Capítulo 1
Nos situamos en la región Unova. Ash, Iris y Cilan salían rumbo a Ciudad Driftveil después de que nuestro héroe, Ash Ketchum, lograra obtener su cuarta medalla de gimnasio, ya estaba a mitad de su camino para poder participar en la liga Unova, sin embargo, nuestros héroes deciden tomar un descanso, cerca de una gran laguna, para después continuar su viaje con más energías.
— Bueno, chicos, creo que es momento de detenernos a descansar, después de todo fue un día muy agotador — Habló Cilan hacia sus dos compañeros de viaje — Seguro deben estar muy hambrientos, ¿no?
En ese momento el estómago de Ash comenzaba a rugir, dando a entender la cantidad de hambre que tenía.
— Lo siento, chicos, me muero de hambre — Respondió el muchacho apenado — Tengo tanta que podría comerme un Bouffalant entero — Aquello dicho por Ash hizo que Pikachu colocara una de sus patitas detrás de su cabeza.
— No sé por qué no me sorprende — Respondió Iris — Eres tan infantil como siempre — dijo en tono burlón.
Y como si el universo estuviera en contra de la chica del Axew, a ella también le gruñía el estómago por el hambre que tenía.
— Pero la verdad es que ya queremos comer, Cilan — Dijo Iris haciendo que Ash y Cilan se cayeran al suelo.
— Y me dices infantil a mí — Respondió Ash de manera irónica.
— Está bien, chicos, ya mismo me pondré manos a la obra — Cilan se levantó para después organizar todo lo necesario para poder comer.
Cilan se encargaba de cocinar mientras que Ash e Iris se ocuparían en colocar las tiendas de dormir, hacer la fogata, acomodar la mesa y trastes, liberar a sus respectivos pokémon para darles aire fresco, en fin, todo lo necesario para poder hacer la cena.
De manera sorpresiva, Ash e Iris terminaron de hacer los preparativos mucho antes de que Cilan terminara de cocinar, era claro que estaban hambrientos, habían esperado como 15 minutos y ya se estaban desesperando.
— Cilan, ¿aún falta mucho? — Preguntó Ash agobiante.
— Tranquilos, chicos, muy bien saben que la comida se prepara con paciencia y no con velocidad — Respondió de manera tranquila — No tardará mucho, eso ténganlo por seguro.
— Bueno, mientras esperamos, ¿qué tal una batalla, Ash? — Habló Iris de manera retadora, de tal manera que su Axew respondiera igual en su idioma pokémon.
— ¡Por mí está bien! — Exclamó el chico de Kanto con entusiasmo, parecía que el hambre desaparecía como la velocidad de un Ninjask.
— Vaya, ustedes sí que no pierden el tiempo — Dijo Cilan de manera burlona.
De esta manera, Ash e Iris se posicionaron para poder comenzar la batalla pokémon.
— ¡Excadrill, yo te elijo! — El pokémon escogido por la chica morena se veía muy motivado a luchar.
— Bueno, ¡Pikachu, yo te...! — Sin embargo, Oshawott se termina metiendo antes de que Pikachu se pusiera en posición — Pikachu, dejaremos que Oshawott luche esta vez, ¿sí? — El pokémon ratón se sintió algo molesto por la actitud del pokémon acuático, sin embargo, se entendía por qué lo había hecho, pues hace mucho que no participaba en las batallas.
— Bueno, ¡empecemos!, ¡Excadrill, usa...! — Iris estaba a punto de ordenar a su pokémon qué ataque usar, sin embargo, se escuchaba un grito que se iba acercando cada vez más. "¡Abran paso!, ¡abran pasó!" era lo que se escuchaba.
Una chica rubia se acercaba corriendo a gran velocidad y de manera despistada de manera que no veía hacia a dónde corría hasta tropezar con Ash, sin embargo, Pikachu logró saltar antes del impacto y, como estaban tan cerca de la laguna, la rubia terminó empujando al chico al agua.
— ¡Lo siento, lo siento! — Exclamó rápido mientras hacía muchas reverencias en señal de disculpa.
— ¡¿Bianca?! — Exclamaron Cilan e Iris al ver bien a la muchacha rubia.
— Ah, hola, chicos, ¿Qué hacen aquí?, ¿Y Ash? — Cilan e Iris de verdad no podían creer el nivel de ingenuidad que tenía la chica de ojos verdes al no notar lo tan obvio.
Ash sacó su cabeza del agua para recibir aire y puso una cara que denotaba pesadez — ¿¡Algún día dejarás de hacer eso!? — Exclamó.
— ¡Ay!, Ash, ¡lo siento! — Respondió avergonzada.
Luego de que Iris y Bianca ayudaran a Ash a salir de la laguna y a que este se cambiara de ropa, ya todos estaban almorzando la comida que Cilan había terminado de cocinar.
— Y dime, Bianca, ¿qué te trae por aquí? — Preguntó Cilan de manera educada.
— Pues, la verdad es que volví a perder contra Elesa y me recomendó salir a entrenar y a capturar más pokemon — Respondió poniendo un dedo en su mejilla.
— ¿Y ya has capturado a alguno? — Esta vez preguntó Iris con curiosidad.
— Pues... — La muchacha rubia comenzó a contar todos sus intentos fallidos de capturar pokémon, desde dejarlos huir por buscar sus pokébolas en su desordenado bolso hasta un Seismitoad que se comió varias de sus pokébolas que le arrojaba — ... Así que no he capturado nada... Y lo peor de todo, es que le prometí a mi padre que mejoraría como entrenadora y no he cumplido con eso... — Dijo con una mirada cabizbaja.
Ash, Iris y Cilan no podían evitar sentirse mal por su amiga, si bien, Bianca aún era una entrenadora principiante, se notaba que eso le gustaba y la hacía feliz el hecho de interactuar con criaturas tan fenomenales como ellos; para suerte de la rubia, a alguien se le ocurrió una gran idea.
— Sabes, Bianca, cuando apenas empezaba mi viaje igual me costaba mucho trabajo atrapar pokemon, así que yo puedo ayudarte — Dijo Ash bastante animado, al igual que Pikachu.
— ¿De... de verdad, Ash? — Preguntó la rubia anonadada, era la primera vez que alguien se ofrecía a ayudarla pues, mucha gente se negaba a hacerlo por lo descuidada que era.
— Claro, nosotros tres podemos ayudarte a hacerlo — Respondió el chico, sin embargo, había un problema.
— Me gustaría ayudarlos, chicos, pero la verdad es que tengo que limpiar y acomodar todo lo que hemos hecho para comer — Dijo Cilan con nerviosismo.
— Igual me gustaría ayudarte, Bianca, pero me gustaría entrenar a mis pokemon, y de paso ayudarle a Cilan a limpiar, ¡sí, eso! — Respondió Iris con el mismo estado de ánimo que el joven de pelo verde.
— Bueno, entonces yo te ayudaré a capturar pokémon, y será uno muy bueno, eso te lo aseguro — Dijo Ash sonriente.
— ¡Ay!, gracias, Ash, ¡eres muy lindo! — Con mucha emoción, la rubia se lanzó a abrazar al chico, pero Pikachu quedó atorado entre los cuerpos de su entrenador y la rubia, provocando que les diera una poderosa descarga que los dejó tirados en el suelo.
Cilan e Iris rieron nerviosamente lo que les pasó a sus dos amigos mientras, en sus mentes, se alegraban de haberse salvado de los posibles daños que sufrirían si hubiesen querido ayudar a la chica rubia de ojos verdes.
Fin del primer capítulo.
