Capítulo 5

—Eres un jodido idiota. —le dijo. Le sostuvo la mirada por segundos que parecían eternos hasta que tuvo el valor de hablar. —¡Estás saliendo con mi hermana! ¡ ¿Puedes dejar de ser un poquito menos imbécil y respetarla? ¡Nunca, absolutamente nunca voy a tener nada contigo! ¡Deja de martirizarme! Me siento demasiado incómoda con esto, solo te lo pido una vez, antes de que tenga que decirle a Kanae todo lo que está pasando.

—Anda, díselo. —la retó. —Ni siquiera hubiera salido con ella de haber sabido que tenía una hermana como tú. —le acarició un mechón de pelo. —No tienes ni idea de lo que provocas en mí, mariposa.

—Pues eso me vale 80 hectáreas de verga. —con eso, se alejó de él. —No quiero saber más de ti. Me voy, le avisas a Kanae que estaré con Tomioka hasta que te largues de mi casa.

—¿Kanae es el problema? Pues bien, me encargo de solucionar eso.

—Vete a la verga, idiota. —le enseño el dedo del medio. Douma sintió una descarga eléctrica que le recorrió el cuerpo y terminó levantando a su amiguito. Su carácter lo volvía loco.

.-.-.-.-.-.-.

Tomioka respondía correos electrónicos de algunos de los profesores. Shinobu se preguntaba cómo diablos podía ser tan aplicado con sus estudios. Ella definitivamente no era mala estudiante, era de las mejores en cada curso; aun así, siempre terminaba dejando todo para el último momento.

Se encontraba acostada en la cama observaba el techo. Giyuu no parecía muy interesado en su presencia. —¿Quieres hacerlo?

El tecleó se detuvo. —¿Pasó algo que debería saber?

—¡Por fin me pones un poco de atención! —le lanzó una almohada con tan mala puntería que cayó justo al lado.

—Pensé que solo estabas huyendo del tipejo ese. —se recostó en el respaldar de la silla, apoyando la barbilla en sus brazos. —¿Qué pasó?

—¿Crees que soy más linda que mi hermana? —se avergonzó tanto de la pregunta, incluso a ella misma le parecía ridículo, pero estaba frente a la única persona que no la juzgaría, más cuando conocía todas sus inseguridades.

—¿Por qué la pregunta? —se le veía visiblemente confundido. —No sé qué responderte. —dijo con total sinceridad. —No eres fea, es un hecho. —pensó sus palabras por un momento antes de continuar. —Tal vez es tu personalidad, eres una mujer fuerte, decidida. Sabes lo que quieres y buscas la forma de obtenerlo, eso asusta a la mayoría de los hombres, en cambio, Kanae es… más…

—Sumisa. —terminó la frase Shinobu.

—Pues sí. Eso causa seguridad, supongo. —la miró. —¿Por qué la pregunta?

—Douma dijo…

—Lo que sea que te haya dicho, únicamente es para meterse entre tus piernas. —respondió antes de que ella terminara. —Ya te lo dije muchas veces, ese tipo solo te va a meter en problemas, además que sigue saliendo con tu hermana.

—Lo sé. —no quiso seguir con la conversación así que cambio de tema. —¿Podemos ver una película?

—¿Shrek?

—Por fis. —le dijo haciéndose a un lado para que él se acostara a su lado. —¿Quieres que pida algo por Uber eats?

—Por favor, muero de hambre. —le dijo riendo. —Sabes bien que lo de la beca apenas me alcanza para las fotocopias.

Tomioka vivía lejos de la universidad, era becado y recibía lo suficiente para alquilar el mini apartamento y lo que fuera que necesitara para sus cursos. Su familia solía enviar una pequeña cantidad para uso personal y comida, lo que rara vez alcanzaba. En cambio, Shinobu y Kanae jamás tuvieron ese problema, su familia tenía dinero y no pensaba dar más detalles. Sus padres les enviaban una cantidad cuantiosa para sus gastos, además, de esa forma trataban de sustentar las carencias emocionales que pudieran tener al estar ausentes en prácticamente toda su vida.

—Debiste decirme antes.

—A veces siento que eres mi suggar mommy. —le dijo. —Me buscas cuando quieres sexo y me das comida, la plata de las fotocopias.

-.-.-.-.-.-.-.-.-

—Douma, pensé que te quedarías con tu novia. —dijo Daki, su hermana, al verlo entrar junto con su maleta.

—Ex, querrás decir. —él lanzó las llaves sobre una mesa. —¿Puedo quedarme con ustedes?

Gyuutaro hizo un sonido de disgusto, Daki quién realmente tenía la última palabra, miro a su hermano biológico, como disculpándose. —¿Qué pasa con Akaza?

—Tuve un accidente en su horrible auto.

—Va a matarte. —dijo Gyuutaro. —Sabes bien que nunca le has agradado y vas y jodes lo que más ama en este mundo.

—Pensé que lo que más amaba era a su esposa. —agregó Daki.

—Lo segundo que más ama. —se corrigió Gyuutaro.

—Akaza me adora. —aclaró Douma. —Pronto se le pasara, mientras tanto, necesito un lugar donde esconderme.

Gyuutaro volvió a hacer un sonido de disgusto. Daki se sentía entre la espada y la pared. La mayoría de sus hermanos no soportaba a Douma. Muzan, el padre adoptivo de todos, hizo todo lo posible para que se llevaran bien, sin embargo; la actitud chulesca de su hermano mayor, provocaba repudio, al menos por parte de los hombres, tanto a ella como a Nakime no les interesa.

—Somos familia. —volvió a hablar Douma con carita de perro abandonado.

Gyuutaro puso los ojos en blanco, Douma sonrió porque lo había conseguido. —Te quedas, lejos de mi presencia, pero te quedas.

Daki saltó de alegría. —¡Noche de chicas!

—Somos chicos. —aclaró Gyuutaro.

—Necesito una buena mascarilla humectante. —agregó Douma. —Siento que mi piel está bastante reseca.

—Tengo varias que te pueden ayudar. —Daki salió corriendo a su habitación. Con apenas 18 años cumplidos, la chica era demasiado ingenua en algunas cosas y tan avispada en otras tantas.

Gyuutaro no dijo nada más. Douma conocía parcialmente la historia de este par, pero no dudaba que al igual que todos, un pasado oscuro y jodido. —¿Qué tal vas? ¿Ya conseguiste novia?

Su hermanito lo vio con desagrado. —No te interesa.

—Es cierto, pero quiero chismear. —le sonrió.

-.-.-.-.-.-.-.-.

Entró a su casa acompañada por Tomioka quien después de un par de películas, accedió a darle hospedaje por lo días que fueran necesarios. Kanao y Aoi estaban junto con su hermana que lloraba a moco suelto.

—¿Qué pasó? —preguntó antes de echarle un vistazo a Tomioka que tenía una cara de WTF.

—Douma terminó con ella. —respondió Kanao, en realidad parecían bastante enojadas.

—Hijo de puta. —agregó.

—Por tu culpa. —terminó Kanae, volviendo a llorar.

—¿Mi culpa? ¿Por qué? Me fui desde temprano para no tener que ver su maldita cara de idiota.

Aoi puso los ojos en blanco. —La dejó porque se enamoró de ti.

Douma tenía una maldita neurona o era jodidamente cruel. ¿Cómo era posible que fuera capaz de decirle algo así a su hermana?

—¿Enamorado? ¿Qué? Shinobu ni siquiera lo soporta. —dijo Tomioka muerto de risa. —¡Puedo creerlo! ¿Es masoquista?

—¡No te rías! Es algo serio.—dijo Kanae.

—¿Por qué lloras? Te hizo un favor dejándote. —le dijo Shinobu acercándose.

—Shinobu, no seas tan cruel. —dijo Aoi.

Shinobu las miró. —¿Ustedes son idiotas? Siguen apoyándola en una relación tóxica. —soltó un suspiro. Estaba demasiado tranquila. —Ninguna lo dice, pero sabemos que es lo mejor. Pasó días molestándome.

Kanae empezó a llorar de nuevo. —¿Por qué eres así? Yo lo amo demasiado.

—¿Es que eres tonta? Te dejó porque quiere acostarse conmigo. Te lo dijo en la cara y aun así seguís llorando por él.

—Necesita terapia. —agregó Tomioka.

—Necesita que le estrelle la cabeza varias veces contra una pared. —dijo Shinobu con demasiada seriedad. Por si acaso, Kanao y Aoi se pararon en frente de Kanae, pues en un ataque de ira, Shinobu sería capaz de hacerlo en verdad.

—Lo siento mucho. —dijo Kanae. —Es solo que… —miró a su hermana y amigas. —De verdad lo amo. ¿Creen que estoy mal?

Sus dos amigas asintieron. —No creo que Shinobu hiciera algo para seducirlo. —dijo Kanao.

—Debe ser alguna fantasía de él, sabes. —dijo Aoi. —Seguramente quiere estar con dos hermanas. —se encogió de hombros. —sabes cómo son los hombres. — Aoi no quiso mencionar que, en un pasado no muy lejano, Douma había sido el padrastro de Inosuke.

—¿Crees que vuelva conmigo si cumple su fantasía?

Todos guardaron silencio. ¿Qué mierda acababa de decir? Es como si le estuviera dando permiso a Shinobu y Douma de estar juntos, y luego, estaría con él como si nada. Kanae tenía una forma jodida de racionalizar sus problemas donde justificaba lo injustificable, o culpaba a todos los demás de lo que le sucedía. En su mundo, Douma era el ser perfecto para ella y ambos estaban destinados a estar juntos, sin importar nada de lo que el hiciera. Shinobu sabía que su hermana necesitaba ayuda profesional y que Douma era peligroso tanto para Kanae y su estabilidad emocional, como para ella, puesto que no sabía si podía terminar como su hermana.

—Kanae,¿quieres un té de tilo? —cambio el tema Aoi.

—Sí, claro. —le sonrió a Shinobu.

-.-.-.-.-.-.-.

Kanae se durmió llorando sola en su habitación. Todas la habían escuchado y ella tampoco trató de disimularlo. Tomioka se fue porque no le inmiscuía el drama familiar. Las chicas no decían nada, pero Shinobu sabía que querían hacer preguntas.

—Hagan la pregunta de una vez. —quería ir directo al grano.

—¿Te acostaste con él? —Aoi no dudo un segundo en hacer la pregunta.

—No. —les respondió.

Antes de que Kanae se enterara que Douma fue infiel, Shinobu y Douma era inseparables. Forjaron una amistad que superaba por mucho la que tenía actualmente con Tomioka. Él se había convertido en una clase de hermano mayor, lo adoraba sobre todas las cosas. Guapo e inteligente, con un sentido del humor similar al suyo. Se había sentido entendida y apoyada, debía aceptar que estuvo enamorada de él, pero comprendía que su enamoramiento era algo platónico, en ese entonces, pensaba que era imposible que él fuera capaz de sentirse atraído por ella, además, siempre pensó que un hombre tan afortunado como para tener a su hermana en sus brazos, no sería tan tonto de ser infiel.

Tal vez, ella odiaba a Douma más que por haber sido infiel, lo odiaba por haber destrozado la imagen idealizada que tuvo de él por muchos años.

—Siempre estuviste enamorada de él, ¿qué vas a hacer ahora que te corresponde? —Kanao le preguntó en un tono bajito, como si tuviera miedo de la respuesta.

—¿Qué esperas que haga? —No había negado la parte de estar enamorada de Douma.

—Solo no te acerques a él. —dijo Aoi.

—No voy a hacerlo. –revisó el mensaje que le entró. Tuvo que imaginar que pasaría, Douma le estaba escribiendo. Douma estaba enamorado de ella. Douma ya no era el novio de su hermana.