Dia 21:
...Esto no puede ser real...
...no es posible, simplemente no puede ser cierto.
Creí que solo estaba teniendo una pesadilla de la cual finalmente despertaba, y luego...pum.
¿Que lugar es este?
Estaba lista, me puse el collar y me acoste en la cama para conciliar el sueño.
Rodaba de un lado a otro esperando a que mis parpados me pesaran, pero me vi en un aprieto al no sentir cansancio alguno.
Estuve así alrededor de una hora antes de al fin sentir la reconfortante sensación de cansancio. Una paz sin igual navego a través de mi pesado cuerpo. La habitación, de repente, ya no se sentia asfixiante ni ominosa. Como si todo rastro de esa prisión de metal fuera reemplazada por algo más ameno, libertad quizas.
En esos ultimos 20 dias nunca habia sentido tal comodidad ni tranquilidad, solo el asecho y el miedo de que algo me fuera a pasar.
De repente, algo de lo cual no sabria como describir más alla de quizas una especie de zumbido raro, me despierta de golpe. Me vi en la misma habitación, nada parecía diferente, salvo el hecho de que la puerta...
...estaba entre abierta.
Creyendo que al fin sería libre salgo por la puerta sin siquiera haber considerado la posibilidad de una trampa.
Solo para darme cuenta de que afuera, no habia nada. Literalmente habia un vacío inmenso y una puerta del otro lado.
No había pasillo, solo el marco de las puertas flotando en ese mar de oscuridad acompañado de un inquietante y helado soplido que erizaba mi piel.
El miedo me paralizaba conforme mi vista se dejaba atraer por la enorme brecha. Casi como si me pidiera que me dejara caer.
Mi ansiedad no se hizo esperar, me dio el empujon que necesitaba para retirarme de ahi y sujetar con fuerza mi puerta, como si fuera una niñita asustada esperando a que papá o mamá vinieran a rescatarme. Solo que esta vez no habria nadie para auxiliarme, estaba por mi cuenta y eso me aterraba, pero si no lo intentaba, me quedaria ahi atrapada como un animal cautivo.
Armada de valor puse un tembloroso pie fuera de la habitación hacia la gran brecha vacia que me separaba de la libertad. Mi respiración era cada vez más rápida conforme iba quitando los dedos del marcó de la puerta.
—Lo siento...—pronuncie sollozante
Termine de dar un paso completo y entonces...
nada...
Nada habia ocurrido, mis pies estaban ahi sobre el gran vacío como si fuera piso.
Camine con cautela hasta llegar asalvo al otro lado, procurando no apresurar el paso por si se me terminaba el piso.
La puerta de ese lado era blanca, tenia marcas de manos y arañazos; astillado, la perilla estaba oxidada. Básicamente era un puerta muy perjudicada.
No mentire, me costo tragar la saliva al verlo. Llamenme suspicaz pero presentia que algo no estaba bien con esa puerta. En general, nada estaba bien en todo esto
—Tú puedes...—me alentaba con el fin de darme más confianza.
Lo sé, me engañaba a mi misma queriendo creer que seria la salida, no obstante, el soplido aterrador que ahora se volvieron susurros inetendibles, solo me empujaban a no hacerlo.
Con todo el valor que pudiese quedarme tome el pomo oxidado, lo giré y lentamente tire de la puerta. Conforme esta se abria una luz comenzaba a salir de la misma. De pronto, rayos blancos comenzarian a disperzarse por el lugar como si de estelas de luz se tratarán, finalmente, la puerta se abria liberando la luz tras de ella...
Como si de una fuerza se tratará, el potente brillo me empujo a la oscuridad. Ya no habia suelo y termine en caida libre en ese poso de penumbra.
Grite del pánico, no sabia que seria lo siguente. Asi que solo cerre los ojos y abraze mi cuerpo como último consuelo...
Saben...se sentia muy parecido a esas veces que tienes la sensación de caer y luego...
...despiertas en tu cama como si nada hubiera pasado...
Los terribles primeros momentos cuando despiertas y tu cuerpo aun no se hace a la idea de que ya era hora de despertar. Hacen que cualquiera desee no abrir los ojos, pero conforme pasa el tiempo esa sensación se va convirtiendo en vigor.
Ahi estaba yo, luchando por despertar de tan terrible experiencia. Pese a tener los parpados pesados mi voluntad era mayor como para dejar que la comodidad y calor de las sabanas me mantuvieran cautiva. Con sutileza me mecia de un lado a otro musitando debiles ruidos por la boca, esperando que mi cuerpo recibiera el mensaje.
Entreabria mis ojos, lo primero que podia ver era algo verde.
Somnolienta me levantó de la cama pisando un par de zapatillas negras, las cuales, pateo debajo de la cama y continuó mi camino.
El frio recorria a través de mis descalzos pies mientras me recargaba en las puertas de un armario blanco.
Me sentía debil y mareada, me costo más de lo que hubiera deseado el percatarme de un detalle, mi foto con Maud y otra del show de magia de la escuela.
Era la habitación de mi casa...
¿Acaso todo fue un sueño?
Entre al baño de mi cuarto para lavar mi rostro, refrescarme y meditar un poco sobre ese sueño del cuarto confinado.
—Tranquila, solo fue un extraño sueño, ya todo acabo—me convencia una y otra vez a fin de calmar mis nervios.
Era ya la cuarta vez que remojaba mi rostro y aun sentia que algo de esto no estaba bien, mi propia cara de susto lo decía todo.
En verdad que me veia hecha un desastre, el cabello alborotado, la ropa estirada, esa presión en la cien y detras de mi cabeza; y mi playera cyan con manchas cafe.
Rayos, ¿Que se supone que hice anoche?
Suena más a que tuviera una resaca pero seria imposible, no bebo.
Imagine que esto era obra de Trixie y sus peculiares ideas. Sino sospechara de su falta de respeto por los demás, diria que fuimos a un fiesta o algo. Ahora siento un dolor punzante en la parte trasera de la cabeza, creo que me golpearon y fuerte. Demonios Trixie.
De pronto un ruido como de vidrio romperse se interpone entre mis pensamientos.
A través del reflejo del espejo veo como una silueta desaparece de inmediato al ver que lo estaba mirando. Me sobresalte ante tal acto por unos segundos, trate de guardar la calma mientras salia con cautela del baño. Solo para enterarme de que mi foto de Maud y yo estaba en el suelo, rota.
Me senti muy angustiada al ver la foto fuera de su marco.
Tome la foto y la guarde en mi bolsillo, no quería que nada le pasará. Es muy importante para mí.
Baje a la sala de mi casa en busca de mis padres pero me llevé la sorpresa de que no hubiera nadie ahí.
Extrañada trate de llamarlos con mi voz pero nadie respondia, busque por las habitaciones, pero no habia rastro de ellos, así que, como último recurso saque mi teléfono y marque primero a mi madre, sin embargo, no contesto. Probe con mi padre pero el resultado fue el mismo, típico pero como que ahora preferiria que fuera de esas veces que si estuviera.
—Que extraño...¿Dónde estan?—
—Starlight—
La inconfundible voz de mi madre se manifestaba dandome al fin una alegría. Su voz parecia provenir de su habitacion. Sin embargo, cuando llegue no habia nadie.
Nada parecia fuera de lugar, la cama arreglada, la ropa doblada, la ventana abierta para dejar pasar el aire. Ese aroma mañanero del césped de la entrada, pero lo que si estaba era la nota.
Cuando se iban siempre dejaban una nota en su puerta, un lindo detalle. No obstante, parte de esa fue arrancada.
—"Desearia..."—era lo que decía esa parte.
Con un ligero desconcierto, me sente en el filo de su cama a reflexionar sobre lo extraño de aquella mañana.
Era raro que ellos estuvieran ausentes. Siempre estaban cada mañana: Papá en la sala viendo la televisión y mamá en la cocina haciendo el desayuno; por supuesto que tambien estaba yo, en mi habitación.
Deseando que un dia bajará y no los encontrará, que ironica situación.
No suelo decirlo mucho pero, son muy asfixiantes, en especial mi madre, no creo conocer a nadie más cuya madre siguiera medicando a su hija sin que lo supiera. Por otro lado mi padre siempre me tenia bajo su ojo cuando era niña, pero con el tiempo aprendió que la mejor relación que podiamos tener era una donde ya era hora soltar a su pequeña.
Gracias papá, siempre fuiste mi favorito.
—Tal vez fueron a hacer compras...—distraida hablo al aire pensando que de alguna forma, los habia ahuyentado.
Pero de nuevo regresaba a la nota, no tenia sentido. "Desearia" ¿Que era lo que me querian decir con eso? Aunque la letra era más parecida a la Twilight, bueno algo parecida. Habian trazos un poco disparajos.
—¿Uh?—
El sonido del telefono me traeria de regreso de mi zona de pensamientos. De inmediato voy a contestar pero, por alguna razón, la contestadora tomo el llamado antes de tiempo.
—Statlight salimos a hacer un recado, regresaremos en la noche, no te quedes hasta tarde. La Dra. Edram te ordeno que ya no cambiaras tu ciclo de sueño. Te queremos.
Se habian ido. Algo en ese mensaje no termino de convencerme, o quizas solo soy yo sintiendo que nada de lo que estaba pasando era normal.
—"Usted tiene..." 3 "Mensajes"
Dejando ya la maquina regreso a mi habitación a olvidar las penas. Me eche en mi desordenada cama ah mirar el techo esperando que mi mente comenzara a pensar en un tema para despejar ese sentimiento de duda. Sin embargo, una especie de incomodo bulto, me pedia a gritos que lo sacará. Era un conejo de peluche.
Se me hacia muy familiar, ese color amarillento, las costuras gastadas y el ojo derecho descocido y apunto de caerse, yo conocia a ese felpudo...pero ¿de donde?
—Un momento...—aparentemente mi mente hizo hecho click con algo mientras agarraba al gastado peluche.
Fue entonces que en una rapida inspeccion vi que tenia un nombre pegado en su pata izquierda trasera.
—Bunkers—pronunciaba anonadada.
Entonces fue que tuve la más grande revelación en mi corta vida.
—No puede ser—completamente pasmada deje caer al conejo para, por fin, recordar porque se me hacia tan familiar.
Para hacer el cuento corto, Bunkers era mi peluche favorito, fue el primero que tuve durante mi infancia pero luego paso a mejor vida, cuando un día fuimos a la playa y el mar se lo llevo. Vaya que me sentí fatal ese día y aunque técnicamente fue mi culpa ha día de hoy sigo culpando al torpe oceano por llevarse a mi amigo de felpa.
—Creo que alguien encontró el caminó a casa—expresaba con una debil pero calida sonrisa a mi inanimado amigo—¿Sabes a donde se fueron mis padres?—
Me reía por lo estúpido de mi pregunta, sin darme cuenta de que él, empezó a patalear con sus patas traseras para liberarse y salir fuera de la habitación. Para cuándo me di cuenta lo había perdido, de nuevo.
Fue entonces que empecé a sospechar de que todo esto...
era un sueño.
En parte tenia sentido, es decir, ¿Cuando pasa que tú peluche de la infancia cobra vida?
Sali confundida de mi habitación. Todo esto era muy extraño para mí.
—Un sueño...—repetia en mi camino a la sala.
Note que la puerta que daba a la calle estaba entre abierta y quién creen que veo ahí saltando sin cesar
—Bunkers...¿Estas vivo?—
Él negó moviendo la cabeza para después, salir por la puerta hacia la calle.
Voy tras de él y lo que encuentro afuera. No era lo que esperaba.
No habia nadie afuera: la calle estaba vacía, no habian autos movilizandose, solo un silencio de ultratumba envuelto en una capa de suspenso e incertidumbre.
Di mis primeros pasos hacia la calle cuando, de repente, un sonido de arrastre resono como un eco con dirección al pueblo. Di un sobresalto que termino conmigo retrocediendo por el susto.
Todo, desde que desperte, se sintio diferente. ¿En verdad estaba soñando? Todo esto...¿no era real?
Fueron mis siguientes incógnitas, a la vez que el recuerdo de la nota que habia en la caja con el collar, llegaba como una bofetada.
—Onirica libertad...—musite como un suave soplido dejando que la corriente de viento manifestante extinguiera esa frustración naciente.
Pero no queria estar calmada tenia un coraje que llevaba guardando desde que fui encerrada. Apretando los puños es como me preparó para gritar a todo pulmon.
—¡Por supuesto que estoy soñando! ¡SIGO ENCERRADA EN ESE MALDITO CUARTO!—con todas mis fuerzas golpeo la puerta de mi casa.
Rotundamente desconcertada me sente en la grada de la entrada de mi casa esperando que toda esa ira abandonará mi cuerpo.
—Soy una idiota, ¿¡Como pude creer que todo ese asunto de mi encierro era una farza!?—
Ahogada en la rabia me incline y golpee las gradas con mis puños ocultando mi estúpida cara en mi regazo.
Estaba tan metida en mi crisis que ignoraba por completo que Bunkers, estaba tratando de consolarme rozando su suave cabeza entre mis piernas cual gato, hasta que le pusiera la debida atención.
—Ahora tu eres todo mi mundo—exprese melancolica dejando caer un par de lágrimas.
Estuve sola 20 días: encerrada, sin saber porque, si me iban a hacer algo o no. Solo el constante recuerdo de que no habia, esperanza.
Ahora todo mi consuelo era ese peluche de felpa, este maldito y reconfortante pedazo de tela que me acompañó gran parte de la infancia. Quise agarrarlo pero él se aparto de mí, me levante para alcanzarlo pero seguia alejándose de mí.
No lo comprendía, ¿Por que huia de mí? Pero no era eso, se acerco y volvio a rozar mis piernas, intente volver a agarrarlo pero aparto su cabeza.
—Supongo que no eres de esos que aman el contacto de otro...—concluia jocosamente al darme por vencida.
En verdad lo necesitaba, necesitaba sentir que no estaba sola. Con una actitud no optimista pero si mejor que antes me levanto de las gradas observando la pista.
—Ahora... ¿Como carajos regreso al mundo real?—
No se me ocurria nada pero al parecer a Bunkers si, comenzo a tocarse el pecho como queriendo indicarme que me fijara en el mío. No lo habia notado pero llevaba el collar puesto.
Bunkers salta hacia mi para darle vuelta al collar, atras tenia una inscripción.
—"Sueños y esperanzas a quien deje todo en su vida atrás"
Me senti...rara, más de lo que estaba antes. Mi cuerpo se sentía pesado al igual que mis parpados, simplemente me desplome en el suelo.
Poco a poco abria los ojos como si estuviera despertando y efectivamente eso era. Me encontraba en la misma habitación donde me tienen cautiva, el reloj marcaba las 5: 23 a.m
Todo habia vuelto ha como estaba antes...
Y así, querido diario, es como fue mi primera experiencia en ese curioso mundo de sueños que, supongo tendre que explorar a fondo si quiero encontrar alguna salida.
No tengo idea de cuánto me vaya a tomar o si en verdad encontrare algo, solo sé que es la unica opción...
—Que tengo—pronunciaba al mismo tiempo que lo escribía.
Ya habiendo terminado el reporte en mi diario, es como no me quedo nada más que hacer que esperar a que me trajeran el desayuno.
Seguia sin entender mi propósito en esta habitación confianda. Aun no podía recodar los momentos antes de despertar, solo algunos destellos de imagenes que no parecian tener sentido.
De cualquier modo, no iba a rendirme.
Estaba determinada a salir de aqui...
