Aprendiz
Llevaba buscando por diez minutos sin éxito, sin importar en qué rincón buscara o cuantas veces lo llamara él no respondía lo que la ponía bastante nerviosa. No podía creer que podía haber perdido su pequeño momentos después de que se levantara de la cama todo por querer quedarse unos diez minutos extra, si es que realmente lo fueron porque no estaba segura, lo peor de todo es que ni siquiera tuvo la oportunidad de conversar sobre lo ocurrido ayer lo que la ponía más nerviosa. Con un suspiro se echó sobre una silla donde comenzó a masajear con frustración su sien. Escuchó un par de pasos que venían acercándose, quiso alegrarse, pero al tomar en cuenta el ruido y como vibraba el piso era muy fácil asumir que no era su pequeño. Quería pedirle ayuda a su hermana o a Gren, pero ellos estaban encerrados en sus habitaciones mientras que su esposo estaba desaparecido al igual que Callum. Le ponía una sonrisa en su rostro imaginarse que ambos se encontraban haciendo algo juntos, pero luego recordaba que Harrow evitaba acercarse mucho a él porque no quería parecer un suplente para su fallecido padre, por otro lado Callum simplemente no se sentía cómodo con su presencia y prefería evitarlo en cada ocasión que pudiese. Eso último le apretaba el corazón, sabía que la muerte de su padre lo había golpeado muy duro y en vez de hablarlo con ella o expresarse prefería guardárselo dentro, tal vez era la carencia de conceptos necesarios para que pudiera comprender qué era lo que sentía de todas maneras el resultado no cambiaba, el sufría mientras que ella no sabía cómo manejarlo y él tampoco.
- ¿sucede algo cariño?- preguntó una familiar voz masculina. Ella suspiró con exasperación luego le hizo una señal con las manos para que se acercarse a abrazarla, besarla, acariciarla o todas las anteriores no le importaba cual fuera. Él terminó por abrazarla por su espalda mientras le plantaba ligeros besos en su cabeza, a su vez ella se dejó disfrutar y cerró los ojos.
- entonces ¿hay algún problema?- repitió la pregunta.
- demasiados- respondió desganada- ¿cuál quieres saber?
- por supuesto que todos, chicos y grandes- respondió con firmeza. Su tono lo hacía sonar tan seguro que le aliviaba el corazón saber que tenía alguien que la amaba tanto y en el que podía confiar con su vida. El acomodó un poco en su abrazo antes de proceder.
- bueno lo peor de todo es que Callum está sufriendo y no tengo idea como tratar con eso, no habla ni lo demuestra, el siguiente es que se rehúsa a verte como nada más que el rey y el más reciente es que no tengo ni idea donde está, desapareció antes que si quiera pudiera hablar sobre lo de ayer, lleva mucho tiempo con sus pesadillas- explicó con tono más agudo de lo normal, cercano a la del llanto. Sintió como unos suaves labios presionaban su mejilla para darle un beso, la cálida y eléctrica sensación se extendió por todo su cuerpo, solo quería derretirse en él. Una ligera carcajada le hizo fruncir el ceño en confusión.
- bueno, supongo que será hora de explicar por qué no podrías haber encontrado dentro de la cabaña hace un rato- comentó con una sonrisa- resulta que cuando Callum se despertó y salió de la cama también me despertó a mí y considerando los eventos de anoche decidí revisar cómo se encontraba- tomó una pequeña pausa para darle otro beso- lo primero que hizo, para mi sorpresa, fue ir a su pieza a recoger la Llave de Aaravos y luego salir de la cabaña sin que se diera cuenta que lo estaba observando- explicó. Ella suspiro del alivio que la bañó por completo, al menos sabía que su pequeño no estaba verdaderamente perdido.
- ¿entonces sabes dónde está?
- por supuesto, bueno no en que parte en particular, pero sé que esta cerca de los árboles que están pegados a la pared de rocas de aquí- respondió- la razón por qué fue afuera en primer lugar fue para estar un rato a solas, no sé por qué, pero así lo quería cuando lo confronté- de pronto su figura completa se enderezó- ¡oh! me acordé de algo- sin dejar que ella pudiera decir algo él continuó- cuando salió le pregunté qué estaba haciendo a lo que me respondió que quería estar un tiempo a solas, le pregunté si es que tenía que ver por lo de ayer y la cosa del fantasma a lo que me respondió, "tienen razón, fue solo una pesadilla ahora solo quiero salir a jugar" mientras trataba de esconder el cubo en su bolso...
- ¿entonces él está a fuera jugando?- interrumpió para confirmar lo obvio.
- sí, se encuentra a fuera y dice que está bien ¿quieres saber algo más?- ella asintió- cuando me di cuenta que quería esconder la llave, es muy obvio que le encanta ese juguete, yo le hice saber que lo había pillado, por supuesto que él se sintió bastante mal por ello era demasiado visible ¡pero!- dijo con fuerza para que no comentara- eso cambió al instante porque le dije que cómo era un artefacto antiguo que había pasado de generación en generación dentro de la familia y que era de gran valor estaba buscando a alguien que pudiera protegerlo por mí mientras gobernaba así que le ofrecí que lo cuidara porque nadie sospecharía de él y que tenía mi más grande confianza en que llevaría a cabo con éxito esa misión secreta, el resultado fue que sus ojos brillaron mientras asentía con ganas y me daba las gracias- explicó con emoción lo que causó que ella sonriera mientras lo miraba con afecto- yo diría que manejé la situación con éxito- agregó con una sonrisa de orgullo y unos ojos de presumido. Ella soltó una pequeña carcajada al ver su expresión, a veces amaba esos cambios radicales de rey serio y amable a un niño orgulloso en busca de aprobación y por supuesto ella lo recompensó con un profundo beso en los labios.
Había sido muy emocionante lo que había ocurrido hace un rato, el mismo rey le había dado la misión para cuidar el cubo lo que significaba que lo tenía todo para él. Dicho pensamiento lo abrumó un poco, tenerlo para él solo significaba tener que lidiar con...
- bueno ahora que estamos solos podemos comenzar con nuestras introducciones ¿te parece muchacho?- dijo una profunda voz masculina. Él... el fantasma de ayer. Sorprendentemente había encontrado el coraje para enfrentarse a ese fantasma en los sueños de anoche. En el sueño era un mago que se encontraba en la mitad de un campo de batalla rodeado de cuerpos y de guerreros luchando por sus vidas, de vez en cuando veía algún hechizo letal, que variaban del tipo, sobrevolar el campo para golpear de lleno en un grupo de soldados aniquilando a todos usualmente. Le daba terror, quería huir y en el momento en que se dio vuelta para echar a correr una mano lo agarró de su antebrazo deteniéndolo en seco. Al mirar hacia abajo se encontró con aterrado, pero determinado rostro mirándolo de vuelta con una mirada tan penetrante que parecía cruzar directo hasta su alma. "Callum te necesitamos"- dijo con desesperación- "eres un mago, el único que puede detenerlos ¿acaso me vas a decir que vas a correr después de todo los que nos dijiste que sufriste para convertirte en uno?" dicho eso una flecha lo impactó en el pecho, atravesando su armadura como papel, acabando con su vida. El soldado tenía razón había sufrido tanto, se había esforzado más de lo que creía posible, que darse vuelta ahora sería echar todo por el drenaje sin siquiera mirar dos veces. Tantas veces había dicho que si obtenía las habilidades de mago ayudaría a todos los que podía, siempre diciendo que era injusto que no podía aprender porque él estaba seguro que tenía mucho que aportar y si ahora daba media vuelta entonces sería un mentiroso, el peor de todos, cosa que su madre condenaba a diestra y siniestra. Entonces se dio volvió a dar la vuelta, con bastón en mano listo para la lucha, y comenzó a correr en la dirección de los supuestos enemigos.
Cuando se despertó sintió alivio, al menos no estaba expuesto a un campo de batalla, a pesar de que no vio sangre ni nada por el estilo. Se quedó un rato en su cama, pensando sobre lo que le había dicho el soldado. Ayer se había encontrado de forma repentina con un fantasma quien afirmaba que podía enseñarle el arte de la magia además de que dicho fantasma se asemejaba enormemente a un elfo, tuvo la loca idea de que tal vez era un elfo por muy improbable que fuera. Ahora que no estaba en su presencia y podía pensar de forma racional sabía que si lo que decía era cierto entonces la oportunidad que había estado esperando durante toda su, y muy corta, vida estaba siendo entregada en una bandeja de plata. Sería demasiado tonto de su parte perder su más grande aspiración solo porque era un miedoso. Ya había dejado que las pesadillas que había estado sufriendo hace un tiempo interrumpieran en varios aspectos de su vida, pero esta vez no, no permitiría que sus miedos de nuevo sacaran lo peor de él. Entonces con una nueva determinación, que no había sentido en meses, salió de la cama para enfrentarse al fantasma.
Ahora que estaba solo, lejos de cualquier persona y el albergue, entremedio de los árboles podría descubrir que hacer con el fantasma en cuestión.
- esta bien, mi nombre es Callum- respondió con determinación.
- de acuerdo Callum mi nombre es Aaravos, un placer conocerte- respondió con una pequeña reverencia que parecía haber sido hecha de manera inconsciente- sé que tienes muchas preguntas tanto sobre mí como lo que te ofrecí ayer, aprender magia si mal no lo recuerdas, pero yo también poseo muchas preguntas sobre ti, dónde estoy, en que parte del continente estoy, que ha sucedido en la historia y muchas cosas por el estilo- explicó con su profundo tono que extrañamente le era muy agradable a Callum- entonces que tal si jugamos a un juego- sugirió con una pequeña y cálida sonrisa.
- ¿un juego?- comentó confundido.
- sí un juego- afirmó- es muy simple en realidad, el juego consiste en que uno de los pregunta al otro lo que quiera, la persona preguntada responde con sinceridad y obtiene el derecho para hacer una pregunta y así sucesivamente hasta que alguno de los dos no tenga nada más que preguntar ¿qué dices? ¿te parece?- preguntó manteniendo su cálida sonrisa en su rostro. El chico frunció el ceño, no esperaba que las cosas se desenvolvieran de esa manera, aunque en realidad no esperaba nada, la única razón por qué se sintió confundido era porque jamás se habría esperado que el fantasma fuera tan agradable y cooperativo. Siempre había escuchado historias de fantasmas y todos, absolutamente todos, eran malos, causando dolor a los vivos. Haberse encontrado con un fantasma que no tenía ningún parecido a los de las historias fue una sorpresa muy bien recibida, no se iba a quejar.
- acepto- fue su respuesta determinada.
- espléndido- dijo con alegría- ahora queda establecer quién parte, como tú eres la razón de que fui convocado además de que soy quien te ofreció aprender magia pienso que tú deberías partir ¿te parece?- ofreció. Él asintió con la cabeza.
- de acuerdo- agregó a su respuesta- mi pregunta es quién eres tú- preguntó con la mirada fija en sus ojos. Él soltó una suave carcajada, estaba admirando la nueva determinación del chico. El hecho de que se acercara sin miedo y sin ninguna señal aparente de flaquear significaba que su pequeño truco de anoche sirvió más de lo esperado.
- una pregunta precisa y corta tal como te dije mi nombre es Aaravos, soy un elfo de las estrellas como también un archimago, al menos eso es en parte cierto porque gracias a mi condición ahora soy también un fantasma sellado en este cubo, un trozo de alma para ser más exactos, también soy un maestro así que me dedico a enseñar la sutil, extensa, poderosa y complicada arte de la magia a quienes deseen aprender, bueno no a todos, más a bien a todos los que busquen y me demuestren que son dignos de aprender, ahí concluye mi respuesta- explicó mientras tomaba asiento en un tronco caído, lo cuál confundió un poco al pequeño debido a que era un fantasma. El chico analizó con cuidado todo lo que le dijo y le dieron ganas de seguir preguntado, pero se contuvo porque así no eran las reglas del juego por lo que se resignó a escribir en su cuaderno de dibujos, que siempre llevaba a todas partes, los pedazos de información importantes. El elfo asintió lentamente con aprobación al ver que el chico estaba tomando notas.
- ¡muy bien!- exclamó con un pequeño aplauso- ahora viene mi pregunta ¿quién eres tú Callum?- preguntó con una mirada que parecía que podía ver a través de todos los secretos y mentiras que un podía tener, mirada que le puso los pelos de punta al pequeño.
- hm, soy Callum príncipe de Katolis...- en ese momento frunció el ceño, se dio cuenta que no tenía mucho que decir y sentía que faltaban cosas. Él no quería por ningún motivo darle una mala impresión. Al estar concentrado no vio la ligera sonrisa que apareció brevemente en el rostro de Aaravos. Él sabía que si daba una respuesta un poco extensa frente a su pregunta el niño lo tomaría como ejemplo y buscaría dar una respuesta que se asemejara al nivel de la suya para así obtener más información. Él creía en el tradicional dicho humano "trata a otros como quieres que traten" solo que le daba un pequeño giro siendo más así "trata a otros como quieres que traten solo cuando el otro no ha hecho nada en contra de uno" lo que podría verse como la otra cara del dicho original. A él le gustaba haber llegado a verbalizar el pensamiento implícito de dicho dogma porque mucha gente lo sacaba en cara cada vez que podían, pero nunca aceptaban que vivían bajo la segunda faceta durante toda sus vidas y se disgustaban enormemente cuando les revelaban la verdad de su pensamiento. Meneó la cabeza, debía concentrarse en el niño, esos pensamientos eran para otro tiempo y lugar.
- hm... aunque soy el príncipe de Katolis no soy el hijo del rey, mi mamá está casada con él y por eso me convertí en príncipe y... creo que soy un buen artista ¿listo?- dijo con inseguridad. Sintió un poco de calidez en su corazón cuando el niño buscó su aprobación en su respuesta, lo encontraba tierno.
- ¿me preguntas a mí "listo", así como si estamos listos con el juego?- preguntó con una ceja arqueada y un tono, claramente fingido, dolido. La reacción que tuvo le causó muchas carcajadas mentales.
- ¡no!- exclamó con un tono de desesperación- no terminemos con el juego, sigamos como estábamos... mi turno- se apuró en decir para no darle oportunidad al fantasma para que decidiera terminar el juego- ¿cómo terminaste en el cubo? Ahora tenía que admirar al niño, hizo la pregunta más interesante que pudo haber hecho con la información que tenía, pregunta que él esperaba que hiciera después de unas cuatro o tal vez cinco. Asintió con aprobación mientras una sonrisa surgía en su rostro.
- una pregunta muy simple con una respuesta muy extensa, sorprendente, muy astuta- comentó al aire. Sus ojos parecieron brillar y entonces supo que tenía había hecho lo correcto, el niño buscaba aprobación, como el resto de los niños a su edad, pero él parecía necesitarla más que el resto, menos mal que lo miraba con estima o sino no habría significado mucho el comentario.
- entonces por dónde empiezo- se dijo a sí mismo mientras se apretaba el mentón y fruncía el ceño- ¡ah! ya sé, partiré por el inicio, por lo que me llevó a terminar en dicho cubo- suspiró- a ver, un día cuando era pequeño aprendí sobre las fuentes primordiales de magia, que cada elfo nacía conectado a una de ellas dependiendo de tu raza, en mi caso nací con un arcanum de las estrellas, quedé fascinado y decidí adquirir todos los arcanums que existen además de aprender todas las formas posibles de magia- explicó con una sonrisa en su rostro mientras hacía movimientos para ponerle más emoción- a medida que fui creciendo, a medida que me fui convirtiendo en adulto e iba consiguiendo arcanums, surgió el deseo en mí de enseñar esta magia a las demás personas, quería ayudar a las personas, dar la posibilidad a las demás personas de aprender lo que yo había conseguido, de expandir sus horizontes, era un sueño maravilloso- comentó con melancolía- entonces cuando estaba seguro de que logre conseguir todas las fuentes de magia, tener cada arcanum posible dentro de mí junto a todos sus posibles usos, decidí crear este cubo en su estado actual- dijo señalando el cubo que Callum todavía tenía en la mano- fue mi primer juguete que recibí uno de las primeras maravillas que me acercó a la magia, brillaba al estar cerca de arcanums y cuando logré hacerlo brillar en su máximo esplendor, en lo que yo creía que mi máximo esplendor, decidí poner un pedazo de mi alma en este cubo para incluso después de mi muerte pudiese seguir enseñando a las personas el enigmático arte de la magia- explicó con una melancólica sonrisa. Callum estaba abrumado, nunca esperó que ese fantasma tuviera tamaña dedicación hacia la magia, toda su forma le gritaba el gran amor que sentía hacia ella. De repente una duda surgió en él y decidió querer tenerla respondida de inmediato.
- ¿entonces si le has enseñado magia a otras personas?- preguntó curioso. Él quería saber que tan bueno había sido como profesor si es que él le iba a terminar enseñando magia.
- ¿es eso acaso una pregunta más o me estás pidiendo una aclaración?- le preguntó de vuelta con un rostro enigmático. Callum se dio cuenta de lo que había hecho poniéndolo nervioso, no quería romper las reglas y quedar mal con él, sería lo más tonto que hubiese hecho por lo que tenía que encontrar una solución rápido. Por otro lado, Aavaros estaba disfrutando en silencio al ver los engranajes de la mente del niño funcionar, se notaba que él lo tomaba con la seriedad de una situación de vida o muerte y que debía hacer la decisión correcta lo más rápido posible. Su última memoria antes de entrar en lo que pareció una eterna oscuridad fue colocar todos sus sueños y esperanzas en este cubo. Haber despertado y tener la oportunidad de enseñarle a un niño entre cinco a seis años a forjar su carácter y a pensar de forma analítica bajo "presión" entre otras cosas le satisfacía el alma. Al pensarlo se río, duh era un alma, ahora tenía que pensar en mejores expresiones considerando su estado o tal vez no, decidió que cuando estuviese aburrido vería qué hacer.
- ¿y?- presionó.
- ambas yo creo, una aclaración es también una pregunta ¿cierto?- explicó con claras señales de que dudaba lo que decía. Quería ponerse a reír con fuerzas, o el niño tenía una gran confianza como para pedir que lo corrigiera en sus errores, cosa que sí haría, o simplemente le faltaba la confianza en sí mismo y buscaba verificación, esperaba que la dos no coexistieran de ninguna forma, sería bastante horrible. Eso aparte, su razonamiento le impresionó y lo hacía sonreír.
- tienes razón, pedir una aclaración viene en forma de pregunta porque involucra una duda- razonó en voz alta- lo que significa dentro del marco de las reglas que no las has roto porque también implica que no he sido muy claro en explicar el mensaje siendo en ello una falla de mi parte al responderte, entonces aclarando lo que quedó confuso sería que sí, tuve muchos aprendices, tanto antes de adquirir los seis arcanums como después, tanto elfos como humanos y un par de otras criaturas inteligentes- se quedó en silencio por un momento mientras miraba hacia el infinito- eso sería por la aclaración lo que significa que viene mi pregunta la que sería, hm... asumiendo que Katolis es un reino ¿cómo definirías dicho reino? Callum frunció el ceño mientras se apretaba el mentón con sus dedos. A los pocos segundos asintió.
- Katolis es uno de los cinco reinos humanos de la pentarquía, es el reino más grande, se ubica entre el Golfo Glaciar al oeste donde inicia la nación Del Bar, limita al sur con el mar, en el este limita con Xadia y en el norte limitaríamos con Duren, aunque sería verdad si las fronteras se extendieran hasta tal punto- explicó con una voz monótona, como si lo hubiera practicado varias veces previo a esto- Katolis se fundó hace 300 años con la reina Sharon también conocida como la Reina Huérfana, su rey actual, Harrow, desciende directamente de ella y... eso- terminó un poco incómodo. Aaravos asintió lentamente mientras procesaba la información que había recibido. Estaba muy sorprendido de escuchar que existían reinos humanos sobre todo cinco de ellos y que por la descripción del niño al menos tres de ellos se encuentran fuera de las mágicas tierras de Xadia. Ahora sabía que tendría que leer lo más pronto posibles los libros de historia entre otros para saber cuál era el estado actual del continente, por el momento se contentaría con la información que le entregara el chico que era bastante satisfactoria.
- muchas gracias, ahora tu turno si es que lo deseas- comentó. No pasó ni un segundo y él ya estaba haciendo su pregunta.
- ¿me vas a entrenar para convertirme en mago?- preguntó con ojos esperanzados. Él sonrió levemente, le traía una calidez indescriptible en el corazón ver a unos tan inocentes anhelando con todas sus fuerzas alcanzar el arduo y bello deseo que era la magia, al menos estaba seguro que iba a tener un estudiante bastante entusiasta.
- sí, aunque no lo creas tú fuiste el que me ha convocado y el solo propósito de por qué puse un pedazo de mi alma fue para enseñarle a las personas todo lo que aprendí de la magia incluso después de la muerte- tomó una pequeña pausa- por obligación y deseo voy a enseñarte todo lo que necesitas para convertirte en un mago destacado, en uno que será de los mejores que esta época haya visto- dijo con total seriedad. La manera en que sus ojos se fijaron sobre él le puso los pelos de punta, pudo sentir un escalofrío recorrer por toda su espalda, sin embargo no sentía miedo ni nada por el estilo porque acababa de recibir la confirmación expresa de que ese fantasma de elfo le iba a enseñar todo lo necesario para que se convirtiera en mago. Si había algo que sentía en ese momento era ansiedad, no podía esperar a comenzar a aprender.
- ahora que he cumplido mi trato te toca a ti- se acomodó en el tronco, lo que seguía siendo raro para el pequeño príncipe, mientras se inclinaba hacia adelante- dime ¿por qué la Reina Huérfana fundó el reino de Katolis fuera de Xadia? La primera respuesta que tuvo no fue verbal, sino visual. Callum había fruncido el ceño con fuerza mientras lo miraba con incredulidad, como si su pregunta fuera el habla de locos o algo por el estilo. En un instante supo que algo no cuadraba, algo estaba profundamente mal y ahora iba a saber por qué, esperaba que fuera así.
- porque los humanos no podemos vivir en Xadia- respondió como si fuera lo más obvio del mundo. La respuesta lo sorprendió más de lo que esperaba ¿Qué los humanos no pudieran vivir en Xadia? ¿Cómo era posible? Ahora estaba seguro de que, sí o sí, debía leer un libro de historia para entender bien qué en las seis fuentes había sucedido.
- ¿cómo?
- es que los humanos fueron expulsados de Xadia hace cerca de mil años, tal vez más, porque un humano llamado Ziard utilizó magia oscura lo que enojó a todos los elfos y nos echaron del continente- explicó. El rostro de confusión y urgencia que vio en elfo lo llevó a pensar que tal vez necesitaba una aclaración tal como él la necesitó antes. Aaravos se llevó su meno a la boca tapándola y apretándosela mientras se sumía en sus pensamientos. Ziard, hace mucho tiempo que no escuchaba ese nombre. Ese hombre había sido su primer aprendiz humano y también uno de los primeros diez en unirse bajo su tutela antes de que modificara le cubo terminando en la actual creación. Habían tantas posibilidades de lo que pudo haber ocurrido para que terminara con los eventos que había descrito el niño que no podía conformarse con dichos sucesos, debía investigar más para tener una imagen más completa de lo que pudo haber sucedido con su estudiante, sus demás alumnos y él. Aparentemente habían pasado más de mil años desde la creación del artefacto que lo ataba a este tiempo y dentro de un tiempo tan largo como ese podían suceder tantos cambios que era un poco terrorífico pensar en ello. Un pensamiento surgió en su cabeza y eso le dio más terror que la idea de todos los cambios masivos que debieron haber sucedido que era la noción de que nada haya cambiado, que todo estuviese igual que antes en espíritu y materia. Si ese pensamiento era verdad entonces se explicaría por qué los humanos fueron expulsados de Xadia por culpa de Ziard lo que también significaría un par de cosas extras para el resto de sus alumnos, cosas en las que prefería no pensar por el momento.
- gracias por la aclaración- dijo con un tono más normal- por el momento quisiera terminar con el juego, creo que ambos hemos compartido suficiente información con el otro y estamos contentos con ello ¿me equivoco?- el niño meneó la cabeza- de acuerdo, entonces ahora quisiera explicarte un par de cosas sobre cómo va a funcionar el hecho de que te vaya a enseñar magia- los ojos de Callum se abrieron con anticipación- y para ello hay unos requisitos que cumplir antes que pueda cumplirse- sonrió levemente ante el gruño que hizo el chico- lo primero sería que lleves el cubo contigo a todas partes así de esa manera podré estar a tu lado constantemente y yo a la vez podré aprender del mundo que te rodea, lo segundo sería que no le digas ni una palabra de esto a nadie hasta que yo lo estime conveniente ¿de acuerdo?- él asintió con suavidad y confusión- lo tercero sería que antes de poder enseñarte voy a tener que informarme de muchas cosas y cuando considere que conozco lo suficiente sobre el mundo en el que vives, y yo ahora también resido, entonces solo ahí partiré enseñándote el arte de la magia- explicó- no te preocupes, si todo sale bien según lo que he visto hasta ahora entonces en dos semanas o a lo máximo tres semanas estaré enseñándote estrictamente magia entre otras cosas- agregó con una sonrisa para relajarlo y evitar que se pusiera depresivo o algo por el estilo.
- ¿mamá?
- ¿hm? ¡oh Callum!- exclamó sorprendida, se agachó para plantarle un beso en la cabeza- estoy preocupada por lo de ayer ¿te encuentras bien?
- sí mamá, fue solo una pesadilla- respondió con una sonrisa. A pesar de que Harrow le había dicho que él estaba bien verlo y escucharlo por sí misma la traía un grado de alivio que simplemente nadie más le podía dar a excepción de su hijo.
- ¿y no fue cómo las anteriores? Él se mantuvo en silencio por un momento mientras su vista se desviaba a la nada, evitando su mirada.
- no- respondió al rato- esta vez fue solo un fantasma, nada más. Ella hizo una extraña mueca que él no alcanzó a ver, había algo que su niño no le estaba contando y eso le estrujaba el corazón. No había mucho que podía hacer, podría tratar de presionarlo, pero con ello se arriesgaba a que se lo tomara mal y dejara de hablarle cosa que ya había hecho por dos días en una ocasión anterior. Tal vez no era mucho tiempo para ella, pero para Callum sí que lo era y que estuviera dispuesto a llevarlo a cabo por tanto tiempo demostraba que estuvo muy enojado con ella. Entonces ahora solo podía tratar de manera pasiva y que con el tiempo él se abriera. Pasaron unos segundos en que no se dijeron nada, uno evitando la mirada de la otra.
- ¿mamá? ¿tenemos libros en la cabaña?- preguntó con timidez. Arqueó la ceja con confusión. Leer libros no era algo que Callum disfrutara y solo leía cuando ambos practicaban su lectura cosa que él había dejado en claro que le aburría hasta el infinito por lo que él iniciara dicha tarea por iniciativa propia era muy sorprendente, sobre todo si se tomaba en cuenta los eventos recientes.
- hm, claro que hay unos cuantos en mi pieza ¿quieres verlos?
- sí- fue su respuesta inmediata con los ojos entusiasmados. Al ver su cambio radical de actitud solo pudo alegrarse, al menos parecía que él estaba tratando de mejorar como persona lo cual era más de lo que podía decir de algunos conocidos en su vida. Sonrió y lo llevó de la mano a su pieza. Al llegar le mostró el estante donde tenían unos treinta o tal vez cuarenta libros a disposición.
- escucha Callum- dijo la voz de Aaravos a su oído- ahora mismo necesitamos todos los libros que puedan contener la historia de tu reino, de los demás reinos y Xadia así que pregunta a tu madre por esos. Él asintió con determinación cosa que se vio un poco raro para Sarai, pero decidió ignorarlo por lo irrelevante que era.
- entonces ¿hay algo que te haya llamado la atención?- preguntó con una sonrisa mientras se inclinaba un poco a su lado.
- los libros de historia de todos los reinos de la pentarquía y de Xadia- respondió con firmeza. Su expresión cambió a una de asombro para luego transformarse rápidamente a una de confusión.
- ¿por qué Callum? ahora que no estamos en la capital deberías aprovechar de disfrutar lo más que puedas de los juegos ¿por qué ahora te dieron ganas de estudiar?- preguntó con genuina curiosidad más que nada. Él no tenía una respuesta, pero su fantasma personal sí.
- dile lo siguiente:
- hm... porque... si voy a vivir dentro de la pentarquía y... la realeza entonces... tal vez sería bueno que aprendiese de la historia del continente ¿no? así estaría más... preparado... para las tareas de príncipe- dijo con seguridad incluso en los momentos en los que se detuvo a pensar. Ahora podría decir que esta mañana habría sido la más extraña y sorprendente que ha tenido en su vida. Su hijo de la noche a la mañana pareció madurar considerablemente lo que se evidenciaba en la forma en que le pedía los libros, su aparente misión de volverse más culto y el hecho de que era la primera vez que admitía de forma directa que ahora era parte de la realeza y que con ello tenía obligaciones que antes no tenía, hecho que siempre le sentó mal por lo que en cada ocasión que salía a la luz el tema él siempre prefería evitarlo. Por un momento estuvo perdida, sin la menor idea de cómo proseguir e incluso llegó a dudar de que siquiera estaba despierta porque la diferencia de su hijo de la noche anterior a su hijo de la mañana era radical. Desearía que alguien más estuviera presente para que le ayudara a lidiar con esta situación aunque sea de forma presencial, necesitaba algo, pero no lo tenía así que tuvo que arreglárselas como podía.
- de acuerdo...- se dijo para sí misma- ¿entonces prefieres partir por la historia de Katolis? siempre digo que es bueno conocer tu hogar antes que tus vecinos, al menos así no estas en total desventaja- comentó con una mueca.
-hm... ¿me puedes pasar todos los libros ahora?- preguntó con timidez. Ella se volteó de inmediato con confusión y sorpresa muy evidentes en su rostro.
- ¿todos? así cómo que te pase todos ahora ¿ese todos?- le preguntó con una extraña sonrisa.
- sí, es que... como vamos a estar por al menos otras dos semanas más y... me podría aburrir de uno podría pasar a otro... y así seguir por mucho más sin aburrirme... aprender más- explicó mientras balanceaba su cuerpo de un lado a otro con la mirada fija en sus ojos. Tenía lógica, sobre todo para el punto de vista para un niño. En su caso si se aburría de uno de los libros entonces simplemente lo guardaba y sacaba otro que le llamase la atención en vez de acaparar todos y tenerlos al alcance de la mano, pero a diferencia de Callum ella podía manejar con facilidad los libros debido a su altura. De todas maneras no había problemas con lo que estaba pidiendo, si él los trataba bien entonces estaba bien para ella.
- ¿pero has estado aprendiendo a leer desde hace unos meses y todavía te cuesta leer por tu propia cuenta? ¿y qué harás con las palabras que no sabes?- le preguntó. Era bueno que él quisiera expandir sus horizontes y la alegraba, pero esto sería bastante contraproducente si es que no podía entender lo que trataba de leer y ella no iba a permitir que invirtiera su tiempo en algo como ello que solo terminaría frustrándolo, era lo último que necesitaba.
- eh...- se quedó sin decir nada por un tiempo mientras que ella esperaba pacientemente- cuando tenga problemas... con... las palabras... te pido ayuda ¿está bien?- preguntó con timidez. Ella sonrió con orgullo, le alegraba enormemente que su hijo comenzara a pensar de esa manera. Prepararse para los inminentes problemas era una actitud que le serviría mucho cuando fuera más grande y tenga que lidiar con problemas de la corte y/o del ejército si es que decide seguirle los pasos, tal vez terminaría convirtiéndose en un gran artista como algunos hijos de nobles solían hacer. De todas maneras aprobaba lo que estaba haciendo su hijo.
- de acuerdo- dijo finalmente- ¿quieres que te ayude con ellos?- le preguntó mientras sacaba los libros del estante y los iba apilando.
- sí por favor- respondió ansioso. Ella le sonrió de vuelta. Le pasó dos libros y tomó una de las dos torres de libros.
- ¿y esto es?- preguntó una voz masculina a sus espaldas.
- oh Harrow ayúdame con la otra torre de libros- pidió Sarai.
- muy bien- respondió con una sonrisa y se encargó de ello. De camino a la pieza de Callum dónde iban a dejar Harrow volvió a mencionar su duda- entonces ¿por qué estamos llevando todos estos libros de historia a la pieza de Callum? ¿es un nuevo proyecto? ¿las murallas para una fortaleza? sería casi poético el simbolismo de proteger una ciudad con el conocimiento de nuestros antepasados- comentaba con unas ligeras carcajadas. Su objetivo era muy claro para su esposa, tratar de mantener la atmósfera ligera para que su pequeño se abriera más a él y lograra aceptarlo.
- no mi tontito- le respondió con una ligera carcajada mientras esperaba a que su hijo abriera la puerta- Callum está interesado en estudiar la historia de la pentarquía y la de Xadia- dijo con orgullo evidente en su voz. Él se sorprendió.
- vaya eso no me lo esperaba, un objetivo admirable Callum- le comentó- sabes que un hombre culto es una de las cualidades más respetadas, es realmente conmemorable lo que decidiste hacer- dijo con una sonrisa que el chico no vio. Una vez todos adentro dejaron los libros apilados en el suelo, eran quince en total.
- bueno Callum recuerda preguntarme las palabras que no sepas y tratarlos con cuidado ¿de acuerdo?
- siempre.
Una vez que estaban solos y los libros habían sido organizados se confrontó al problema más inmediato que había que resolver si quería enseñarle magia y llevar a cabo otros planes que tenía en mente.
- entonces Callum creo que tenemos que resolver un problema que surgió de imprevisto- le dijo al niño que estaba sentado en el piso mientras lo miraba- ¿no puedes leer o tienes dificultades para leer? Él se encogió y evitó su mirada.
- tengo problemas todavía- respondió con un grado de culpa, como si se le estuviese acusando de algo muy serio. Aaravos suspiró.
- no te sientas mal mi pequeño estudiante- le dijo con suavidad- he tenido estudiantes mayores que no sabían leer e igual terminaron siendo grandes magos, con la habilidad para leer por supuesto- agregó con una ligera sonrisa. La expresión del chico se había aliviado bastante y ahora lo miraba con esperanza.
- no te preocupes yo te ayudaré a que aprendas a leer una vez que yo haya terminado de leer estos libros y cuando yo no sepa una palabra tu podrías explicármela o anotarla para que tu mamá te la responda más tarde y tu a mí ¿te parece?- ofreció con una sonrisa, el niño asintió con entusiasmo- muy bien, entonces ahora necesito tu ayuda, como puedes ver soy un fantasma y como tal mi poder sobre el plano físico es muy limitado así que necesito que pases las páginas por mí ¿podrías por favor?- preguntó con una amplia sonrisa mientras señalaba el libro titulado "Katolis: una historia del reino en retrospectiva". Él asintió con fervor y se puso de inmediato a completar la tarea. Abrió el libro y lo puso en primera página. Él inconscientemente se pudo a tratar de leer lo que salía, siendo una buena parte de las palabras desconocidas para él, en parte porque el lenguaje utilizado era mucho más complejo al que se había encontrado hasta el momento. Al segundo siguiente escuchó un "listo, siguiente" lo que lo tomó por sorpresa por completo.
- ¿cómo?- preguntó desconcertado. El elfo notó lo que pasó y optó por explicarle.
- yo soy un lector bastante veloz, yo ya terminé de leer lo que hay en esta página así que te pido ¿puedes pasar a la siguiente?- explicó con suavidad. Sus ojos se iluminaron en asombró y volvió a concentrarse en su trabajo. Tal vez no ahora, pero pronto empezaría a aprender magia y si quería llegar a ello tenía que comenzar incluso antes de entonces a esforzarse.
Pasaron cerca de diez minutos cuando Callum se aburrió de la monotonía de su tarea, siempre alcanzaba a leer cerca dos o tres palabras cuando su maestro le pedía que cambiase de página. Ya le había dejado de sorprender la rapidez del fantasma, pero eso no quitaba que tampoco le interesara. Ahora no solo quería poder leer, sino que también quería poder a la velocidad con la que lo hacía su espíritu personal. Después de una hora y de haber terminado el primer libro de cerca de mil páginas se tomo su primer "descanso". Él en realidad decidió parar para darle tiempo al chico para que hiciera otras cosas, sabía que hacer una tarea como esa era para morirse del aburrimiento sobre todo para un niño que estaba en una edad que las cosas tenían que ser interactivas y llamativas para mantener su atención en ello.
- Hey Callum ¿no tienes ninguna pregunta?- preguntó de repente. El chico, quien estaba jugando con una figura de caballero, se dio media vuelta para estar apuntando en su dirección, pero sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.
- ¿sí?- dijo sin levantar la vista. Él suspiró, siendo realista sería muy difícil esperarse otro resultado.
- Callum, necesito que me mires- dijo con un tono ligeramente más fuerte, logrando que esta vez dejara de jugar y lo mirase- ¿tienes alguna pregunta que quieras que te responda? El chico frunció el ceño y dirigió su mirada hacia el piso, entre sus pequeñas piernas, dejándola fija por varios segundos hasta que meneó con fuerza la cabeza solo para que al instante siguiente sus ojos se iluminaran.
- ¿cómo puedes leer tan rápido?- preguntó emocionado. Él sonrió ante dicha pregunta.
- con mucha práctica además del efecto sumado de conseguir los diferentes arcanums- al ver como su rostro cambiaba a uno de confusión decidió anticiparse- a lo que voy es que gracias a los años de práctica logré mejorar de forma considerable mi habilidad y velocidad para leer, cosas que solo mejoraron después de aprender los arcanums porque cuando integras un arcanum este te cambia de forma irremediable tu cuerpo, por supuesto que es para bien porque si no fuera así yo desalentaría el hecho de aprenderlos- explicó con suficiente lentitud para que no se perdiera. Era muy fácil darse cuenta cuando un niño de esa edad estaba pensando en algo que no era fácil, él lo encontraba muy entretenido ver con claridad como los engranajes de su pequeña mente daban vueltas para comprender la información que acababa de recibir. Al poco rato asintió en señal de que ya había terminado de procesar la información. En ese momento esperó que le hiciera otra pregunta, una sobre los arcanums, pero solo el silencio siguió. Con un suspiró comenzó a hablar.
- Callum tu sabías que la labor de un maestro no es solo responder las preguntas de sus estudiantes mientras les enseñas y muestras cosas, sino también asegurarse de que sus estudiantes se hagan las preguntas apropiadas- explicó- por ejemplo una que sería muy relevante en esta situación ¿cómo es que yo un fantasma de hace mil años puede hablar la misma lengua que hablas tú?- preguntó con una ligera sonrisa. La reacción que obtuvo no lo decepcionó. Sus ojos se abrieron como platos mientras pensaba en todas las respuestas posibles siendo que a la vez cambiaba en cada dos por tres de posición para pensar, como si así la respuesta llegaría más rápido.
- ¿magia?- respondió al rato con su dudoso tono. Aaravos soltó unas cuantas ligeras carcajadas.
- sí y no- le dijo- sí en el sentido de que gracias a la magia que pude anclar un pedazo de mi alma a este cubo y así perdurar en el tiempo lo suficiente como para llegar a este tiempo, también la respuesta sería no porque no he aplicado ninguna magia para comprenderte, entonces ¿por qué puedo comprenderte?- le volvió a preguntar, al ver que esta vez no iba a tener respuesta decidió dársela- la respuesta en realidad es simple, el lenguaje que se usaba hace mil años apenas ha cambiado- le dijo con una sonrisa. Esta vez la reacción que tuvo no fue para nada sorprendente, más bien fue decepcionante para su gusto, pero era entendible ¿Cómo iba un niño a comprender la significancia de que un idioma perdurara por mil años casi sin cambios substanciales? Faltaba harto tiempo para que entendiera todo lo que implicaba tamaño hecho, ahora solo podía trabajar con lo que tenía y lo mejor que podía hacer era empezar a trabajar en la capacidad lógica del niño.
- bueno, ahora, por favor, podrías anotar las siguientes palabras en tu cuaderno para que tu mamá las responda más tarde. El pequeño por supuesto llevó a cabo su pedido. Sabía que enseñar no iba a ser fácil y le molestaba un poco que habían muchos conocimientos con sus respectivas compresiones que simplemente no le iban a entrar en la cabeza gracias a su edad. Iba tener que ser paciente y paciencia era lo único que tenía, después de todo era un fantasma.
Ligera edición: 16/12/20.
Decidí volver a leer este fanfic y lo mucho que me interesó en el primer lugar el mundo que habían creado en la serie. Espero poder trabajar ávidamente cómo también con el resto de mis trabajos.
