Notas autora: Hola xD Me disculpo si el capítulo se ve algo desordenado. Publico desde mi celular. Y siempre se ve diferente a como queda en el documento de Word. Gracias por leer, y si alguien conoce otro fic de esta pareja, por favoooor, dejen link. Llevo días buscando y no encuentro mucho.Habrá también parejas secundarias, aunque no estoy muy segura de cuáles. Me despido :B
Capítulo 1
Lo conocía y lo odiaba. Douma estaba cerca de la barra, coqueteando con otra chica que se convertiría en una más para su lista. Dirigió la mirada a sus acompañantes, Kanao y Aoi charlaban entre ellas. Lo que sería una noche maravillosa para celebrar el noviazgo de Kanao y Tanjirou, se estaba convirtiendo en una mierda.
Sus compañeras, indiferentes al bastardo que se encontraba a unos metros de ellas, comentaban alegres. No podía prestar atención a una sola de sus palabras. Quería levantarse, dirigirse a aquel maldito y desahogar todo el odio que sentía hacia él. Respiró profundo y le dio un sorbo a su bebida. Se obligó a tranquilizarse y a borrar de su mente la existencia de ese jodido imbécil.
Recordó las lágrimas de su hermana, lo que sufrió al descubrir que le fue infiel. Era un jodido mujeriego sinvergüenza. Cuando Kanae lo encaró ni siquiera fingió arrepentimiento, simplemente aceptó que lo había hecho porque estaba aburrido de ella. No tenía un corazón latiendo en su pecho, tanto amor que sentía su hermana por él y no le importaba nadie. Nadie más que él y sus jodidos caprichos.
Dirigió su mirada hacia dónde estaba, y para su maldita mala suerte, él ya había notado su presencia. Su corazón quería salirse del pecho mientras lo veía acercarse a ella. Su sonrisa, su maldita sonrisa. Bebió lo que quedaba de su cerveza de un trago. Kanao y Aoi se levantaron para bailar en algún momento. Sola. Estaba sola.
—¿A quién tenemos aquí? La pequeña Shinobu. —le habló al oído. Sus cuerpo se estremeció sintiendo su aliento cálido en la oreja, la invadió el olor de su perfume y ese algo más que siempre la había vuelto loca.
Cerró los ojos, y maldijo mil veces lo que siempre había provocado su presencia en ella. Su cuerpo ardía de deseo con solo tenerlo cerca. Desde el mismo instante que lo conoció, le atrajo de una forma que no podía ser normal, seguía sin entender cómo podía encenderla con lo más mínimo. Jamás mencionó esto a alguien. Era su secreto. Un sucio y jodido secreto. ¡Dios la librará de caer alguna vez en sus garras! No saldría voluntariamente de ahí.
Cuando lo vio sonriendo, sintió deseos de estrellarle algo en la cara. Lo que fuera. ¿Cómo diablos podía ser tan guapo? ¿Cómo diablos podía desearlo tanto? ¿Por qué a él?
—¿Te comió la lengua el ratón? —Douma le hablaba tan cerquita de la cara, que sintió las mejillas ardiendo. Esperaba que el ambiente oscuro, levemente iluminado, ocultara su reacción.
—¿Qué haces aquí? —le dio una de sus sonrisas falsas, esas que había practicado por tanto tiempo.
—Estoy de paso. —le acarició la mejilla. —Me alegra ver que te has vuelto más hermosa.
De un manotazo le quito la mano. —No te atrevas a tocarme.
—¿Sigues enojada conmigo? —parecía sorprendido. —¡Han pasado tres años, mariposa!
Mariposa. Como odiaba que la llamara así.
—El tiempo no borra lo que hiciste. —estaba molesta y no lo trato de disimular. —Y no vuelvas a llamarme así.
—Ni siquiera Kanae es tan rencorosa como tú. —agregó él. —Ella me perdonó.
—No es cierto.
—Claro que sí, Mariposa. Anoche estuvimos juntos.
Su corazón se detuvo. ¿Estuvieron juntos? ¿A qué se refería con eso. No, Kanae no pudo haberlo perdonado. Es mentira. Estaba mintiendo. Era un jodido experto en decir mentiras.
Él vio la confusión a través de su semblante serio, y para punzar más aún, agregó: —Fue una compañía maravillosa.
¿Kanae durmió con él? ¿Estuvieron juntos de nuevo? ¿Por qué la idea le dolía tanto? Siguió fingiendo indiferencia. Tomó la cerveza de Kanao y bebió otro trago. Uno grande. Douma soltó una risa encantadora, sospechando tal vez, que estaba enojada y no la razón real. Le dolía pensar en ellos dos juntos. Aunque no tenía ningún derecho. Su hermana lo conoció primero. Su hermana era su ex. Y al parecer, su hermana compartía mucho más de lo que ella podía darle.
—¡No vemos luego! —le dio un beso en la mejilla. Arruinando así, su noche completamente.
