Notas: Espero que les guste xDGracias por los comentarios y bueno, amo este ship tóxico (? y rondó por ahí buscando fanarts.Lástima que no encontremos mucho de ellos, pero yo aquí seguiré, si nadie escribe, pues lo haré yo 3
Capítulo 2
Shinobu trataba de disimular el enojo mientras veía como su hermana desayunaba tranquilamente. ¿Tenía derecho a reprochar? No, por supuesto que no. Y ni siquiera estaba segura de cual era la verdadera razón por la que estaba enojada. Kanae podía hacer de su vida lo que le diera la regalada gana y Douma también, pero pensar en ellos dos juntos, le revolvía el estómago.
—Anoche vi a Douma. —la vio tensarse.
—Sí, bueno. No me importa. —respondió Kanae haciéndose la desinteresada.
—Lo vi irse con un chica. —agregó para picar un poco.
—¿Sí? ¿Cómo era? —su hermana no disimulo el interés y la notable decepción.
—¡Eres patética! —dijo asqueada. —Me dijo que se vieron, que lo perdonaste y aún peor, que pasaron la noche juntos. —Kanae no respondió y pudo notar un poco de vergüenza en su expresión. —Él nunca va a cambiar. ¿Por qué sigues creyendo en sus palabras? De verdad, de verdad eres patética.
—Ya para, sí. Por favor.
—Eres la típica amiga date cuenta. —mencionó esto último, para herirla un poco, pues su hermana siempre juzgo a ese tipo de mujer, y ahora, se había convertido en lo que tanto odio. Demostrando, las vueltas de la vida y cómo la cara de la moneda cambiaba.
—¡No lo entiendes! —se fue sin más.
Shinobu era una maldita, sí. Estaba celosa, siempre había estado celosa de su hermana. Kanae era todo lo que no podía ni siquiera aspirar a ser, además, tenía a un hombre que ella deseaba y como se odiaba por desearlo tanto. Douma era todo lo que ella detestaba en un hombre, y aún así, se derretía por él. Era jodidamente enfermo lo que sentía por él. A veces, le aterraba pensar que no lo rechazaría si se presentará la oportunidad.
Todo era carnal. Lo sabía. Lo único que le interesaba de él, era su cuerpo y todo lo que podía hacerle sentir. Le excitaba imaginar de lo que era capaz aquel hombre experimentado. Kanae mencionó más de una vez sus habilidades en la cama y tal vez de ahí venía su curiosidad. Necesitaba confirmarlo.
Envío un mensaje a Tomioka. Necesitaba sexo de distracción antes de irse a clases. Su amistad llevaba años, además de ser el comodín cuando tenía ganas, era su confidente. Aunque, la mayoría del tiempo, su amistad era más una enemistad a muerte donde se agredían verbalmente el uno al otro.
-. -. -. -. -. -. -. -. -.
Al salir de clases lo encontró. Luciendo casual y coqueteando con una que otra víctima que voluntariamente se acerca a a preguntarle algo, mientras él seguramente fingía jugar con su teléfono. Douma llamaba la atención aunque no quisiera hacerlo y eso la fastidiaba aun más. Destruía sus nerviosas y ella que siempre presumió ser una mujer de mente fría, y calmada.
—¿Qué haces aquí? —le preguntó, y casi le da un shock cuando alzó la mirada y le sonrió de esa jodida forma que solo él podía hacerlo. Juraría que escuchó suspiros de varias chicas a su alrededor. —Sabes que Kanae no estudia aquí.
—Sí, Mariposa. —le respondió dándole un beso en los labios. —Vengo por ti.
Shinobu quedó en blanco por unos segundos. ¿La besó? Fue algo simple. Un mínimo roce. Nada de importancia. Entonces, por qué se sentía de esa manera, con su corazón latiendo a mil por hora y un sonrojo que seguro no le pasaría inadvertido al cabrón que tenía en frente.
—Sube. —le ordenó, y ella obedeció.
Luego de unos minutos y ya en carretera, reaccionó con un poco de sentido común.
—¿A dónde vamos? Supongo que Kanae te envío por mi. —se sentía nerviosa como si fuese una adolescente en su primer cita con el chico que le gusta.
—Supones mal. —la miró de reojo. —¿Te gusta mi auto?
—No.
—Bien, por suerte no es mío. Lo tomé prestado de Akaza.
—Cuando dices que lo tomaste prestado, ¿Akaza sabe que te lo prestó?
Se encogió de hombros. —Solo tomé sus llaves, seguramente ya se entero y sabe que fui yo. —le pasó su celular. En la pantalla se marcaba un total de 53 llamadas perdidas. —¿Ves? Creo que está enamorado de mi, por eso no puede pasar un segundo sin oír mi voz.
—Te va a matar. —le dijo Shinobu viendo el teléfono. Por curiosidad entró a la galería.
—Mariposa, yo no haría eso sí fuera tú. —dijo soltando una risilla, pero sin ninguna intención de evitar que lo hiciera.
Se puso colorada al encontrar fotos y videos de mujeres semi o completamente desnudas, aunque sus rostros no se veían, notó que pertenecían a diferentes mujeres. Lo miró con asco.
—No hay ninguna de tu hermana, si es lo que estás pensado.
—Eres asqueroso. —lo dijo, aunque tenía mucha curiosidad de ver más de lo que había ahí. Principalmente, un vídeo donde reconoció que era de él teniendo sexo con una chicha. En la miniatura sólo se veía el cuerpo desnudo de la mujer abriendo las piernas y las caderas de Douma apretadas contra la pelvis de esta.
—La curiosidad mató al gato, Mariposa. —era un desvergonzado. Sin ningún respeto por aquellas mujeres. —No me mires así, eres la única que ha tocado mi celular.
—Sí, claro. Eres una basura.
—Eres especial, Mariposa. —dijo mientras entraban a un estacionamiento.
—¿Dónde estamos? —le preguntó nerviosa. —¿Y mi hermana?
—Te dije que no tenía nada que ver con ella. —le tomó la mano. —¿Te he dicho que eres hermosa?
—Al grano, por favor. —no tenía tiempo que perder.
—Quiero coger contigo, Mariposa.
Bueno, definitivamente esa no era la respuesta que esperaba. Shinobu soltó unas risillas.
—Muy gracioso, ja ja ja. —rodó los ojos. Aunque su corazón latía tan rápido que iba a salirse de su pecho.
—Hablo en serio, Mariposa. Me pones la verga dura. —llevo su mano a la entrepierna, donde Shinobu pudo comprobar que efectivamente, estaba tan duro como una jodida piedra. —¿Qué dices?
—¡Estás loco! —no, no había retirado la mano de su entrepierna. Le gustaba sentir su pene debajo de su palma. —¡Sales con mi hermana!
Douma no lo estaba negando, y le dolió. Shinobu se sentía decepcionada, esperaba una negativa, alguna excusa mínima para poder aceptar y no sentir culpa. Retiró la mano, miro hacia el frente, no podía hablar así que no dijo nada.
—Yo no sé lo diré. Tú no sé lo dirás. No lo sabrá.
—No puedo hacerle eso. —lo miró con rabia. Hijo de puta. Perro sarnoso. Bastardo arrogante. Escoria inmunda.
—Me deseas. Lo sé. Lo sabes. —le acarició la mejilla. Y la besó, sintió su lengua pidiendo acceso a su boca. Con toda la fuerza de voluntad que pudo juntar, se separó. —Mariposa, te juro que no te vas a arrepentir.
—Me das asco.
—Lo sé, pero cojo rico.
—Mucho ego, ¿no? Presumido de mierda.
—Tal vez. ¿Quieres probar si solo presumo?
—Llévame a casa. —no tenía fuerza para salir del auto e ir a buscar como regresar por sus medios a casa, así que solo espero, pidiéndole al cielo que no le ganara la tentación.
Douma chasqueo la lengua. —Con las ganas que tenía de oírte gemir otra vez.
—¿De qué hablas? —preguntó con demasiada sorpresa. ¿Cuándo la había escuchado?
—Estabas con Giyuu. —le dijo. —Nosotros íbamos de salida cuando los escuchamos coger en el sofá. —el auto estaba en marcha otra vez. —Tu hermana no quiso salir hasta que terminaron.
—No es cierto.
—Por supuesto que sí, Mariposa. —la miró de reojo. —Me encanta como gimes, y cuando terminas. Te juro que me muero de ganas de…
—¡Te callas!
—Suenas tan tierna.
Estaba muerta de vergüenza. Douma no parecía querer cambiar de tema. Y ella, pues… creía recordar que día fue… ¡Diosito Santo! No quería pensar en eso. No, no y no. Tenía que aprender a cerrar la boca cuando cogía. Tomioka se lo había repetido muchas veces, que hacía tanto ruido que lo escuchaba el barrio entero. Y que algunas de sus vecinas, le habían pedido que fueran más silenciosos.
