El maestro del pasado

Callum se encontraba jugando en su pieza con todos los juguetes que podía usar, probablemente eran todos los que habían en el albergue, sin que nadie lo molestara. La razón se debía a que su hermano estaba tomando la siesta del mediodía lo que significaba que él podía jugar con todos los juguetes si es que así lo deseaba. Siempre le gustaron utilizar las figuras de magos sobre las de caballeros, a pesar de que su propia madre fuera una y se debía a que él siempre sintió una fascinación indescriptible por la magia, la habilidad para cambiar el mundo y ayudar a las personas. Había escuchado de Claudia que su papá podía hacer magia y cuando ella le hizo una pequeña demostración sobre la magia que podía hacer, algo que él había insistido de manera persistente cuando ella reveló que podía hacer un poco, le dieron nauseas. No podía entender por qué no le agradaba para nada ese tipo magia incluso cuando quitarle la vida a plantas y animales para usar sus restos eran algo que hacían de manera diaria cuando cazaban y comían. No podía ponerle palabras, solo sentía su estómago revolviéndose sobre sí mismo al ver los negros ojos de Claudia. Le dieron escalofríos al recordar dicha memoria, agitó con fuerza su cabeza y volvió a concentrarse en las figuras que tenía en frente.

Él estaba jugando a que unos elfos le estaban dando clases de magia a unos caballeros y magos oscuros, tema que sorprendía a todos y generaba varias carcajadas en los adultos al ver su inocencia en todo su esplendor. Él por supuesto que sabía la historia de lo que sucedió hace mil años, la expulsión de la humanidad de Xadia. Lo encontraba muy injusto ¿Por qué ellos tenían que quedarse con toda la magia y no compartir? ¿Por qué los humanos se marcharon así nada más? Deseaba poder encontrarse con un elfo para que este le pudiera enseñar magia, no como la que hacía Claudia esa no. Sabía que sería bueno, sabía que lo aceptarían por qué el jamás la utilizaría para hacerle daño a la gente solo para ayudarla. Entre frustración y enojo ante tal injusticia dejó abruptamente de jugar tirando los juguetes en frente de él acción que no pasó desapercibida por su madre quien estaba sentada en una silla a un par de metros de él leyendo un libro.

- ¿te pasa algo cariño?- preguntó con un dulce tono mientras dejaba el libro a un lado, ante la falta de respuesta ella insistió- Callum ¿te pasa algo? tu sabes que puedes contarle lo que sea a mamá ¿cierto?- dijo con un sonrisa mientras se acercaba a él.

- es injusto- comentó mientras fruncía las cejas.

- ¿qué es injusto?- preguntó mientras se agachaba a su lado.

- que los elfos tengan magia y no quieran compartir- dijo mientras señalaba la figura de un elfo del sol. Ella suspiró mientras se preparaba mentalmente, sabía que esta conversación no terminaría con una sonrisa en su rostro y una forzada en la de ella.

- hay cosas que son injustas en la vida Callum- dijo con suavidad mientras lo tomaba en brazos- nadie sabe muy bien que ocurrió hace mil años, solo sabemos que los elfos junto a los dragones nos expulsaron de Xadia porque descubrieron que podíamos usar magia oscura, no puedo decir que estuvieron en lo correcto y tampoco que estaban equivocados, simplemente no sabemos por qué ocurrió más allá de lo que ya te dije- explicó mientras lo balanceaba un poco y presionaba un poco contra ella para que se calmara.

- pero yo no he hecho magia oscura- se quejó con frustración evidente mientras presionaba su rostro contra su cuello. Ella colocó su mejilla encima de su cabeza y con su mano comenzó a acariciar su espalda.

- lo sé cariño, lo sé- dijo con suavidad, su corazón se le apretaba cada vez que veía a su niño sufrir por cosas que jamás había hecho o no entendía- pero a los elfos y dragones no parece que les importe que ninguno de nosotros no hagamos magia oscura, simplemente no nos quieren con ellos- murmuró, sintiendo que él se acurrucaba aún más contra ella- hey ¿sabes qué? ellos se lo pierden- dijo con un tono más alegre mientras una sonrisa aparecía en su rostro. Callum la miró con confusión haciendo que su sonrisa creciera aún más.

- ¿por?- preguntó creyendo que su madre no iba a seguir explicando. Ella soltó una ligera carcajada, acercó su nariz y empezó a rozarla con la nariz del niño quien sonrió de manera instantánea.

- porque tu eres genial, haces los mejores dibujos que he visto, o sea, cualquier artista daría lo que fuera para tener tus habilidades, eres amable, cariñoso y muy inteligente, al final ellos se lo pierden- decía mientras iba subiendo de tono a medida en que la sonrisa de su hijo iba creciendo hasta reírse con ella. Un par de golpes captó la atención de Sarai quien giró su cabeza para ver quien era el nuevo visitante, resultó ser nada más y nada menos que el rey Harrow, su marido. Le dirigió una ligera mueca al ver el rostro de complicación que estaba en su rostro mientras se giraba hacia él sin dejar de sostener a Callum en sus brazos.

- dime mi rey ¿qué es tan difícil de lidiar para usted que lleva esa expresión en su bello rostro?- dijo con un todo de respeto muy exagerado. Él se encogió de hombros mientras la sonrisa en su rostro crecía un poco más.

- por favor no digas cosas así de ese modo tu sabes que me molestan- dijo mientras se rascaba la barba. Una ligera carcajada salió de la boca de la reina.

- oh, pero si no lo hago no podría reírme de ti, actividad que disfruto mucho ¿sabes?- explicó mientras se acercaba a él hasta que estuvo en frente para darle un rápido beso en sus labios. Él se ruborizó, a pesar de todo el tiempo juntos aún así no podía soportar sentirse incómodo frente a tales demostraciones de afecto tan directas, culpaba a sus padres y profesores por no haberlo preparado lo suficiente para lidiar con gente muy abierta, sobre todo mujeres.

- eh ¿yo también te extrañe?- dijo sin pensar. A penas lo dijo se ruborizó aún más. Sarai estalló en carcajadas ante la respuesta ridícula de su esposo. Estiró su mano derecha hasta tomar su nariz y empezó a tirar de ella hacia los lados de una manera juguetona.

- mira eso Callum, a pesar de ser un rey respetado y habilidoso es muy fácil de molestarlo y hacer que su cabeza deje de funcionar apropiadamente si lo haces de la manera correcta- comentó entre carcajadas. Harrow al desviar su atención al niño que ella todavía tenía en brazo supo de inmediato por qué ella esta comportándose de tal manera. Sabía que Callum no se sentía cómodo con él por lo que gracias a ello le daba su espacio para no tratar de imponerse y rellenar de una manera forzosa el espacio que había dejado su difunto padre. Así que solo pudo sonreír en su dirección para tratar de que se relajara un poco, no funcionó, al parecer solo causó que se retirará más a su madre. Ella lo sintió y suspiró con cansancio mientras soltaba la nariz de su rey, no importaba lo que tratara nada que estuviera relacionado con Harrow parecía agradarle a su pequeño.

- hey Callum porque no mejor vas a mostrarle a tu tía Amaya los nuevos dibujos que hiciste, te aseguró que les va a encantar ¿te parece?- sugirió con una amplia sonrisa acompañada de un acogedor tono. El asintió enérgicamente y se desprendió se madre cayendo al suelo de madera sin problemas. Corrió a recoger su cuaderno junto a su lápiz y salió corriendo de la sala de estar hacia el patio donde podría estar su tía. Cuando estuvo fuera de su alcance Harrow suspiró con fuerza.

- pareciera que todo lo que hago para agradarle termina por alejarlo aún más- comentó con frustración. Sarai lo abrazó y dejó su cabeza descansar en su hombro.

- dale tiempo no más, pronto le empezarás a agradarle- dijo mientras tomaba su mano y comenzaba a acariciarla- todavía es muy chico para entender todo lo que ha sucedido en los últimos años- su rostro se giró, mirándolo directo a los ojos- no te preocupes, pronto aprenderá a quererte como yo lo hice- agregó con un beso en sus labios. Él devolvió el beso con el mismo cariño que ella le estaba ofreciendo.

- esperemos que sea así- respondió mientras llevaba su mano izquierda a su mejilla para acariciarla. Su visión se quedo pegada en su figura, admirando cada detalle de ella. Muchas veces se cuestionaba como llegó a conocer a mujer tan bella, amable, honorable y dedicada a su país como ella. Jamás se imaginó que con una mujer tan perfecta como ella podría llegar a formar una familia, que ella le diera un hijo como Ezran. Ante ese pensamiento su expresión se transformó a una de vergüenza y urgencia. Ella captó el cambio en un instante después de todo ella estaba disfrutando de cómo él la estaba mirando, haciéndola sentir tan amada, para luego ver una expresión como si se hubiese dado cuenta de que la había confundido con otra o había descubierto una lechuga entre sus dientes. Ella suspiró, su expresión cambiando a una de cansancio.

- ¿qué pasó? ¿recordaste algo o tengo algo en la cara? Él se rascó nerviosamente la cara.

- recordé qué vine hacer- respondió- hm, vine porque Ezran despertó antes de lo usual y está llorando y no logro calmarlo, ya revisé sus pañales así que él definitivamente no se hizo- explicó. Ella gimió de manera exasperada mientras golpeaba su frente contra su hombro.

- está bien, acompáñame para que te enseñe- dijo mientras lo tomaba de la mano- tienes suerte que haya tenido a Callum antes o los dos no sabríamos que hacer- murmuró sin pensarlo o darse cuenta que Harrow la había escuchado a la perfección. No importaba lo mucho que dijera Sarai de Callum y la suerte que tenía de poder participar en su vida él simplemente no se sentía así, solo se sentía como un colado que llegó a usurpar el puesto de padre y quitarle la exclusiva atención de su madre. Meneó la cabeza, a veces lo que ella le decía sonaba muy verdadero a sus oídos, era muy humilde para su propio bien.


Al correr por varios minutos alrededor del albergue sin poder encontrar a su tía decidió seguir con sus dibujos mientras esperaba a que ella apareciera. Se sentó en una gran roca y comenzó observar el congelado y blanco paisaje que se desenvolvía ante sus ojos. Después de observar por varios minutos, absorber cada detalle, cada pájaro que cruzaba de vez en cuando el cielo, cada nube solitaria que adornaba el cielo, cada árbol cubierto de nieve, el río cubierto con una fina capa de hielo que permitía poder observar el agua deslizándose por debajo, empezó con su dibujo.

A él le gustaba dibujar todo, lo que sea que estuviera frente a sus ojos y que pudiera captar su atención. Primero dibujó un paisaje general con detalles generales, después en páginas aparte dibujó las peculiaridades de lo que estaba desarrollando en frente de él. Lo que había dicho su madre tenía su crédito, él dibuja increíble para su edad, pero no mejor que un iniciado en las artes visuales. Él aspiraba en llegar a ser un maestro en dicha arte, anhelaba poder replicar lo que veía y pensaba con un la mayor precisión que pudiera y por eso dibujaba cada vez que sentía que no había nada que hacer, mejor hacer algo productivo en vez de no echarse a descansar, "para eso estaba la noche" pensaba el pequeño.

El sol avanzó con lentitud a través del cielo, siempre a la misma velocidad, hasta que se empezó a acercar al horizonte y el cielo comenzó a tornarse naranjo producto de ello. Casi gritó del susto cuando una mano se posó sin previo aviso sobre su hombro, de un pequeño salto se giró para ver quien era el intruso que lo arrancaba de su concentración y tarea, era su tía Amaya.

- ¡Amaya!- exclamó con alegría mientras saltaba a abrazarla- ¿dónde estabas? te busqué por todos lados- preguntó con el ceño fruncido mientras inclinaba su cabeza. Ella sonrió ligeramente mientras le explicaba con rapidez.

- salí a cazar con Gren la comida, queríamos hacerla extra especial para esta noche.

- ¿en serio? ¡¿y qué trajeron?!- preguntó entusiasmado.

- eso es una sorpresa Callum- explicó con una sonrisa media traviesa. Él le sonrío de vuelta mientras saltaba de la emoción, en eso sin querer pasó a llevar su cuaderno y lo botó a la nieve lo que lo llevó a recordar por qué quería verla en primer lugar.

- Amaya me acordé de algo- exclamó excitado- mira lo que hice- dijo mientras movía las hojas hasta llegar a lo que quería mostrarle. Ella sonrió al ver que él había hecho de ella y su madre ambas en armadura protegiéndose las espaldas contra un enemigo que no había sido dibujado. El dibujo era bueno, pero tenía sus errores los cuales eran varios, rasgos de los rostros, pedazos de armadura falsos o mal definidos y aún así eran mejores que cualquiera que ella o cualquiera de las personas que conocía podría hacer. Lo felicitó con un pulgar arriba y acariciándole el pelo. Cuando el corrió la página para mostrarle el siguiente dibujo sintió como su rostro entero comenzó a arder, era un dibujo de ella y Gren besándose. Quería darse un golpe en la cara o explicar rápidamente que las cosas no eran como él las veía, luego recordó que era un niño de cinco años y que lo más probable es que no entendiera como funcionaba el amor, además era muy probable que los haya dibujado así porque los veía siempre juntos actuando de una manera cercana y si tomaba en consideración lo atrevida que era su hermana con el rey entonces podía entender como llegó a concebir tal dibujo. Así que con una gran sonrisa y un rostro colorado lo felicitó.

- increíble como siempre- terminó con ambos pulgares hacia arriba. Eso le sacó una sonrisa al chico quien continuó mostrando otros dibujos que para el alivio de ella no tenían nada que ver con su persona. Eran varios dibujos de paisajes con animales, algunos eran solo de animales y unos cuantos eran de monstruos, estos últimos la sorprendieron mucho porque eran claramente mejores que el resto. Nunca se detuvo a corregirlo en sus errores solo a felicitarlo, sabía que él era más maduro que los de su edad teniendo la suficiente capacidad para darse cuenta de sus errores y trabajar en ellos, lo que era sorprendente como gente bajo su mando no parecía tener ni remotamente las habilidades de reflexión que él tenía. Con una ligera carcajada meneó la cabeza. Un ligero toque en su hombro atrajo su atención dándose vuelta para ver quién era. Su rostro se ruborizó al instante cuando vio el rostro de la persona en cuestión.

- general Amaya, Sarai me envió a avisarles que la cena está siendo preparada y que prefería que estuvieras vestida de una manera decente- explicó Gren con una ligera sonrisa mientras hacía las señas de mano correspondientes. Ella notó que él ya había dejado de utilizar su uniforme y ahora estaba en simples ropas de invierno ideales para estar en el interior de la cabaña, ideales para la cena. Ella se río nerviosamente.

- de acuerdo, entraremos en un rato.

- hola Gren ¿quieres ver un dibujo que hice de ti?- preguntó Callum de forma entusiasta. Él asintió con una gran sonrisa mientras que el rostro de Amaya se empezó a enrojecer antes de siquiera haber visto la reacción de su subteniente. El niño movió las páginas hasta llegar al dibujo. Era una de él en una pose heroica con el sol por detrás bañándolo en sombras, solo se veían sus labios y la nariz mientras que los ojos estaban tapados por la sombra proyectada. Escuchó un suspiro de alivio a su lado y arqueó la ceja en dirección de su mejor amiga.

- ¿y eso por qué?- preguntó con una ligera carcajada.

- por nada- respondió al instante de manera nerviosa.

- también mira el que hice de ustedes dos- mencionó exaltado mientras cambiaba las páginas. Gren comenzó a esperar a que le mostrara el dibujo con gran expectativa, estaba seguro de que iba a ser algo bueno en parte por la habilidad artística del niño y por otro lado su inocencia, además que notó lo tiesa que se puso su general y lo roja que se estaba volviendo. Estaba seguro de que esto les traería bastante risas en un futuro. Ella estaba pensando en lo peor, lo único era que él terminara haciéndose ideas. Cuando la temida imagen fue revelada la única reacción visible de él fue que liberó una ligera carcajada y le acarició la cabeza al chico.

- muy bien Callum ¿es tu primer intento?- preguntó mientras se inclinaba a su lado. Su reacción la sorprendió, esperaba algo un poco más emotivo de su parte, que se ruborizara o algo, tal vez que estuviera incómodo o que demostrase que le afectara lo mismo que a ella. Meneó su cabeza y empujó esa línea de pensamientos muy atrás en su mente. El chico asintió sin dejar de sonreír.

- entonces ¿te importaría que te de un concejo?- preguntó con una sonrisa. Amaya arqueó la ceja mientras inclinaba su cabeza un poco, "¿qué quiere hacer?" se preguntaba. La respuesta del chico fue asentir con su cabeza. Él sonrió un poco más.

- mira algo muy importante en los dibujos no solo es el detalle que tengan como lo finas que son las lineas o la altura de la nariz cosas por el estilo, lo cual parece que manejas de una forma increíble, también tienes que tomar en cuenta la intención detrás de lo que quieres representar- explicó, ante el rostro de confusión el siguió con su idea- a lo que voy es que en este dibujo de la general Amaya y yo besándonos logras bastante bien dibujar los detalles de la armadura y rostro, de eso no hay duda, lo que falta sería la intención detrás del beso ¿ves a dónde voy?- preguntó con suavidad, el niño asintió lentamente con el ceño fruncido- existen muchas intensiones detrás de un beso y siempre hay una que es más evidente que el resto la que se ve en el momento en que las personas se besan, por ejemplo hay personas que se besan por diversión, otras por que se aman, otras para disfrutar, etc.- se rascó un poco la nuca mientras que su sonrisa se volvió más incómoda- de experiencia propia una vez perdí una apuesta y tuve que darle un beso a uno de los oficiales, el cual era muy viejo y arrugado, en ese momento por supuesto que estaba asqueado con la idea pero no iba a perder mi dignidad así que sin dejar salir ninguna emoción fui y se lo dí- explicó un poco ruborizado al mencionar su experiencia- ahora en este dibujo lo que falta sería la intención, cuando yo lo veo pensaría que la general Amaya y yo no estamos muy seguros si es que queremos besarnos o no, como si fuera un error de lo que estoy seguro que no fue tu intención en un primer lugar ¿entiendes?- preguntó. Callum estuvo mirando su dibujo por mucho tiempo con el ceño fruncido, Gren estaba nervioso sobre la posibilidad de que todo lo que haya explicado haya llegado a oídos sordos y Amaya estaba mirando a Gren con ojos curiosos, su mirada fija en su rostro. Al poco rato, en un silencio bastante incómodo, él comenzó a asentir cada vez con más energía.

- ¡ya entendí!- exclamó en un tono victorioso con un pequeño salto. El hombre suspiró con alivio liberando el aliento que ni siquiera sabía que estaba conteniendo.

- que gusto que sea así- dijo con una sonrisa mientras le acariciaba la cabeza.

- ¿entonces pueden mostrarme un beso para practicar?- preguntó entusiasmado. Su sonrisa se congeló y su rostro se tornó rojo como un tomate, a su lado Amaya también se ruborizó ante la audacia se su sobrino y a la vez aliviada de que al menos no era la única avergonzada. Gren se volvió extremadamente nervioso, trató de explicarle por qué era incorrecto su petición por razones que todavía no entendía, por supuesto falló de una manera miserable porque se atropellaban sus palabras unas con otras y mirar de vez en cuando a su superior quien lo estaba mirando con una ligera e ilegible sonrisa solo servía para ponerlo aún más nervioso.

- prepárate, solo lo haré una vez- le avisó a Callum mientras el otro estaba tratando de resolver su propia vergüenza y a la vez darle una respuesta no desatinada para un niño de cinco años. Él asintió, abrió sus ojos y puso la mayor atención a su tía. Gren frunció el ceño en confusión, hasta donde sabía él no estaba haciendo sentido y él parecía que estaba muy emocionado porque algo iba a... venir. Sus ojos se abrieron como plato, giró su cabeza para ver que estaba haciendo su general cuando ella de imprevisto afirmó su cabeza al colocar ambas manos en su mandíbula lo que fue seguido por un beso que duró cerca de dos segundos. Si antes tenía problemas para pensar ahora solo sabía que sus pensamientos fueron exiliados de la mente dejando solo un enorme espacio en blanco.

- ¿observaste?- preguntó una vez que se separó con una ligera sonrisa en su colorado rostro, no tanto como el brillante rojo con el que irradiaba Gren. Él asintió enérgicamente, por otro lado ella simplemente levantó el pulgar en respuesta, se dio media vuelta y se dirigió directo a la cabaña para prepararse para la cena. Callum tomó su cuaderno donde comenzó a dibujar al instante, no podía olvidarse ningún detalle de lo que acababa de ver.


La familia real completa estaba en la mesa, el rey a un lado con su reina quien estaba atendiendo al ingenuo infante que tenía problemas para mantener la boca cerrada. En el otro lado de la mesa estaba la hermana de la reina con su rostro colorado mientras trataba de concentrarse en su comida e ignorar a su subteniente quien esta mucho más colorado y nervioso, lo suficiente como para fallar en habilidades básicas de la mesa, y al lado de él se encontraba el príncipe mayor terminando un par de toques de su dibujo, no le había dado descanso desde que vio la escena. Sarai notó la extraña tensión entre Amaya y Gren, algo no le calzaba en la manera de comportarse tomando en cuenta que antes de salir a cazar el venado que estaban comiendo se comportaban como los amigos cercanos que habían llegado a ser en un tiempo reciente. Al levantar la vista notó la mirada inquisitiva de su hermana quien a través señales con sus ojos le hizo la pregunta "¿qué pasa entre ustedes?". Ella sonrió ante la oportunidad de poder avergonzar un poco más al hombre que estaba a su lado.

- oh nada, solamente lo besé de imprevisto para darle una imagen clara a Callum de gente besándose- explicó con una traviesa sonrisa. Saria soltó sin darse cuenta la cuchara que tenía en la mano sobre el plato de Ezran quien la miraba con confusión. Harrow sabía interpretar el lenguaje de mudos debido a que cuando se enteró de que había una increíble guerrera y estratega ascendiendo a una velocidad de vértigo por los rangos que era sobre todo sorda tuvo la obligación de aprender, razón de por qué él también quedó pasmado por lo que vio cuando dicha general empezó comunicarle algo a su esposa.

- ¿en serio?- preguntó pasmada, olvidándose por completo de hacer las señas correspondientes cosa que no pareció importarle a Amaya porque respondió de inmediato.

- oh sí, resulta que Callum después de recibir una crítica de Gren sobre los motivos detrás de un beso se volvió muy curioso y nos preguntó si podíamos posar un poco para él- explicó mientras su sonrisa crecía aún más. Harrow quedó boquiabierta y Sarai estalló en carcajadas. Al ver el estado de sus monarcas junto con el hecho de que su general les estaba haciendo señas más la creciente colorada sonrisa en su rostro solo pudo deducir que estaban discutiendo de los acontecimientos de hace un rato. Sintió como su rostro hervía con fuerzas por lo que decidió evitar sus posibles miradas al concentrarse de manera excesiva en su plato.

- pero eso no es todo.

- ya me imagino- comentó Sarai entre carcajadas. Harrow siguió manteniendo su rostro de incredulidad.

- resulta que Gren le empezó a explicar de inmediato que algo así entre nosotros era indebido porque no eramos pareja ni nada por el estilo y mientras se volvía más frustrado y nervioso decidí besarlo sabiendo que esto iba a ocurrir- terminó señalando la persona a su lado que se estaba volviendo cada vez más chica para evitar la creciente atención que estaba recibiendo. Esta vez ambos monarcas se rieron ante la escena que estaban viendo, uno más fuerte que el otro, e incluso el pequeño príncipe se unió a las risas de sus padres.

- aw, por qué esa cara Gren ¿acaso te gustan hombres y por eso te sientes así?- preguntó con una traviesa sonrisa. Su reacción fue inmediata.

- ¿¡qué!? ¡no! si me gustan las mujeres- exclamó abandonando por completo su postura para hacerse ver más pequeño.

- ¿entonces acaso no te gustan las mujeres como mi hermana?

- ¡no!- fue su respuesta instantánea, al ver la expresión de asombro en Sarai y a Amaya arquear las cejas se sintió mucho más nervioso que antes- no, si, en realidad si me gustan las mujeres como la general- explicó de forma apresurada tratando de que Amaya no creyera que no era una mujer digna de amar. La reacción de ella fue poner una expresión de curiosidad mientras su traviesa sonrisa creció, eso lo dejó más nervioso.

- ¿entonces fue el beso? ¿acaso fue malo?

- ¡si! no, no fue eso, ahg- gruño frustrado llevándose las manos a su cabeza- no es que haya sido malo, estuvo bueno... es que.

- fue muy corto- ofreció Harrow.

- ¡si!- respondió sin siquiera darse cuenta de lo que le dijeron. Él había asumido, primero, como el que estaba haciendo el comentario no era una de las hermanas entonces debía estar interfiriendo a su favor y, segundo, como vino de su rey, quien era alguien bastante amable, solo reafirmaba su primer punto. Solo registró lo que él le dijo cuando vio la expresión de asombro en ambas, una juguetona de Sarai y otra genuina de Amaya, entonces se dio cuenta de lo que había afirmado.

- ¡o sea no! en realidad sí ¿no? hugh- gruñó frustrado mientras se rendía dejando caer de golpe su cabeza en la mesa, justo donde no había ningún utensilio o plato de comida.

- ya chicas dejen al pobre tranquilo, lo único que necesita es no poder dormir por la próxima semana gracias a la vergüenza que está sintiendo- dijo Harrow con un tono mucho más controlado mezclado con su voz de político.

- ¡terminé!- exclamó de imprevisto el joven príncipe quien había estado todo este tiempo absorbido por su último trabajo de arte.

- a ver cariño- dijo Sarai con un cariñoso tono mientras se estiraba un poco para ver el dibujo. Él lo mostró con orgullo sobre la mesa para que todos pudieran admirarlo, la reacción que tuvo el resto fue extraña y no supo como sentirse. El rey y su madre estallaron en carcajadas, su tía se tapó su boca con su mano para ocultar su risa y su hermano se unió a las risas, probablemente solo porque todos lo estaban haciendo.

- es genial- comentó con fuerza Sarai- y ya veo por qué decidiste besar a Gren, si supiera que tendría una reacción como esa yo también besaría a Harrow de manera imprevista o tal vez Gren si es que hay mucha gente para verlo- comentó con una maliciosa sonrisa juguetona. Harrow suspiró con una sonrisa.

- admito que tal vez me pondría como Gren si hubiese sucedido antes de que fuéramos una pareja- comentó con alegría evidente en su tono- y por favor abstente de besar a Gren o a cualquier otro soldado joven solo para ver su reacción lo último que necesito es rumores de infidelidad, que sé que son mentiras, y a los nobles molestándome por ello- agregó con un poco resentimiento en su tono. Ella captó la ligera amargura en su tono y su atención se fijo en él.

- no te preocupes mi amor- dijo con un suave tono mientras le acariciaba su mano- de eso jamás tendrás que preocuparte, nunca de mí- agregó con un ligero beso en sus labios. Callum decidió ignorar la interacción entre su madre y su rey volviéndose a concentrar en su dibujo, ella le había comentado que estaba increíble por lo que asumía que las risas no eran porque estaba malo, sino que era porque estaba lo suficientemente real como para incitar dicha reacción de ella. Con una sonrisa se paró de su silla y se dirigió a su pieza sin decir ninguna palabra, todo el mundo muy distraído como para notar su ausencia.


Su madre ya le había dado un beso de buenas noches y ahora solo quedaba quedarse dormido. Se encontraba mirando el techo, sus ojos perdidos deslizándose sin objetivo alguno, no sabía por qué, pero no podía dormir y eso no le gustaba. Le cargaba* cuando no podía dormirse de inmediato y explorar los emocionantes sueños le esperaban una vez que abandonara su consciencia. Ahora solo podía pensar en ese hecho, en que no se podía dormir, lo que irónicamente perpetuaba el hecho que no podía quedarse dormido.

Al rato se aburrió lo que llevó paso a que le dieran ganas de hacer algo para pasar el rato, tal vez jugar o tal vez dibujar cualquiera de las dos estaría bien. Se giró sobre sí luego desde su cama prendió una pequeña lámpara de aceite que estaba en velador la cual no alumbraba mucho, pero lo suficiente para él en esas altas horas de la noche. Se dirigió a su baúl de juguetes que estaba a al otro lado del velador donde comenzó a revisar cuál sería el mejor de todos para entretenerlo hasta que cayera dormido. La mayoría de los que sacaba ya lo habían aburrido, los utilizó gran parte del día después de todo, otros pocos tenían que usarse con los que ya lo habían aburrido para que pudieran ser entretenidos. Al poco rato se encontró con un cubo en el que cada una de las caras tenía una runa que representaba una de las seis fuentes primordiales.

A Callum le fascinaba ese cubo, Harrow le explicó un día que ese juguete le perteneció a un elfo llamado Aaravos, por ello el artefacto era llamado la llave de Aaravos. Este elfo fue el primer archimago nombre con el que fue apodado porque pudo dominar las seis fuentes primordiales, una habilidad que nadie ha poseído en la historia antes de él. Hasta ahora lo único que sabía de ese cubo con certeza es que de repente brillaba una de las runas cuando había tormentas, Viren alguna vez comentó que ese juguete brillaba cuando se acercaba a arcanunms que eran conexiones con las fuentes primordiales. A pesar de que su única función aparente era brillar frente a arcanums él seguía fascinado debido a que al menos era la única conexión real con una fuente de magia ya sea de una extraña e indirecta forma que la mayoría tendría problemas de entender al principio.

Lo miraba con intensidad haciéndolo girar y dar vueltas en el aire mientras se imaginaba cómo podía ser el elfo que alguna vez vivió y logró dominar todas las fuentes de magia. Imaginaba que debía ser el ser más respetado y amado de su tiempo, que probablemente todo lo que decía era aceptado sin ser cuestionado, un líder amado por todos. Esa idea le gustaba bastante, era parecido a ser un rey o príncipe solo que al menos las personas tomarían sus órdenes sin que las pongan en duda o comentarios a su espaldas. Le era inimaginable pensar que hubiese existido la posibilidad que alguien como él fuera ya sea ignorado o tratado mal, de hecho, se dio un pequeño golpe en la cabeza con su pequeña e infantil mano cuando esa línea de pensamientos surgió en su cabeza. Después de todo para llegar a dominar todas las fuentes primordiales debía ser un genio y alguien así definitivamente obtendría el respeto de todos.

Por lo menos en Katolis se respetaba a todos quienes tuvieran la habilidad para sobresalir en un área, poco importaba de donde vinieras, si tenías algo que demostrar entonces todos te valoraban. Al menos eso le había explicado su madre porque muchas veces cuando hablaba con los sirvientes o les pedía ayuda a los caballeros tanto en cosas mundanas como complicadas podía escuchar como ellos se reían de él a sus espaldas, el "Príncipe postizo" le decían, el príncipe que era demasiado manco para hacer cualquier cosa que demandara respeto. No le agradaba que hablaran así de él, pero tampoco sabía qué responder o qué hacer porque al final lo único que tenía para demostrar era que, para su edad, era bueno para dibujar y eso era totalmente inútil respecto a las responsabilidades que se esperaban que asumiera un príncipe incluso tomando en cuenta que él era un caso especial quien asumiría menos responsabilidades a que las de su pequeño hermano. Dejó de pensar en ello, solo lo amargaba, le estrujaba el estómago y le presionaba el pecho. Volvió a concentrarse en el cubo, a analizarlo con todo la concentración que podía generar infantil cerebro, esperando a que este le enseñara algo del pasado como si de esa manera tendría la posibilidad de adquirir magia. A los pocos minutos se rindió de la noción que podría aprender magia solo por mirar un cubo, encontraba que era ridículo y que los adultos se reirían de él si es que se enteraran, probablemente todos se reirían.

- solo deseo aprender magia nada más- murmuró con desgano y gracias a la frustración presionó con fuerza el cubo. Al no pensar en lo que hizo utilizó mucho más fuerza de la debida enterrándose una de las puntas en el pulgar. "Ouch" gruñó, con enojo lanzó el cubo a la pared. Se echó en el piso donde se quedó de espalda mirando el techo con la compañía de una tenue llama oscilante que hacía bailar las sombras.

- te noto frustrado ¿sucede algo?- preguntó una profunda y alien voz. En un instante se sentó y, con el ceño fruncido hasta el extremo, miró a su alrededor para descubrir el dueño de la voz. Cuando su visión cayó sobre su cama gritó lo más fuerte que pudo.


Se encontraba esperando en la puerta, esperando a que él pasara. Había conseguido unas buenas risas de lo que había hecho en la tarde las cuales disfrutó demasiado en ese entonces, pero ahora pensando en retrospectiva se dio cuenta que tal vez lo había llevado muy lejos, tal vez hasta el punto del no retorno. A ella realmente le agradaba mucho la amistad que tenía con Gren. Siempre le hacía aparecer una sonrisa en su rostro cuando recordaba el momento en que lo conoció hace un par de años cuando él todavía era un recluta recién alistado.

Su amplia sonrisa de oreja a oreja con unos ojos de admiración fijados en nada más que su figura, en ella y solamente ella. Había conocido a muchos admiradores durante los últimos años de su carrera, la mayoría sin siquiera poder comunicar su mensaje de una manera efectiva debido a la barrera que presentaba su sordera incluso cuando podía leer labios. Él era diferente, de todos los admiradores solo él se había dedicado a aprender el lenguaje de señas cuando ni siquiera había entrado al ejercito y ella no era más que un coronel. "Coronel Amaya un gusto en conocerla, es mi gran deseo poder servirle lo que mejor que pueda de mis habilidades y aún más, hasta que ya no pueda" fue como se introdujo cuando ella estaba en los establos cuidando de su caballo. No supo como responderle, pero parecía que él no necesitaba sus "palabras" porque continuó hablando: "no se preocupe, subiré todos los rangos lo más rápido posible mientras mejoro en todas las áreas que pueda para convertirme en una persona en la que pueda confiar y sentir que siempre estará apoyada en el campo, tiene mi palabra", dicho eso él se despidió formalmente y abandonó la escena. En todo ese momento no pudo comunicarle nada. Solo pudo observar con curiosidad, más un poco de asombro, al joven recluta que parecía que lo único que quería en su vida era servir a su lado.

Se río un poco ante la memoria, él había cumplido con su palabra de manera espectacular, si había alguien en el que confiaba que le cuidaría su espalda, sin contar su hermana, era él. Siempre a su lado, siempre apoyándola, siempre riéndose con ella y nunca pidió nada a cambio. Ahora que pensó eso solo pudo suspirar con preocupación. Lo que había hecho hoy fue muy arriesgado para su relación, lo que menos quería era perder su amistad por algo por una broma tan estúpida como esa. Lo último que necesitaba era que él se hiciera ideas sobre la relación entre ambos, ideas de las que ella al pensarlo en ese preciso momento no estaba tan segura sobre dónde se paraba. Comenzó a morderse la punta del pulgar. Una mano se posó con suavidad en su hombro. Al levantar la vista vio el familiar rostro de un joven hombre.

- ¿te encuentras bien?- preguntó con preocupación mientras hacía las señas de mano. Ella sabía que la gente cambiaba los tonos de voz dependiendo de cómo se sentían, al menos así lo recordaba antes que perdiera la audición hace mucho tiempo. Con cada persona que conocía y se volvía recurrente en su vida le era muy difícil descubrir los equivalentes a los tonos de voz en sus expresiones. Ahora en él solo podía ver su sincera preocupación, ningún rastro de la previa vergüenza, incomodidad o enojo.

- sí estoy bien, en realidad me preocupo por ti- respondió mientras hacia una mueca nerviosa. Él arqueó una ceja sin dejar de mostrarse preocupado por ella.

- ¿por qué? si me encuentro bien- respondió con confusión. Ella no sonrió, solo evitó su mirada.

- es que creí que tal vez había dañado nuestra amistad con la estúpida broma de antes, que tal vez te di ideas erróneas que eso terminaría lo que... tenemos. Al notar como su figura se iba empequeñeciendo se dio cuenta que ella realmente estaba preocupada, más de lo que ella podría comunicar con sus señas, más de lo que quería dejar salir. Ella era una guerrera orgullosa que se enfrentaba siempre de cara ante cualquier adversidad, ante cualquier duda ella no tenía problemas hacer las preguntas de manera directa y sin rodeos, en toda situación siempre se mantenía firme con un aire de dignidad envolviéndola en todo momento. Lo que estaba viendo él ahora no era nada parecido a la general Amaya que había conocido en su vida por lo que podía deducir que ella realmente valoraba mucho esa amistad que compartían. Colocó ambas manos en sus hombros los cuales presionó un poco de una manera afectiva. Ella levantó la vista con una notoria indecisión. Él le sonrió ampliamente.

- hey, no te preocupes todavía seguimos siendo amigos- tomó un respiro para pensar bien las palabras, sin que desapareciera su sonrisa- sé que la broma pudo haberme causado varias ideas equivocadas, pero no te preocupes porque la general Amaya que conozco si estuviera interesada de manera romántica conmigo me lo habría dicho a la cara- soltó una pequeña carcajada- admito que la broma fue bastante pesada considerando que nuestro rey y reina más el heredero al trono se rieron por un buen rato de mí, pero todo esta bien y si quieres compensarlo podrías invitarles los próximos tragos a todo mi escuadrón cuando volvamos ¿te parece?- terminó con una sonrisa juguetona. Al ver como él jamás dejó de sonreír, que jamás evitó su mirada o se puso nervioso logró aliviarle el corazón, realmente estaba todo bien entre ellos. Quiso responder de una manera sarcástica para aliviarle un poco la carga emocional que estaba segura de que él estaba escondiendo, pero un el rostro de Gren se puso en modo alerta girando de manera brusca su cuerpo mirando hacia el final del pasillo. Él había oído un fuerte y agudo grito. Su reacción logró ponerla a ella en alerta y ambos, casi en un instante, buscaron las espadas en sus cinturones solo para darse cuenta que no estaban en uniforme y por ende se encontraban desarmados. El grito parecía urgente por lo que él sabía que no podían ir a buscar un arma apropiada, debían actuar con rapidez. Con una mirada los dos se pusieron de acuerdo y partieron corriendo a ayudar a la persona que pedía auxilio, ella detrás de él.


Se había acurrucado contra la pared en el otro lado de la habitación. Su corazón latía con ferocidad y su mente no sabía en qué pensar. En frente había aparecido un fantasma ¡un fantasma! y no uno cualquiera, sino que el fantasma de un elfo el cual le estaba sonriendo como si nada mientras tenía la mirada fija en él con su rostro apoyados en ambas manos cuyos codos descansaban sobre sus rodillas. Era de un color azul profundo con varios puntos brillantes a lo largo de su piel expuesta siendo envuelto por una tenue luz espectral.

- chico no hay necesidad de asustarse, bueno en realidad sí- se dijo a sí mismo con una expresión de reflexión- pero a lo que voy es que no tienes nada que preocuparte de mí, solo quiero ayudarte- explicó con su profunda voz que era un poco sospechosa para el niño.

- ¡no aléjate! no quiero nada que ver contigo desaparece- gritó en desesperación. El fantasma suspiró con una ligera sonrisa que era típica de un padre o profesor que trataba de hacerle entender algo a un niño que se rehusaba a entender.

- chico, ya dije que no quiero hacerte daño, solo planeo ayudarte después de todo tú fuiste el que quería aprender el bello y omnipresente arte de la magia del gran archimago Aaravos ¿o me equivoco?- preguntó con una extraña sonrisa. Supo que había tenido éxito, en parte, a juzgar por la expresión del niño, pero también sabía que iba a necesitar más tiempo para convencerlo. Algo le decía que él niño no tenía idea de quién era él, tal vez una remota que se asemejaba al conocimiento vago que uno tiene sobre leyendas lejanas. Además tenía que sumarle el claro hecho de que el niño parecía ser consciente de que él había sido el responsable directo de su invocación o de su propósito. Solo podía esperar y trabajar con paciencia, Xadia no fue construida en un día y su poder no fue adquirido en diez años.

- ¡mamá!- chilló con lágrimas en los ojos- ¡hay un fantasma en la pieza!- gritó mientras su figura se acercaba a la esquina de la habitación. La puerta de abrió de una patada, rompiendo la manilla en el proceso, dejando entrar a Gren, quien estaba armado con dos astas de siervo, y Amaya, quien tenía un candelabro en una mano y un cuchillo de mesa en la otra.

- ¿qué pasa?- gritó Gren alterado mientras su visión se deslizaba por toda la pieza buscando cualquier pista de su enemigo. Amaya corrió de inmediato hacia su lado hasta que estuvo en frente de él, en todo el momento no dejó de revisar por posibles enemigos o si su sobrino tenía alguna lesión.

- hay un fantasma allí- gritó mientras señalaba a Aaravos quien se encontraba sentado en su cama con una expresión de total relajación. Gren frunció el ceño, pero de todas maneras revisó la cama. A los pocos segundos, cuando vio que no había nada, dejó escapar en alivio el aire que estaba aguantando. Amaya al ver que su teniente dejó caer sus "armas" al suelo, llevarse ambas manos a la cabeza y poner una expresión de alivio le comunicó con gran claridad que esto había sido una falsa alarma. Ella suspiró en alivio.

- chico- le llamó la atención Gren mientras se giraba hacia él- lamento decirte esto pero estoy seguro que solo tuviste una pesadilla- le explicó con un suave tono. Sus ojos se abrieron como plato ¿Una pesadilla? Él no lo podía creer ¡Si estaba allí en su cama a la vista de todos!

- ¿que ocurre?- preguntó una tercera y alterada voz femenina.

- no mucho mi reina, simplemente que Callum tuvo una pesadilla. Sarai se relajó visiblemente al instante.

- pero qué hablan ¡si está allí!- gritó desesperado ante la figura del elfo quien se encontraba saludando a todos. Su madre se acercó a Callum hasta abrazarlo con suavidad y darle un beso en su frente.

- oh cariño, solo tuviste una pesadilla, nada de lo que viste es real- le decía mientras le daba ligeros besos en su cabeza.

- pero si está allí- insistió apuntándolo con lágrimas corriendo por sus ojos. Él solo sonrió.

- está bien no hay problema- comentó Sarai- ven, vamos a dormir- dijo mientras lo levantaba del suelo. Se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación.

- esta bien chico, hazle caso a tu mamá por el momento- comentó Aaravos quien se había parado y estaba dando vueltas por la pieza sin ninguna preocupación aparente. Sus ojos se abrieron en shock en el momento en que dicho ser atravesó a Gren sin problemas obteniendo cero reacción de este ¿No eran los fantasmas extremadamente fríos? Tal vez tenía razón y debía hacerle caso a su madre por el momento. Se dejó abrazar por ella, colocando su pequeña cabeza en su cuello buscando confort. La tensión abandonó su cuerpo dando paso a un sueño profundo. Sarai lo llevó a su pieza donde estaba Harrow de pie, con una espada en mano, al lado de la cuna de Ezran quien dormía profundamente.

- solo era una pesadilla- anunció cuando entraba, respondiendo de antemano la inminente pregunta. Su marido se relajó bastante de una manera visible mientras le daba un vistazo inconscientemente a su hijo. Guardó su espada en una funda para después dejarla al lado de su armadura.

- que alivio- comentó con cansancio evidente en su voz- esperemos que su hermano tampoco inicie con ellas, no necesitamos que después haya rumores de una cabaña embrujada cerca de la nuestra ¿no?- dijo con una ligera sonrisa. Ella había dejado a Callum dentro de la cama de ambos y ahora se encontraba sentada a su lado acariciándole la cabeza con clara expresión de preocupación que no parecía irse, por supuesto tampoco se río con el comentario de Harrow. Él suspiró, un poco frustrado, se sentó a su lado y la envolvió en un abrazo sin interrumpir su tarea.

- es la tercera vez que tiene una pesadilla en esta semana y ha empezado a tener pesadillas desde hace tres meses- murmuró. Él la abrazó con más fuerza.

- sé que es preocupantes, pero estoy seguro que va a pasar- le dijo a su oído- mi padre me explicó que todo niño pasa por una etapa en donde abundan las pesadillas, tal vez esta es su etapa- terminó con un beso en su oreja. La tensión abandonó un poco su cuerpo.

- yo creo que tiene que ver más con que su padre murió y que ahora estoy contigo- comentó mientras lágrimas se formaban en sus ojos.

- esperemos que no sea así y si lo es entonces no te preocupes por mí, dedícate más a él que a mí- le dijo con suavidad, ella se volteó y lo miró a los ojos con una extraña expresión- el que necesita saber que lo aman es él, yo tengo muy claro que me amas- la besó en los labios- pero por otro lado él pareciera que todavía no sabe que tu amor por el es incondicional- explicó. Silenciosas lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas. Se rindió por completo en abrazo, apoyando la cabeza contra su pecho donde pudo escuchar el corazón que sabía que latía con fuerzas por ella, corazón que aprendió amar y jamás se arrepintió.

- esperemos que mejore- murmuró antes de dormirse ella también.


Ligera edición: 18/12/20

Cargaba*: En singular, cargar. Es sinónimo de molestia.

Decidí revisar la historia y me di cuenta de que definitivamente estaba agotado en el momento en que la hice. Me repetí más de una vez, me comí palabras y a veces no hacía sentido. Espero que ahora haya corregido esa pequeño problema.

Espero que les guste la historia y responderé cada pregunta que tengan. Por favor también comenten lo que les gustó y desagradó.

Hasta la próxima.