Renuncia: todo a AidaIro.
Parejas: Sumire/Tsukasa.
Notas: very weird fic. Esta es solo yo rogando que estos dos interactúen. Importante: este fic está hecho bajo aceptando la teoría de que Tsukasa es el yorishiro de Hanako como canon. Espero que guste!
lovesong (for a ghost)
i.
Tsukasa siente fascinación por romper cosas.
Es muchacho olvidado en los abismos, donde nunca nadie llora por él, mientras él se ríe a carcajadas, porque incluso aún puede sentir el cuchillo de cocina de Amane haciéndose paso por sus entrañas de plástico y resulta ser que al final estar muerto es muy divertido porque-
(es sombra de otra sombra, de Hanako-san, Amane que es luna eterna lloriqueando por sus crímenes de hermandad mentirosa, Amane que es todas las estrellas semi-muertas en el cielo de hollín, Amane Amane Amane que lo lanzó aquí entre los abismos infernales y nunca lo vino a buscar para jugar.
Amane, que colocó ese papel negro sobre su piel y ahora anda sujeto hasta entre sus huesos. Amane que lo mató pero no quiso jugar, Amane que lo coronó su más preciada posesión pero huye espantado cuando lo ve, Amane que-)
ii.
Sumire cree estar enamorada.
Amar es como morir lentamente, morir durante toda la eternidad una y otra vez, la euforia clavándose como uñas afiladas en su piel de muchacha nevada. Enamorada de aquel demonio de cuernos de pan que la mira con rostro sin expresión, sin amarla y sin odiarla, prometiendo hacerla su esposa simplemente porque ella es un campo de rosales arañados y da lástima verla morir tan joven e ingenua porque ella-
(es doncella sin sangre, diosa sin reinos ni seguidores, ha aprendido que la muerte no es tan terrible y que tiene su propia calidez, como un sueño iracundo que le llena las venas con una euforia casi rozando su locura de elegancia.
Que morir está bien, que morir una y otra vez no tiene nada de malo si eso significa ser amada, aunque su cuerpo floreado siempre caiga sobre el asfalto y la sangre se-)
iii.
Es así, entonces: Tsukasa la mira, y Sumire tiene los ojos de pozos dulces, mirándolo a él flotando a su alrededor como pájaro negro de alas desplumadas. Entonces la envuelve entre sus brazos de lana y le murmura, con su sonrisa de óleo sobre sangre:
-¡Su-mi-re! Quiero romperte todos los huesos y vaciarte toda la sangre, es que eres muy bonita cuando miras con desprecio, más bonita que esas muchachas vivas y espantosas, así que no temas y ven a mis brazos, ¿ya?
Es que ella siempre está a medio romperse, cada vez que en sus bodas de sangre pulcra la lanzan hacia los abismos para casarse con un Dios a quien ella nunca siquiera ha rezado. Pero Tsukasa es fantasma peregrino que ha sido olvidado incluso por su propio hermano, y ella tiene la belleza negra porque utiliza a la muerte como maquillaje sobre su rostro de muchacha sonrojada y nefelibata, pobre ingenua que siempre tiene las garritas negras, barnizadas, la sonrisa de manzana reseca y la risilla cruel resonando entre las paredes y-
(Tsukasa tiene el «yorishiro» sobre su mejilla derecha como una herida abierta, ella lo tiene en su cuello como una serpiente enredándose hasta la garganta.
Sumire es neblina, Tsukasa es madrugada oscura).
iv.
Entonces Tsukasa ya no puede romperla pero adora sus ojos oscuros de bruja dulce, muchacha cruel y elegante, Tsukasa que ama que ella no le teme, que así es mucho más divertido. Que no es como Amane que vive llorando ante su presencia, o Sakura que finge no temerle pero él siempre puede verla temblar bajo su vestidito de colegiala, ni tampoco es como Mitsuba que prefiere ignorar a la muerte atorada en su esófago.
Sumire trae la muerte entre sus brazos como un juguete ya destruyendola del aburrimiento, y le susurra, cuando él busca destruírle la piel tiernamente:
-Qué miserable eres, qué adorable es la forma en que te han olvidado.
("dime, amor, que te gusta andar por los pasillos arrancando fantasmas y reírte de de ellos, a ti que te encanta la muerte, ¿quién te crees que eres? Yo sí puedo escuchar tus llantos en tus carcajadas de callejón. Actúas como monstruo oculto en el armario y sin embargo allá estás bajo la tierra mojada pudriéndose en tu tumba sin flores. No te rías tanto de mí, que he estado en este pozo más tiempo que tú")
Entonces a veces él la odia un poquito, porque le toma de los huesos de vidrio y se ríe de sus risas, mostrándole la miseria que incluso Amane le oculta, que a Tsukasa no le importa que lo maten, que lo destruyan (sólo le tiene un inmenso e infantil terror al olvido).
Y Tsukasa la adora y la odia y quiere romperla y sin embargo un día la besa. Sumire enreda sus manos de huesos tibios entre su cabello luego de quitarle el sombrero, y le besa todas las heridas invisibles en su piel, y ella sabe a-
("dime, ¿yo te gusto?"
Le sonríe casi cruel ante sus pómulos sonrojados:
"notalvezsímucho").
Sumire sabe a limones, los labios casi resecos y la respiración entrecortada cuando le aprieta las garras contra la piel almendrada. Tsukasa quiere abrirla de adentro a afuera y romperle toda piel que le queda, mientras le mordisquea la clavícula y Sumire ríe un poquito, mucho, a carcajadas.
Se matan y sanan mutuamente de adentro a afuera y romperse es parecido o lo mismo que el amor.
v.
(y entre los susurros-gritos ella pregunta "Tsukasa-kun Tsukasa-kun, ¿eres tú quien viene a salvarme? ¿Me darás una muerte más dulce, más eterna?", y Tsukasa tiene los colmillos de leche y los ojos de pan cuando el rostro se le rompe en su sonrisa inmensa, más inmensa que cuando Amane lo mató, y le jura mil promesas malditas mientras ella suspira casi con amor. Entonces él le mordisquea el papel negro en su cuello, y ella le cuchillea el suyo en su mejilla derecha.
Que ambos están condenados a ser víctimas ajenas de fantasmas que juran amarlos, que juran que se arrepienten de haberlos asesinados casi sin dolor, que Tsukasa y Sumire sueltan baladas-risas y traen a la muerte entre sus manos como un juguete).
Tsukasa aprende que los besos saben a limones, y Sumire que la piel fantasmal es como el paso de las yemas de los dedos entre plumas rasposas.
vi.
-Sumire Sumire Sumireee, estás tan rota y olvidada como yo. Pero nada de eso te importa, tú eres bonita y ríes igual, por eso me gustas.
(hey hey hey, ¿me dejarías romperte todos los huesos, de todas formas?)
vii.
-Tsukasa-kun, eres más miserable que las tumbas bajo mis pies, pero no mientes y me maldices, lo maldices todo bajo tu máscara de chiquillo infantil. Y mientras me maldices me tocas con tus palmas de plumas, ven ven ven ven aquí conmigo que juntos iremos al aire.
(y no me culpes si rompes en llanto verdadero entre mis manos, ¿ya? Será la primera vez que llores de manera fantasmal)
viii.
Ellos flotan flotan flotan y la muerte les es lo mismo que un juguete sin uso. Sumire es eterna novia de de un dios sin rezos, y Tsukasa busca a su hermano entre sus pesadillas de óleo.
(Bajo las pieles se encuentra que Tsukasa era solo un niño, y Sumire sólo quería que le regalaran flores).
ix.
Y tocar a Sumire es desvanecerse y Tsukasa es sangre desparramada en toda la Vía Láctea. Esto es todo lo aprenden, esto es todo lo que se rompen mutuamente. En la lluvia, entre las paredes rotas, alguien pregunta:
-Si yo viviera, ¿me querrías así también?
x.
El silencio los asesina una segunda vez.
.
