Disclaimer: Todo pertenece a Rick Riordan.
()()()()()()()()()()()()()
Un octubre olímpico
Día 4: Luke
()()()()()()()()()()()())
A Luke no le había hecho demasiada gracia la idea de volver a casa de su madre, pero Thalia y Annabeth necesitaban descansar y curar sus heridas, así que no le había quedado más remedio. Se había preparado para los diferentes estados en los que podía encontrársela y no había sido tan duro. No obstante, no había esperado para nada que su padre también estuviera allí.
Para su madre y sus distintos estados de locura podía prepararse, pero para su padre Luke nunca estaba preparado. Hermes desde luego no estaba loco, pero Luke no sabía qué pensar de él.
Siempre había pensado que los había abandonado a él y a su madre, que no los quería. Sin embargo, había ido a ver a May y por lo que parecía no era la primera vez que la visitaba para asegurarse de que estaba bien. También según él llevaba tiempo observando al propio Luke y, aunque no podía ayudarlo directamente, estaba dispuesto a proporcionarle la dirección de un lugar donde sí que podrían hacerlo.
Estaba cada vez más confundido. ¿Cómo podía decirle aquel hombre que lo quería, pero haberlo dejado tantos años al cuidado de May? ¿Cómo podía ahora querer ayudarlo cuando lo había visto pasar hambre en las calles con Thalia y Annabeth? No lo sabía y realmente nunca llegaría a saberlo.
