Fairy tail No me pertenece
Isekai
En su anterior vida Lucy, había leído mucho sobre la historia de Fairy tail. Sobre como la historia cuenta la historia de sus miembros uno a uno, entrelazando historias y contando al final una gran lucha final contra el mal. Lucy admite que ella estaba enamorada de uno de los personajes más recurrentes, Natsu Dragneel. El niño que había sufrido lo inimaginable durante su vida, convirtiéndolo en alguien bastante solitario y alejado de los demás, pero que en medio de la historia incluso llega a enamorarse y ser un amante apasionado.
Lucy era un ratón de biblioteca, amaba leer libros y devorarlos uno a uno, motivo por el cual trabajaba en la biblioteca de la ciudad. Aunque ella tuvo amigos y una buena vida, un accidente de tránsito, donde intento salvar a otra persona, termino con su vida.
Y fue así como empezó la segunda.
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En su primera vida había leído sobre este tipo de historias, de personajes que mueren y reviven en otros mundos, siempre considerándolos fantasía. Pero cuando ella abre los ojos, se encuentra en otro mundo, supone que algo de realidad tendrían. Ella sabe todo sobre Fairy tail, ya que era su historia preferida, ha ido a convenciones y hablado en foros sobre cada uno de los personajes. Motivo por el cual se sorprende de encontrarse en el cuerpo de la heredera del reino de Magnolia, Lucy Heartfilia. Antes siempre había meditado sobre lo triste que era tener su nombre en común, con la princesa del reino que muere a los 10 años. La muerte de la niña lleva a Jude Heartfilia (actual monarca del reino) a una depresión peor que la muerte de su esposa, convirtiéndose en un tirano y villano gran parte de la historia.
Pero de alguna forma ella revive en el cuerpo de la niña, cuando ella debió morir.
Estúpida magia que funciona de formas inimaginables.
Cuando Jude entra por la habitación y corre abrazarle, sabe que algo ha cambiado, ya que ese hombre era conocido por maltratar a su hija que le recordaba tanto a su esposa muerta. Nadie sabe eso, solo es de conocimiento de los lectores de la historia, como el rey malvado se arrepiente todo al borde de la muerte muchos años después. Incluso la niña que era Lucy Heartfilia, nunca supo que su padre se arrepintió de sus pecados.
Pero Lucy, la que rencarna en el cuerpo de la niña, a pesar de la confusión, no tiene otra opción que adoptar el papel de la princesa del reino. Irónico, cuando en su anterior vida apenas tenía dinero para terminar el mes, ahora parece poder bañarse en oro si eso quiere.
Cuando mira su reflejo en el espejo, descubre que su físico en realidad no ha cambiado en mucho. Jamás dicen mucho de la apariencia de la niña en el libro (ya que si apenas es mencionada), pero tiene el cabello rubio y ojos castaños como en su anterior vida.
Medita sobre eso.
Tal vez esto pueda ser un claro ejemplo de la existencia de universos múltiples, donde esta niña comparte parte de su alma o es su yo de este universo (es raro pensar que en esta vida tuvo la oportunidad de ser inmensamente rica) y de alguna forma es como sus almas se conectaron en este momento. La princesa imperial había muerto por un veneno, lo que hace que Jude odie a los gremios de magos, quienes eran los únicos en producir este tipo de sustancias. Pero de alguna forma ahora estaba sana.
Una nueva vida.
En su libro favorito.
Sus ojos brillan ante la idea de que su conocimiento, tal vez la haga conocer a sus personajes favoritos, algo que todo fan siempre quiere hacer.
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Lucy descubre que, a pesar de ser una anomalía en este mundo, puede usar magia. Su padre quien parece haber tenido un cambio de 180 grados luego de su casi muerte (que la ha dejado en coma durante dos meses antes que renaciera y tomara este cuerpo) convirtiéndose de un monstruo, al padre más preocupado y obsesivo por su hija. Este le ha permitido aprender magia, cuando antes jamás lo permitió, dejándola usar las llaves de oro de su madre. La seguridad del castillo parece incrementar y Lucy sabe que debe tener cuidado.
Acostumbrarse a este cuerpo tiene su tiempo, aunque sabe muchas cosas sobre este mundo, no conoce casi nada sobre la vida de Lucy Heartfilia. El medico comento que podría ser amnesia selectiva en algunos puntos causada por un daño cerebral, lo que hace a su padre correr para recuperar recuerdos inexistentes que jamás vuelven. Pero es un adulto en el cuerpo de un niño, así que clases de etiqueta e historia, son fáciles de superar.
Con 1 año en este mundo, ella siente que puede vivir esta vida que ahora le pertenece.
—Lucy—dice su padre con cariño, al tiempo que le da un abrazo y besa su mejilla.
Se siente querida, en su anterior vida su padre había sido un alcohólico que siempre le pego de niña hasta que huyo, su madre había muerto en su parto. Su vida siempre fue bastante problemática y difícil de vivir, de haber tenido como padre al Jude del libro no como el actual, probablemente se hubiera escapado en la menor oportunidad. Pero ahora era un hombre cariñoso y amable con su hija.
Sus ojos denotaban arrepentimiento sincero.
Entonces ella lo acepto.
Acepto sus abrazos y tiernas palabras, que en su vida pasada fueron denegadas. Se sintió mal por la niña de este cuerpo, que nunca tuvo palabras de amor. El alma de la niña parecía desaparecida, nunca escucho nada de ella y tampoco pudo ver sus reflejos.
Como si nunca hubiera existido.
Era triste pensar en la pobre niña que vivió con su padre durante diez años, llena de maltratos de parte de este, siendo ignorada y casi desechada como princesa. Todo porque su apariencia le recordó a su padre, la viva imagen de su madre.
Jamás quiso olvidarla.
—Hola padre—dice con una sonrisa que su padre imita más cariñosamente.
Luego este la abraza, como cualquier padre cariñoso con su hija, que le hace olvidar que este es el rey de un imperio. Solamente parece un padre más a su lado.
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En su cumpleaños número 12 su padre la lleva a una feria enorme de la capital donde viven. Ambos están vestidos con ropas que los hacen pasar desapercibidos, pero Lucy sabe que hay al menos una docena de guardias entre el público, listos para atacar si algo es una amenaza. No es como si lo necesitaran, aunque su padre no es un mago, en el libro es considerado como el mejor esgrimista del gremio, en la historia cuando lucho contra la infame Erza Scarlet, un personaje famoso del libro, la logra derrotar sin problemas. Siempre pensó que Jude Heartfilia era un enemigo a tener en cuenta, pero ahora que era un padre amoroso con ella, tenía sentimientos encontrados.
Mientras siguiera siendo benevolente como era (dado que la muerte de su hija nunca ocurrió) con el pueblo, ella pensaba que tal vez la historia no tendría algunos giros argumentales y cambiaria. Jude no era el único enemigo de Fairy tail, por lo cual no es como si todo fuera diferente, solo que algunos arcos argumentales serían muy diferentes. Si estaba en sus manos, Lucy espera poder ayudar mucho más al gremio de Fairy tail, esperaba poder conocerlos en mejores términos. Según había investigado el gremio de Fairy tail apenas estaba comenzando a formarse en Magnolia, pero según la historia faltarían al menos 7 años para que la historia en si empezara donde todos están unidos.
Motivo por el cual, fue una sorpresa cuando en medio de la feria, pudo ver un cabello rosado que la hizo tropezar con sus pies. Su caída fue cómica, haciendo que su padre se alertara y se apresurara para levantarla, pero cuando lo hizo ella rápidamente corrió ante el llamado de su padre.
Sus pasos la guiaron a una tarima donde un hombre estaba haciendo una venta de esclavos. Odiaba eso de este mundo, como los opresores existen, las distinciones socioeconómicas son tan grandes y los esclavos existen. En la historia original de Fairy tail hay varios miembros del gremio que fueron esclavos. Entre ellos su personaje favorito sufrió gran parte de su vida y tiene una historia sumamente trágica.
Dejo de correr cuando vio en la tarima a un chico de mal aspecto con cabello rosado. No es que el color no fuera lo suficientemente extraño para notarlo, en este mundo los colores de cabello eran muy diferentes a su anterior mundo. Aun así, había leído sobre pocos con ese color de cabello y no se equivocó de asociarlo cuando llego al lugar. Su cuerpo era demasiado delgado, casi esquelético, su cabello rosado estaba sobre sus hombros en una maraña de nudos que no se identifican y su rostro parecía muerto.
Natsu Dragneel.
Según la historia había sido abandonado de niño, por sus padres muertos y su hermano (que se vuelve un villano principal más adelante en la historia) causando que un dragón lo encontrara y criara. Pero dicho dragón desapareció por situaciones que la historia luego explicaría. Lamentablemente solo y con magia muy peligrosa, rápidamente es capturado por personas sin corazón y convertido en esclavo desde la edad de 8 años. Durante los siguientes años pasaría de dueño en dueño, causando que su odio por la humanidad incrementara a un punto peligroso. No es hasta que tiene 16 años, luego de la mitad de su vida entre maltratos, experimentos y tratos inhumanos, que decide escapar.
Son años de aislamiento, que lo convierten en un peligroso mago de fuego temido por todos. No es hasta que cuando cumple 19 años que una tarde en medio de un festival, su interés romántico aparece bailando y él queda hipnotizado por la danza. Con el deseo de descubrir quién es el ángel de su vida, descubre que es parte del gremio de Fairy tail y se une a ellos. Donde empieza la parte romántica de la novela (algo subida de tonos en otros momentos) que ella la había hecho suspirar en las noches.
Ella había adorado la idea de salir con un chico como él, tan serio, apasionado, pero con un corazón de oro.
Pero ahora, sus ojos casi se salen de sus cuencas al ver el deplorable estado del niño, debe tener un año más que ella según la historia, pero era incluso más pequeño que su persona y delgado, demasiado delgado.
Siente a su padre a su lado, quien parecía haber corrido hasta alcanzarla, viendo con ojos preocupados la situación. Pero ella no se mueve incluso cuando su padre la mueve para irse a otro lugar, sus ojos no se apartan del deplorable estado del niño.
Quiere hacer algo.
¿Ella puede?
Sabe la historia de todos los miembros del gremio, pero las edades, las fechas y los lugares, siempre son tan vagos que no sabe dónde estarían la mayoría en estos momentos. Por eso se sorprende de ver al niño frente a ella, jamás imagino que hubiera estado en la capital, siendo vendido a cualquier hombre desgraciado.
—Ofrezco cien monedas de bronce—habla un hombre a su lado, pareciendo aburrido.
Ella se crispo un poco, antes de ver al niño que parecía lucir derrotado. Se imaginó algún tiempo, donde este hubiera luchado por huir, siendo azotado con látigos para que se comportara. Solo vestía un pantalón marrón bastante desaliñado. Sus pies parecían llenos de cicatrices y tenía esposas en sus manos como piernas, que eran supresoras de magia.
Era tratado como un animal de circo.
Algunos comentaban sobre lo interesante que sería tener a un mocoso con magia de fuego, otros sobre lo problemático que era, algunos parecían interesados para investigarlo.
Recordó como en la historia original, varios científicos lo habían comprado por una temporada para investigar sobre sus poderes. Lo habían cortado, mutilado y abierto en varias ocasiones, generándole una terrible fobia a los médicos y científicos, que la historia levemente comenta en situaciones específicas.
¿Va dejar que vuelva a pasar por algo así?
Claro que no.
No importa cuánto cambie la historia, no piensa dejarlo nuevamente a la mano de esos psicópatas, ya vera la forma de regresar la historia a lo original, pero por ahora no piensa dejarlo otros años a la mano de hombres desalmados.
—Yo lo compro—chilla la pequeña haciendo que su padre se ahogue con su propia saliva.
Todos giran a verla de forma sorprendida, curiosa y molesta, que ella ignora mientras camina para estar completamente al frente de la plataforma. Sabe que debe verse ridícula por su edad y pequeña apariencia, pero no piensa dejar al niño sufrir todo lo que sabe que podría sufrir.
No.
Ella no es así.
El hombre que parece estar a cargo de la venta la ve con curiosidad, antes de ver al niño que sigue sin ver a nadie.
—No tan rápido pequeña señorita, yo estoy interesado en adquirirlo—habla una mujer pequeña de cabellera negra y orejas de conejo.
La ignora.
—No estoy seguro que tengas dinero suficiente para comprar a este espécimen—dice el dueño de la venta de esclavos con todo aburrido—este salvaje es una molestia, pero sin duda vale al menos 10 monedas de oro—añade de forma aburrida.
¿10 monedas de oro?
Había un borracho que había mencionado 100 de bronce, no estaban ni cerca de ese digito, le estaban viendo la cara de idiota.
Pero se estaban metiendo con la persona equivocada
—Dime el precio, pienso pagarlo—gruñe de forma retadora.
No dejara al niño sufrir, es una buena noticia que sea la princesa del reino y tenga suficiente dinero para comprar cualquier cosa.
Una mano la hace tambalearse, la mujer de pequeña estatura con orejas de conejo, la hace tropezar y la hace caer sentada al suelo. Gira su rostro atónito a la mujer, que parece divertida de verla caer.
—Atrás pequeña niña, este niño va ser mío para experimentar—dice de forma petulante.
Quiere llamar a uno de sus espíritus celestiales para hacerla saber que no se debe meter con ella, pero una espada aparece en el cuello de la mujer y un aura amenazante, hace que todos se queden congelados. Su padre aparece con un aire de asesino, al tiempo que varios hombres salen de sus lugares, corriendo a ella para protegerla.
Si, están a punto de ver un baño de sangre.
Salta rápidamente sobre sus pies, al tiempo que varios comienzan a susurrar incrédulos al reconocer al rey. No hay muchos hombres capaces de tener un aura tan amenazante como Jude en este momento. También sabe que la han reconocido a ella, pero eso no le importa cuando corre donde su padre y lo abraza por la cintura, haciendo que su aura de asesino desaparezca un poco.
Por suerte.
—Papi quiero a ese niño—dice señalando a Natsu con su rostro más angelical que puede reunir.
Su padre parece dudar al ver al niño de reojo, aun con la espada en el cuello de la mujer, pero cuando gira y ve su enorme sonrisa, sabe que ha ganado.
Bien.
Algo menos en que preocuparse.
La mujer conocida como Lamy, es encarcelada por empujarla, por suerte logro evitar que la ejecutaran…públicamente.
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Lucy escucha un gran alboroto cuando se acerca a las habitaciones donde esta Natsu, ha costado mucho convencer a su padre de no usar al niño como servidumbre (ya que es un esclavo) y en su lugar ella quiere que sea su amigo, también piensa hacer que se vuelva un caballero mágico, a lo que su padre quiere negarse, una carita a punto de llorar convence a su padre. Pero no será sencillo, el niño ha vivido solo gran parte de su vida, criado por un dragón y luego siendo un esclavo. Quiere darle lo mejor que puede en su vida, pero eso no lograra que este quiera aceptarlo. A pesar que de alguna forma lo ha ayudado, este ya debe desconfiar bastante de los humanos para que sonría amablemente ante su ayuda.
Cuando abre la puerta no se sorprende de ver casi toda la habitación en llamas, tres sirvientas a punto de estallar en llanto y dos guardias conteniendo al niño en el suelo. Este apenas si tiene un pantalón que parece intentaron colocarle, se retuerce en el suelo como un gusano con ganas de correr, aún mantiene las esposas que deberían suprimir la magia.
Pero no del todo parece, cuando ve las cortinas quemadas.
Tiene un largo camino por delante.
Escucha como varias de las mujeres del servicio parecen alteradas cuando ella se acerca poco intimidada por la situación, se arrodilla para estar frente al niño, que es aprisionado por dos hombres el triple de grandes que él, pero que parece estar luchando como un animal por alejarse.
¿Cuánto habrá vivido?
El libro comentaba sobre su infancia dura, pero unas pocas palabras parecen tan poco a lo que debió ser en realidad.
Pone suavemente su mano sobre la cabeza del niño, que parece congelarse antes de alzar la vista aturdido por el suave toque. Se sorprende que lo sintiera por su forma tan errática al moverse. Los guardias que lo contenían parecen confiarse un poco, lo que el niño aprovecha para mandarlos a volar y arrojarse sobre ella con el puño listo para pegarle. No se mueve cuando siente el impacto del puño (con ligeras llamas) sobre su mejilla, ya que no parece tan fuerte como debió ser, había despachado a dos hombres mayores, si quisiera dejarla inconsciente lo hubiera hecho.
Se contuvo, igualmente fue doloroso.
Escucha a las criadas gritar.
Pero ella no se deja intimidar, incluso cuando este la sujeta por el cuello y muestra los colmillos como un animal, sus ojos levemente enloquecidos y asustados.
Su mano se posa suavemente en la mejilla del niño, congelándolo cuando ella sonríe. Le hace una mirada de advertencia a los guardias para que no hagan nada, quienes parecían dispuestos a saltar para sacarlo sobre de ella.
—Está bien, todo está bien ahora—le dice con palabras suaves al niño, que parece desconcertado.
Rápidamente como si su tacto quemara, se aleja de ella y corre hasta la esquina, haciéndose un puño en el suelo, respirando agitadamente. Al menos no le golpeo, aunque se contuvo siente su mejilla hinchada. Una criada la ayuda a levantarse y le dice que la llevara al médico, pero ella se niega caminando donde esta Natsu.
No se acerca mucho, no por temor a otro golpe (aunque no es que quiera recibir otro) si no porque el niño se hizo más a la pared asustado cuando se acercó.
La que debería tener miedo seria ella.
Pero no quiere comentar nada por el momento.
—Mi nombre es Lucy—se presenta sin adquirir del todo el apellido en este mundo, el niño se escalofría ante su voz—sé que debe ser difícil, pero ahora podrás vivir aquí, no serás más un esclavo—intenta ser amable a la hora de hablar, buscando la mejor forma para no asustarle.
No hay respuesta por parte del niño, lo que la hace suspirar algo derrotada.
Esto no sería nada fácil.
Se pone de pie con las manos cruzadas y rostro pensativo. Una idea llega a su mente, camina a las criadas pidiéndoles que trajeran algo de comer y despidiendo a los guardias, no parecían dispuestos a dejarla sola sin ir al ala médica, pero ella le restó importancia. Unos minutos después, donde el niño no parecía moverse, le trajeron algunos pastelillos que eran sus favoritos.
Volvió acercarse al niño, colocando los pastelillos a su lado y alejándose un poco. El niño no parecía moverse, pero de pronto el sonido de su vientre fue demasiado evidente. Miro con una leve sonrisa cuando el niño tomo los pastelillos con fiereza, antes de meterlos a su boca sin ningún modal, viendo a todos lados como un animal acorralado.
Sonrió cuando este la vio con el ceño fruncido, se sintió nerviosa, pero no lo quiso demostrar.
Este siguió masticando con la boca abierta.
—Espero podamos ser buenos amigos—habla sinceramente.
El niño la ignora por seguir comiendo.
Si.
Esto será mucho más difícil de lo que había imaginado.
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Natsu demostró ser un pequeño dolor de culo, que debe tener cuidado. Su padre parece alarmado cuando ella aparece casi todos los días con una quemadura o golpe nuevo, pero ha logrado mantenerlo fuera de intentar asesinar a Natsu. Su padre solamente está esperando que ella diga que puede cortarlo, para masacrarlo en un segundo. Natsu no le gusta usar ropa, actúa como un pequeño mono sin modales y corre por todos lados haciendo destrozos. Las esposas mágicas han desaparecido, en su lugar tiene un collar que restringe su magia, ella no quiso que lo tuviera, pero su padre no confía en el niño, así que debe aceptarlo.
Es lo mínimo que ha pedido.
El niño no la quiere, la ve con desconfianza y gruñe a todo quien se acerca a él. A veces es incluso difícil estar a su lado, este haciendo travesuras o mordiendo a otros, pero ella no se rinde.
Lucy llora porque la imagen de mago de fuego caliente, intrépido y poderoso, ha sido remplazada por la de un chiquillo molesto.
Pero si piensa en su pasado, tiene sentido.
Nuevamente ella ese día tiene que ir a su habitación, donde este siempre se aleja a una esquina y gruñe. El cuarto parece una destrucción total, el niño se niega a salir del lugar y ha pasado dos semanas intentando alguna conexión sin éxito.
No parece que algo vaya a cambiar ese día.
—Buenos días Natsu—saluda cuando entra a la habitación.
Este nuevamente corre debajo de la cama, gruñendo ante su llegada. Acostumbrada a la rutina, deja los panes cerca del borde de la cama y se aleja. Ve algo aburrida al niño tomar los panes rápidamente y escucha su sonido de que está comiendo, deja de lado la situación y saca un libro.
Natsu le recuerda a un gato arisco, como buen gato tiene que acostumbrarse a otros seres humanos, sobre todo con su pasado.
Había esperado que pasara más tiempo, pero se sorprendió cuando al ver sobre su libro nota que el chico sale debajo de la cama. Mira a todos lados, le lanza una mirada envenenada y luego se sienta en el suelo al lado de la cama, comiendo y sin dejar de verle.
Traga saliva, pero vuelve a ver su libro, si se siente cómodo de esa forma, bueno es un avance. Aunque admite que la mirada es algo bastante intimidante, el libro se queda corto en su descripción si tiene esa mirada a tan temprana edad. Los minutos pasan lentamente y pronto su comida desaparece. A ella le encantaría estar más tiempo, pero tiene muchas clases para que su padre no se enoje.
El esgrima es divertido, aunque es mejor en el tiro al arco.
—Natsu—gruñe una voz que hace que suelte el libro entre sus manos, alejándola de golpe de sus pensamientos.
La voz del niño es ronca, había notado algunas heridas en su cuello, pero no pensó que eso pudiera lograr que no pudiera hablar bien. Aunque ahora que meditaba un poco, tendría sentido el que no pudiera comunicarse por alguna herida. Había meditado pensando que tal vez era un pequeño mocoso salvaje, pero al ver su rostro serio y algo temeroso en ella, le hizo pensar que tal vez se equivocó.
Hablo.
Una gran sonrisa se posó en sus labios, mientras el niño parecía ver a otro lado listo para correr.
Solo por eso no se acercó.
—Es un honor conocer tu nombre Natsu—técnicamente ella ya lo sabía, pero esto no lo iba a decir sin asustarle—si hay algo de comer que prefieres, solo tienes que decirlo, también si quieres libros o alguna cosa—habla demasiado rápido extasiada porque por fin pudiera comunicarse.
Este la vio fijamente unos segundos, antes de correr a esconderse bajo la cama, eso la desanimo un poco.
—Princesa—fue la voz rasposa que llego desde debajo de la cama, incluso si entrecerraba los ojos pudo ver sus ojos debajo de la enorme cama—eres la princesa—su voz era rasposa pero firme.
Sabía quién era ella, tal vez lo escucho de alguna de las criadas.
—Bueno, si—respondió alegre de comunicarse, aunque ese tema en específico no era de su agrado.
—¿Por qué eres amable? —su voz es firme a pesar de su leve tartamudeo.
Lucy apaga su sonrisa, porque siente que nadie debería hacer esa clase de preguntas, nadie debería cuestionar a otros.
Se pone sobre sus pies y camina al lado de la cama, arrodillándose para estar a la altura del niño. Este no se ha alejado, aún puede ver parte de su cabello bajo la cama, pone una mano sobre el suelo con seriedad.
—Todos merecen amabilidad, todos merecen amor, todos merecen ser queridos—susurra en voz baja con seriedad.
No hay respuesta, no es que ella espere una.
Al día siguiente el niño sale de su habitación.
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Natsu no le tiene confianza a nadie, nota Lucy al milisegundo de salir de su habitación, tampoco a ella. Siempre pasa gruñendo, se esconde cuando alguien se acerca y corre cuando puede. Pero, aunque no le tiene confianza a nadie, a ella siempre la sigue con la mirada, cuando se aleja o cuando camina algo más rápido, él se apresura a orbitar a su alrededor. Presta atención a sus explicaciones, incluso cuando causa un desastre apenas ella le dice que no lo haga, pero no lo castiga. El niño es feliz en los establos, cerca de animales parece ser alguien diferente, con ojos llenos de vida y curiosidad.
Al hombre encargado de los establos, parece tratarlo con curiosidad cuando este explica todo.
Su padre por otro lado ve con desprecio a Natsu y este le regresa una mirada de furia también, claramente ninguno animado de conocer al otro.
Un mes después, Lucy escucha por primera vez la risa de Natsu. Había estado corriendo detrás de ella, causando que ella se distrajera y cayera de cara, haciendo al niño reírse. Parecía sorprendido y casi asustado cuando la carcajada salió, sus ojos se llenaron de pánico y parecía al borde de un ataque de pánico.
Camino rápidamente a su lado, tomando su mano, que por primera vez el niño no rechazo, viéndola preocupado.
Ella le sonrió, para indicarle que nada estaba mal.
No lo estaba.
—Tienes una risa muy bonita—dice con sinceridad.
Natsu parece mortificado, pero no se aleja, incluso siente que aprieta un poco su mano. Ella sonríe mientras sigue caminando con el niño de la mano.
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Natsu no tiene modales, medita Lucy después de un año de intentar hacerlo aprender modales, que solamente se limitan a comer con la boca cerrada y no quemar a nadie que se acerca. Las cosas han cambiado durante el año que ha vivido con ellos, ha dejado de ser tan arisco, pero no confía en todos. La persona con la que pasa más tiempo es con ella y con el jefe de caballeros del castillo, este le enseña a pelear y manejar la magia por pedido de su padre, por lo cual lo ha tomado como reto personal el mejorar, parece atento a las batallas. Tiene siempre una sonrisa en su rostro y suele causar alborotos por todo el castillo.
Incluso su padre Jude solo suspira al verlo y lo deja ser lo que quiera, ella está encantada de que no se maten entre ellos. Natsu tampoco parece agradarle el rey, pero lo trata de forma desinteresada que causa revuelo en los nobles del pueblo, cosa que a su padre parece importarle muy poco.
El mayor cambio que Lucy nota, es su forma de actuar con ella. Natsu siempre está sonriendo a su lado, a veces parece un perro que espera a su dueño por mucho tiempo, sonriendo, riendo a su lado, pidiéndole jugar. No parece importar que ya tiene 14 años, a veces parece actuar como un crio, lo cual no reprende, ya que le han quitado gran parte de su infancia. Si bien a veces es descuidado con su persona, no la trata como princesa y suele jugarle bromas que escandalizan a los sirvientes, ella es feliz con él.
La trata como Lucy, no como la princesa del reino.
Se siente bien tener un amigo, aunque admite, le costó mucho presentarle el término a Natsu. Este quien no comprende la amistad y solamente está acostumbrado a ser tratado por odio por los humanos, parece tomar tiempo en adaptarse al nuevo concepto. Natsu solamente había conocido el amor de su padre dragón, por lo cual cualquier otra relación parece confusa para él.
Lucy le explica que son amigos, Natsu parece encantado de ser su amigo.
Es raro.
El Natsu de su libro era un hombre serio, con personalidad algo oscura y firme, que suele actuar no tan impulsivo, pero con muestras de mucha madurez. El chico frente a ella no se parece en nada en la descripción del libro, siempre sonriente, corriendo por todos lados, atorándose de comida.
¿Sería el mismo mundo?
Se sorprende lo que un poco de cariño y amigos pueden cambiar a una persona. Cuando el Natsu del libro entra al gremio de Fairy tail, cuesta mucho descongelar su frio corazón, pero a pesar de todo logra su musa logra descongelarlo. Natsu había cambiado por amor, aunque no del todo, siempre alerta y sin dejar su pasado, pero mostrando un lado de amante apasionado.
Ahora era.
—Mira Lucy—dice Natsu mostrando unos gusanos en sus manos.
La primera vez le dio asco, la quinta lo pateo, la décima ya le daba igual.
Sintió un tic en su mejilla, que su querido picnic privado, estaba siendo arruinado por la insistencia de Natsu de que hay mucha clase de bichos nuevos por todos lados.
Pero si eso lo hace feliz, ella no es nadie para detenerlo.
—Son horribles—dice ella con tono serio, pero Natsu parece ignorarla, antes de comenzar a correr por todos lados.
Los caballeros quienes los acompañan, parecen reír de reojo ante la idea del niño corriendo. No todos son amables con Natsu, lo cual la hace desconfiar de inmediato. Pero sabe que hay personas que han comenzado apreciar el chico a su alrededor, parece tan inocente y con ganas de explorar el mundo, es imposible no quererlo.
Pero teme, que el hombre sexy de su libro, sea enterrado en el olvido. Sabe que es lo mejor, cambiaria mil veces a Natsu con tal que su historia no sea tan horrorosa. Se pregunta vagamente si cambiara cuando conozca a su musa. Su libro habla de una hermosa mujer bailarina, en medio de un festival que cautiva al joven de fuego, atrayéndolo a un nuevo mundo con luz y amigos.
Pero ahora parece tan diferente.
Suelta un chillido cuando Natsu salta sobre ella, envolviéndola en un abrazo y restregando su mejilla con la suya. Un acto tan inocente solo puede significar algo, piensa deprimida cuando este se aleja con carcajadas, al ver que ella ahora está también llena de barro.
Un aura oscura la rodea al tiempo que invoca a Acuario.
Natsu chilla antes de correr despavorido.
No escapa.
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Lucy siente que Natsu a su alrededor es algo común de ver, incluso cuando este cumple 16 años y ella apenas tiene 15 (mentalmente es mucho mayor con su vida pasada en sus recuerdos), incluso los sirvientes parecen tratarlos como una entidad. Las pocas veces que no se ven juntos es cuando ella tiene clases, no es que Natsu no la hubiera acompañado a veces, pero este tiempo lo usa para entrenar con los caballeros. Su padre parece ver con buenos ojos que Natsu se convierta en su caballero, si bien es atolondrado, es bastante fuerte y la ha salvado de tres intentos de secuestro y cinco de asesinato.
Es difícil para ella procesar que es una princesa, que otros reinos intentaran dañarla, por lo cual la primera vez que intentan asesinarla cuando está en la ciudad, la toman por sorpresa. Ella tiene magia, ella debería poder defenderse, pero termina aterrorizada. Natsu por otro lado, bajo toda la fachada de sonrisas y bromas a su alrededor, en realidad tiene una mentalidad más cruel del mundo y derriba a sus atacantes con frialdad en sus ojos.
A veces olvida que este chico sería un mago muy poderoso, con un pasado horrible y que odia que toquen a sus amigos, aunque hasta el momento solo sería ella, sabe lo sobreprotector que puede ser.
Lucy había soltado al llanto, mientras el chico lograba consolarla torpemente.
Luego de eso vinieron más adicción a los caballeros que protegen el castillo, aunque Natsu no tenía ni una pizca de confianza en ellos, por lo cual siempre que podía la acompañaba. A pesar de su joven edad de 16 años, su padre le había dado la autoridad como su caballero principal, incluso aunque no sabía nada de modales (no porque no quisieran enseñarle) y etiqueta, no había duda que este la protegería con su vida.
Lo cual le preocupaba.
¿Qué pasaría cuando fuera a Fairy tail?
Faltaban aun 4 años para el momento en que se uniera al gremio, pero parecía tan apegado a ella, lo cual le preocupaba.
Esperaba que la historia solamente tomara su curso natural de los hechos.
Por eso cuando ella despertó poco después de cumplir 15 años y su padre le presento a otros 2 caballeros que tendría a su cargo, ella casi escupe su saliva ante lo que vio. Un chico de la edad de Natsu de cabellera azulada y ojos inexpresivos, junto a una hermosa chica algo mayor de cabellera escarlata y armadura. Le pregunto nerviosa a su padre donde los consiguió, este comento aburrido que eran caballeros novatos desde hace algunas semanas, pero demostraban una habilidad innata que pareció interesarle.
Claro que él no sabía que frente a ella tenía a Erza Scarlet y Gray Fullbuster, dos de los personajes de su libro. Ambos habían estado en muchas situaciones problemáticas, huérfanos y orillados a muchas situaciones horribles. Desde una chica que fue esclava, hasta el niño que perdió toda su familia por demonios. En la historia original Erza había trabajado un tiempo como caballero, antes de unirse al gremio, Gray, sin embargo, nunca había sido caballero.
Comenzó a sudar nerviosa.
La historia parecía cambiar mucho, tal vez el cambio que ella presento a su padre, haciendo el reino un mejor lugar para vivir que en la historia original. Su padre había sido un tirano luego de su muerte, pero ahora era reconocido como un rey benevolente, pero que si tiene que usar la espada la usaría. Ser parte de los caballeros mágicos del reino, sin duda era un honor dado para los mejores de su tipo.
Erza y Gray, sin duda tendrían talento.
Los saludo nerviosamente, ellos en lugar de Natsu, fueron bastante cordiales y serviciales.
—Me sorprende que tomes personas que no conoces—dice ella claramente sorprendida de su padre.
Quien siempre parecía desconfiar de quien fuera que se acercara a su persona, no le disgustaba este cambio, pero era uno bastante notorio.
Su padre la vio de reojo sorprendido.
—Bueno confió en ese niño traga fuegos, los matara si intentan hacerte daño—hablo con calma levantando un pulgar a Natsu a su lado, quien había estado aburrido en las presentaciones.
El chico le levanto un pulgar a su padre de regreso.
Ambos parecían casi mejores amigos desde que este había rostizado a su intento de secuestro número 2. Su padre había comprendido, que, si bien el chico tenía cosas que no le agradaba, podría confiar su seguridad que él no podía asegurar como rey, siempre con trabajo.
Natsu era un gran mago.
Vio de reojo como ambos caballeros parecían tan serios. Ambos se veían extremadamente jóvenes, con el peso de su pasado en sus ojos, le hizo sentir triste. Ella sabe demasiado sobre ellos, como de Natsu, pero nunca lo dijo en voz alta.
No lo haría ahora.
—Es un placer conocerlos, Erza, Gray—saludo sin formalidades sorprendiendo ambos jóvenes, Natsu gruño detrás de ella molesto por su confianza, nunca confiando en nuevas personas—espero trabajemos bien juntos, confió en ustedes—añade con una sonrisa brillante.
Fuera como fuera, son dos de sus personajes favoritos.
Una mano sobre su cabeza, hizo que dejara de ver el rostro sorprendido de sus nuevos caballeros, notando como Natsu parecía verle con rostro oscuro e incrédulo.
—No confíes en desconocidos, es una regla simple Luigi—gruñe este con una sonrisa tensa, que ella ignora dándole un manotazo.
Lo señala descaradamente, fuera de formalidades que no tiene al menos que sean eventos.
—Confía en mi juicio, te elegí como mi mejor amigo por algo—contesta con una media sonrisa y guiñándole un ojo.
Este parece aturdido por su comentario, antes de gimotear derrotado y lanzarles una mirada molesta a los nuevos dos integrantes.
Pero confía en ella.
Eso es bueno.
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Natsu y Gray son exactamente como el libro los describe, ambos parecen luchar por cualquier mínima provocación, lo que la hace sentirse dividida entre la felicidad de algo conocido o el estrés de sus estupideces. Erza también sin estar fuera de su personaje, logra controlarlos con facilidad. Erza y Gray parecen indecisos sobre ella en un inicio, casi intentando ser formales, pero sorprendidos de como ella actúa con naturalidad a su lado. nunca los reprende, siempre los invita a comer de su misma mesa y hablar con ellos como iguales.
La única vez que se puso firme, fue cuando Erza hablo con Natsu sobre que no debería tener tantas confianzas con ella. No le hablo como si fuera su amo o gobernante, simplemente se puso de brazos cruzados frente al peli rosado que parecía inusualmente silencioso.
—Natsu es mi mejor amigo, mi nakama, entiendo tu punto de vista, pero te pediré amablemente que no le vuelvas a decir algo así a Natsu. Él es mi mejor amigo Erza, no importa la distinción social—había dicho con brillo amenazador.
Erza se había disculpado, aunque aún no parcia compartir su opinión.
Había tomado la mano de un confundido Natsu, para llevarlo a otro lado mientras refunfuñaba molesta. No era la primera en decir algo así, sin duda Erza fue la más amable. Muchos nobles siempre hablaban, demasiado ruidosos, comentando sobre la torpe heredera del reino y la forma en que trataba a quien fue un esclavo. Natsu era su caballero quien solía acompañarla a los banquetes, había pasado los últimos años escuchando esas palabras una y otra vez.
Molesto.
La sociedad de este mundo.
Una mierda.
Su padre era otra cosa, siempre ignorando las quejas de los nobles sobre la cercanía de Natsu y ella, viendo mal a quien se confiara en hablar de más, confiando en el chico a su lado. Desde el cambio drástico que este hizo, era su aliado mayor, quien sabe que tiene la fuerza del imperio para protegerla y respaldarla.
Pero de que era molesto.
Era molesto.
Detuvo sus pasos a la mitad del pasillo desierto, cuando Natsu se detuvo. Giro a verlo preocupada, con poco más de 17 años y sobrepasado su altura (antes siempre fue pequeño por su mala alimentación y maltratos) parecía algo inseguro viendo al suelo. Esto nunca pasaba, el chico sonriente que siempre corría por todos lados y una vez la lanzo a un lago por diversión, no debería tener esa mirada.
Le recordó un poco al niño que conoció cuando trajo a su hogar.
Se acercó para tomarlo de su mano, sorprendida que este esquivara su mirada.
Las palabras de Erza le afectaron, pudo descubrir de inmediato, tal vez no solo sus palabras. Tal vez siempre le afectaron las palabras de los demás, pero Erza quien tenía un año como su compañera y respetaba, había logrado tambalearlo de alguna forma.
Suspiro, tendría una charla con Erza y Gray más tarde.
—Tiene razón—fueron las palabra de Natsu que la hicieron pestañear confundida, este miraba algo adolorido sus manos aun unidas—no es que me guste, pero ya no puedo actuar como siempre…no quiero que te vean mal por mi culpa, ya no soy un niño—gruñe este con algo de molestia sorprendiéndola.
Abre la boca, antes de cerrarla.
Tal parece que ha estado pensando en esto un tiempo.
Sonríe enternecida antes de tomar sus manos entre las suyas, haciendo que este levante la mirada preocupada y algo nerviosa, congelándose al ver su sonrisa brillante.
—Las personas siempre hablan Natsu, si no es sobre ti, hablarían sobre cualquier otra cosa, porque las personas aman hablar de los demás—dice rodando los ojos, esto lo aprendió en este mundo y en su vida pasada—pero no me importan sus opiniones—admite con calma.
Este parece alterado.
—Pero ellos son…—no parece encontrar una palabra para describir a los nobles, ya que este los odia con fuerza.
Fue esclavo de algunos nobles de niño, nobles que al hablar con su padre habían desaparecido rápidamente del mapa, haciendo a Natsu reír divertido cuando ella se hizo la desentendida.
Se lo merecían.
Aprieta un poco las manos del chico que parece contrariado.
Como si quiere decir eso y al mismo tiempo no.
—No me importa lo que ellos dicen, solo me importa lo que dicen de mi persona mis seres queridos—asegura ella con calma—tu eres uno de mis seres queridos—añade con una sonrisa, sintiendo tristeza de ver el rostro sorprendido de Natsu a pesar de los años, sin aceptar a veces que otros lo pueden querer—entonces entenderás que prefiero tenerte a mi lado, contra lo que unos estúpidos digan, eres mi mejor amigo y eso jamás cambiara, al carajo las opiniones de los nobles—musita con diversión.
Este parece aún algo impresionado, antes de ver con duda sus manos unidas.
Idiota.
Lo hace tambalearse al frente, causando que este parezca perdido antes de apretarlo por la cintura en un abrazo. Lo siente tensarse unos segundos, antes que la atraiga el mismo contra él de forma casi desesperada. La primera vez que lo abrazo a los pocos meses de venir, había querido escapar del abrazo, pero a través de los años ambos se habían abrazado miles de veces.
Eran la piedra del otro.
—También eres importante para mí—dice el mago de fuego torpemente y algo sonrojado.
Ella se ríe, antes de tomarlo por la mano para guiarlo a la biblioteca. Parece que Natsu ocupa una siesta, que suele tener cuando ella lee algún libro en voz alta.
Lucy descubre minutos después, que Natsu se relaja con la cabeza en su regazo cuando ella comienza a leer. Dormido parece casi tierno, por lo que ella comienza a jugar con su cabellera de forma desinteresada, este suspira un poco.
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Lucy ríe como colegiala cuando a sus 17 años convence a Natsu de escapar a la feria del reino, este parece resignado y ella bufa molesta. Si bien Natsu era amante de las travesuras, explotar cosas y causar caos, cuando se trataba de ella era diferente. Este siempre parcia molestarla, pero con los años sus bromas eran más sencillas, casi cómicas que nunca le hicieron daño, como darle chile o golpearle suavemente en la frente, nada como cuando eran niños y una vez casi incendia su cabellera (técnicamente sí estuvo en llamas unos minutos). Pero ahora que este era un año mayor que ella, convertido en su caballero personal, su seguridad era su máxima prioridad.
Salir a la capital en medio de un festival, vestida como plebeya para pasar desapercibida, no era algo que el considerara muy seguro.
Solo porque intentaron asesinarla el mes pasado, lo cual no cuenta ya que ella pudo defenderse hasta que Natsu llego un milisegundo después, 10 antes que su padre. Ella ahora era capaz de protegerse por su cuenta, pero igual Natsu siempre ronda a su alrededor. Erza quien ahora era la jefa de los caballeros del palacio, Gray quien también era el segundo al mando y quien solía acompañarla con Natsu.
En fin.
Natsu había comentado las muchas cosas que podrían pasar en este viaje, pero ella lo ignoro y le indico que iría con este o sin este. Claramente el caballero había preferido acompañarla que dejarla sola. Su plan había funcionado, a dos años de la historia de Fairy tail que conocía, quería pasar el mayor tiempo con su mejor amigo, antes que se uniera al gremio.
Por eso ella entrenaba tanto y quería demostrarle a su padre como a Natsu que puede protegerse sola.
Para que este último pudiera ir al gremio sin temer que perdería su vida.
Tenía 10 llaves de oro, podría defenderse, además de muchas de plata.
—Mira—dijo emocionada señalando un puesto con dulces, hace mucho no estaba en una feria.
Natsu pareció aturdido cuando lo tomo de la muñeca, prácticamente corriendo al puesto, lo obligo a pagar y él bromeo que era una tacaña. Ambos caminaron con ropas normales por el lugar (Natsu no ocupaba armas con su magia de fuego) y ella chillo emocionada cuando vio un peluche de pescado, gritando que sería para Happy. El pequeño gato celeste que Natsu había adoptado hace algunas semanas.
Comenzó a correr por todos lados, haciendo que Natsu pareciera quitarse algo los nervios y comenzara actuar como su yo alegre. No es que tuviera nada en contra de un Natsu responsable, pero prefería a su amigo alborotador en ocasiones como esta.
Risas de aldeanos, luces, juegos y comida.
Una música la hizo detenerse de golpe, escuchando algunos aldeanos hablar sobre un grupo de bailarines nómadas, su cerebro comenzó a trabajar a mil. Falta mucho para que Natsu se enamore de su musa, pero puede que esos bailarines sean los mismos donde está la chica de Natsu. Siente sentimientos encontrados, parte de ella espera que no sea verdad, pero otra le dice que esto podría facilitar un poco las cosas.
Si Natsu se enamora, podría irse al gremio de Fairy tail donde lo necesitan.
Por un momento sintió dolor en su pecho, la soledad ante la idea de que ahora el chico podría irse con relativa facilidad si eran los artistas que pensaba que eran.
—¿Lucy? —pregunta el chico a su lado casi preocupado de su expresión.
Logra eliminarla y pone una sonrisa en su rostro.
Había esperado tener 2 años al lado de Natsu, un poco más de tiempo con su mejor amigo, pero esto es lo mejor. Él merece ser feliz, esa chica sin duda lo hará más feliz que nadie, según el libro ella es la única en derretir su interior. Ignora su egoísta corazón sobre querer pasar más el tiempo con su mejor amigo, lo toma de la muñeca y le dice que quiere ver a los bailarines.
Natsu parece confuso al principio, pero asiente antes de caminar con ella.
Suspira internamente.
Es lo mejor.
Supone.
Cuando llegan al improvisado escenario, logran pasar las personas para llegar al frente de los espectadores. Lucy queda fascinada al llegar, pues la música ya estaba desde hace tiempo y hay una chica haciendo movimientos en medio de la pista. Puede que aún no sea la mujer que Natsu conoció en su libro, pero sin duda es hermosa. Su cabello es albino y sus ojos son azules como gemas, bailando una movida música atrayendo los aplausos de los demás, con una sonrisa resplandeciente y un leve brillo a su alrededor.
Lisanna Strauss, el interés amoroso de Natsu en el libro.
Frente a ella puede entender que hará que Natsu se enamore, es una chica preciosa y con una sonrisa tan sincera. En la historia su sonrisa es lo que atrajo a Natsu, luego todo en ella, la forma en que lo acepta o como siempre sonríe amablemente a su lado, fue la primera persona en darle un calor humano. Al principio Lisanna no está enamorada del chico, pero lo trata como un amigo preciado, aunque todos le tengan miedo, siempre le contaba sobre sus viajes y antes de saberlo, ambos se enamoran.
Sonríe algo nostálgica al pensar en esa historia, pero su sonrisa se vuelve cálida, Natsu merece todo el amor del mundo.
El baile termina, ella estalla en aplausos al igual que toda la audiencia.
Preocupada por su reacción, gira su rostro lentamente para ver la mirada de Natsu, que debe ser ahora de una completa fascinación. Para su eterna sorpresa este parece verla de reojo con una sonrisa divertida, que le hace ladear el rostro confundido.
¿No debería estar siguiendo con la mirada a Lisanna?
—¿Has disfrutado el baile? —cuestiona este con burla sin dejar de mirarla.
¿Eh?
Algo no cuadra.
—Yo debería hacerte esa pregunta, la bailarina era muy linda—habla ella con algo de tensión, tal vez Natsu no sentía confianza en ella para admitir sus sentimientos.
Se sintió algo herida por eso.
Pero dejo de pensar en eso cuando este pareció confuso, le dio una rápida mirada a Lisanna antes de verla a ella.
—Supongo, no preste mucha atención al baile—admite tímidamente.
Ella siente que un rayo le ha caído encima.
¿Ella hizo algo mal?
Sabe que es temprano, pero Natsu ya tiene 18 años, si bien no se enamora de la chica con tanta intensidad como podría ser en 2 años, no debería ser tan indiferente. Tal vez ella hizo algo mal, pero no se le ocurre que hubiera algo tan grave. Claramente cambio mucho la historia del chico, ahorrándole años de sufrimiento, pero lo haría dos veces si eso significara que pudiera sonreír ahora. Había pensado que no podría cambiar tanto la historia, pero ahora frente a ella estaba la posibilidad que hubiera hecho algo mal.
¿Qué pasaba si Natsu no se enamoraba de Lisanna?
No entraría a Fairy tail.
Su corazón egoísta se emocionó ante la idea de tener al chico a su lado como amigo por muchos años más, pero sabe que eso es puro egoísmo. Natsu fue de los magos más fuertes dentro del gremio, que ayudaría a evitar muchas situaciones peligrosas que atormentarían el reino en algunos años.
No puede alejarlo de su destino.
De sus amigos.
Alza la vista decidida y lo toma de la mano, haciendo que este parpadee confundido cuando ella empieza a correr.
No.
El destino no puede cambiar.
Ella no lo permitiría.
Detiene sus pasos cuando llega frente a Lisanna Strauss, quien parecía haber querido irse a alguna parte del festival. La joven que es mayor que ella, parece alterada de verla llegar, probablemente por su cara de homicida, que se niega a que la historia cambie más de lo que ella ya hizo. Pero ahora frente a ella, sabe que tendrá que hacer algo más que pararse como idiota esperando que todo se dé por sí solo. De reojo mira a Natsu que parece tambalearse a su lado, viéndola confundida.
Si, también lo hace por él.
—Hola, mi nombre es Lucy y él es Natsu, vimos tu baile, pensamos que es muy bueno—dice soltando a Natsu y uniendo sus manos frente a ella con una sonrisa amable.
Natsu no dijo eso, pero debe pensarlo en su interior.
Tendría sentido.
—Gracias, me alegra que disfrutaran ambos—dice Lisanna con amabilidad y sonriendo de forma hermosa.
Sí, eso debe ser suficiente para enamorar a un chico. Gira su rostro emocionada a Natsu, pero este parece algo aburrido y viendo en todas direcciones, claramente buscando algún peligro, lo que la hace casi abrir su mandíbula incrédula.
Debe ser más persistente.
Bueno, ella puede generar una pareja de la nada si es necesario.
—Natsu piensa que eres muy hermosa, pero es muy tímido para decirlo—habla con una mano en su mejilla, escucha un jadeo incrédulo de Natsu.
Este parece verla con incredulidad al tiempo que Lisanna se sonroja levemente abochornada por su forma directa de ser las cosas. Le lanza una mirada a Natsu para que guarde silencio, pero este sigue viéndola con incredulidad. Pero ella prefiere ver a Lisanna, si está nerviosa, eso podría ser una buena señal.
O una muy mala.
Pero quiere ser positiva.
—Gracias—dice pareciendo incomoda, pero no piensa rendirse.
Justo cuando esta por señalar que deberían ir al festival juntos, de esa forma ella puede dejarlos solos para que tengan algo de tiempo para el romance, Natsu la toma por la muñeca y le da una mirada mortal que la hace guardar silencio.
Ella aparta la mirada sin sentir arrepentimiento.
—Vaya el clima es frio Lucy, debemos irnos, un placer—dice dándole un leve vistazo a Lisanna, antes de comenzar a irse en la dirección contraria.
Oye.
Su pareja.
Lucy se despide de Lisanna lo mejor que puede, antes de ser arrastrada lejos de ella, quien se queda luciendo confundida, pero con una sonrisa amable en su rostro. Sabe su historia por el libro, sabe lo amable que es ella, sabe que se llegara a enamorar de Natsu con mucho cariño. Si ella tiene que dejar a su amigo en los brazos de otra chica, sin duda quiere que sea como Lisanna.
Natsu la deja casi al lado del bosque que colinda con el festival.
—¿Cuándo mierdas dije eso de ella? —gruñe viéndola con aire enojado.
No se intimida, jamás le haría daño.
Pone una sonrisa fanfarrona.
—No tienes que ocultarlo Natsu, somos mejores amigos, sé que te enamoraste de ella a primera vista—dice con un dedo en alto, casi como si le explicara a un niño.
Este parece congelado a su lado, viéndola con diferentes grados de incredulidad, probablemente asombrado que lo conozca tan bien.
Sin duda estará feliz que ella lo sepa.
—Eres estúpida—es lo único que dice con incredulidad.
Ella siente que le cae una piedra sobre su cabeza, este idiota tiene el descaro de llamarla a ella estúpida. Esta por gritarle quien es el estúpido, cuando este toma su mano y la congela. No es que no se tomen de las manos, hay momentos donde el otro claramente ocupa ser reconfortado y lo hacen, pero en general toman las muñecas del otro. Su mano parece demasiado cálida contra la suya, ventajas de ser un mago de fuego.
Siente que el aire se detiene a su alrededor cuando este acerca su rostro al suyo, una situación que ha vivido muchas veces, en su anterior vida.
Nunca en esta.
Nunca con Natsu.
Se congela confundida de que esto esté pasando, sobre todo cuando este acaricia lentamente su mejilla, casi pareciendo adolorido al hacerlo.
—Supongo que solamente eres muy ciega—dice en voz baja porque está demasiado cerca, no ocupa usar su usual tono de voz.
¿Eh?
Se congela y queda petrificada en su lugar cuando este se aleja de ella, siente que puede respirar un poco más cuando no esta tan cerca de ella. Claro que su corazón es otra historia, quien no parece dejar de correr aterrado por lo que acaba de pasar.
¿Se ha quedado inconsciente y esta soñando?
—¿Natsu? —lo llama confundida cuando este estaba por volver a la feria.
Su boca se abre muy levemente al ver su mirada cuando este la ve sobre su hombro, sus ojos parecen algo más oscuros que de costumbre y su sonrisa perezosa la hace sonrojarse por algún motivo, lo sabe, siente sus mejillas arder.
Este le extiende la mano en su dirección.
—Regresemos, aún falta mucho por disfrutar—dice con voz calmada, como si los últimos minutos nunca hubieran sucedido.
Ella toma su mano.
El resto de la noche no la suelta.
.
.
Algo está mal, pero Lucy no sabe descubrir que está mal. Durante las últimas semanas ha intentado convencer a Natsu sobre la idea de que este puede irse del castillo cuando quiera, causando que este parezca molesto antes de estirarle las mejillas diciendo que no ira a ningún lado o se morirá con su propia torpeza. Ha intentado recordarle a Lisanna los primeros días luego del festival, pero al ver que no causa ninguna intención, intenta mostrarle otras chicas con la esperanza que se fije en alguien, causando que este la vea sumamente molesto, antes de cerrarle la puerta en la cara. Luego cuando noto que Fairy tail comenzó a tener nombre y llego corriendo con un panfleto del gremio, este simplemente lo quemo en sus manos.
Estaba mal.
Había cambiado mucho la historia y ahora no sabía cómo regresarla a su rumbo original.
Le llevo un panfleto nuevo con las fotos de todas las chicas del gremio, sabe que no solo Lisanna es hermosa, su hermana mayor Mirajane, Cana, Laki, Evergreen, no importa si se enamora de otra chica, eso solo tendría sentido porque la historia cambio. Pero este simplemente hizo una bola el panfleto y se lo arrojo en la cara.
Estaba comenzando a desesperarse.
También porque Gray y Erza tampoco parecían con intenciones de unirse al gremio, alegando que les gustaba su trabajo cuando ella pregunto. Su padre los trataba con mucho respeto, eran queridos por todos en el castillo y tenían todo lo que siempre quisieron.
Sin saberlo Lucy, le ha quitado a Fairy tail 3 de sus mejores magos.
Estaba aterrada por el cambio que pudiera hacer en la historia.
—No creo que eso vaya a funcionar—comento Gray vacilante cuando ella estaba organizando en su escritorio algunas posibles pretendientes para Natsu.
—¿Por qué no? —hablo sin ponerle mucha atención.
Ha reunido muchas fotografías de magas guapas, incluso si Natsu no se una a Fairy tail y lo hace a otro gremio, tal vez la historia no sea tan diferente. A quien quiere engañar, solamente está desesperada por hacer algún cambio y que la historia tome el rumbo correcto.
Sabe que técnicamente Natsu es su caballero, si ella se lo ordena este iría, pero no quiere hacer eso, nunca le ha ordenado nada con su título.
Es su mejor amigo.
—Natsu ha dejado en claro que no quiere irse de tu lado aquí en el castillo, no creo que se vaya por otra chica—comento Gray casi con cuidado, eligiendo bien sus palabras.
Le da una mala mirada.
—No quiero que se sienta atado a mi persona, quiero que encuentre su felicidad—musito de forma estresada.
Claro que era feliz que estuviera a su lado, pero toda persona merece felicidad. Según el libro la felicidad de Natsu estaba en el gremio, en sus amigos, en las luchas, en Lisanna. Incluso una vez el libro comento sobre como Natsu siempre quiso una familia propia, cuando estaba con Lisanna siempre se imaginó siendo padre.
No podía robarle eso.
—Tal vez su felicidad es a tu lado—comenta Gray de forma curiosa, pero ella lo ignora.
—Si tan solo supiera su tipo de chica, todo sería más fácil—
—Su tipo de chica es rubia con grandes pechos—
—¿Cómo Jenny de Blue Pegasus? —
—No sé si eres ciega o estúpida—
—Natsu dijo lo mismo—
.
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La idea de hacer que Natsu fuera al gremio y consiguiera una novia, comenzó a quedar de lado cuando su padre comenzó hablar sobre un posible matrimonio para ella. Se sorprendió que hubiera durado tanto, la mayoría de chicas de su edad ya están casadas o con hijos, llegar a los 18 años sin duda era un logro para una princesa como ella. Aunque estaba destinado que ella heredara el reino, el consejo parecía interesado en que tuviera un esposo a su lado y generara príncipes nuevos. Su padre quien siempre defendía que no moriría pronto, parecía atado de manos ante la idea de comprometerla.
Lucy lo había esperado, pero no lo había querido.
Propuestas llegaban desde todos los reinos todos los días, como invitaciones y cartas de amor. Ella quien era una mariposa social, se había presentado en varios bailes, siendo considerada una hermosa mujer, inteligente, maga poderosa y amable.
Eso no la hizo feliz, tener que elegir entre una pila de cartas a su próximo esposo.
Aburrido.
Gimoteo alejándose del escritorio sin levantarse de la silla, había muchas cartas y debería contestarlas a todos, ser amable y profesional, aunque quería mandarlos a volar. Incluso algunos hombres mucho mayores que ella, parecían interesados en cortejarla.
El horror.
—Pareces aburrida—comento Natsu a su lado, sentado en el sofá y leyendo un libro de forma distraída.
No es que fuera un gran lector, pero ella había encontrado una historia de aventureros, que en la historia original era mencionada como la favorita de Natsu.
Al menos eso no había cambiado.
—Por mi reino sola, pero el consejo es un dolor de culo—gruño ella viendo furiosa la pila de cartas.
Estaba segura que, si le lloraba lo suficiente a su padre, este podría posponer su matrimonio algunos años más, siempre pensando en su felicidad. Pero también había meditado que, si ocupaba casarse tarde o temprano, sería bueno conocer a su probable prometido desde ahora, eso podría hacer que Natsu pensara que estaba a salvo y pudiera irse a Fairy tail sin preocuparse tanto por ella.
De reojo nota como el chico deja de leer el libro y la ve de reojo.
—Tu padre siempre te consiente, estoy seguro que si se lo pides no te obligaría a casarte—musita este con calma.
Casi como si leyera sus pensamientos.
Sí, pero no puede decirle eso.
Lo ve aburrida.
—Tal vez no ahora, pero no es que no quiera casarme, pienso que tener una familia sería algo bonito—
—¿No prefieres enamorarte antes? —
Ignora la pregunta que viene molesta de su boca, ella en cambio mira la ventana con algo de aburrimiento. En su anterior vida había aprendido que el amor no es fácil, de mala relación en mala relación, el concepto de amor se había perdido. Por eso leía libros, donde el amor verdadero parecía tan fácil de encontrar, tan diferente a la realidad. Su idea de encontrar un chico tolerable, que ayudara al reino, no le molestaba.
Ella nunca busco amor.
Ahora tenía el amor de su padre, de sus amigos, no ocupaba el amor de pareja.
Aunque sería bonito.
Siempre que leyó los libros, envidiaba un poco las relaciones que se formaban, tan llenas de amor y confianza.
—Tengo suficiente amor, mi padre, mis amigos, tu persona…es el amor que necesito—dice algo perezosa, pero nota la incredulidad en el rostro de Natsu—si tengo una pareja seria solamente por ayudar a mi padre, ha hecho mucho por mí, si mi matrimonio ayuda el reino, estaría bien—
—¿Qué hay de ti? —
—¿Importa? —
—Por supuesto que si—
Ambos intercambian miradas, nota el rostro molesto de Natsu, pero ella no entiende por qué. Hace tan solo unos años el niño parecía despreciarla a ella y a toda la humanidad, pero ahora parecía molesto porque no aceptaba la idea de no encontrar el amor de su vida.
Era un romántico del closet.
—Eres muy dulce—dice cambiando el tema, esperando que ese alego lo incomode para que no hable del tema, es malo recibiendo cumplidos.
No funciona.
Su rostro sigue permaneciendo serio.
—Mereces lo mejor Lucy, mereces una historia como tus libros cursis—
—Tal vez tengo ya mi historia, solo que es una comedia—
El cambio de tema no funciono, Natsu volvió a leer su libro y ella a responder cartas, pero sintiéndose algo agria a la hora de escribir.
El amor no es para ella.
Piensa cuando ve de reojo a Natsu, sus mejillas se sonrojan ante la idea de su mejor amigo. A pesar que durante años intenta convencerse de solo verlo como un amigo, sabe que no es capaz. Antes de conocerlo lo amaba por su personaje, a pesar que ahora ha cambiado tanto, no puede más que enamorarse de este nuevo chico lleno de vida. Del niño que siempre está a su lado limpiando sus lágrimas o tomando su mano, si tuviera que elegir a su persona idea sería su mejor amigo.
Pero no puede.
Ella es solo un personaje secundario.
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Hay un gran banquete en su honor, aunque solo parece una excusa para reunir a sus pretendientes en un salón. Su padre parece fulminar a cada hombre que se acerca a ella, haciendo que le sonría agradecida. Jude parece solamente esperar a que ella detenga todo este circo para mandar a matar a cada hombre que la está cortejando, pero ella se niega, porque quiere ayudar al reino y convencerse que puede vivir sin Natsu, tan extremista como sonaba. Por eso ese día se puso su vestido más bonito (aunque algo sencillo para los nobles), les sonrió a todos con amabilidad e incluso bailo con algunos.
Claro que luego de tres horas de baile, estaba comenzando a cansarse. Le dio un leve agradecimiento a Erza quien con su aura homicida espanto a su próximo pretendiente.
Ocupaba un descanso.
—No te ve muy feliz—comenta Erza distraída a su lado, siempre alerta.
No se sentía muy feliz esa noche.
Últimamente Natsu parece lejano y distante, lo cual debería ser bueno, ya que eso significa que se está desligando de su persona. Aunque no quiere eso, sabe que es lo mejor, que se aleje de ella lo suficiente para que su historia por fin inicie en el gremio.
Para que sea su propia persona, no solo su caballero.
Duele, pero está bien.
Es lo correcto.
—Solo estoy algo cansada, han sido muchos bailes—dice intentando quitarle importancia.
Sus pies duelen, pero no tiene que saberlo, Erza podría ser muy extremista en su seguridad.
—Puedes ir a descansar, yo te cubriré—dice la mujer con el puño en alto, dispuesta a tomar esa tarea hasta las últimas consecuencias.
Siente pena por quien llegue a preguntar por ella, pero acepta su ayuda ya que ocupaba descansar. Se mueve entre personas y rápidamente desparece en el pasillo del castillo. Se estira un poco y al ver a nadie cerca se quita los zapatos, comienza a caminar a la biblioteca, sabe que, aunque dure una hora o dos el baile seguirá, Erza podrá ayudarla bastante tiempo.
Hasta su padre le tiene miedo a su mal humor, cualquier otro noble con menos de la valentía de su padre, no haría nada.
Se sorprende al abrir la puerta y ver en la ventana a Natsu viendo por esta de forma aburrida, este se gira ante el sonido de la puerta abierta, casi pareciendo tan sorprendido de verla como su persona. Pero la sorpresa dura poco, aunque sabe que este parece amargado estos días, sonríe amablemente antes de caminar hasta estar frente a él.
Le sonríe.
Este desvía su mirada.
—No sabía que estabas aquí, me hubiera escapado de la fiesta hace tiempo de haberlo sabido—admite con calma sentándose en la silla cercana.
Sus pies parecieron alegres del descanso.
—No me gustan las fiestas—
—Generalmente me acompañas a pesar de eso—
No le recrimina, simplemente lo comenta como un dato real, este parece algo perturbado, pero no lo niega. Ella inspecciona a su alrededor, pero no ve algún libro cercano en sus manos, parece que había estado distraído con algo, pero los libros no eran ese algo. Aunque no entiende que estaría haciendo en la biblioteca si no es leer.
—No estaría feliz con esos idiotas, probablemente hubiera pateado alguno—dice este sinceramente viéndola a los ojos.
Ella sonríe divertida.
—Padre lo hubiera aprobado—admite al recordar el aura de mal humor de Jude toda la noche.
Eso era divertido para ella, no para cualquiera que se acercara.
La biblioteca esta levemente iluminada, pero es en realidad la mayor parte de la luz que entre de la luna y las estrellas. Es na noche bastante hermosa, siempre amo las constelaciones, que en este mundo como en el anterior, parecen ser las mismas.
Sus espíritus se las habían enseñado.
Estaba tan encimada en el cielo nocturno, que no pudo percibir cuando Natsu se había acercado tanto a ella, acorralándola con una mano contra su asiento. Todo se congela en su cerebro como cada vez que se acerca demasiado a su persona. Pero en lugar de parecer perturbada, nota los ojos del chico que parecen estar luchando contra miles de pensamientos, como suele ocurrir desde algún tiempo atrás.
Cada que estaba cerca de ella, siempre parecía pensarlo todo mil veces más.
Eso la preocupo.
—Estoy enamorado de ti—suelta rápidamente con sus mejillas rojas.
Ella siente que se ha convertido en alguna especie de cuadro, con una sonrisa en su rostro tiesa y ojos grandemente abiertos. De todas las cosas que hubiera imaginado que diría, esa sin duda fue la última de ellas. Natsu que parece procesar sus propias palabras, se aleja con incredulidad de ella, casi pareciendo a punto de vomitar como cuando monta algún carruaje.
¿Ella escucho mal?
Lucy a pesar de su sorpresa, intenta meditar sobre sus palabras. ¿Estaba enamorado de ella? No parecía tener ningún sentido esa oración, porque ella conocía la historia que debería suceder. Pero desde su llegada han pasado muchas cosas que cambian el rumbo natural de las cosas. Que se enamorara de otra persona y no de Lisanna, parecía un cambio que ella no pareció importarle, pero jamás imagino que podría ser de ella.
No entendía como.
Ocupaba más información.
—¿Desde cuándo? —pregunta ignorando que el chico estaba a punto de estallar su cabeza contra la librería más cercana.
Este la ve algo herido, pero parece meditarlo un poco.
—No lo sé, pocos días después de que me compraste—dice con cierta amargura.
Ella comienza a sudar nerviosa.
Eso es muchísimo tiempo atrás.
Pero, aunque intentaba pensar en algo diferente, todos estos años parecían siempre basarse en amistad. Cuando en el libro este se enamoró de Lisanna, siempre había sido muy apasionado y descarado, pero, aunque si hubo algunos momentos extraños en su amistad, solo parecía eso, una vieja amistad.
De no ser porque estaba alejado de ella y rojo hasta sus mejillas, hubiera pensado que era una broma.
Tal vez todas esas indirectas de Erza, Gray, la servidumbre e incluso su padre, no eran bromas de mal gusto.
Tal vez si estaba enamorado de ella.
—Eso explicaría muchas cosas—dice para sí misma entendiendo algunas situaciones particulares de su amistad.
Natsu gimoteo.
—Mira solo olvida lo que acabo de decir, piensa que nunca paso, no se supone que diría nada, se supone que estaríamos siempre juntos—gruñe Natsu revolviendo su cabello estresado.
Lo ve parecer miserable, aun sin creer del todo sus palabras.
Quiere reír.
Pero no lo hace.
Salta de su asiento caminando en su dirección, este da pasos apresurados para atrás, pero termina acorralándolo contra una biblioteca y este parece miserable, casi queriendo huir. Es tierno, medio tsundere a veces como Gray, pero tierno. Sonríe cálidamente y este parece perder su mirada en la suya.
¿Esto es posible?
¿Que Natsu se enamore de ella?
Su mano viaja algo tentativa a la mejilla de este, quien la sujeta con una de sus manos y casi parece aplastarse contra el calor de su mano.
Aunque él es mil veces más cálido.
—También estoy enamorada de ti Natsu—no tiene miedo de hablar, aunque tal vez su corazón late demasiado rápido en este momento.
Ve la mirada incrédula del chico, claramente sin creerle, antes que la más grande y hermosa sonrisa se posa en el rostro del chico. Su corazón casi muere cuando este la atrae más a él, en un tierno abrazo que parece el mismo de siempre, pero a la vez diferente. Lo sabe cuando este se aleja un poco para robarle un beso que la hace chillar divertida por la sorpresa.
Este se aleja para unir la frente con la suya, con esa sonrisa tonta en su rostro, contra sus propias mejillas sonrojadas.
—Te quiero incluso aunque eres rara Luce—admite este quien parece liberado de una carga (que parece ha tenido por años) y luciendo extrañamente libre.
Al igual que ella.
Quien sonríe a su lado.
—Yo también idiota—
Si, son unos románticos.
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No hay más pretendientes o fiestas para elegir prometido, ya que tiene ahora uno oficial incluso aunque al consejo del reino no parece gustarle. Su padre parece extrañamente satisfecho con la idea. Un año después ella decide partir al gremio de Fairy tail con Natsu, además de Erza y Gray. Jude llora a mares a pesar que el gremio queda en la misma capital.
Después de todo, esa era la única forma para que sus tres amigos fueran al gremio, si ella iba con ellos.
Era el inicio de la historia de su libro, no podía esperar por el mundo lleno de aventuras que le esperaba.
Fin
Espero les gustara.
La idea de los isekai siempre son taaaan tentadores.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
