Disclaimer: Todo pertenece a Rick riordan.
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Un octubre olímpico
Día 5: Piper
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Se despiden con un beso en los labios. No es apasionado, ni siquiera dulce. Es más bien un beso de rutina. Se supone que los novios se besan al despedirse, así que ellos lo hacen. Piper no lo entiende. ¿Qué les ha pasado? Eran la pareja perfecta, dos de los héroes de la profecía. Han salvado juntos el mundo. ¿Por qué ahora se comportan como si no tuvieran nada en común?
Una vocecita molesta dentro de su cabeza que suena como su madre le dice que lo que pasa es, efectivamente, que no tienen nada en común. Fueron una buena pareja cuando ambos eran héroes, pero ahora llevan vidas normales, tan normales como pueden, al menos, y ya no saben qué son.
Una parte de ella sabe que es normal, que la mayoría de romances adolescentes fracasa, que no es culpa de nadie. No obstante, otra parte de ella está furiosa, aunque no tiene claro si con él, con ella misma o con la vida en general. Jason y ella se merecen estar juntos después de todo lo que han pasado y lo han conseguido. ¿Por qué ahora no les basta?
Llega a casa triste y cansada. No es como se supone que una debería llegar de una cita con el chico del que está enamorada. La molesta voz de su conciencia que sigue sonando como su madre le señala que ese es justo el problema, que ya no está enamorada. Al fin y al cabo ella es hija de la diosa del amor. No puede engañarse a sí misma. Sabe cuáles son sus sentimientos y también los de él.
Mañana hablará con Jason. No está dispuesta a volver de otra cita sintiéndose vacía.
