Renuncia: todo a AidaIro

Notas: Vampire AU porque es mi addición culposa, igual esto es raro (?). Espero que guste!


tu sangre sobre mi sangre


Hay un vampiro viviendo en su habitación.

Durante las noches él la espera sentado sobre sus sábanas, con las piernas cruzadas y la sonrisa de muchacho casi joven mostrando sus colmillos de leche -listos para pintarse con su rojo de doncella sin venas.

Al comienzo él aparecía solamente en sus sueños, susurrando, llamándola, fingiendo no ser real, y Nene a veces se atrevía a responder ("¿quién me llama? ¿por qué llueve siempre que vienes a verme?") como si acaso su imagen soñolienta fuera tan solo un fantasma amigable que ocultaba sus guantes y sus garras afiladas. Durante las noches lo soñaba y durante los días sentía sus ojos de amarillo-enamorado buscándola por las paredes y las ventanas, llamándola nuevamente: "Ven ven ven, ven aquí conmigo, que yo te trataré mucho mejor."

Ahora Nene tan solo debe abrir la puerta de su habitación, y él estará allí, esperándola sentado en su cama, llamándola nuevamente. Siempre se encuentra apaciblemente sentado, con su capa negra larga y su sombrero dejado a un lado de las sábanas mostrando su cabello de ébano enmarañado; la sonrisa mitad cruel, mitad enternecida, un sonrojo leve corriéndole por los pómulos pálidos.

Primero es siempre su boca de brujerías buscando su cuello, luego sus labios besándole las heridas mojadas, y al final son ambos enredándose entre los brazos del otro mutuamente, besándose todo el rojo de su piel hasta que el sol es tibio sobre sus huesos y él se desvanece como si acaso realmente fuera un fantasma.

Y llega un momento en que Nene es mar, solamente mar, y beberle la piel es beber agua salada, agua dulce de veranos. Entonces este muchacho nocturno, Hanako-kun (como ella ha bautizado a su vampiro, escogiendo su nombre), resta importancia a beberle la sangre, y simplemente le besa los poros, los párpados, la comisura de sus labios y

y ella suda amor amor y nada más que amor.

Una madrugada las ventanas golpean violentas con la tormenta, noche eterna y de terror, y ella oye sus palabras de amor mientras se deja desaparecer entre sus brazos pálidos, para ya no salir de allí jamás.

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