil trompetas en sus oídos. Esperó, solo eso, esperó con su corazón resonando a mil pulsaciones por minuto.
Esa noche no pudo dormir, la intranquilidad de ser descubierto no cesaba, cada sonido podría ser de los aurores que venían por su cabeza. Pero ya era demasiado tarde, el hechizo ya estaba lanzado y ahora tenía que ver que voluntad era más fuerte.
Temblaba como hoja, la puerta del gran comedor se alzaba imponente ante él, aunque no tenía que hacer esfuerzo en abrirla, el paso que dio para poder entrar pesó casi mil toneladas. Allí estaba, de espaladas a él con Harry Potter a su lado. Los observó y salió corriendo, si se enfrentaba a ella de esa manera el hechizo se rompería. Corrió hasta el baño de alumnos y se lavó el rostro desesperadamente. Se ahogaba a cada segundo, luego un ruido lo distrajo, peleó con Potter y recibió la maldición que lo dejó a punto de desangrarse en el suelo.
-Debes ser fuerte Draco, muchos dependen de tu trabajo- Le susurró su padrino mientras se desvanecía en la inconciencia.
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El mes que transcurrió desde el incidente fue desconcertante y caótico. Los aliados del señor oscuro se estaban moviendo y él se encontraba a la espera de que el maldito armario quisiera funcionar. Hasta que la manzana volvió mordida, eso marcaba las últimas horas de su reloj en Hogwarts.
Los pasos a seguir estaban más que elaborados y repasados en su mente, una y otra vez. Detallando cada posible inconveniente, no había nada que pudiera salir mal. Su voluntad desde el incidente de la maldición era más inquebrantable que nunca. No solo salvaría a su familia, también al cerebro más inteligente de su generación, tenía que ser fuerte incluso para poder ser piadoso con su mayor enemiga.
Todo estaba listo, las miradas puestas en él, cada intento fallido salió como lo previó. Él era el objetivo, pero las apariencias engañan y una buena araña teje su red desde la sombra.
Acorraló al legendario mago, intentó verse en disputa y esperó a su padrino, como habían acordado. Sentía los pasos acercándose. Ella ya estaba escondida desde hace rato bajo el suelo, pero una luz bajo él pone el plan de cabeza. Debía matarlo desde abajo, donde nadie la esperaría ¿Qué había salido mal?
Su padrino se apura y mata al director, mientras sus tíos llegan hasta él.
-¡Draco, tengo a Harry!- la voz de Hermione suena desde el piso de abajo. Y él sabe que no es solo el final de su reloj en Hogwarts el que se acaba ahora.
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Extasiado, es la palabra correcta para definir al señor oscuro cuando lo recibe, con la varita de Sauco y Harry Potter petrificado. Su asenso es inmediato y los cambios en la sociedad son como un vendaval de errores de información y manipulación política.
Él se sienta a la derecha del señor tenebroso desde esa noche, su poder dentro de las filas es incuestionable y nadie jamás toca a su joya más preciada. Ella es el estandarte de los sangresucias. Les demostró a todos que debían rendirse, no se inmutó cuando la cabeza de Potter se calvó en una pica, ni cuando Weasly fue desollado frente suyo. Su voluntad cada día más fuerte para proteger a su familia y su preciosa joya.
Cada noche le va a ver e inspecciona que los 28 hechizos que ella tiene estén en orden. Incapaz de escapar de su prisión de oro. Sin recuerdos o posibilidad de volver a usar su magia. Ella cada noche lo espera para tomar el té antes de dormir.
-¿Cómo estuvo tu día Draco?- Le recibe con una sonrisa cordial, su vestido fino y su cabello arreglado.
-Bien, mañana iras junto a mi madre a resolver una revuelta de sangres sucias que no se quieren dar cuenta de su lugar. Resuélvelo de forma pacífica- dice mientras bebe del té.
-Es una pena, si vieran las cosas como son nadie debería sufrir. Menos mal que tú me ayudaste- le dice con una sonrisa cálida- Por cierto, el veneno que estabas buscando, logré concentrarlo y te deje también el antídoto sobre tu escritorio.
-Gracias Hermione, eres muy amable- termina su té tranquilamente mientras conversan de sus actividades en el día. Entonces la manda a dormir y ella obedece sin ningún cuestionamiento, nunca pregunta o cuestiona nada. Desde ese imperio en sexto año cada hechizo ha sido para mejorarla, es inteligente, callada y obediente. Tomó la elección correcta al salvar ese inteligente cerebro que tiene.
La deja acostada y a punto de dormirse, se va a su cuarto y allí cierra las puertas, y puede dejar las apariencias. Se permite derrumbarse por la noche, arrastrarse bajo su cama y llorar, temblar y asustarse como aquel niño.
Durante las noches deja su postura de mortífago piadoso, aquel que permite a los sangre sucias un lugar en el mundo mágico, nunca llegan a mas que sirviente de elfos, pero al menos les permite vivir. Durante las noches se permite sufrir por las muertes que pesan en su conciencia. Y así duerme, agotado por los fantasmas que cada luna le traen terroríficos recuerdos.
Al día siguiente volverá a dar la impresión de siempre, porque de eso se trata de impresiones.
FIN.
Bien, hasta aquí el fic, gracias por leer. Un saludo!
