"Espero que no me niegues una comida hoy"
Harry rió ante eso, acercándose a su escritorio y dejando de lado la clase que estaba dando. Hace tres días que había conocido al señor Riddle y, simplemente, tuvieron una conexión única.
—Transcriban eso a su libreta —ordenó sin prestar verdadera atención a sus alumnos, no hasta que oyó una ligera risa recorrer el aula, seguida de múltiples conversaciones. Suspiró y con pesadez y dejó su celular de lado, acercándose a la pizarra y empezando a escribir los nombres de sus alumnos. Poco a poco las conversaciones fueron cediendo ante el silencio y, cuando éste se adueñó del salón de clases, se volvió a sus alumnos—. Todos los que están en la pizarra se van a detención. Dos horas. Más un escrito con un mínimo de trescientas palabras de cualquier tema que esté dentro del bloque, tengan libertad de elegir, pero quien no entregue el escrito con los requisitos que siempre pido tiene quince décimas menos, así que espero que aprovechen bien su tiempo en detención, ¿entendido?
Todos los estudiantes quedaron callados ante eso. Harry sonrió de lado.
—Granger, Nott y Parker, pueden irse. Tómenlo como agradecimiento por acatar mis órdenes. No se preocupen por anotar, yo les pasaré mis apuntes por correo, pueden imprimirlos —los tres estudiantes sonrieron antes de salir del aula. Los demás bufaron y empezaron a escribir, Harry esperó hasta que los tres nombrados se fueran—. Revisaré el apunte antes de que se vayan, para los listillos que están empezando el escrito, ¿sí me oyó, Hookin?
El nombrado sólo bufó y asintió, dejando el escrito y empezando con el apunte.
—Que lindos se ven cuando hacen lo que se les pide —declaró el profesor sonriendo como si fuera una madre viendo a sus hijos crecer—. Veinte minutos, vamos.
Después de eso se dirigió a su escritorio y se sentó ahí, agarrando su celular y notando los mensajes nuevos. Empezó con el de su novio, avisando que llegaría tarde y, posteriormente, seguir con el de su nuevo amigo.
"Espero que esas dos palomitas azules sean un 'acepto', porque no espero un 'no' por respuesta"
"Bien, que bueno que aceptaste, ya estoy afuera de tu escuela"
Harry no pudo contener la ligera carcajada que se le salió, empezando a reír como loco.
—Weasley, Finnigan, a su apunte —ordenó sin siquiera ver a los mencionados, quienes sólo bufaron y dejaron de mandarse señales con las manos.
"Cuánto entusiasmo, Riddle. No pensé que me extrañaras tanto... pero bien, espero que no me hagas perder el tiempo"
"Por cierto, saldré un poco tarde"
El timbre sonó momentos después, así que guardó su celular y, justo cuando vio como los primeros estudiantes empezaron a intentar salir, sonrió de lado.
—Espero que ya tengan sus apuntes listos —comentó como si nada—, y creo que los primeros en mi lista de revisión serán Weasley y Finnigan. Tranquilo, Finnigan, me enteré que el joven Thomas también estará en detención, tendrá mucho tiempo para estar con su novio.
El castaño se sonrojó y se fue a sentar a su lugar, volviendo a sacar su libreta y pluma para escribir lo que le faltó.
—Las detenciones empiezan en treinta minutos, no podremos comer —dijo Weasley sin siquiera moverse de su lugar. El azabache simplemente levantó una ceja.
—No se preocupe por eso, si quiere, puede sacar su dinero, decirme qué quiere y se lo voy a comprar —contestó sin importancia—, pero recuerde que, mientras más tarde salga de aquí, más tarde llega a su casa... y no, no se podrá ir de la detención. Hoy le toca a Severus aplicarlas.
El quejido de todo el grupo sonó en armonía.
—Sí, sí. Yo también los quiero —contestó viendo cómo Weasley se volvía a sentar en su lugar.
"¿Qué tanto tiempo?"
Harry puso los ojos en blanco ante la impaciencia del empresario.
"Yo diría unos treinta minutos, tal vez cuarenta"
Después de eso no hubo respuesta, así que se forzó a no darle importancia, mucho menos cuando las dos figuras delataron que el pelinegro ya lo había leído al volverse azules.
Dos suaves toques se oyeron en la puerta.
—Adelante —gritó desde su escritorio.
—Me dijeron que aquí torturaban adolescentes, ¿le molesta si me quedo a admirar dicha obra de arte? —preguntó Tom una vez que la puerta fue abierta completamente.
—Sería un placer compartir con usted esta belleza, señor Riddle —contestó Harry parándose para recibirlo correctamente. El nombrado sólo sonrió y se adentró al salón ignorando las miradas y suspiros que se llevaba de paso.
—¿Por qué tanto dolor? —cuestionó susurrando el mayor una vez llegó al lado de Harry.
—Oh, mis estudiantes son tan inteligentes que pensaron que podían no acatar una orden —contestó con simpleza, haciendo reír a Tom.
—No pensé que fueras de esos maestros malos.
—Y no lo soy, soy un amor —contestó, matando con su mirada a sus alumnos, quienes rieron ante eso—, sólo que hay veces que no se merecen dicho amor... ¿Qué pasó, Brooks? —preguntó cuando la chica levantó la mano.
—Ya terminé —contestó mordiendo su labio inferior. Harry sonrió con ternura ante la timidez de su estudiante estrella, muy social, pero estrella.
—Déjame ver —murmuró acercándose a la joven y viendo el apunte, cuando vio que estaba completo se acercó a ella con discreción—. ¿Ya comiste? —la chica negó con la cabeza— Ve a detención, luego veo qué te doy.
—No es necesario...
Harry sólo sonrió y le dio dos palmadas en la cabeza. Caminó hacia el frente de la clase.
—Los primero seis que terminen pueden hacer el escrito de cien palabras, incluyéndola, señorita Brooks —la joven asintió con la cabeza con un ligero sonrojo para seguir acomodando sus cosas—. Quienes no han comido pueden dejarme en esta hoja lo que quieren que les compre de la cafetería con su nombre, no olviden el dinero, duh.
Tom sonrió ante eso y se sentó en el escritorio para observar a su profesor favorito.
»Hey, bájate de mi mesa —regañó el menor haciendo un ligero puchero una vez que estuvo frente a él.
—Estoy cansado, te he estado esperando bajo el sol por veintidós minutos —contestó en un susurro. Los ojos verdes sólo rodaron antes de señalar su silla.
—Siéntate ahí —ofreció—, creo que nos vamos a tardar un poco, ¿tienes algún problemas con eso? —preguntó preocupado, lo que menos quería era que Tom dejara de hacer cosas por estar esperándolo— Podemos ir a comer otro día, no tienes que...
—Te espero sólo si das una conferencia en mi empresa. —Harry levantó una ceja— El tema no es difícil, sólo que todos los encargados de las conferencias se creen importantes y no han querido hacerla.
—¿Cuál es el tema?
—Ciencias genómicas —contestó guiñando un ojo—. Hay una industria que se especialista en eso y pidió el apoyo de Slytherin's Company, pero muchos de los empleados están en desacuerdo, sólo necesito una pequeña ayuda para convencerlos que de lo positivo que traería firmar el acuerdo con ellos.
—Bien, pero eso te costará dos comidas extras —bromeó el ojiverde sonriendo.
—Mientras el joven Malfoy no te regañe, trato.
—Tenemos un trato, señor Riddle.
La platica siguió mientras Harry se movía de un lugar a otro revisando los apuntes y los alumnos llenaban la lista. Tom no encontró un maestro que hiciera lo que Harry hace por sus alumnos. Negó con su cabeza, Harry realmente era una persona amable.
—Que tenga buena tarde, señor Finnigan —Harry se despidió de su último estudiante minutos después y miró la lista—. ¿Quieres acompañarme a la cafetería o prefieres esperar aquí?
—Déjame pensarlo, ¿estar contigo o aburrirme sin ti? —cuestionó fingiendo que sus manos eran una balanza y una de ellas estaba más pesada de lo debido— Creo que no es justo el porcentaje, claro que voy contigo.
El menor sonrió con algo parecido a cariño y le indicó que lo siguiera, para después llenar sus brazos de comida y hacerlo llevarla al aula de detenciones y dársela a cada uno de sus estudiantes, incluyendo a la señorita Brooks.
