Mi dedo contra todo tu brazo.


Lunes, 21 de septiembre (aún).

Me mantengo impecablemente erguida en uno de los laterales del escenario al aire libre del campus. Atardece sobre la cara de los Alpes que asoma tras los focos. Ana Amari, rectora de esta prestigiosa universidad femenina situada en Suiza, acaba de terminar su pequeña charla de bienvenida y nos presenta a Katya Volskaya y a mí frente al auditorio. Nosotras dos formamos parte del consejo estudiantil, y somos quienes presentan casi todos los eventos de la universidad. Esta función le pertenecía a Katya inicialmente, pero las alumnas responden con mucho más entusiasmo ante mí (ciertamente, lo que he leído hoy en el chat de Blackwatch no me ha sorprendido), quizá por mi vocación artística. Soy bastante popular, y eso me facilita mis objetivos personales. Me explico: mi familia, los Guillard, son una piedra angular de la economía francesa. Tenemos contactos, negocios, acciones y todo tipo de redes repartidas por Europa, parte de Asia y de los Estados Unidos, pero a mí no me interesa. Mi pasión es el baile. Lejos de obligarme a abandonar mi sueño para que perpetúe con el negocio familiar, los Guillard me han apoyado. Pusieron a mi servicio todas las facilidades para que progresase en el ballet con una condición: completar la carrera de artes escénicas aquí, en Overwatch. ¿Por qué aquí? Pues para ampliar nuestra red de contactos de cara al futuro. Al fin y al cabo, las alumnas que se gradúan en esta universidad son grandes triunfadoras en sus respectivas áreas y países, mientras que las bailarinas del conservatorio de París no podrían mejorar nuestros lazos con Corea ni facilitarnos tratos con Vishkar.

Katya me dedica una sonrisa. Correspondo afablemente a su gesto.

Solo tengo que estudiar lo que me gusta procurando hacer amigas, y ni siquiera estoy obligada a ello, se me pidió como favor y pienso cumplirlo. Es mi objetivo personal, y le he sumado también el de graduarme con tantos honores extras como sea posible. De ahí que me uniese al consejo estudiantil.

Alzo la mano y le dedico un discreto saludo a nadie en concreto. Muchas chicas se giran para buscar a la afortunada que se ha llevado mi atención. Aún me sorprende el alcance de mi popularidad, pero me resulta extremadamente útil para garantizar la prosperidad de los Guillard. Diría que lo tengo todo a mi favor, pero hay muchas posibilidades de que termine dando un paso en falso y mi gusto por los juegos de poder, las mordazas, ataduras y demás salga a la luz y hunda a mi familia. No exagero, ya pasó algo así una vez. Y lo peor no fue el escándalo mediático, la caída en picado de nuestras acciones o las tergiversaciones, sino el dolor irreparable que le ocasionó a todos y cada uno de mis familiares. Ocurrió cuando yo tenía quince años. Se viralizó un vídeo sexual de mi tía Danielle. Aquello la condujo al suicidio… Fue horrible, y me aterra que pueda repetirse. Mi familia sufrió muchísimo.

Es por esto que el asunto del BDSM es mi secreto mejor guardado.

Sacudo la cabeza y compongo mi mejor sonrisa: la decana me está cediendo el micrófono.

Bonsoir, compañeras —saludo. Todo lo que no tiene que ver con interpretar mi papel de alumna perfecta pasa a un segundo plano para mí. Puedo notar cómo las miradas de mis compañeras se abalanzan sobre mí, fijándose en la tensión de mis empeines, en la forma en que los músculos de mis piernas quedan estilizados por los tacones. Me pregunto si BlackCat está viéndome ahora mismo, si dijo en serio lo de la correa—. Katya Volskaya y yo tenemos el placer de comunicaros que varias compañeras de otras universidades han obtenido nuestras becas por sus grandiosos méritos como estudiantes y se trasladan este año a Overwatch para terminar sus carreras junto a nosotras.

Escucho un montón de vítores que están más relacionados con la admiración personal que mis compañeras me profesan que con la información que estoy transmitiendo. El año pasado recibí numerosas declaraciones, aunque no pude aceptar ninguna porque sé que, antes o después, querré cumplir mis fantasías BDSM… y si la relación acabase mal y mis gustos se hiciesen públicos, sería mi familia quien saldría perjudicada. Si iniciase una relación, tendría que contenerme para estar segura, y ¿qué clase de intimidad tendría con mi pareja sin poder ser yo misma…? Estoy mejor sola… con mis relatos…

Pero ahora no es el momento para pensar en todo esto.

Katya, rodeada por una sutil nube de aroma a Opium de YSL, interviene en cuanto cesan los vítores.

—Os recuerdo que las becas que concede la universidad son gracias al esfuerzo del propio alumnado. ¡El mérito es vuestro! —Su expresión altiva de heredera de una gran corporación rusa me ha generado una fuerte atracción desde el primer día del año pasado. Desearía verla arrodillada a mis pies, vulnerable y suplicante. El invierno pasado me invitó a pasar el final del año en su hogar, y me costó mucho soportar la tentación. Una noche, frente a la chimenea de su dormitorio, faltó muy poco para que nos besásemos. Al final mi miedo fue más fuerte y no llegó a suceder nada—. También se trasladan por voluntad propia varias alumnas nuevas. Empezamos con las presentaciones. La primera es Elizabeth Caledonia Ashe.

Miro a mi alrededor: no hay nadie.

—¿Elizabeth Caledonia Ashe? —pregunto mirando mi fotocopia del programa.

No hay respuestas.

—Parece que nuestra nueva compañera es tímida. Les daremos la bienvenida solo a las becadas —se excusa Katya.

—Nuestra primera alumna becada se llama Aleksandra Zaryanova —retomo yo—. Sus méritos son todos deportivos, practica la halterofilia y es una auténtica campeona. —Humildemente, la mencionada sube las escaleras hasta el escenario y se acerca a nosotras. Tiene el pelo corto y teñido de un vivo rosa fucsia. Viste un conjunto deportivo de un tejido similar a la licra que se ciñe en torno a sus musculosas curvas. A pesar de que conozco a chicas con abdominales, nunca había visto a nadie así de fuerte… y me encuentro abandonando esa fantasía decadente en la que Katya es mi sumisa dentro de su propio imperio para reemplazarla por otra donde Aleksandra es una dócil gatita que ronronea con cada movimiento de mis dedos, indefensa solo para mí a pesar de su exageradísimo poder físico. «¿Un pulso, Aleksandra? Mi dedo contra todo tu brazo»—. Bienvenue, Aleksandra.

Spasibo, Amélie.

—Para mí es un placer, chérie. —Me muerdo los labios mientras le ofrezco el micrófono. Se sonroja, sus mejillas se tiñen del mismo rosa que luce en su melena. Nerviosa, trata de agarrar el pequeño aparato y yo hago que nuestras manos se encuentren. Se estremece y dejo que el micrófono se me caiga a propósito. Enarco levemente las cejas y Aleksandra entiende que debe recogerlo. Obedece, y eso me encanta. Disfruto de un modo lascivo al verla inclinada ante mí… La imagino como una vasalla en mi castillo de Francia, una guerrera que está obligada a seguir mis órdenes de aristócrata depravada.

… debería empezar ya a escribir relatos. Mi imaginación se desborda contemplando a esta amazona rusa.

(¿Amazona rusa suena bien? Porque podría ser el título del relato).

—Yo sentir mi torpeza —me dice Aleksandra. Tiene un toque nasal en su voz, y un fuerte acento que se marca especialmente en las letras «s». Incluso en este aspecto me gusta, me resulta especial y excitante. Ay. Daría cualquier cosa a cambio de que me confesase inmediatamente todas sus fantasías sexuales para poder concedérselas…

—No te preocupes —le respondo con fingida modestia mientras acaricio el dorso de su mano con un movimiento demasiado parecido al que haría para masturbarla. Rompe a sudar y traga saliva sin encontrar palabras. Estoy disfrutando de cada instante.

¿Cuántas ocasiones más tendré de hacer que una mujer así de fuerte tiemble por mí?

—¡Levanta en brazos a Amélie, por favor! —chilla una voz desde el público.

Agarro el micrófono y finjo sorprenderme.

—¡Chicas! —regaño de un modo poco convincente—. ¡No incomodéis a nuestra nueva…!

Entonces escucho un estruendo.

Un sonido ensordecedor se traga todo el jaleo del auditorio a medida que se incrementa. Ante mis atónitos ojos, una cicloplaneadora derrapa para detenerse frente al escenario… a escasos centímetros de la primera fila de asientos. Conduce una chica a la que no he visto en mi vida. Su pelo es rubio platino, muy largo y revuelto. Puedo ver desde aquí el grueso trazo de eyeliner que rodea sus ojos así como el intenso rojo de sus labios. Viste una chupa de cuero y minifalda, de forma que cuando desmonta del vehículo nos enseña su ropa interior a todas las presentes. Salta con agilidad para subirse al escenario, se ajusta su sombrero de vaquera a la cabeza y me arranca el micrófono de las manos mientras me ofrece un guiño.

Yo enarco una ceja, impertérrita a pesar de hallarme sumamente disgustada por la interrupción. Percibo una empalagosa mezcla de aroma a vainilla y tabaco.

—¡Siento haber llegado tan tarde! En Estados Unidos es una falta de respeto muy grave, y no quiero que penséis que no os respeto, chicas. Me llamo Elizabeth y os adoro a todas y a cada una de vosotras. Fui presidenta del consejo escolar durante toda la secundaria y también en primero de carrera. ¡Artes escénicas, por cierto! Espero volver a serlo en este centro porque, ya sabéis, no es justo enfrentarse sola al mundo. Si me necesitáis para lo que sea, no dudéis en llamar a la puerta de mi habitación. Da igual el día o la hora, soy completamente vuestra. ¡Os quiero!

Deja caer el micrófono, se besa en las yemas de los dedos y las posa sobre la frente de Aleksandra, que no puede evitar formar una pequeña o con su boca. Luego, Elizabeth se aparta el cabello de la cara, haciendo que oscile tras su cabeza de un modo arrebatador, se baja del escenario y arranca la cicloplaneadora para irse por donde ha venido.

Al cabo de algunos instantes, cuando supera la conmoción, Ana Amari sale corriendo detrás de ella.


[Asp]: POR!

[Asp]: FA!

[Asp]: VOR!

[Asp]: HABÉIS VISTO A AMÉLIE ESTA NOCHE?

[BlackCat]: Desde mi asiento podía verle las bragas. o/o

[Beachrat]: k wena k sta ameli

[Asp]: *SE ABANICA*.

[Goddess]: Debo señalar que Amélie ha mostrado una clara inclinación hacia la alumna becada, Aleksandra Zaryanova, al tocarle las manos. Nunca he visto que establezca contacto físico con nadie, y eso me hace preguntarme si se trata de un flechazo o si siempre le gustaron las atletas y soy la única que no lo sabía.

[Jazzy]: Tienes razón, Amélie nunca toca a nadie. No sé qué le veis, a mí me parece superfría.

[BlackCat]: ¿Estás celosa de Aleksandra, Goddess? :3

[Goddess]: En absoluto, solo estoy constatando lo que me parece un hecho reseñable dado que casi todas en este chat hemos manifestado a lo largo del año anterior e incluso de esta mañana nuestra predilección por Amélie.

[Jazzy]: Yo no.

[BlackCat]: Jazzy, eres la excepción que confirma la regla. =P

[Goddess]: Además… el movimiento que hacía… Casi parecía estar enseñándole su técnica onanista a la nueva.

[BlackCat]: ¿Amélie presumiendo de cómo hace los dedos? xDD

[BlackCat]: Porque lo dudo mucho. Nunca se ha liado con nadie… desgraciadamente. =(

[Cyberspace]: A mí me gusta Elizabeth. Creo que es mi nuevo crush…

[Jazzy]: Ahora sí habláis mi idioma.

[BlackCat]: A ella también le vi las bragas. :O

[BlackCat]: He visto muchas bragas esta noche. ._.

[Devil]: *Risita*.

[Devil]: Yo solo puedo decir una cosa: ¡necesito que Aleksandra me lleve en brazos! *Risita*.

[BlackCat]: ¡Los brazacos de Aleksandra! 3 3

[Devil]: ¡Tiene que unirse a Blackwatch! *Risita*. ¡Porfi, decídselo las que tengáis clase con ella!

[Cyberspace]: No te preocupes, ya colé el e-mail de invitación a Blackwatch a todas las nuevas alumnas. Les ha llegado con el de la red social de la universidad. Y se están uniendooo…

[Shieldmaiden]: *Llega IRRADIANDO luz con la sonrisa*. Necesito que Elizabeth me dé un PASEO en su cicloplaneadora. La rodearé con los brazos y le meteré las manos por DENTRO de la minifalda para…

La frase se completa con un gif de Milhouse (un personaje de Los Simpson) agitando las cejas.

[BlackCat]: ¿Soy yo o te obsesionan las rubias, Shieldmaiden? xD

[Shieldmaiden]: Ni confirmo ni DESMIENTO eso, jajaja. Por cierto, ¿sabéis algo de lo del programa de stream para EMITIR dentro del campus?

[Cyberspace]: Solo que aún se debate si podrá usarse para acumular créditos…

[Shieldmaiden]: Ojalá DECIDAN que sí.

[BlackCat]: ¿Alguien para rp? 3 3

[Huntress]: Acabo de llegar, me he dado un paseo tras la ceremonia.

Es mentira, he estado escribiendo sobre Aleksandra. He desarrollado esa idea de la vasalla guerrera capaz de romper huesos con sus manos desnudas pero incapaz de luchar contra los lujuriosos dedos de su ama.

Sé que pronto tendré el ordenador a prueba de hackers gracias a Cyberspace, así que he disfrutado de la escritura como hacía meses que no podía.

Estoy de muy buen humor.

[Asp

]: HOLA, HUNTRESS!

[Devil]: Asp y las mayúsculas… *Risita*. ¡Hay cosas que nunca cambian!

[Mako]: …

Recibo varios saludos y se me ilumina un chat aparte.

[BlackCat]: Huntress, deseo ponerme en tus manos de dominatrix. 3 3

Eh. Vale… Esto sí que no me lo esperaba.

[Huntress]: ¿Ah, sí?

[BlackCat]: Antes dijiste que eso es lo que te gusta, ¿verdad? o/o

La sesión de escritura me ha dejado la libido en su punto álgido, si bien ahora ha desaparecido de golpe. No sé quién es esta chica, no sé qué espera de mí, ni siquiera si sería capaz de estar a la altura… pues nunca he llegado a tener relaciones BDSM con nadie. Y no es lo mismo escribir tonterías que poder realizarlas.

Algo me dice que no puedo cumplir sus expectativas, y eso que no las conozco.

El agobio crece dentro de mi pecho y me oprime los pulmones… Quiero borrar la app de Blackwatch, pero Cyberspace aún no me ha explicado cómo blindar el portátil y tendré que conservarla hasta que lo haga.

[BlackCat]: ¿Huntress? ^_^'

[Huntress]: Sí, perdona. Me has sorprendido y no sé qué decir.

Supongo que no se imagina que estoy temblando y que mi libido yace infartada a mis pies con la piel azul propia de un cadáver.

[BlackCat]: Quizá así te ayude a decidirte… ;D

Me adjunta una fotografía: se trata de un vestido cualquiera de los muchos que había en la ceremonia de hoy… levantado para mostrar una serie de nudos de bondage sobre un cuerpo pálido y esbelto.

Sigo sin saber qué pensar, sigo sintiéndome angustiada… aunque mi libido ha abierto un ojo y muestra mucho interés por la foto.

[BlackCat]: ¿Te ha ayudado a decidirte? No es necesario que quedemos en persona si tú no quieres, aunque a mí me encantaría… 3 3

Otro infarto.

[Huntress]: Entonces, ¿lo que me propones es «rp»? ¿Un juego de rol por escrito entre nosotras?

[BlackCat]: En realidad me gustaría probar a hacer algo que va unos pasos más allá: tú podrías darme algunas órdenes que cumplir a lo largo del día. La ropa que debo llevar, horarios y tareas que cumplir… 3 3

Estoy en blanco.

[Huntress]: ¿Y si te doy órdenes que no te gustan?

[BlackCat]: En ese caso, hablamos como las adultas que somos y buscamos alternativas. 3 3

¿¡Qué hago!? ¿¡Dónde ha ido a parar esa Amélie que le rozaba lascivamente el dorso de la mano a la estudiante rusa como una oscura divinidad del cuero!?

Ah, sí: debajo de la mesa. Azul y todo eso.

[BlackCat]: Probemos aunque solo sea una semana, ¿sí? ^_^

[Huntress]: Déjame pensar y mañana te digo algo.