Dia 25:

Querido diario...

Esto será una entrada interesante. Quizás, digo se que hace dos días me puse histérica por este tema de la soledad y de que no estaba loca.

Grite, llore e incluso rompí cosas. Así que esto es como escribir una hipocresía entera mientras ignoro los golpes en mi cuerpo, y otro golpe en la cabeza, esta vez más en la parte superior y no en la trasera pero hey...hay papel higiénico, no todo esta perdido...

Todo comenzó con los números...


No sabia de quien fue esa voz que me dijo que buscara los números de la combinación. Pese a lo aterrador que fue en ese momento ahora lo veía como una oportunidad, era la primera respuesta clara que recibía luego de 23 días atrapada en la misma habitación.

Me hallaba recostada en la cama mirando a un punto fijo del techo, esperando que eso de los números tuviera algún sentido para mi persona.

—Números, números, números...¿Donde podre encontrarlos?—repetia una y otra vez.

Tristemente mi ineptitud fue delatada por un bloqueo mental, no tenia nada, solo miraba al techo soltando de vez en cuando silbidos. No me apenaba admitir que era un tanto lenta para esta clase de cosas

Necesitaba otro tipo de enfoque. Y agradezco a mis silbidos por darme la respuesta.

—Make your own kind of music...—leía el título de la pista que reproducía mi celular.

Cuando me sentía bloqueada está canción me llenaba de buenas vibras y despejaba mi mente.

"Nobody can tell ya

There's only one song worth singing…"

Dedique todo lo que durara esa canción para no pensar en otra cosa que no fuera un buen recuerdo.

Caminaba por la habitación "danzando" alejando todo mal sentimiento y embriagándome de un vigor que terminaría en una sonrisa de felicidad.

De un momento a otro dio un salto hacia la cama esperando que el colchón me atrapara. Un destello que parecian rayos de sol, cayeron justo en mi rostro acariciándome con su calor. Fueron los dos segundos que crei sentirme afuera: Sin paredes, sin cama y sin puerta. Solo yo respirando el aire fresco y oyendo el sonido de las hojas mecerse.

Era demasiado bueno para ser real...

Mi teléfono soltó un fugaz chillido que rompió con toda la fantasía, me trajo de regreso al inmundo piso de metal a solo unos pasos de mi cama.

Una clase de interferencia había dejado inútil las bocinas del celular, justo cuando creí que mi estadía aquí no podría ser peor. Pero comprendí lo que me querían decir.

Por suerte eso no impedía que usara mi celular para otros propósitos. Y de nuevo encontré consuelo en mi galería de fotos y no, no eran fotos de mí con mis padres eran de alguien más.

El solo verla me libero de un gran peso, lo suficiente como para levantarme del suelo y echarle un ojo al librero.

Había mucho que revisar, muchos de ellos tenian un nivel más avanzado de investigación como para que una persona no especializada en dicho campo como yo, pudiera entenderlos en su totalidad. Lo que más me llamaba la atención era esa marca de alas en la primera pagina de cada uno de los libros. Muy similar al que tengo en la cubierta de mi diario. Solo que el mío no tiene impreso, "Crisálida", a su costado.

Consultando con Phyllis no mejoro la situación, solo me dijo que: "cualquiera que fuese el motivo, no tenia porque perder tiempo".

Harta de callejones sin salida tome el collar en manos dispuesta a regresar por respuestas. Apunto de ponérmelo un aire de duda surgió.

¿En verdad debía regresar? o solo estaba disfrazando el inherente hecho; de que no sabia ni lo que hacia. Agite un poco la cabeza para sepultar ese rastro de duda y colocarme el collar.

Entonces las luces de mi habitación comenzaron a parpadear provocando un ligero sobresalto ante tal hecho. Mala suerte la mia, puesto que, ahora las luces se habían ido en definitiva y yo me encontraba en penumbra, y eso solo significaba una cosa...

En completa calma me dirigi a la puerta y comencé a tocar para llamar la atención de alguien afuera.

—Oigan las luces de mi habitación no sirven...erm podrian venir para...

No pude ni terminar debido al ruido de una voz entrecortada y que parecía provenir de una bocina defectuosa.

"Sec...enci...de..."

Un estruendo se manifiesta, eran como unos engranajes que se movían culminando en algo pesado cayendo con fuerza al suelo. El cuarto se sacudió, en el proceso y comenzó a gotear una clase de liquido aceitoso por el techo, asimismo, la falta de luz daba más la ilusión de que no había ninguno techo.

El goteo era más constante y las gotas más gruesos, finalmente acabo conmigo viendo horrorizada un enorme manto de ese liquido cayendo sobre mí, atrapándome. Era muy duro y flexible cuando se secaba, como si te pusieran una bolsa de plástico en la cabeza. En pánico trate de romper la "bolsa" con las uñas pero solo malgastaba el aire que aún me quedaba...

El ruido de un timbre me despertaba, abrí los ojos como plato, lo último que recordaba era estar luchando por respirar, y ahora no me veia en mi reducida habitación, sino en...

—¿Esta es mi escuela?—dije al ver que me encontraba en el salón de clases y en mi misma carpeta, podía saberlo por la marca que algún fantoche había dejado sobre la parte plana.

—Starlight la gallina—leia el mensaje de la carpeta junto con el pequeño dibujo de mi estando en posición fetal y una mancha negra simulando la oscuridad—Esto me trae tanto recuerdos—comenté de forma sarcástica mientras me levantaba de mi silla.

(FLASHBACK)

Eran ya las 3 de la tarde y solo hace unos segundo el timbre daba sus repetidos toquidos marcando el final de la ultima clase del día.

Starlight Glimmer se hallaba distraida con los audífonos puestos, esperando a que los demás estudiantes dejaran el salón, puesto que, no se sentía comoda con la idea de estar pidiendo permiso solo para salir de un lugar, siempre y cuando no se trate de una emergencia y ciertamente hoy no era el caso.

Tarareando la cancion que escuchaba mientras pensaba en lo pronto que tendría que ir de nuevo con la Dra. Edram, Starlight no noto que alguien, con su dedo indice, la estaba tocando el antebrazo.

—¿Tienes un lapicero que puedas prestarme?—pregunto amablemente la voz de una chica.

Starlight no podia verla con claridad, la presencia de dos personas que estaban entre medio obstruian su vista. Quizas lo más destacable que podia ver de ella era su mano, tan clara como la suya, unos cuantos hilos de su cabello, blancos por el brillo de la luz o tal vez un azul muy tenue y una esquina del cuaderno abierto de la chica. Tenia los números 9645 escritos.

—Claro—asintió sin desconfiar de ella.

De su mochila saco un lapicero de tinta morada y se lo entregó. Satisfecha la joven se lo agradece.

La salida estaba despejada y Starlight vio su oportunidad para salir.

—Sabes me lo devuelves la próxima clase, por favor—con prisa se levanta de su asiento a lo que la chica respondió estando de acuerdo.

Por alguna razón Starlight volteó su mirada solo para ver por escasos segundos a la chica. Era...muy curiosa por como ella veia a Starlight Glimmer.

(FIN FLASHBACK)

—Típico, esta a oscuras—comente al ver el pasillo también en penumbras.

Afortunadamente habia despertado con la linterna a mi lado, muy conveniente pero afortunado—Glimmer uno, oscuridad cero—presumía mi buena suerte a la oscuridad.

Explorando más el lugar noto como las bombillas están ausentes en donde deberían ir. Era como si se aseguraran de que no pudiera tener luz.

Conforme iba avanzando mis pisadas iban generando un creciente eco, el cual iba resonando a través de todo el lugar. Llego a un punto donde se asemejaban más a unos gruñidos, los de una bestia merodeante. Sin embargo, no era posible...¿Verdad?

En ese momento desearía tener a bunkers a mi lado para que me consolara, pero me hallaba sola en un oscuro pasillo. Evitando que ese veneno que era mi imaginación generará cosas que no existían en verdad.

No dejaba de apuntar con la linterna a todo lo que fuera una potencial sombra sospechosa: Puertas, ventanas, maquinas expendedoras, etc. No dejaba piedra sin voltear.

Termine donde usualmente están los casilleros, los cuales, estaban muy maltratados, oxidados y llenos de polvo. La combinación perfecta para arruinar aun más esta experiencia de ensueño.

Lo peor de todo era lo contaminado del aire. El óxido de los casilleros y el polvo no asentado intoxicaban mis vías respiratorias. Tocia a cada rato aun cuando me tapa nariz y boca con mi polo. Lo que termino en que mi percepción hiciera que aquel pasillo se sintiera eterno, a duras penas podía divisar el final del mismo.

Me detuve ante la falta de dirección y aire, eso me dio la oportunidad de pensar en una posible pista que me acercara aunque sea un poco a los números.

Cansada cierro un rato los ojos, dejando que mis otros sentidos sintonizaran el lugar. Todo estaba en silencio, demasiado.

Abrí los ojos y me vi rodeada de casilleros, literalmente estaba dentro de un cuadrado de casilleros. Estos igualmente se encontraban muy descuidados.

Un dato sobre mi escuela: Etiquetan a quien le pertenece un casillero pero ninguna de estas estaba etiquetado, no completamente...

—T...—musite la primera letra sobresaliente de uno de los casillero marcado. Eso no fue lo perturbador, lo verdaderamente nefasto era que cada letra única de esos casilleros; deletreaba S-T-A-R-L-I-G-H-T.

Una broma de muy mal gusto que concluyó con mi linterna fallando y mi puño golpeando el casillero con la T.

De pronto este se abre revelando un muy impecable contenido. Esto era obra de una persona que detestaba el desorden. Y claro estaba, yo conozco a una persona que empezaba con T y odia el desorden.

Mi mente hizo clic, ver el contenido de ese casillero me hizo pensar en el mío. ¿Qué tal si había algo ahí? No perdía nada con intentar.

Y como un parpadeo ya no me encontraba rodeada, no obstante, las puertas de cada casillero presente se hallaba ausente, excepto, adivinen.

—Bien...¿Cuál era la combinación?—me preguntaba a mi misma.

(FLASHBACK)

—¿Oíste de ese artista de Meredit?—comento un chico.

—¿CAT? Obvio, ¿Quién no lo conoce?—respondía la chica con quien estaba hablando.

—Nadie ha visto su cara, ¿me pregunto como será?—añadió el chico en un tono de intriga.

Eran una de las tantas conversaciones que se podian oir en los atiborrados pasillos de aquella escuela. Si uno tenia el detalle de cerrar los ojos y solo dejarse guiar por el mar de voces, podia verse ciertamente recompensado con algún chisme de primera.

El nombre Kat vagamente se le hacia familiar, asi como la ciudad mencionada. Pero Starlight Glimmer no podia imaginarse llendo a Meredit. Aquella ciudad vecina no era más que un nido de mala muerte bajo una fachada de cultura urbana.

Pero ese no era el problema, sino, que esos jovenes despreocupados estaban bloqueando su casillero.

Amablemente les pidio que se retiraran. No obstante, lo único que obtuvo fue: "Un momento" de parte de una de las personas antes de volver a su conversación.

—No es divertido cuando es el casillero de uno, ¿No?—

el agudo comentario de una entrometida joven, tomaria desprevenida a Starlight Glimmer quién no tuvo una mejor reacción que la un terrible suspiró.

—Yo diria que es una tontería—le respondío Glimmer—No me escucharon, ¿verdad?

—Parece que ya se fueron—apuntaba la joven a su casillero.

—Que bien—aliviada se acerca al dichoso casillero para poner la combinación en el candado.—10-12-...

(FIN FLASHBACK)

—20—era el ultimo número para poder quitar el candado a mi casillero—¿Y esto?

Asi sin más exprese al ver que el interior de mi casillero estaba más vacio de lo que recordaba y más espacioso.

Sin siquiera pensarlo me aventuro dentro de mí casillero. Estaba más oscuro que el pasillo y mucho más angosto, desde afuera, por la falta de luz, daba la impresion de ser un cuarto vacío y no solo un pasillo estrecho.

Termine saliendo por otro casillero viendome ante las puertas de la sala de cómputo y con algo en mis manos.

Era una de esas carpetas en las que uno guardas documentos importantes.

La carpeta solo contenía una hoja con el siguiente mensaje:

"Estimada señora, su solicitud ha sido rechazada, por favor sírvase a besarme el trasero y tirarse de un bonito puente.

—Su más sincera alumna la srta. Moonstar lightxie

—Oh...esto era mio—anonadada doy un paso atrás por la sorpresa dejando caer el papel.

Mi única gran travesura/venganza en contra de la directora. Ya olvide porque lo hice en primer lugar, supongo que estaba enfadada por...¿Por qué?

Volví a poner atención a la hoja caída, me percate de que esta habia cambiado su mensaje.

—Sala de computación, 14.

¿La sala de computación? Mi siguiente parada al parecer.

Adicionalmente, había, pegado, un trozo de papel cuadriculado arrancado. Lo único que decia era: "hubieras".

En ese momento el azote de una puerta a lo lejos despertaria un terrible susto. Alertando a mi sentidos noto como un fria brisa golpea mi cuerpo y me lanza unos cuantos pasos hacia el suelo.

—¿Eres tú?—exclame en un sobresalto—Grosera...—comente al no recibir respuesta.

Dejando a un lado ese incidente aislado, me levanto y me dirijo a la sala de cómputo. Muy conveniente que cuando estaba ahi dentro, desde afuera, se volvian a oir las puertas rechinar y cerrar con fuerza.

Ignorandolo sigo con mi camino en la que parecia ahora un laberinto de grandes pantallas de computadora.

Cada vez más me impresionaba y asustaba lo que mi subconsciente creaba, recuerdo una vez que había llegado tarde a la clase de computo y trate de escabullirme como un ninja a la única maquina que quedo disponible. Así me sentía ahora, presentía que debía hacerlo con sigilo o sino el maestro, en este caso la otra persona claramente presente, me viera.

No me importaba si eran desvaríos míos o si en verdad era alguien (porque solo podían ser ruidos y ya). Claro que estaría emocionada de ver a otra persona...pero temo que lo pueda arruinar.

Entre más avanzaba más me tenia esa sensación de perdida. Atravesar cada pantalla como si fuera una cortina, es algo que uno no puede describir al 100%. Pero se asemejaba a cruzar a través de agua.

—Aquí estamos—tenia la PC ante mis ojos.

Imagine que 14 se referia a un numero de PC. Efectivamente lo era, de pronto se encendió la pantalla mostrando una barra para poner una contraseña.

—Hmm...ahora ¿Cuál sera la contraseña de esta?

(FLASHBACK)

—Sabia que no debía quedarme ahí tanto tiempo, ya solo queda una máquina—se quejaba Starlight Glimmer intentando entrar discretamente al salón de computo.

Exitosa tuvo la dicha de que la unica Pc restante estuviera solo a unos pasos de ella.

—Cambiaron la contraseña...—reprochaba la joven al ver que el sistema la rechazaba.

—Problemas señorita Starlight—hablo el profesor.

—Pffff...claro que no—respondio bloquendo su vista del monitor, Desafortunadamente, fue delatada por el sonido de la pantalla emergente de error.—Le han dicho que se ve genial con ese nuevo corte de cabello—disuadía al profesor de tener que admitir que llego tarde.

—La clave es 280818—dicto rápido para continuar con la clase.

(FIN DEL FLASHBACK)

Con la clave ingresada el monitor cambia a la pantalla de inicio dejando que su luz inundara la habitación dejandome ciega por breves momentos.

-E-

La luz cada vez bajaba de intensidad hasta ver que eran las luces de un auto las que la habian dejado aturdida. Curiosamente Starlight Glimmer estaba tirada en el suelo de la pista a pocos centímetros de chocar con la carrocería.

Ella se levanta para revisar el auto y darse cuenta que no habia nadie en el asiento del piloto. Solo una libreta floreada de color verde.

Confundida escucho una debil risa. Una risa que no la contento en lo absoluto.

—¡Ya me canse de que te escondas!—gritaba Glimmer a todas partes—¿Que rayos...?—expreso con un ligero sobresalto al sentir las suelas de sus zapatos mojadas, estaba parada sobre un charco de agua, un charco que tendría como principal atractivo a cierto peluche en forma de conejo...—Bunkers—pronuncio confundida.

Starlight recoge al peluche, no obstante, se comportaba como uno cualquiera, inerte y sin vida.

—Jajaja...—la risa volvía a hacerse presente.

Miraba desesperada a su alrededor en busca de esa voz, pero solo se encontró con lo que parecía una clase de manchón que rebotaba por todas partes dejando una estela negra que, como un lienzo, pintaba el lugar haciendo que fuera imposible ver lo que habia tocado.

El manchon poco a poco iba pintando todo el lugar hasta solo dejar a Starlight y el auto intactos, al verse rodeada por la nada abrazo con más fuerza a Bunkers como un escape del inminente pavor naciente.

—Starlight..—escucho su nombre entre las penumbras que la rodeaban.

Sin pensarlo apunta con la linterna hacia la nada reflejando dos ojos, unos Aguamarina y amenazantes ojos.

—Es tu culpa...—una helada voz susurra a su oído derecho sintiendo como después algo golpea su cuerpo con violencia.

-E-

Solté un grito acompañada de un gran dolor, me había caído de la silla.

—¿Qué fue todo eso?—protestaba mientras me levantaba con cierta dificultad, todavía me sentia confundidad por lo que acababa de pasar. Pero me lleve otra sorpresa en la pantalla de la PC habia un mensaje.

"Los números están en los otros"

—¿Otros? ¿Cuales o...?

Fue tan rápido cómo indoloro el momento en que algo golpeo la parte superior de mi cabeza. Estrellando mi frente contra el escritorio y cayendo rendida al suelo viendo la imagen borrosa de unos zapatos.

Supe entonces que mi deseo se hizo realidad. Había alguien más conmigo...

...y no me sentía felíz...