CASI

—¡Eres una maleducada omega! ¡Vulgar! ¡Malcriada y estúpida! —Gritaba el rey con un agrio tono y acompañado de su denso aroma furioso.

La receptora de esas duras palabras era la misma princesa de Ooo, cruzada de brazos y con su entrecejo fruncido como el demonio; escuchaba todas las cosas que su padre expulsaba, a su vez, miraba de reojo al diván de color bordó. Allí estaba aún inconsciente la alfa que había recibido un fuerte golpe en su zona, aunque Bonnibel insiste en que el libro se escapó de sus manos por accidente.

—Creo que estará bien, le recomendaría mucho reposo por las próximas dos semanas —Habló el beta, cortando los gritos del mismo rey. El hombre canoso y de apariencia cansada estaba arrodillado cerca del mueble para examinar a su peculiar paciente.- y sobre la otra omega, el golpe en su cabeza fue muy duro… asumo que ella despertará en una hora, de lo contrario llámame su Alteza…

—Claro, claro. Muchas gracias doctor… —Espetó aún enojado.

El beta sintió y se levantó para estrechar su mano con la del rey, inclinó su cabeza para despedirse de la princesa y salió del cuarto para irse a dormir a su casa con su familia. Porque ese llamado urgente y desesperado del rey le despertó de un hermoso sueño en que él podía volar, al parecer alguna loca omega había casi matado a la alfa del reino con un libro. Y cuando llegó, vistiendo su pijama, observó que en el ambiente la alfa no era la única desmayada.

Hasta pidió explicaciones a la única persona que no estaba gritando o gruñendo, la cual era Phoebe.

—No puedo creer que hayas interrumpido el coito —Bramó caminando en círculos, Bonnie, por otro lado, se mantenía al margen; quieta en un rincón esperando que la pálida abriera los ojos para golpearla otra vez. Lógica de algunas omegas celosas.- ¡No tienes derecho a eso! ¡No tienes ningún derecho, Bonnibel!

Corto la distancia casi saltando hasta su hija y gritándole en la cara, mientras ella soportaba sus alegatos. Estaba furioso, más que eso, casi podía escupir fuego por la boca por lo enojado que estaba. El trato había sido acordado, el trato era ese; Marceline tenía que fornicar primero con la omega para luego firmar los papeles correspondientes, de esa manera, si se presentaba un problema la omega estaría ya vinculada con el alfa -en caso de que el rey de Lich exigiera que su hija sea comprometida con alguien más-.

Escuchando las lejanas palabras de su padre, Bonnibel se mantenía al tanto de la alfa. Recordaba los últimos treinta minutos; recordaba como ella dejó de hablar con la simpática pelirroja y miró hasta la ventana ubicada en la torre más alta, de cómo de la nada comenzó a correr asfixiándose por la falta de ejercicio físico en su cuerpo y como su omega celosa rugió desde adentro cuando percibió el aroma excitado de Marceline. Fue entonces, nublada por los mismos celos, golpeó la puerta sin seguro y entró al cuarto, tomando lo primero que encontró en la repisa cerca suyo para separar a las amantes. Claro, ella no estaba al tanto de lo que ese libro golpeó en realidad, su idea principal era golpear a la rubia omega arrodillada disfrutando el falo de Marceline.

—¡Y ni hablar de las estupideces que hiciste por si sola! —Se refirió a la simpática amistad que formó con la chica fuego.- ¡Ni siquiera le presentaste los papeles!

—Mi rey, creo que esa decisión se formó a base de la mía, su hija no decidió nada por si sola —Dijo Phoebe entrando en la discusión. El rey volteó para mirarla sentada en su escritorio.- hemos concluido que estaremos mucho mejor siendo amigos, espero que no tome esto como un rechazo y lo ofenda, su Alteza…

—¿Qué?... n-no claro que no… descuida. —Suspiró.- de ser así, entonces cancelaremos todo, puedes quedarte en el reino en tiempo que quieras…

—Claro… —Sonrió de manera particular.

ESPACIODETIEMPOESPACIODETIEMPO

Bonnibel bufó molesta cuando la otra chica seguía alejándose de ella, caminó un poco más rápido para poder acortar la distancia y así hablar con la pálida alfa. Pero Marceline no hacia más que alejarse diez pasos de Bonnibel, quien caminaba de a tres pasos largos.

Habían pasado ya cinco meses desde el accidente que involucró a la virilidad del alfa, en los cuales Marceline se alejó completamente de su omega -mas precisamente porque su alfa interior rugía indignado por haber sido derribado tan fácilmente-, y la princesa no hizo más que rogarle a la misma alfa para que la perdonase, algo que iba en contra de sus principios.

—¡Marceline! —Gritó caminando apresurada siguiendo a la alfa.- ¡Detente!

Pero era inútil, la chica seguía ignorando a la omega como desde hace cuatro meses. Entonces, ella dejó de caminar; suspirando cuando sintió el dolor en las plantas de sus pies y observó el entorno, -un amplio bosque no tan frondoso que llevaba hasta los prados- Marceline también dejó de caminar, dando la espalda a la rosa.

—¿Puedes comportarte como un adulto, Marcy? —Habló y su voz llenó por completo los sentidos de la alfa, algo casi imposible por los cantos de las aves.- ¿O seguirás evitándome?

Esperó una respuesta, o algún sonido o mueca de su alfa, pero no escuchaba nada y Marceline estaba más concentrada en otra cosa que en ella. Suspiró y caminó otros pasos en dirección a la chica, deseando que no caminara lejos de ella, pero sus deseos se desvanecieron al momento en que la más alta caminaba ocho pasos adelante.

—Bien, si no quieres hablar… i-iré al pueblo y hablaré con cualquier alfa… —Balbuceó con el entrecejo fruncido.

—Ni siquiera sabes donde está el pueblo —Murmuró. Cruzó sus brazos sobre su pecho cuando la omega se acercaba con pasos lentos y casi silenciosos.- además, ningún alfa podría soportarte…

—¡Qué alegría! Volvió la Marcie de siempre —Sonrió y espero para que la otra volteara.- me parece una falta respeto, no puedo creer que sigas molesta…

—Si claro, me golpeaste dos veces en el mismo día ¿Cómo crees que me sentiría? —Escupió evitando la mirada de la rosa.

—¡Ya lo sé! ¡Lo siento mil veces más! Pero no puedes estar enojada durante cinco meses, ¡Cinco!

La otra no respondió, mostró un puchero arrepentido ante esa lógica. Claro que habían pasado cinco largos años, ella misma vivía en carne propia esa separación infernal y penetrante; y como su piel quemaba cuando cruzaba camino con la princesa.

Y en esos meses no sólo hubo una separación. Cuando Fionna despertó, a la mañana siguiente, se encontró con una flamante y alta pelirroja sentada en un sillón individual leyendo un libro, cuando ella chilló adolorida por la punzada en su cabeza; la otra chica subió la mirada y cayó sobre la rubia recién amanecida.

—Él médico se retiró hace unos instantes, pero me aseguró que vas a estar bien —Su voz, un tanto ronca e imponiendo poder, llenó todos los rincones de su cuarto -uno nuevo porque la princesa exigió no compartir nada con la rubia omega-

—¿P-por qué?

La alfa parecía confundida ante sus palabras y se levantó del asiento para caminar hasta ella. Se sentó sobre la cama y la omega se sintió oprimida cuando el fuerte hedor del alfa ocupó todos sus sentidos, Phoebe por otro lado se mantuvo neutra, un trabajo bastante peligroso teniendo en cuenta el propio perfume de la omega.

—Creo que estas preguntando el porque me preocupo por una omega —Sugirió. Fionna asintió lentamente con la cabeza.- bueno para empezar, soy Phoebe Flame y soy princesa de las lejanas tierras de Tierras del Fuego, llamadas así por sus tonalidades rojizas… es como si siempre estuviera en otoño o algo parecido —Sonrió dejando su vista en la omega.- vine aquí por algunos papales para el ansiado anudamiento con una omega limpia, pero eso no se logró y luego te encontré inconsciente…

—Eso… n-no responde a mis dudas, su Alteza…

—Claro, —Volvió a sonreír.- negocie con el rey para que si se lleve a cabo el anudamiento y eres mi omega desde ahora —Terminó de contar.

Esas fueron las palabras que intercambiaron y las últimas durante las próximas dos horas porque la alfa no perdió el tiempo y prosiguió a tomarla como era debido. La omega se comportó sumisa y disfrutaba de las caricias rápidas que le brindaba su nueva alfa.

Cuando el rugido salvaje que soltó la alfa, anunciando su orgasmo junto con su orgulloso nudo en la base de su pene, marcó a la omega como suya con una sangrienta mordedura en el fino cuello de la rubia que estaba aún en las nubes. Y luego de eso vino más y más.

Hasta la misma princesa escuchó aquellos gruñidos que soltaba la alfa cuando estaba apunto de llegar. Y ni hablar del griterío que armaba dicha omega.

—Bonnie no sigas, esto claramente no nos lleva a nada —Suspiró la pálida mirando a la rosa chica.- creo que sería mejor… terminar con esto, claramente el rey no está de acuerdo con esto…

—¿Terminar que cosa? No hay nada entre nosotras —Dijo la chica y sonrió internamente cuando Marceline la miró indignada.- como decía… sobre el rey, mi padre me dijo que si podía estar con cualquiera… siempre y cuando lo conozca y no sea campesino… —Rio.

—¿Así de fácil? —Entre cerró sus ojos.

—Claro…

—¿Segura?

—¡Oye! Si tanto desconfías porque no le preguntas al rey —Espetó.

—Claro que le preguntaré al rey —Dijo y se acercó a la princesa. Sus manos enrollaron la pequeña cintura de la omega y la atrajo para que su aliento chocara en su rostro.- pero primero… —fue entonces cuando sus labios, delgados y agrietados por el clima, se posaron lentamente sobre la más débil.

—Cinco meses Marcy… —Se despegó y alzó su cabeza sonriendo ampliamente.- cinco largos meses sin la presencia del alfa Marceline, me dijeron que subiste de cargo… —Habló.

—Mhm si, pues era la única actividad que podía hacer; ya que pasar el tiempo con la princesa ocupa la mayoría de mi tiempo libre —Sonrió picoteando los labios dulces de la omega.- por cierto ¿Cuándo regresa esa tal Phoebe?

—¿Ella? Umh, dijo que volvería cuando las cosas en su nuevo reino estuvieran calmadas o hasta cuando su primogénito nazca… o algo así —Contó.

—No puedo creer que haya dejado a Fionna embarazada, acá y sola —Dijo frunciendo su ceño ante el pensamiento.

—Es normal, la nueva reina se tiene que hacer cargo de sus nuevos problemas como monarca. Además no está sola, la tiene a grumosa —Dijo refiriéndose a la chica regordeta y con personalidad peculiar.- dijo que volvería ante cualquier problema…

—Insisto, una alfa no puede alejarse de su omega preñada —Bufó apretando el agarre que tenía en Bonnibel.

—Embarazada —Corrigió. La chica volteó los ojos ante eso.- pero Phoebe se encargó de asustar a todos los alfas y betas del Castillo, creo que nadie podría acercarse a ella tan fácilmente…

La más alta sólo ahogó un gruñido pensando en una Bonnie embarazada y sola en una habitación.

—Como sea, vamos ahora mismo para que tu padre nos case y así vivir felices… —Demandó emocionada para el gran sueño.

《Lamento la tardanza, ortografía y demás errores. También lamento que el capítulo sea tan corto.Holiwis espero que el capítulo sea de su agrado y pueden sugerir cosas para el próximo capítulo:3. A este punto, creo que ni Fionna ni princesa flama aparecerán en el próximo capítulo (o sólo las nombraré) así que pueden calmarse:v y siguiendo con el prox capítulo, creo que habrá cosa rika7u7 (intento de cosa rika:'v)Gracias por todo su apoyo gente linda!》